Javier Duarte desvió y malversó 4 mil 630 mdp destinados a salud y educación solo en 2015: ASF
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Javier Duarte desvió y malversó 4 mil 630 mdp destinados a salud y educación solo en 2015: ASF

Con transferencias a cuentas bancarias cuyos destinos siguen siendo un misterio, con compras simuladas y presunto desvío de recursos, Javier Duarte y colaboradores supuestamente malversaron estos recursos del gobierno de Veracruz.
Cuartoscuro Archivo
Por Eréndira Aquino
16 de febrero, 2017
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Durante el último año de la administración del ex gobernador Javier Duarte se desviaron y malversaron 4 mil 630 millones de pesos (mdp) destinados a servicios de salud y educación en Veracruz, de acuerdo con el informe de la Cuenta Pública 2015.

En el caso de los recursos destinados a acciones educativas, tras analizar la Cuenta Pública 2015, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) reportó que la administración del ex gobernador Duarte, desvió y malversó un total de 2 mil 292 millones de pesos.

De las 14 auditorías realizadas por la ASF al presupuesto federal otorgado a educación en Veracruz, en 7 de ellas detectó irregularidades.

Según los resultados de estas auditorías, el gobierno de Duarte desvió un total 210 millones 994 mil 561 pesos destinados a la Nómina Educativa y Gasto Operativo, hacia “cuentas bancarias de las cuales se desconoce su destino”.

Además, a través de compras simuladas, el gobierno de Duarte desvió otros 236 millones 527 mil 414 pesos con los cuales supuestamente pagó bienes y servicios cuya entrega, sin embargo, no pudo comprobar.

La Auditoría Superior de la Federación también detectó que el gobierno de Javier Duarte desfalcó en 2015 distintos fondos públicos destinados a la educación, trasladando los recursos hacia otras cuentas bancarias pertenecientes a la administración estatal, para ser empleados con fines no esclarecidos.

En total, mil 147 millones 364 mil pesos que debían usarse en mejorar la infraestructura educativa y en la operación de escuelas de tiempo completo en Veracruz fueron, finalmente, desviados hacia cuentas bancarias “donde se maneja gasto corriente, cuyo destino final se desconoce”.

El caso más grave es el del Programa Escuelas de Tiempo Completo, cuyo presupuesto 2015 (que ascendió a 204 millones de pesos) fue desviado en su totalidad por el gobierno de Duarte, debido a lo cual, las “metas y objetivos  (de este programa) no se cumplieron”.

Lee: Fiscalía de Veracruz investiga el presunto desvío de 503 mdp sin contratos a empresas fantasma

Otro punto observado por la Auditoría se refiere a los recursos educativos que fueron empleados por la administración de Javier Duarte para pagar salarios a personas que, en realidad, no prestaron ningún servicio a la administración pública; a personal con “licencia sindical”; así como a personas que ocupaban plazas como maestros, sin acreditar la formación profesional requerida.

En salarios de “aviadores” y personas no aptas para el puesto que ostentaban, el ex gobernador Duarte malversó 41 millones 527 mil 620 pesos, provenientes del presupuesto educativo, durante el año 2015.

Entres los presuntos daños a la Hacienda Pública Federal, por desfalco al presupuesto educativo asignado a Veracruz en 2015, destaca el caso de la Universidad Veracruzana, a la cual la Auditoría acusa de haber desviado 619 millones 588 mil pesos (provenientes del fondo de subsidios federales para organismos descentralizados estatales), los cuales fueron empleados en el pago del Impuesto Sobre la Renta por salarios pagados a su personal.

La Auditoría exigió a la Universidad Veracruzana reintegrar esos recursos, ya que no están previstos para el pago de dicho impuesto; no obstante, la Auditoría Superior de la Federación reconoció que, en 2015, el gobierno de Veracruz dejó de entregar a esta casa de estudios un total de 866 millones 543 mil pesos.

Aunque la misma ASF asegura que el gobierno de Duarte retuvo esos 866 millones, destinados por el gobierno federal a la UV, la auditoría 0239 no considera ese dinero como perdido ni subejercido y tampoco exige a la administración estatal su reembolso. Por lo mismo, no incluye esa suma entre los recursos con irregularidades, aunque tampoco se aclara cuál fue el destino de ese dinero.

En el cálculo del monto desfalcado a la Hacienda Pública Federal se incluye también el dinero que fue entregado al gobierno de Duarte para acciones u obras educativas, y que nunca fue usado.

