¿Cuáles son las ciudades con mejor y peor transporte público en América Latina?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Getty Images

¿Cuáles son las ciudades con mejor y peor transporte público en América Latina?

La mitad de los habitantes de las grandes urbes de AL usan transporte público para trasladarse, ¿qué tan eficiente es?
Getty Images
Por BBC Mundo
10 de febrero, 2017
Comparte

No son las mejores del mundo. Tampoco, las peores.

Cuando se trata del transporte público, las ciudades de América Latina se encuentran en un punto medio en relación con las urbes del resto del mundo. Lo que no es motivo de mucho consuelo.

De acuerdo con el estudio Índice de Movilidad Urbana, que evaluó 84 grandes ciudades del mundo en una escala del 0 al 100, la valoración promedio se ubicó en 43,9 puntos.

La que obtuvo la mayor puntuación fue Hong Kong con 58,2 puntos, lo que indica que aún hay un amplio margen de mejora, pues para alcanzar los 100 puntos hace falta tener el mejor desempeño en los 19 aspectos evaluados.

El estudio, realizado por la consultora internacional Arthur D. Little y la Unión Internacional de Transporte Público (UITP), incluyó a 9 ciudades latinoamericanas.

Aunque fue publicado en 2014, sus resultados siguen siendo válidos para la región, según le contó a BBC Mundo Eleonora Pazos, coordinadora de la división para América Latina de la UITP.

“Poquísimo ha cambiado para Latinoamérica. Los avances han sido muy pequeños en los puntos que el ranking considera. De manera general, hay ciudades que vienen mejorando, pero aún estamos muy lejos de tener lo que se necesita”, dijo.

“Cuando miramos el ranking de manera general, la posición de Latinoamérica no es la más conveniente a pesar de que en la gran mayoría de las grandes ciudades en torno a la mitad de la población utiliza transporte público. Tenemos un buen uso del transporte público, pero una mala calidad en general. Tenemos que evolucionar muchísimo todavía”, agregó.

Metro de Hong Kong.Hong Kong fue valorada como la ciudad con el mejor sistema de transporte público del mundo.

El estudio evaluó elementos como la integración entre los distintos modos de transporte, el planeamiento de la red, el cumplimiento y la puntualidad del servicio; la posibilidad para los usuarios de contar con información sobre el sistema en términos de congestionamiento, horarios, tiempo de espera, mapas, etc.; y la integración a la red de servicios que ofrezcan un valor agregado como servicios que permitan integrar el sistema de transporte a la vida urbana.

Pero, ¿cómo quedaron las ciudades latinoamericanas evaluadas?

De Santiago a Caracas

Metro de Santiago de Chile.Santiago de Chile fue evaluada como la ciudad con el mejor transporte público de América Latina.

Santiago de Chile, ubicada en el puesto 30, fue la que obtuvo una puntuación más elevada: 47,1.

Le siguen de cerca Bogotá, en el puesto 32 con 46,3 puntos, y Sao Paulo, en el lugar 34 con una puntuación de 45,7.

Luego aparecen las ciudades brasileñas de Río de Janiero y Curitiba, empatadas en el puesto 39 con 44 puntos, por lo que se ubican ligeramente por encima del promedio de las 84 ciudades evaluadas.

Las ciudades con mejor transporte público

La capital de Perú, Lima, se ubicó en el puesto 44, con una valoración de 43,5.

Buenos Aires y Ciudad de México quedaron en las posiciones 48 y 49, con una puntuación de 42,4 y 42,2 respectivamente.

Bastante más lejos, cierra la lista Caracas, que quedó en el puesto 58 al sumar 40,1 puntos.

El informe ubica a todas estas ciudades latinoamericanas dentro de un amplio grupo de 57 ciudades a las que califica como “grupo promedio”.

¿Qué hace la diferencia?

Pazos explicó que las ciudades que están mejor en el ranking consideran una integración total del sistema de transporte, con una red que incluye diferentes modos de transporte: bus, metro, tranvía, pero también medios individuales compartidos como las bicicletas públicas así como medios bajo demanda como Uber.

Una mujer monta una ecobici en Buenos Aires.Las ciudades que ocupan los primeros lugares son aquellas que cuentan con un sistema que integra distintos tipos de transporte.

Además, ofrecen información integrada para todo el sistema, lo que permite hacer el viaje puerta a puerta y cuentan con un sistema de pago muy amplio que permite usar tarjetas de distintos tipos y con tarifas que permiten acceder desde un transporte más exclusivo hasta uno más masivo.

