La historia detrás de la bandera gay
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La historia detrás de la bandera gay

Con apenas 38 años de historia la bandera gay se ha convertido en el símbolo más importante que une a la comunidad LGBT en todo el mundo.
Por Rodrigo Crespo
13 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 23 de junio de 2016.


Es una de las banderas más populares en todo el planeta y este fin de semana cumplirá apenas 38 años de existencia. No sólo la hemos visto en cientos de marchas del orgullo LGBT en todo el planeta, también se ha proyectado en la Casa Blanca, Los Pinos, el Empire State y hasta Facebook creó un filtro para que tu foto de perfil este pintada con esta bandera. Pero, ¿donde y cómo surgió la bandera gay? Aquí te contamos su historia.

El hombre detrás de la bandera gay

La década de los setenta en Estados Unidos estuvo llena de momentos que marcaron su historia: el ejército estadounidense se retiraba de la Guerra de Vietnam en el 73 y por primera vez en la historia un presidente –Richard Nixon– renunciaba a la presidencia en el 74. Con este complejo contexto, Estados Unidos celebró en 1976 200 años de independencia y fue ahí cuando surgió por primera vez la idea de tener un símbolo con el que la comunidad gay se pudiera identificar de acuerdo a su creador, Gilbert Baker.

Fue un año después, en 1977, cuando Harvey Milk –el primer servidor público abiertamente gay en Estados Unidos– motivó a Baker a crear un símbolo único con el cual la comunidad gay se pudiera identificar, un símbolo con el cuál pudieran presumir con orgullo quiénes son.

“Nuestro trabajo como personas gay era salir públicamente, ser visibles, de vivir en la verdad como digo, de salir de la mentira. Una bandera encaja con esta misión, porque es una forma de proclamar tu visibilidad, o decir: “¡Este es quien soy!” Gilbert Baker.

Gilbert Baker cosiendo la bandera gay en Nueva York, 1994.

Gilbert Baker cosiendo la bandera gay en Nueva York, 1994. Mick Hicks

Gilbert Baker era el hombre indicado para crear este símbolo. Había aprendido a coser varios años atrás porque, como él mismo afirma, era una drag queen con un presupuesto muy limitado, así que aprendió a coser sus propios atuendos. Pero no sólo tenía la técnica, sino la sensibilidad y compromiso para hacerlo. En 1972 ya era parte de los activistas que se encargaban de hacer las pancartas para las protestas: “mi arte se convirtió en mi activismo”, afirma Baker.

La creación de un símbolo

La comunidad gay necesitaba un símbolo con el que se pudiera identificar sin tener que recordar un pasado doloroso. En esos años el triángulo rosa con el que la ropa de los hombres homosexuales eran marcadas en los campos de concentración Nazi había dejado de ser un símbolo que los condenaba para convertirse en uno que portaban con orgullo.

“Venía de un lugar de asesinatos horribles, el holocausto y Hitler. Necesitábamos algo hermoso, algo de nosotros”. Gilbert Baker.

La inspiración para crear la bandera gay vino de un estandarte que ya existía: la bandera de Estados Unidos. Para Baker la bandera estadounidense es muy poderosa por su capacidad para ser adoptada y transformada por la cultura pop: desde ser utilizada en una prenda hasta convertirse en parte del arte pop de artistas como Jasper Johns. De ahí que la bandera gay tenga barras igual que la estadounidense.

Gilbert Baker cosiendo la bandera gay en Nueva York, 1994.

Gilbert Baker cosiendo la bandera gay en Nueva York, 1994. Mick Hicks

Sobre la elección de colores  sea han creado muchas teorías. Algunos especulaban que la elección del arcoíris estaba relacionado con uno de los iconos gay más importantes de la historia: Judy Garland en su personaje de El mago de Oz y una de las canciones más famosas de la cinta “Somewhere over the rainbow”. Para otros los colores brillantes siempre desde hace cientos de años habían servido para identificar a las personas homosexuales.

Pero en la entrevista que le realizó el MoMa hace un año cuando adquirió a su colección de diseño la Bandera del Arcoíris, Baker explicó que era algo mucho más sencillo: los colores de la bandera venían del cielo.

“El arcoíris es tan perfecto porque en verdad encaja con nuestra diversidad en temas de raza, género, edad, todas esas cosas. Además es una bandera natural: ¡Viene del cielo! Aunque el arcoíris ha sido usado de otras formas en la vexilología, este uso ha eclipsado cualquier otro que ha tenido.” Gilbert Baker.

