Lo que vive una mujer que usa falda y sale a la calle
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Lo que vive una mujer que usa falda y sale a la calle

No es normal que las mujeres tengamos mecanismos de defensa especiales para salir a la calle usando falda.
Por Claudia Godoy
13 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 20 de abril de 2016.


“¡Yo puedo escribir de cómo es ser una mujer que usa falda siempre!”, le dije a mi editor. Después de todo, tengo mucho material: Son contadas las veces que uso pantalón en la semana y a veces ni siquiera hay una. Llevo años vistiéndome así y, aunque algunas personas se preguntan cómo lo hago (en la ciudad, cuando hace frío, en el transporte público, andando en bici), yo no me imagino renunciando a lo que me gusta (aunque a veces esto mismo me meta en problemas).

En la escuela era el uniforme: niñas, falda; niños, pantalón. Cuando entré a la preparatoria me enfrenté por primera vez a tener la engorrosa necesidad de escoger mi atuendo diario y empezó mi historia independiente con las faldas (y esta nació de un complejo, que la misma sociedad me dio, pero esa es otra historia).

He usado tanta falda que muchas veces es motivo determinante para diferenciarme de alguien parecida a mí: “no, ella no, la de la falda.” También ha sido la razón por la que, a veces, los carros deciden darme el paso al atravesar una calle. Ha servido para que me halaguen por “ser femenina”, porque “tengo buena pierna” y para acostumbrarme a que me sigan con la mirada en la calle, en donde a veces me dicen cosas, a veces no.

Estaba (mal)acostumbrada al acoso… como la mayoría de las mujeres

Gracias a lo anterior, pensaba que lo que podría aportar en esta discusión eran mis tácticas de defensa y protección ante este tipo de situaciones: Hace tiempo comprobé y avalé mi vasto conocimiento en el arte cuando en 2015 me topé con un artículo de la revista Rookie: “Como lidiar con el acoso callejero”

Orgullosísima, me di cuenta que había desarrollado por mí misma el mejor sistema para sobrevivir en el mundo siendo una mujer que usa falda todo el tiempo. No había dudas, pensaba “¡claro, yo hago eso!” cada que pasaba uno de los siguientes puntos:

Haz contacto visual

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Rookie

Este tip yo lo mejoro: Si cacho a alguien recorriendo de arriba a abajo y de abajo a arriba mi cuerpo, una vez llega de nuevo a la altura de mi cara, sostengo la mirada con enojo y empiezo el mismo recorrido sobre SU cuerpo, de arriba abajo, de abajo hacia arriba, con cara de desagrado.

Lánzales una mirada de desagrado

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Rookie

Fuera del elaborado “de arriba hacia abajo, de abajo hacia arriba”, suelo hacer mínimo un gesto genérico de incredulidad mezclada con asco como respuesta a cualquier expresión sabroseadora (la mordida de labios cliché, la humectación de los labios con la lengua, entre muchos, muchos otros).

Ignóralos o luce ocupada

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Rookie

OBVIO me doy cuenta de cuando alguien me ve con lascivia mientras camino por la calle, las miradas se sienten, pero ya sé cómo lucir indiferente. Y, en efecto, cada vez que puedo uso lentes oscuros. He descubierto que si creen que no los ves y saben que no escucharás, no les importa tanto levantar la voz y se limitan a mirar. Por eso mismo también casi siempre ando con audífonos.

Si alguien se ve sospechoso, cruza la calle. Acércate rápidamente a una zona más transitada.

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Rookie

Desde pequeña mi mamá me enseñó a hacer esto, muy parecido al clásico rodear la banqueta porque es horrible pasar en medio de una bola de hombres cuando vas sola o con una o varias amigas.

Píntales dedo

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Rookie

En una bonita variación del “te barro porque tú me barres” a veces, cuando noto la mirada y tengo los brazos libres a los costados, levanto mi dedo de en medio esperando que la mirada que me recorre se tope en algún momento con mi grosería. Siempre caen. Es divertido ver su desconcierto cuando lo notan. Si se atreven a seguirme mirando y llegan a mi cara, hago un gesto que comunique “¿Qué me ves?”