“Si comparamos Caracas con Santiago de Chile, Santiago tiene en estos puntos una mayor inversión, integración, sistemas de información que te dan la información tanto del metro como del bus; podemos pagar con tarjetas inteligentes, podemos comprar el billete tanto en una estación de metro como de autobuses, hay servicios agregados (tiendas, servicios de alimentación). Es un servicio mejor orquestado, hay un mayor cumplimiento de horarios, el estado de conservación de la unidad, la calidad del servicio”, dijo.

Obstáculos

Pazos señaló que durante el boom económico que vivió América Latina hasta hace poco aumentó la capacidad adquisitiva de los ciudadanos pero cayó el uso del transporte público.

Una mala noticia.

Se perdió una oportunidad de hacer grandes inversiones en transporte público y de hacer políticas que no hubieran incentivado la compra de vehículos particulares”, dijo.

“Tenemos que hacer entender a la población que las ciudades de Latinoamérica no pueden sobrevivir a largo plazo, tanto en temas de competitividad como en temas de salud, considerando el aumento del número de vehículos. El transporte público tendrá que formar parte de la vida para sobrevivir”, agregó.

Una avenida de Ciudad de México congestionada por el tráfico.La congestión causada por el exceso de vehículos particulares impacta en la calidad de vida de los ciudadanos.

La experta señaló que parte de los obstáculos que enfrenta la región tiene que ver con la falta de planeamiento integral y a largo plazo. “En muchas áreas metropolitanas cada municipio planifica lo que quiere sin coordinación y se planifica para el próximo año y medio, no para 20 o 30 años”

La otra dificultad se deriva de los problemas de financiamiento.

Aún no encontramos la ecuación correcta para hacer inversiones y no estamos innovando en la forma de financiamiento, hay muy pocas colaboraciones entre el sector público y el privado. Siempre se depende de un dinero público que sabemos que es escaso”, afirmó la experta.

“El transporte de calidad tiene un precio y tiene que ser pagado de alguna manera. En muchas ciudades se opta por hacer políticas de gratuidad y luego no hay cómo cubrir eso. Hay que diversificar la obtención de recursos, cada vez en el mundo se habla más de fondos extra tarifarios. Hay que ser creativos”, apuntó.

Pioneros

Pero no todo son malas noticias.

América Latina fue pionera en el mundo en la introducción de sistemas de autobuses de tránsito rápido, como el Transmilenio de Bogotá o el Ecovía de Monterrey, que en la actualidad está implantado en 68 ciudades de la región, con una red que se extiende por casi 1.900 kilómetros de recorrido y que diariamente traslada a más de 21 millones de pasajeros, según cifras del proyecto BRTData.

Metrocable de Medellín.El Metrocable de Medellín fue un sistema pionero en el transporte urbano.

La región también ha innovado al desarrollar sistemas de teleféricos urbanos como una solución para el transporte en zonas de difícil acceso.

El Metrocable de Medellín, Colombia, fue el primer sistema de este tipo implantado en el mundo, según apunta en su página web The Gondola Project, una web especializada en este tipo de transporte urbano.

El sistema está conectado con el Metro de Medellín y atiende zonas económicamente deprimidas de la ciudad, donde su implantación ha tenido un efecto favorable en la disminución de la criminalidad y el aumento de la actividad económica.

La experiencia del Metrocable de Medellín fue seguida con la apertura de un sistema similar en Caracas en 2010 y, desde entonces, ha inspirado proyectos similares en diversas partes del mundo.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Por qué el objetivo debe ser aprender a vivir con la COVID, no luchar contra él

Eliminar al coronavirus de la faz de la Tierra sería extraordinario. La erradicación total de un virus solo se ha logrado una vez en la historia.
Getty Images
18 de febrero, 2021
Comparte

El gobierno británico dijo recientemente que espera transformar la COVID-19 en una enfermedad manejable, como la gripe.

Las vacunas y los nuevos tratamientos, argumentan ministros y sus asesores científicos, reducirán la tasa de mortalidad y nos permitirán vivir con el virus, en vez de estar luchando constantemente contra él.

¿Pero es esto posible?

Objetivo inalcanzable

Eliminar la COVID de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa.

Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980.

Tomó décadas llegar a este punto, y científicos y gobiernos solo pudieron lograrlo gracias un serie de circunstancias únicas.

Primero, la vacuna era tan estable que no necesitaba ser refrigerada y, cuando era suministrada, era obvio de forma inmediata si había funcionado o no.

También era evidente cuando una persona se había infectado. No era necesario para ello hacer un test de laboratorio, lo cual era una gran ventaja a la hora de contener brotes.

La COVID, como todos sabemos, es completamente diferente.