Según la auditoría 1477, el gobierno de Veracruz no usó 26 millones 301 mil pesos destinados a ese fondo.

Lee: Denuncian a Javier Duarte por el desvío de casi 240 mdp destinados a seguridad pública

Igualmente, la Universidad Veracruzana dejó de ejercer 7 millones 979 mil pesos provenientes del Programa de Fortalecimiento de la Calidad en Instituciones Educativas.

Por último, en materia de presupuesto educativo, la Auditoría demandó al gobierno de Veracruz reintegrar 2 millones 338 mil pesos, correspondientes a intereses generados por la cuenta en la que le depositó los fondos para becas de manutención para estudiantes.

En total, los recursos educativos desviados y malversados por el gobierno de Duarte en 2015 ascienden a, exactamente, 2 mil 292 millones 171 mil 288 pesos y 19 centavos.

Irregularidades en salud: 2 mil 338 millones de pesos

De acuerdo con el informe de la Cuenta Pública 2015, la administración del ex gobernador Javier Duarte también detectó irregularidades y malversaciones en el gasto de 2 mil 338 millones 304 mil pesos, destinados a servicios de salud en Veracruz.

Esos 2 mil 338 millones fueron asignados por el gobierno federal al Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASS), al Seguro Popular, al Programa de Apoyo para Fortalecer la Calidad en los Servicios de Salud y al Componente de Salud de PROSPERA.

De acuerdo con la auditoría realizada al Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASS) en 2015, se detectaron irregularidades en el manejo de 137 millones 608 mil 800 pesos.

De esta cantidad, la ASF determinó que 109 millones 247 mil pesos corresponden a recursos que fueron otorgados a la Secretaría de Finanzas y Planeación del estado (SEFIPLAN), pero que este organismo no entregó a los Servicios de Salud de Veracruz (Sesver).

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Otros 72 mil 767 pesos se usaron para pagar el salario de una persona, sin documentación para acreditar el perfil de la plaza bajo la cuál cobró, mientras que 139 mil 223 pesos corresponden a multas que los Servicios de Salud de Veracruz no aplicaron en contra de proveedores que incumplieron contratos.

Los 28 millones 362 mil 844 pesos restantes se investigan por subejercicio, es decir, se recibieron pero no fueron gastados.

La ASF reportó, además, que los Sesver no han implementado lineamientos, procedimientos, manuales o guías para la administración de riesgos de corrupción, y tampoco se encontró evidencia de que se informe a alguna instancia sobre la situación de estos riesgos y su atención.

En el caso del Seguro Popular, la auditoría se realizó a los Recursos Federales Transferidos a través del Acuerdo de Coordinación Celebrado entre la Secretaría de Salud federal y la administración del ex gobernador Javier Duarte, y se registraron irregularidades en mil 899 millones 347 mil 608 pesos.

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Entre estas irregularidades están que el gobierno de Veracruz no transfirió 193 millones 601 mil 300 pesos al Seguro Popular. Otros 611 millones 641 mil 244 pesos fueron transferidos a cuentas bancarias distintas a las del programa; fueron usados para pagos de erogaciones de PROSPERA 2015; y para el pago del impuesto sobre nóminas.

Co otros 9 millones 819 mil 655 pesos destinados al Seguro Popular, el gobierno de Javier Duarte adquirió medicamentos con sobreprecio, o que no están contemplados en el Catálogo Universal de Servicios de Salud (y que, por lo tanto, no pueden ser usados en la atención a pacientes).

La misma auditoría observó un subejercicio por 518 millones 658 mil 400 pesos asignados en 2015 al Seguro Popular en Veracruz, cuya aplicación está pendiente de ejercer.

Por otra parte, en la revisión del Programa de Apoyo para Fortalecer la Calidad en los Servicios se observó un subejercicio por 561 mil 500 pesos.

Además, se detectó que el gobierno de Veracruz no acreditó la transferencia de 278 millones 628 mil 500 pesos provenientes al Programa de Inclusión Social Prospera (componente salud), al Régimen Estatal de Protección Social en Salud.

La ASF también informó que las administración de Javier Duarte tampoco comprobó el gasto de 22 millones 153 mil pesos destinados al Régimen Estatal de Protección Social en Salud, y tampoco devolvió los intereses generados por la cuenta bancaria en la que se depositaron esos recursos federales.

En total, las el dinero malversado en 2015, perteneciente al programa Prospera en Veracruz, para acciones de salud, asciende a 300 millones 796 mil 800 pesos.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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