En el peor de los casos, puedes portar un objeto que sirva como arma para que puedas defenderte

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De todos estos, mi objeto de elección son las llaves. Afortunadamente, son contadas las veces que he tenido que recurrir a esta técnica, pero claro que he acomodado las llaves que abren mi hogar en mis manos para que puedan funcionar como arma letal. Afortunadamente, de nuevo, nunca he tenido que usarlas realmente.

Y, entonces, me informaron que esto no es normal…

Esto, entre otras cosas, es lo que vivo diario. Lo triste e indignante es haberme dado cuenta que NO DEBERÍA SER ASÍ, debería enojarme en vez de sentirme bien por poder vivir con eso. Hay mujeres que incluso me critican y opinan que “me expongo” demasiado, siendo que lo único que hago es vestirme como se me da la gana.

Por otro lado, entiendo a las mujeres que no lo hacen (e incluso a las que me llegan a criticar) porque es real y no es fácil: No me gusta que me digan cosas en la calle y no me gusta que me busquen los calzones cada vez que me siento, ando en bici o subo escaleras. Sin embargo, yo no paro por eso y me he acostumbrado a terapearme cada vez no logro callar las voces acosadoras en la calle repitiendo, a manera de mantra: “Camina rápido, camina rápido, camina rápido, cerdo maldito, no le hagas caso, camina rápido, no voltees.”

Y no sólo con faldas, incluso usando pantalones se presenta el acoso todo el tiempo.

Y no sólo con faldas, incluso usando pantalones se presenta el acoso todo el tiempo.mbewumovement.com

El problema es ese: ¿por qué debería terapearme por las faltas de alguien más? ¿por qué me parece muy normal tener mecanismos especiales de defensa sólo para caminar por la calle? Mi problema es el problema de todos: así crecí. Que ahora me vengan a decir que no debería ser así es una sorpresa y un alivio, no sin un poco de escepticismo. Después de todo, fui educada con una mentalidad de “no te expongas y cuídate mucho porque eres mujer.” No me imagino haciendo las cosas de otra manera y no me imagino una calle libre de miradas lascivas o palabras de acoso. Favor de no malentender, POR SUPUESTO QUE LO QUIERO. Sólo que llevo ya un rato en este mundo y no estoy segura de cuándo (o si lo hará en absoluto) va a cambiar.

Ahora vivo en otra dimensión: en la que sé que no debería ser así, no debería ser normal, y, sin embargo, si lo dejo de hacer, si dejo estos mecanismos, me va a cargar la chingada. Ahora debo vivir sabiendo que está mal, pero que yo tengo que seguir haciendo lo mismo para protegerme.  Vaya ironía. Más triste es considerar que quizás era mejor no saberlo, porque me enojaría menos con todo el mundo y la injusticia a la que mis simples cromosomas me condenan.

Y aunque los diálogos de equidad (porque dudo mucho que un hombre viva todo esto) se han abierto y se está tratando de crear conciencia en este y otros asuntos, muy en el fondo sé que me expongo cuando uso faldas cortas; muy en el fondo seguiré teniendo preparadas mis llaves para atacar; muy en el fondo me estresará que se me olviden mis audífonos porque sé lo que voy a escuchar; muy en el fondo me da miedo que esto nunca cambie y muy en el fondo quiero ponerme en posición fetal y llorar después de haber escrito todo lo anterior.

Pero, bueno, no lo haré. Me pondré una falda y saldré a caminar a la calle, como siempre lo he hecho. Esperando, deseando y luchando por que algún día todo cambie.

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Reuters

Conficto en Chihuahua: El tratado por el que México le debe millones de metros cúbicos de agua a EU

Un acuerdo firmado entre ambos países en 1944 está en el centro de la polémica en el norte de México, cuyo presidente dijo temer que pueda utilizarse como arma electoral durante la actual campaña en EU.
Reuters
18 de septiembre, 2020
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Un tratado firmado en 1944 entre México y Estados Unidos está detrás de que miles de personas lleven meses en pie de guerra en el lado mexicano de la frontera.

El acuerdo regula cómo los dos países deben repartirse el agua de los ríos Bravo y Colorado, que forman parte del límite territorial entre ambos.

