¿Por qué las celebridades mueren de tres en tres? (o al menos eso queremos creer)
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¿Por qué las celebridades mueren de tres en tres? (o al menos eso queremos creer)

Entre los múltiples temas de actualidad se encuentra la Ley 3 de 3 y ahora toca hablar de ello.
Por Daniel García
7 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 28 de agosto de 2016.


Entre los múltiples temas de actualidad se encuentra la Ley 3 de 3 y ahora toca hablar de ello. Para los que creen que me estoy refiriendo a aquel noventero y cursi programa Full House, se equivocan pues ese en realidad era Tres por tres.

Tampoco quisiera hablar sobre Universal Stereo pues aquellos lo que tienen es su “tres en tres, tres en línea”. Para los pocos que creen que es momento de exponer mi postura sobre la Ley General de Responsabilidades Administrativas, están completamente equivocados. La ley 3 de 3 que es tema actual es la muerte, porque no existe algo tan cotidiano como lo es el deceso.

Permítanme ser más claro. Existe por ahí una leyenda urbana sobre las muertes de las celebridades y cómo llegan de tres en tres. Por mucho que quisiéramos negarlo, se trata de un fenómeno real conocido como Celebrity Death Rule of Threes. ¿Cuál es la regla? Es tan sencilla como pensar que las cosas malas vienen de tres en tres: si una celebridad muere, en muy poco tiempo perecerán dos más.

Aparentemente todo empezó el Día que la música murió, ya saben, aquella trágica fecha en que Buddy Holly, Ritchie Valens y The Big Bopper murieron en un accidente aéreo. A partir de este momento, se pueden encontrar varios tríos que comparten fechas o cercanías en su fallecimiento. Para no irnos muy lejos acá un ejemplo reciente:

El 10 de enero de 2016 murió el cantante David Bowie. Cuatro días después el actor inglés Alan Rickman colgó los zapatos y otros cuatro después, el 18, el músico Glenn Frey levantó el vuelo cual águila y voló al más allá.

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¡Ay, güey! ¡Y esperen, todavía hay más! ¿Se acuerdan de Michael Jackson, el señor que casi deja caer a su hijo de la ventana de un hotel? Bueno, pues Michael murió el 25 de junio de 2009 y ese mismo día horas antes, Farrah Fawcett se había convertido en ángel (no precisamente de Charlie). El tercero había llegado dos días antes con la muerte del popular conductor de televisión, Ed McMahon.

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¡¿Ya se están asustando?! Quizá no porque no son celebridades, pero esperen a leer lo que sigue:

El 2010 fue fatídico. En el mes de mayo, moriría Gary Coleman (probablemente sin saber de qué estaba hablando Willis), el actor Dennis Hopper y Paul Gray, bajista de la banda Slipknot.

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Ya en junio del mismo año, se nos adelantarían en el camino José Saramago (el 18), Carlos Monsiváis (el 19) y el basquetbolista Manute Bol (el mismo 19… esperen ¿quién es Manute Bol?).

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Exacto, comienzan las inconsistencias. Si bien Manute Bol fue bastante conocido en el ámbito deportivo por su carrera en la NBA, podría ser discutible su nivel de celebridad en comparación con Saramago y Monsiváis. Los defensores de la “Regla de tres muertos” podrán entonces decir que el tercero en aquella ocasión no era Manute sino el caricaturista mexicano Gabriel Vargas, creador de la Familia Burrón quien murió el 25 de mayo… ¡¡24 días antes que Saramago!! Entonces ¿cuáles son las verdaderas reglas? Al parecer no existen tales. ¿Cuál es el intervalo permitido entre muertes? ¿Seis días, ocho horas, cinco semanas? ¿Quién es una verdadera celebridad y quién no? Yo soy célebre por mi imitación de una gallina bañándose pero ¿esto me hace acreedor al título de gran celebridad?

Lo más probable es que las celebridades mueren a diario (de todos los ámbitos y niveles). No existe un patrón (ni de conducta ni en los cielos mandando matar gente en tripletas). Pero la cosa está en que el humano está naturalmente inclinado a buscar patrones, incluso donde no los haya (es decir, buscarle cinco pies al gato).

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El profesor John Hoopes, profesor de antropología en la Universidad de Kansas y experto en el tema, lo explica de manera fácil: “Los patrones en la muerte o los patrones de infortunios son las cosas que nos ayudan a tratar de entender el universo o la realidad de una manera que tenga sentido… en general nos incomoda tratar con el azar”.