El nacimiento de una bandera llena de orgullo

La bandera gay salió a la luz pública por primera vez un 25 de junio de 1978 en la Plaza de las Naciones Unidas en el centro de San Francisco, lugar en el que fue erizada. Meses antes, Baker se había encargado de su fabricación.

La bandera gay original de ocho colores es izada en la Plaza de las Naciones en San Francisco el 25 de junio de 1978.

La bandera gay original de ocho colores es izada en la Plaza de las Naciones en San Francisco el 25 de junio de 1978. James McNamara

El diseño original de Baker consistía en ocho colores y no seis como es actualmente, cada uno de ellos con un significado: la primera tira era rosa representaba la sexualidad, seguía el rojo que simbolizaba la vida, después naranja para curar heridas, el amarillo que es la luz del Sol, verde por la naturaleza, turquesa la magia, índigo la serenidad y por último una tira violeta que representaba la espiritualidad.

Baker decidió que no armaría la monumental, y primera, bandera gay en su casa. Este símbolo necesitaba un lugar de nacimiento que fuera importante para la comunidad por lo que fue pintada, cosida y planchada en el ático del Centro Gay comunitario en el 330 de la calle Grove en San Francisco. Ahí colocaron los botes de basura que llenaron de agua con colorantes naturales –para Baker era muy importante que fuera una bandera natural– para teñir cientos de metros de algodón.

Un equipo de 30 voluntarios hicieron posible la primera bandera gay: ya fuera con donativos (el comité del desfile gay de la ciudad les dio mil dólares), tiñendo el algodón ( de acuerdo a Baker, Fairy Argyle Rainbow era la reina del teñido), cosiendo la bandera (James McNamara era para Baker él único conocido que cosía con la misma calidad que él) o planchándola (se necesitaron más de 20 personas para hacerlo).

De ser popular a convertirse en un símbolo mundial

Harvey Milk sólo conoció la bandera gay de ocho colores: fue asesinado el 27 de noviembre de 1978 junto a George Moscone, alcalde de San Francisco, por un ex colega que quería recuperar su cargo público.

Después de los asesinatos la popularidad y demanda de la bandera gay crecieron, así que Baker tuvo que quitarle dos colores a la bandera –el rosa y el turquesa– por una razón principalmente económica: teñir ocho colores era muy costoso, incluso imprimir fotografías a cuatro colores era muy caro.

“Me di cuenta que necesitaría hacer algunos compromisos para que realmente funcionara como un símbolo”. Gilbert Baker.

Gilbert Baker sabe que aún hay muchas razones para que la comunidad LGBT siga luchando por sus derechos. Pero la bandera gay les ha dado algo que los conecta en todo el mundo y algo que lo ha trascendido a él como artista.

Personas sosteniendo una bandera gay gigante en la marcha del orgullo LGBT en Varsovia, Polonia en 2012.

Personas sosteniendo una bandera gay gigante en la marcha del orgullo LGBT en Varsovia, Polonia en 2012. Wojtek Radwanski/AFP/Getty Images

“Puedo ir a otro país y si veo una bandera arcoíris siento que esa persona es una alma gemela o que es un lugar seguro al que puedo ir. Es una especie de lenguaje y es algo que declara poder. Eso es lo que la hace fenomenal. Su belleza es la forma en la que nos conecta”. Gilbert Baker.

Con información del Inside/Out MoMa, BBC, The Washington Post y Time.

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Vacuna del COVID: 4 teorías conspirativas desmentidas por expertos

Estas cuatro afirmaciones falsas sobre la vacuna contra la COVID están siendo compartidas en las redes sociales.
Getty Images
7 de diciembre, 2020
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Hemos examinado algunas de los rumores falsos más difundidos sobre las vacunas contra el coronavirus, desde los supuestos complots para implantar microchips en el cuerpo hasta la presunta reingeniería de nuestro código genético.

1- “Alteración del ADN”

El temor de que la vacuna podría de alguna manera cambiar tu ADN es una de las teorías que más frecuentemente se lanzan en las redes sociales.

La BBC entrevistó a tres científicos independientes al respecto. Todos dijeron que la vacuna de coronavirus no alteraría el ADN humano.