El gobierno de México tiene poco más de un mes para entregar a su vecino del norte la parte que le corresponde. Para ello, asegura que debe utilizar la almacenada en la presa la Boquilla, en el estado de Chihuahua, en el norte del país.

Y aunque afirma que el suministro está garantizado para la población, los agricultores de la zona se niegan a la extracción porque aseguran que los dejaría sin el recurso suficiente para poder cultivar tras haber sufrido una pronunciada sequía.

La tensión aumentó a ritmo vertiginoso en la última semana con graves enfrentamientos entre miembros de la Guardia Nacional y campesinos, que tienen desde entonces tomada la presa para evitar el desfogue.

Una mujer agricultora fue asesinada el 8 de septiembre tras participar en las protestas. Según testigos, fue alcanzada por disparos de guardias nacionales. La Fiscalía estatal investiga lo sucedido.

El propio presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, responsabilizó a “grupos políticos” de las protestas y mostró su preocupación por el hecho de que este conflicto impida cumplir con el tratado firmado con EU y por cuál podría ser su reacción.

De hecho, el mandatario aseguró este jueves que el gobernador de Texas -estado fronterizo con Chihuahua- envió una carta al secretario de Estado de EU, Mike Pompeo, “reclamando que México no está cumpliendo con el pago del agua y haciendo algunas propuestas”.

Protesta en La Boquilla

Reuters
La Fiscalía de Chihuahua investiga la muerte de una mujer agricultora tras participar en una de las protestas. Según testigos, fue abatida por disparos de la Guardia Nacional.

El gobernador de Chihuahua, Javier Corral, acusó por su parte a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) de ocultar a quienes “se aprovechan de manera irregular” desde dentro del organismo robando agua de la zona, una práctica que ya ha sido bautizada como “huachicoleo de agua” o “aguachicoleo”.

Mientras, varios diputados de Chihuahua consideran precisamente que el tratado en cuestión es la base del problema y anunciaron que acudirán a tribunales internacionales para pedir que el acuerdo sea revisado y pueda así garantizar el abastecimiento de agua a los productores del estado.

¿Qué dice el tratado?

De alguna manera, se podría decir que el llamado Tratado de la Distribución de las Aguas Internacionales firmado por México y EU en 1944 tiene su origen de algún modo en otro acuerdo alcanzado casi un siglo antes.

El Tratado de Paz, Amistad, Límites y Arreglo Definitivo (más conocido como Tratado de Guadalupe Hidalgo), firmado en 1848 al final de la guerra entre ambos países iniciada por la disputa de Texas, fue el que estableció que México cedería a EU más de la mitad de su territorio en aquel entonces.

Pero además, también fijó la frontera entre ambos países en el río Bravo -conocido como río Grande por los estadounidenses- y cuyas aguas son hoy centro del conflicto en Chihuahua.

La ubicación estratégica del río hacía necesario un plan de distribución entre ambos actores. Tras años de negociación y varias propuestas fallidas, México y EU firmaron en Washington el tratado vigente en la actualidad.

Mapa

BBC

Según el acuerdo, México se queda con dos tercios de la corriente principal del Bravo y cede a su vecino el resto, que no podrá ser menor de unos 432 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales.

Como contraparte, EU cede a México cada año 1.850 Mm3 del río Colorado, que en su mayoría se encuentra en suelo estadounidense pero que también pasa por la frontera entre ambos países hasta desembocar en el golfo de California, entre los estados mexicanos de Baja California y Sonora.

“Es un tratado que no fue nada fácil de negociar y en el que se tuvieron que hacer muchísimas proyecciones de ingeniería porque define los límites entre los dos países y esta distribución de las aguas”, le dice a BBC Mundo Roberto Velasco, director general para América del Norte del gobierno mexicano.

También establece que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), un organismo binacional, es el encargado de resolver las posibles diferencias en materia de límites.

Firma del tratado en Washington en 1944

IBWC
Representantes de México y EU firmaron el tratado en Washington en 1944.

El pacto estipula que EU cumplirá con su entrega de agua cada año, mientras que México podrá hacerlo en períodos de cinco años.

