Cómo es que la tradición muxe se ve amenazada por el actual discurso LGBT
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Cómo es que la tradición muxe se ve amenazada por el actual discurso LGBT

Juchitán parecía ser el paraíso de la tolerancia con su tercer género, los muxes. Los muxes son hombres zapotecos homosexuales que viven en la región del Istmo, en Oaxaca, y su papel dentro de la sociedad zapoteca es reconocido y protegido como un género extra.
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Por Claudia Godoy
3 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 18 de enero de 2017.


Juchitán parecía ser el paraíso de la tolerancia con su tercer género, los muxes. Los muxes son hombres zapotecos homosexuales que viven en la región del Istmo, en Oaxaca, y su papel dentro de la sociedad zapoteca es reconocido y protegido como un género extra. Te contamos más de esta tradición y cómo es que en las últimas décadas, el tercer género se ha visto amenazado, irónicamente, por los discursos y avances actuales de la comunidad LGBTT.

En Juchitán alrededor del 6% de la población son muxes. El término proviene de una versión zapoteca de la palabra mujer en español. Algunos muxes se visten de mujer y viven como tal: cocinan, bordan, usan vestidos, forman parte de las fiestas comunitarias, se acuestan con hombres, etc. Son tratados como mujer, en general, y tienen un papel importante en la cultura zapoteca.

La imponente figura de la mujer zapoteca

Cada género tiene un rol específico. Los hombres son los encargados de la producción económica y el rumbo político del grupo; las mujeres tienen la responsabilidad de circular y distribuir los bienes y las mercancías, al mismo tiempo que son las encargadas de reproducir la cultura tradicional.

Juchitán

JuchitánGraciela Iturbide

Es tan importante la figura de la mujer, que algunos antropólogos han considerado que tiene más presencia que el hombre en esta zona:

“Sus formas voluminosas, el porte altivo, la actitud entre gracia y orgullo, la majestuosidad del traje regional que han inspirado muchos artistas, fotógrafos y escritores mexicanos y extranjeros, al punto que en el imaginario nacional –y a veces también académico- se ha hablado de ‘matriarcado’.”(Miano y Gómez)

Los muxes forman parte de esta visión de mujer fuerte e influyente en la sociedad. A veces, incluso, sin ser homosexuales, algunos hombres son criados como muxes en su infancia -lo cual no afecta para nada si de adultos se quieren casar y tener hijos.

La importante figura del muxe para los zapotecos

Aunado a los géneros convencionales, en la región del Istmo se ha llegado a reconocer a los muxes como un tercer género.

Lukas avendaño, muxe Zapoteco. Foto de Mario Patinho.

Lukas avendaño, muxe Zapoteco. Foto de Mario Patinho.Wikimedia

A diferencia de nuestra realidad, en zapoteco no existe un estigma que margine a los hombres homosexuales:

“Su visibilidad y presencia se percibe como un estatus de privilegio, si lo comparamos a la mayoría de las situaciones conocidas en México, al punto de crear el imaginario de Juchitán como “paraíso queer”, parecido al caso del “matriarcado”.” (Miano y Gómez)

En el ambiente festivo, los muxes han acaparado protagonismo y desde hace más de 30 años tienen su propia vela, a la que hoy en día asisten periodistas, turistas y visitantes de todo el mundo. Las velas son las fiestas tradicionales del Istmo, dedicadas a San Vicente Ferrer, San Antonio, etc., y los muxes celebran en noviembre su propia Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro.

Pero se están perdiendo las costumbres…

Y no lo decimos como abuelito decepcionado, sino como lo cuentan los hechos. En los últimos lustros la situación ha cambiado muchísimo para los muxes y, desgraciadamente, no todo ha sido favorable.

Foto de Arnaud B.

Foto de Arnaud B.Flickr

Por un lado, existe más educación y apertura de diálogo para atender los problemas de la comunidad homosexual, como cuidado y prevención de VIH y otras ETS.

Por otro lado, la globalización, la tecnología y entrada de nuevas ideas a la cultura zapoteca ha influido en la desestabilización de la figura muxe: antes era respetada y hoy en día está siendo cuestionada, incluso, por sus mismos miembros.