Además, pareciera haber algo especial con el número tres en nuestra cultura: tenemos a los tres cochinitos, los tres tristes tigres, el piedra-papel-tijera y a los Tres Ases y su romanticismo musical. Existe una tendencia a buscar conexiones en grupos de tres. Algunos expertos lo explican de manera psicológica, culpando la estructura y complejidad limitada de nuestros cerebros y otros a una ideología religiosa donde El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo están presentes constantemente (hasta en los chistes parece haber una triada “Ponte que entran un inglés, un japonés y un mexicano a un bar…”).

Y es que por más increíbles o inútiles que resulten los patrones y las triadas, éstos otorgan una enorme sensación de control y quién no quiere tener el control (si hasta el de la tele nos da poder). La realidad es que al ser humano le consuela saber cuando un patrón comienza, y sobretodo saber cuándo terminará. Así, millones de celebridades respiran tranquilas cuando cae el tercero y ellos siguen vivitos y coleando.

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El Penacho de Moctezuma y otras piezas emblemáticas que están fuera de México

El penacho se encuentra en el Museo del Mundo de Viena y especialistas descartan la posibilidad de que pueda ser trasladado por su fragilidad.
14 de octubre, 2020
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2021 es el año que México ha elegido para mostrar al mundo con orgullo algunos de sus más preciados y fascinantes tesoros prehispánicos.

Pero, sobre todo, lo que intentarán sus autoridades es que los mexicanos puedan disfrutar en su propio país de antiguos códices, máscaras y otras piezas culturales y arqueológicas consideradas clave en su historia.

La fecha no fue elegida al azar. El año que viene, el gobierno de México conmemorará los 200 años de su independencia, los 500 de la conquista por parte de España y los 700 de la fundación de Tenochtitlán, capital del imperio mexica.

“Por estos acontecimientos, queremos mostrar a los mexicanos la grandeza cultural de nuestro pueblo que, por los intereses de quienes nos invadieron y colonizaron, fue distorsionada”, expuso el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

El problema es que muchas de estas obras se encuentran en otros países como consecuencia del “saqueo” de patrimonio histórico sufrido en el pasado, dijo este martes el mandatario.

Por eso, su esposa y coordinadora del proyecto de Memoria Histórica y Cultural de México, Beatriz Gutiérrez Müller, se reúne estos días con líderes europeos para convencerles de que algunos de esos objetos en sus países regresen -al menos, de manera temporal- a suelo mexicano.

Beatriz Gutiérrez Müeller fue recibida por la primera dama de Francia, Brigitte Macron

Getty Images
Beatriz Gutiérrez Müeller fue recibida por la primera dama de Francia, Brigitte Macron, durante su gira por Europa para lograr el préstamo de objetos arqueológicos e históricos para ser expuestos en México.

Pero entre las obras más ansiadas y reclamadas por México sobresale una que permanece desde hace siglos en Austria: el penacho del México Antiguo, más conocido como penacho de Moctezuma.

Esto, pese a que especialistas en conservación -incluidos expertos mexicanos- ya advirtieron hace años que trasladar la pieza entre países sin que se deteriore es algo prácticamente imposible.

¿Cómo acabó en Austria?

Su sobrenombre se debe a la teoría más extendida sobre su origen: que el penacho fue un regalo de Moctezuma a Hernán Cortés a la llegada del español a las costas del golfo de México a inicios del siglo XVI.

Esto, según expertos, descarta la idea de que esta pieza concreta -compuesta por plumas de quetzal y otras aves montadas sobre una base de oro y piedras preciosas- fuera víctima de pillaje por parte de las tropas del conquistador español.

Esta litografía a color de 1892, "Entrada de Cortes a México", ilustra el primer encuentro entre Cortés y Moctezuma, el 8 de noviembre de 1519.

Getty Images
Se cree que el penacho fue un regadlo de Moctezuma a Hernán Cortés con motivo de su llegada a lo que hoy es Veracruz.

“Es obvio que durante la Conquista hubo saqueos, pero en este caso no podemos hablar de un robo porque fue parte de un obsequio con un propósito muy específico”, señala Iván Escamilla, profesor del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

“La idea de que esto se tenga que recuperar para hacer, de alguna manera, ‘justicia’… no tiene tanto sentido en este caso”, le dice a BBC Mundo el investigador experto en historia colonial.