“Es de los mejores acuerdos que se han logrado en la historia con relación a EU”, afirmó López Obrador la semana pasada.

Pero el quinquenio actual concluye el próximo 24 de octubre y, según el gobierno de México, aún le faltan 378 Mm3 de agua para poder cumplir su parte del acuerdo.

¿Cuál es la situación actual?

El centro del conflicto está en la presa La Boquilla del río Conchos, el afluente del Bravo más voluminoso de los seis tributarios que tienen que aportar agua para el cumplimiento del tratado.

Según los agricultores, desfogar líquido de este punto supondría comprometer su capacidad de riego y poner en grave peligro el futuro de unas 20.000 familias que viven del campo en la región.

“En agosto tuvimos el mes más seco de los últimos 90 años, no hay agua. No podemos ser el único estado semidesértico que exporta agua con una precipitación media anual de 250 mm”, le dice a BBC Mundo Salvador Alcantar, presidente de la Asociación de Usuarios de Riego de Chihuahua.

Presa La Boquilla

Reuters
La extracción del agua de la presa la Boquilla está en el centro del conflicto en Chihuahua.

Conagua aseguró que el riego para el ciclo agrícola 2019-2020 ya fue garantizado y que solo resta por entregar a los campesinos unos 100 Mm3 de la presa la Boquilla, lo que critica no puede completarse debido a la toma de las instalaciones.

Según datos oficiales, esta presa contaba el 16 de septiembre con 920Mm3 de agua almacenada. Es poco más del 32% de su capacidad máxima.

Para los campesinos, la situación actual pone en evidencia que será extremadamente difícil garantizar que pueda haber agua suficiente para el ciclo agrícola del año próximo y creen que Chihuahua “ha hecho más de lo que le corresponde” para que México pueda cumplir con su compromiso internacional.

“Prescindimos de uno de los dos cultivos que antes teníamos por ciclo y también se vendieron derechos de más de 7.000 hectáreas. Lo hicimos para que las presas funcionen como una alcancía, para cuidar la poquita agua que hay ahora, o no sembraremos un solo metro el año que entra”, dice Alcantar.

Protesta en La Boquilla

Reuters
Agricultores de Chihuahua aseguran que contribuyeron al ahorro de agua para su almacenamiento en la Boquilla de cara al próximo período de cultivo.

Velasco reconoce que 2020 ha sido un año seco, pero el gobierno confía en que siga lloviendo y asegura que unos 780 Mm3 almacenados “es la disponibilidad adecuada” para garantizar el próximo ciclo de riego.

“Nos podrían decir que hay que garantizar los siguientes 40 ciclos, pero la realidad es que eso no funciona así sino con concesiones anuales”, responde.

¿Qué alternativas hay para cumplir el tratado?

Los agricultores no entienden por qué hay que “pagar por adelantado” y proponen como alternativa aguardar a final de octubre para esperar a posibles escurrimientos de agua y evaluar entonces la cantidad debida a EU.

En caso de que haya déficit por parte de México, proponen que el agua se extraiga de alguna de las presas internacionales construidas y gestionadas por ambos países.

“¿Por qué nomás el Conchos? Hay otros tributarios que deben aportar agua para cumplir con las asignaciones del tratado, y nomás voltean a ver a Chihuahua”, critica Alcantar.

Mapa presas Río Bravo

Conagua
El río Conchos es el afluente del Bravo más voluminoso de los seis tributarios que tienen que aportar agua en México para el cumplimiento del tratado.

Pero después de que México cerrara el quinquenio pasado debiendo agua que tuvo que devolver después, Velasco asegura que las reglas acordadas entre las dos secciones internacionales de la CILA no permiten que el país vuelva a terminar un período con deuda.

Sobre la propuesta de que sean las presas internacionales las que aporten el agua faltante, Velasco la califica de “irresponsable”, ya que se utilizan sobre todo para el consumo humano en ciudades del norte de México y la cantidad almacenada actualmente hace “muy difícil” destinarla a otros fines.

Presa internacional La Amistad

CILA México
Agricultores creen que presas internacionales como la Amistad, gestionada por México y EU, podrían contribuir con el agua faltante.