Algunas de la nuevas vacunas creadas, incluyendo la de Pfizer/BioNTech recién aprobada en Reino Unido, usan fragmentos del material genético del virus -o ARN mensajero.

“El inyectar ARN a una persona no cambia nada del ADN de una célula humana”, explicó el profesor Jeffrey Almond de la Universidad de Oxford.

El sistema inmune aprende a reconocer y producir anticuerpos contra la proteína.

Dos científicos observa la doble hélice de ADN

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“El inyectar ARN a una persona no cambia nada del ADN de una célula humana”, dice el profesor Jeffrey Almond de la Universidad de Oxford.

Los mensajes en las redes han señalado que la tecnología de inoculación con ARN mensajero (ARNm) “nunca ha sido puesta a prueba o aprobada antes”.

Es cierto que ninguna vacuna ARNm ha sido aprobada con anterioridad, pero se han realizado múltiples estudios de vacunas ARNm en humanos en los últimos años. Y, desde el inicio de la pandemia, la vacuna ha sido analizada en decenas de miles de personas en todo el mundo y sometida a un riguroso proceso de seguridad para su aprobación.

Como toda nueva vacuna, debe pasar por severos exámenes de seguridad antes de que pueda ser recomendada para su uso general.

En la Fase 1 y Fase 2 de los ensayos clínicos, las vacunas se prueban en un pequeño grupo de voluntarios para verificar si son seguras y para determinar la dosis exacta.

En la Fase 3, se prueban en miles de personas para comprobar su efectividad. Tanto el grupo que recibe la vacuna como el grupo de control que recibe un placebo son cuidadosamente monitoreados en caso de cualquier reacción adversa -efectos secundarios-. Ese monitoreo de seguridad continúa después de que la vacuna ha sido aprobada.

2- Bill Gates y las denuncias de microchips

Ahora viene una teoría de conspiración que le ha dado la vuelta al mundo.

Afirma que la pandemia del coronavirus es un plan encubierto para implantar en la gente microchips rastreables y que Bill Gates, el cofundador de la empresa de tecnología Microsoft, está detrás de este.

Un foto de Bill Gates con un rótulo de "Falso". El texto que acompaña dice: "Es sencillo, manipulamos tu ADN con una vacuna, implantamos un chip, dejamos a toda la sociedad sin efectivo y poners todo el dinero en el chip. Luego harás exactamente lo que te decimos o apagamos el chip y pasarás hambre hasta que decidas obedecer otra vez".

BBC
Las teorías de que Bill Gates planea utilizar la vacuna para “manipular” o “alterar” el ADN humano se ha compartido ampliamente. Todas son falsas.

No hay tal vacuna con “microchip” y no hay evidencia que apoye las denuncias que Bill Gates esté planeando hacer esto en el futuro.

La Fundación Bill y Melinda Gates le dijo a la BBC que esa afirmación es “falsa”.

Los rumores se propagaron cuando Gates dijo en una entrevista que a la larga “tendremos unos certificados digitales” que podrían mostrar quién se ha recuperado, hecho la prueba y finalmente si fue vacunado. Pero no hizo mención de microchips.

Esto condujo a un artículo ampliamente compartido que se titulaba: “Bill Gates usará microchips implantados para combatir el coronavirus”.

El artículo se refiere a un estudio, financiado por la Fundación Gates, sobre una tecnología que podría almacenar los registros de vacunas de alguien en una tinta especial aplicada al mismo tiempo que una inyección.

Sin embargo, la tecnología no es un microchip, es más bien como un tatuaje invisible. Todavía no se ha lanzado y tampoco permitiría el rastreo de las personas ni que la información se almacene en una base de datos, aclara Ana Jaklenec, una científica que trabaja en el estudio.

Imagen de un video de TikTok con el rótulo "Falso", que muestra una mujer que afirma que fue "implantada con un microchip".

BBC
Una usuaria de TikTok creó un video sobre cómo fue “implantada con un microchip” y llamó la vacuna la “señal de la bestia”.

El multimillonario fundador de Microsoft ha sido objeto de muchos rumores falsos durante la pandemia debido a su trabajo filantrópico en el campo de la salud pública y el desarrollo de vacunas.

A pesar de la escasez de evidencia, una encuesta a 1.640 personas realizada en mayo por el sitio YouGov reveló que el 28% de estadounidenses creía que Gates quiere usar las vacunas para implantar microchips en la gente. Entre republicanos esa cifra alcanzó el 44%.