Los viejos cuestionan a los jóvenes que desean cambiar quirúrgicamente su apariencia. Algunos insisten que un muxe es un hombre homosexual que se viste y se siente como mujer y nada más. La ingesta de suplementos y hormonas femeninas y las operaciones son mal vistas.

El imaginario zapoteco de los muxes desaparece en medida que las aspiraciones individuales se inclinan más a los modelos estereotipados y forjados mediáticamente de las mujeres.

Este cambio no ha sido bien recibido por las generaciones anteriores, ya que dicen que los jóvenes transexuales están solamente volviendo al género dual heterosexista: “implica la renuncia y transformación radical de un orden de género étnico basado por lo menos en tres géneros.” (Miano y Gómez)

La homofobia no nace, se hace

Aunado a lo anterior, la homofobia llegó a Juchitán. Antes la gente no se enteraba de nada y los zapotecos vivían en la zona del Istmo sin meterse con nadie. Pero llegó la globalización y la facilidad de comunicación. Estos factores, unidos a la creciente homofobia del mundo, han provocado el conocimiento y desaprobación muxe de gente externa; la violencia ha crecido y los homicidios por homofobia se han vuelto regulares. Pero el problema va mucho más allá:

“En términos políticos, la percepción es que todos estos crímenes no son solamente productos de la homofobia, sino que en gran medida representan un atentado al patrimonio cultural intangible de los zapotecas” (Miano y Gómez)

La Vela de la Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro

La vela de los muxes se ha convertido en un festival que hoy en día atrae a cientos de miembros de la comunidad LGBTT, medios internacionales y quien quiera colarse.

Actualmente, el festival es la muestra más importante del conflicto interno que está sufriendo la cultura muxe. Por ejemplo: Debido a los estándares y técnicas de belleza actuales, los muxes cada vez lucen más femeninos y las mujeres se han empezado a sentir amenazadas por ellos.

Igualmente, durante el festejo del año en curso, se suscitaron problemas que antes no había, como la prohibición del uso de baños femeninos por los muxes. Anteriormente no había ningún problema porque ningún muxe quería entrar ahí…

 

La conclusión antropológica de nuestra fuente es que hay de dos: la cultura cambia junto con las ideas de la época para mantener la integración de sus tres géneros; o puede sucumbir a las presiones de la modernidad y detener su progreso, acabando en el modelo dual judeocristiano. Oh, ironías de la modernidad…

Pero la conclusión no antropológica es la que nos gusta más:

“Nosotras, que somos unas idealistas optimistas, optamos por una solución a la zapoteca: ni esto ni el otro, sino otra cosa, siempre absolutamente zapoteca, donde caben ambos y otros más.” (Miano y Gómez)

En ClickNecesario también somos soñadoras de la vida y esperamos que la cultura zapoteca y los muxes encuentren pronto el equilibrio entre tradición y actualidad. Si todos estamos en el mundo, todos deberíamos caber en él.

 

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La Tierra registró el día más corto en su historia: ¿a qué se debe este fenómeno?

El 29 de junio de este año, nuestro planeta tuvo el día más corto del que se tiene registro. Los 28 récords anteriores se establecieron en 2020.
5 de agosto, 2022
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¿Alguna vez has tenido la sensación de que los días son cada vez más cortos?

La verdad es que tienes razón, aunque solo sea a medias.

Este año vivimos el día más corto del que se tiene registro histórico: el 29 de junio.

Pero antes de que busques en tu calendario, para ver si ese fue uno de esos días que se “te hizo más corto”, trata de adivinar qué tan corto fue.

No fue por horas, ni por minutos, y tampoco por segundos.

Según el sitio timeanddate.com, una web sobre recursos para medir el tiempo y las zonas horarias, la tierra duró 1.59 milisegundos menos en girar sobre su propio eje el pasado 29 de junio.

O mejor, el 29 de junio duró 1.59 milisegundos menos que 24 horas.

Para que te hagas una idea, el parpadeo de un ojo dura 300 milisegundos. Es decir, el tiempo que perdió ese día es el equivalente a poco más de una 300 parte de un parpadeo, solo se puede percibir con instrumentos muy precisos.

¿Ves por qué tienes la razón, pero solo a medias?