Según cifras del gobierno, el río Conchos debería aportar el 54% del agua contemplada en el tratado, aunque en lo que va de ciclo solo ha contribuido con el 44%.

“En Chihuahua se está cargando lo que se tiene que cargar. En este momento, toda la atención está sobre ellos porque el resto de tributarios ya hicieron su parte”, asegura Velasco.

¿Cómo podría reaccionar EU?

El enfrentamiento ha escalado a lo más alto de la esfera política en México.

Tanto el gobernador de Chihuahua como alcaldes de la zona mostraron su apoyo a los agricultores, mientras que el presidente López Obrador no ha ocultado su preocupación por las posibles consecuencias de que el país no cumpla con el acuerdo.

“Es muy delicado que en estos 45 día de campaña (electoral en EU) se vaya a utilizar que no estamos cumpliendo con el tratado y se tomen medidas unilaterales que afecten a México”, alertó días atrás.

AMLO

Gobierno de México
AMLO pidió a los agricultores de Chihuahua confiar en que el agua para regadío estará garantizada.

El mandatario insistió en pedir la confianza de los agricultores de Chihuahua. “No se van a quedar sin agua. Si no, (…) le hablaría al presidente Trump para decirle: ‘¿Sabe qué?, dennos una prórroga, ayúdennos en esto porque no vamos a poder cumplir con el compromiso'”.

Aunque reconoce que no se ha recibido ninguna advertencia formal de EU en caso de que México no entregue su parte, Velasco también coincide en que la campaña electoral provoca en el país vecino un clima más crispado ante el que se deben extremar precauciones.

Dice que lo que pretenden evitar es que el país vecino pudiera imponer sanciones como respuesta, “que empiecen a apretar los flujos comerciales o a establecer aranceles a mercancías provenientes de Chihuahua”.

Protesta en La Boquilla

Reuters
El gobierno mexicano expresó su preocupación por la reacción de EU ante Chihuahua en caso de que México no cumpla con su parte del tratado.

“Sí nos han expresado su preocupación de que el gobierno de Chihuahua, que además es vecino de Texas y su principal socio, no esté cooperando para buscar una solución en algo que es en interés de los dos países”, revela el funcionario de la Cancillería mexicana.

Alencar rechaza que el gobierno federal utilice esta posible reacción como medida de presión para que permitan la extracción de agua de la Boquilla.

“Que no nos traten de asustar diciendo que si no se cumple, se suspenderán las relaciones comerciales entre ambos países. Para que haya que pagar, debe haber una exigencia de EU, y yo no he visto ninguna nota diplomática donde les estén pidiendo el agua”, responde.

¿Debería reformarse el tratado?

Reformar o actualizar las condiciones de un tratado que fue firmado hace 76 años podría ser una de las opciones para tratar de solucionar este conflicto.

Tratado de 1944

IBWC
AMLO definió el tratado de aguas como uno de los mejores en la relación de México y EU.

Pero Alencar cree que hay alternativas suficientes para evitar llegar a ese punto. Y el gobierno mexicano tampoco apoya la idea, al considerar que tanto los litros de agua acordados como la posibilidad de entregar su parte cada cinco años en lugar de anualmente son ventajas que el país no debería perder.

Otra de las pocas cosas en las que coinciden ambas partes es cuando aseguran estar abiertas al diálogo para llegar a un acuerdo, aunque los campesinos critican que el gobierno federal no está atendiendo sus demandas.

“Estamos abiertos, pero no a un diálogo donde se busque poner el interés de unos grupos sobre otros, sino que tenga su centro en el interés nacional (…). El agua no es de Chihuahua ni de un grupo de personas, es de un río transfronterizo“, recuerda Velasco.

El vocero de los agricultores alerta por su parte de cuál es su mayor temor si, como prevén, el año que viene no tienen agua suficiente para el riego.

“En 1995 no se abrieron las presas para sembrar y hubo una migración masiva desde nuestros municipios. Los hombres en edad productiva se marcharon para dar sustento a la familia, fue una desintegración familiar fuerte que aún estamos sufriendo”, recuerda.

“Y ese es el problema social que podemos volver a ver si no sembramos el año próximo”.


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