3- Tejido fetal

Hemos visto denuncias que las vacunas contienen el tejido pulmonar de un feto abortado. Eso es falso.

“No se han usado células fetales en el proceso de producción de ninguna vacuna”, afirmó el doctor Michael Head, de la Universidad de Southampton.

Un mensaje, con el rótulo de "FALSO" incluido por la BBC, afirma que la vacuna de covid-19 contiene tejido de un feto abortado.

BBC
Este mensaje, con el rótulo de “FALSO” incluido por la BBC, afirma que la vacuna de COVID-19 contiene tejido de un feto abortado.

Un video en particular que se publicó en una de la principales páginas antivacunas en Facebook hace referencia a un estudio que el narrador afirma muestra evidencia de lo que contiene la vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford. Pero el narrador está equivocado: el estudio en cuestión exploraba cómo la vacuna reaccionaba cuando era inyectada en células humanas en el laboratorio.

La confusión pudo darse porque hay un paso en el proceso de desarrollo de la vacuna que usa células criadas en un laboratorio, que descienden de células embrionarias que de otra manera hubieran sido destruidas. Esa técnica fue desarrollada en los años 60 y no se abortaron fetos para esa investigación.

Muchas vacunas son producidas de esta manera, explicó el doctor David Matthew, de la Universidad de Bristol. El experto agregó que cualquier rastro de las células se elimina completamente.

Los desarrolladores de la vacuna en la Universidad de Oxford dicen haber trabajado con células clonadas, pero que estas células “no son en sí células de bebés abortados”.

Las células se desempeñan como una fábrica que produce una versión muy debilitada del virus que ha sido adaptada para funcionar como una vacuna.

No obstante, aunque el virus debilitado se crea utilizando estas células clonadas, ese material celular se remueve cuando el virus es purificado y no se utiliza en la vacuna.

4- Tasa de recuperación

En algunas afirmaciones contra la vacuna de COVID-19 compartidas en las redes sociales se ha cuestionado la necesidad de una inoculación si las probabilidades de morir del virus son tan bajas.

Un meme compartido por personas que se oponen a la vacuna afirma que la tasa de recuperación de la enfermedad es de 99,97% y sugiere que contagiarse con COVID-19 es una opción más segura que vacunarse.

Un meme que usa la imagen del rapero Drake se usó para promover reclamos falsos sobre la vacuna. El texto dice: "Alterar mi ADN con una vacuna experimental, con NINGUNA responsabilidad de una industria corrupta"

BBC
Un meme que usa la imagen del rapero Drake se usó para promover afirmaciones falsas sobre la vacuna.

Para empezar, la cifra a la cual se refiere el meme de “tasa de recuperación” -que implica que son las personas que se contagiaron del virus y sobrevivieron- no es correcta.

Aproximadamente el 99% de las personas que se contagian de COVID sobreviven, dice Jason Oke, experto en estadística de la Universidad de Oxford.

Así que unos 100 de cada 100.,000 morirán -una cifra mucho más alta que la de tres de cada 10.000 que sugiere el meme.

Sin embargo, Oke señala que “en todos los casos los riesgos dependen mucho de la edad y no toman en consideración la mortalidad a corto y largo plazo de COVID-19”.

No se trata únicamente de sobrevivir. Por cada persona que muere, hay otras que sobreviven pero atraviesan cuidados médicos intensivos y otras que sufren complicaciones de salud crónicas.

Eso puede contribuir a que los servicios de salud queden sobrecargados de pacientes con COVID, compitiendo por los recursos limitados de los hospitales en el tratamiento de otras enfermedades y lesiones.

Concentrarse en la tasa de mortalidad total, o reducir la aplicación de una vacuna a un acto individual, es no entender el propósito de las vacunas, sostiene el profesor Liam Smeeth, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. Debería verse como un esfuerzo de la sociedad para proteger al prójimo, dice.

“En Reino Unido, la peor parte de la pandemia, la razón de la orden de confinamiento, se debe a que los servicios de salud se verían abrumados. Grupos vulnerables como los ancianos y los enfermos en hogares de cuidado corren un riesgo mucho más alto de enfermarse gravemente si se contagian del virus”.

Este artículo fue escrito por Flora Carmichael y Jack GoodmanAdditional con contribuciones de Kris Bramwell, Olga Robinson y Marianna Spring.


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