Pero, ¿por qué se habría de acelerar la rotación de la Tierra?

Y, si estamos viendo días cada vez más cortos, ¿quiere eso decir que se puede acelerar más?

Precisión asombrosa

La duración de los días en la Tierra se mide por el movimiento de rotación: lo que tarda el planeta en rotar sobre su propio eje.

La Tierra, la Luna y el Sol

Getty Images
La Tierra completa su rotación, una vuelta en torno a su propio eje, en 24 horas.

Gracias a los relojes atómicos, podemos medir esos días con una precisión que no podríamos tener de otra manera.

Un día terrestre o un periodo de rotación debe tardar en teoría 86 mil 400 segundos, que son los segundos que hay en mil 440 minutos o en 24 horas.

Pero desde el año 2020, las cosas han sido extrañas.

La Tierra

Hasta 2020, el día más “corto” del que se tenía registro había ocurrido el 5 de julio de 2005, con una duración de 1.0516 milisegundos menos que 24 horas.

Globo terráqueo girando rápido

Getty Images
¿Qué significa que la Tierra esté girando más rápido?

Pero en 2020, la Tierra reportó los 28 días más cortos que se hayan registrado desde que en los años 60 se comenzaron a usar los relojes atómicos.

El 19 de julio de ese año, el planeta rompió el récord que había establecido en 2005, registrando un día 1.47 milisegundos más corto de lo normal.

El nuevo récord, el del 29 de junio de este año, es de 1.59 milisegundos más corto de lo normal.

Pero es algo que los científicos creen que no es motivo de preocupación.

Variaciones periódicas

“Creemos que esto ha venido pasando durante millones de años. Pero con variaciones muy pequeñas”, dijo Graham Jones, astrofísico de Time and Date, a BBC Mundo.

Christian Bizouard, del Observatorio de París del Centro de Orientación de la Tierra del IERS, agregó que la tendencia de aceleración que vemos actualmente empezó en la década de 1990.

“Después de una interrupción en 2004, con una pequeña desaceleración, la aceleración se restableció en 2016”, detalla Bizouard.

Pero los científicos no tienen certeza de cuánto pueda durar esta aceleración. “En algún momento, las cosas volverán a desacelerarse otra vez”, aseguró Jones.

¿A qué se debe que la Tierra se “apure”?

“A escalas temporales de décadas (de entre 10 y 100 años), la duración de los días presenta variaciones irregulares”, dijo Bizouard a BBC Mundo.

Los científicos coinciden en que estos cambios se producen por la interacción de factores como la actividad del núcleo fundido del planeta o el movimiento de los océanos y de la atmósfera.

Pero en realidad el origen de estas variaciones no se entiende, dice Bizouard.

Jones reconoce también que los expertos no saben “exactamente por qué la Tierra se acelera o se desacelera durante largos periodos”.

Pero, en general, para Jones “es sorprendente lo precisa que es la Tierra como ‘cronómetro'”, pues “solo se pierde unos milisegundos”.

¿Qué pasaría si la Tierra se retrasara o adelantara más?

Aunque sean pequeños, los cambios en los tiempos de la Tierra pueden acumularse a lo largo de los años y causar que nuestros relojes se adelanten o retrasen un segundo.

Núcleo de la Tierra

Getty Images
Factores como la actividad del núcleo de la Tierra, los océanos y la atmósfera influyen en la duración de los días en la Tierra.

Para solucionar el desajuste, los científicos usan desde 1973 el llamado “segundo intercalar”, que puede ser positivo o negativo.

Es decir, este segundo puede sumarse a nuestros relojes cuando la Tierra se retrasa, o puede quitarse cuando el planeta acaba sus rotaciones en menos tiempo de lo normal.

Desde 1973, el IERS ha añadido 27 segundos intercalares a la hora oficial de los relojes de la Tierra.

“Si los días más cortos continúan, en algún momento podríamos necesitar un segundo intercalar negativo, es decir, quitar un segundo de nuestros relojes para que se ajuste a la rotación más rápida de la Tierra”, dice Jones.

“Pero podremos o no necesitarlo. No sabemos si va a pasar porque no sabemos cuánto va a durar esta tendencia o si va a durar”, agrega.


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