Aunque Moctezuma le hubiera obsequiado el penacho a Cortés para entablar relaciones, no está comprobado que hubiese sido realmente utilizado por el líder azteca.

Expertos sostienen que es más probable que este tipo de objeto fuera utilizado por sacerdotes en ceremonias en lugar de por emperadores, quienes solían usar diademas de oro con una pieza triangular al frente.

“No hay ninguna indicación escrita o visual que indique que Moctezuma usara ese tocado en concreto. Citarlo como si fuera un bien personal de él, es un error”, apunta Escamilla.

Pero la mayor incógnita sobre la historia del penacho es, sin duda, saber cómo y cuándo exactamente llegó hasta Austria.

Una de las principales hipótesis destaca el origen austríaco de la familia Habsburgo a la que pertenecía el rey Carlos I de España y V de Alemania, a quien Cortés le hizo llegar el penacho. Esto podría ser uno de los factores para que la pieza acabara en ese país europeo.

Tras llegar a manos de la Corona española, Escamilla admite que hay “un hueco en la historia del penacho”, hasta que a finales del siglo XVI la pieza fue localizada como parte de la colección propiedad del archiduque Fernando II de Habsburgo, quien era pariente de Carlos I.

Cortes y Carlos I

Getty Images
Se cree que Hernán Cortés (en la ilustración, arrodillado frente al rey Carlos I) le hizo llegar al monarca español el penacho de Moctezuma.

Sin embargo, no es hasta el siglo XIX que se identifica y se atribuye su procedencia a México, a donde nunca regresó.

Desde hace años, está considerada la pieza más relevante y estudiada en el Museo del Mundo de Viena, la capital austríaca.

¿Podrá volver a México?

En la actualidad, la opción más cercana y accesible para los mexicanos que quieren conocer el emblemático penacho es gracias a la réplica que se exhibe en el Museo de Antropología de Ciudad de México.

El artista que creó la copia en 1940 tuvo que recurrir a imágenes de archivo, ya que no tuvo acceso a la obra original. Pero México no se rindió y siguió tratando de conseguirla.

Replica del penacho.

INAH
El Museo de Antropología de Ciudad de México cuenta con una réplica del penacho.

En 1991, el gobierno mexicano reclamó a Austria su devolución. Veinte años más tarde, matizó su oferta y le ofreció intercambiarlo temporalmente por la carroza del emperador Maximiliano de Habsburgo y segundo emperador de México que se exhibe en la capital del país.

Sin embargo, una restauración del penacho a cargo de especialistas mexicanos y austríacos entre 2010 y 2012 concluyó que el frágil estado de la pieza no permitía su traslado de ninguna manera.

Pese al diagnóstico, López Obrador volvió a solicitar el préstamo durante el encuentro de su esposa con el presidente de Austria, Alexander Van der Bellen, aunque el líder mexicano reconoció no estar muy esperanzado con los resultados.

“Le dije a Beatriz: ‘insiste, porque es una pieza nuestra de México (…)’. Aunque le dije que no era una misión fácil, que era como una misión imposible, porque los austríacos se han apoderado por completo del penacho”, dijo este martes.

“No se lo quisieron ni siquiera prestar a Maximiliano de Austria. Cuando nos invaden, imponen a Maximiliano en el Segundo Imperio, él habla de traer el penacho, toca el tema, pero no lo logró”, agregó.

Y, según los responsables de la pinacoteca donde está alojado el penacho, parece improbable que esta vez vaya a ser diferente.

Su curador, Gerard van Bussel, le reiteró a la agencia Efe que la pieza no podrá ser trasladada a México en al menos diez años, ya que cualquier vibración “en el aire o la carretera lo destruiría”.

“Me gustaría conocer a la persona dispuesta a asumir esa responsabilidad”, dijo.

Otras peticiones de préstamo

Sin embargo, el penacho no es la única obra prehispánica que México aspira a traer temporalmente a su territorio el año que viene.

Antes de encontrarse con el mandatario austríaco, Gutiérrez Müller le entregó una carta al presidente de Italia, Sergio Mattarella, en la que López Obrador le solicitaba la cesión temporal del Codex Fiorentino y el Codex Cospi o Bologna que permanecen en bibliotecas de su país.

AMLO

Reuters
López Obrador reiteró que el penacho de Moctezuma es una pieza de México e insistió en pedir la pieza al gobierno de Austria.

El primero es “un testimonio muy valioso sobre la vida cotidiana y cosmogonía indígenas y contiene ilustraciones realizadas por tlacuilos, los antiguos ilustradores mexicanos”, dijo AMLO en su carta.

“Si usted nos ayuda, nosotros corresponderíamos enviando una exposición de piezas arqueológicas espléndidas (…) o bien aportar obras de grandes artistas mexicanos como Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y otros. Estamos abiertos a sus sugerencias”, se lee en la misiva.

Otra carta similar fue entregada al papa Francisco por la esposa del presidente, en la que se solicita al Vaticano el préstamo de otros tres códices y sus mapas de Tenochtitlán.

Uno de ellos es el Códice Borgia, uno de los ejemplos mejor conservados de escritura de estilo azteca anterior a la Conquista y que fue catalogado por las autoridades católicas de la era colonial como “obra del diablo” por describir dioses y rituales de la época.

“Aprovecho para insistir en que tanto la Iglesia Católica, la Monarquía española y el Estado Mexicano debemos ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios que padecieron de las más oprobiosas atrocidades para saquear sus bienes y tierras y someterlos, desde la Conquista en 1521 hasta el pasado reciente”, remarcó AMLO en su escrito.

Gutiérrez Müller también visitó Francia, donde fue recibida por la esposa del presidente galo, Briggitte Macron, con el fin de solicitar igualmente piezas arqueológicas para su exposición en México el año próximo.

Más tesoros prehispánicos en el exterior

En Francia, por ejemplo, se encuentra el Códice Borbónico, considerado una pieza clave para la comprensión de cómo se representaban el calendario mexica y las deidades y rituales asociados. Se cree que llegó a España directamente de México antes de cruzar al país galo.

El Museo Británico de Londres, por su parte, acoge otros tesoros prehispánicos como la espectacular máscara de Tezcatlipoca, elaborada en el siglo XV sobre un cráneo humano con incrustaciones de turquesa.

Serpiente azteca de dos cabezas

© The Trustees of the British Museum
La Serpiente azteca de dos cabezas es otro de los tesoros prehispánicos que se encuentra en el Museo Británico de Londres.

En el mismo museo se encuentra la máscara de Quetzalcóatl, ligada al dios de la lluvia y que se cree que también fue un regalo de Moctezuma a Cortés. El museo la adquirió en una subasta en París a finales del siglo XIX.

Asimismo, el Museo Británico cuenta entre sus obras con la emblemática Serpiente azteca de dos cabezas, una escultura con mosaicos turquesa que data de entre los años 1400 y 1521 y que fue comprada por Londres en 1892.

En muchos de los casos, no se sabe a ciencia cierta el camino que recorrieron estas piezas desde México hasta su ubicación actual, tras formar parte en ocasiones del catálogo de coleccionistas privados en Europa.

Preguntado sobre si es un mayor valor lo que explica el gran interés que parece existir por el penacho de Moctezuma respecto al resto de piezas en el exterior, Escamilla niega que sea más valioso que algunos de los códices que permanecen en bibliotecas europeas.

“Pero, en los siglos XIX y XX, el penacho cobró una serie de connotaciones y para mucha gente terminó representando la grandeza de las civilizaciones mesoamericanas que se supone son la raíz de la nacionalidad mexicana”, dice.

Museo de Viena donde se conserva el penacho de Moctezuma.

AFP
El penacho se encuentra en el Museo del Mundo de Viena y especialistas descartan la posibilidad de que pueda ser trasladado por su fragilidad.

Por eso, y teniendo en cuenta que ya se confirmó la imposibilidad de trasladarlo desde Viena, el experto enmarca la nueva petición de préstamo como “un gesto más bien simbólico y político”.

Y aunque recuerda que el disputado penacho es “patrimonio de México”, también reconoce “ventajas” en el hecho de su viaje por el extranjero.

“Que llegara a formar parte de una colección de un príncipe y que pasara por todo ese proceso en Europa, que fuera después restaurado… son algunos de los motivos por los que el penacho se conserva actualmente”, apunta.

“En México, en cambio, no se conserva ninguno”, asegura el historiador.


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https://www.youtube.com/watch?v=aBKdOAVLVEc

https://www.youtube.com/watch?v=0fHkEolNWFc&t=64s

https://www.youtube.com/watch?v=6kQ0oCfV43I&t=16s

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