La estrategia “COVID cero”

En cambio, el movimiento llamado “cero COVID” tiende a hablar de eliminación. Esto significa básicamente reducir el número de casos a cerca de cero en un territorio y mantenerlo así.

Viruela

Getty Images
Una serie de circunstancias únicas hicieron que la viruela pudiese erradicarse en 1980.

Uno de los defensores de más alto perfil de esta teoría es la profesora Devi Sridhar, experta en salud pública de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Sridhar cree que deberíamos tratar a la COVID-19 como al sarampión, que ha sido mayormente eliminado en los países ricos.

La profesora argumenta que las continuas restricciones para reducir el número de casos junto con un sistema más efectivo de rastreo y testeo, más vacunación, permitiría contener al virus y regresar a una “suerte de vida doméstica normal”, donde la apertura de restaurantes, bares y la realización de eventos deportivos y musicales fuera posible.

Pero el precio a pagar, dice, sería restringir los viajes internacionales e imponer restricciones en las fronteras, así como “cuarentenas breves y severas” cuando los casos suban de forma inevitable.

Deepti Gurdasani, epidemióloga clínica de la Universidad de Londres, es otra defensora de esta estrategia. Ella es una de más de 4.000 signatarios de la petición “COVID cero”, que hace un llamado para que se debata esta propuesta en el parlamento británico.

“La vida podría retornar a algo parecido a la normalidad. Podríamos incluso abrir corredores de viaje con otros países que han seguido ese camino”, dice.

El problema del enfoque del sarampión

Quizás sea una perspectiva tentadora, pero una que muchos creen que está fuera del alcance o que requeriría restricciones tan sostenidas que los costos económicos y sociales serían enormes.

“COVID cero no es compatible con los derechos individuales y las libertades que caracterizan a las democracias de posguerra”, señala el profesor Francois Balloux, director del Instituto de Genética del University College de Londres.

Países como Nueva Zelanda, Taiwán y Australia han logrado esto porque pudieron evitar que el virus se afianzara, y todo parece indicar que una vez que las poblaciones de estos países estén vacunadas, comenzarán a levantar las restricciones en las fronteras.

Aeropuerto

Getty Images
Una condición de la estrategia COVID cero es el cierre de fronteras.

Pero ningún país que haya visto la propagación del virus como ocurrió en Reino Unido ha logrado suprimirlo hasta el punto de eliminarlo.

Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para alcanzar esto, como ha pasado con el caso del sarampión.

Pero hay una falla significativa en este argumento, explica la profesora Jackie Cassell, experta en salud pública de la Universidad de Brighton.

El sarampión, dice, es un virus “inusualmente estable”. Esto significa que no cambia de una manera que le permita evadir el efecto de la vacuna. De hecho, la misma vacuna se ha utilizado esencialmente desde la década de 1960, y también proporciona inmunidad de por vida.

Ya está claro que, “lamentablemente”, este no es el caso de este coronavirus, dice Cassell.

El desafío es mantenerse por delante del virus

Las variantes que han surgido en Sudáfrica y Brasil le permiten al virus cambiar para evadir parte de la inmunidad creada por las vacunas.

El virus que circula en Reino Unido también ha mutado y ha conseguido un cambio clave -conocido como E484- que permite que esto suceda.

A medida que se vacunen más personas, es probable que esto aumente. Esto se debe a que las mutaciones que pueden sortear la respuesta inmune de alguna manera tendrán una ventaja selectiva, señala Adam Kucharski, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha llevado a cabo una investigación sobre brotes globales desde Zika hasta Ébola.

“No podemos salvarnos de esto. Puede que necesitemos actualizar las vacunas”.

Vacuna

PA Media
Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para detener la propagación del virus.

El desafío es, entonces, “estar por delante del virus”, explica. Pero esto no es, según cree, tan difícil como parece.

Los coronavirus cambian menos que la gripe, dice, lo que significa que las vacunas deberían seguir siendo efectivas en una gran medida.

Es más, el hecho de que las mutaciones que se están viendo compartan algunas características clave nos da una buena idea de la ruta que están siguiendo. “Es de esperar que sea más fácil de actualizar que la vacuna de la gripe, donde hay muchas cepas diferentes”.

Aunque advierte que se debe tener sumo cuidado en este momento, ya que una población que está construyendo inmunidad en un momento en que hay mucha infección alrededor proporciona un caldo de cultivo ideal para que las variantes escapen de esas vacunas.

Kucharski dice que es demasiado pronto para saber si llegaremos al punto en que el coronavirus pueda tratarse como una gripe, ya que aún no hemos visto por completo el impacto que tendrán las vacunas.

Eliminar el riesgo

Esta precaución es comprensible, ya que los científicos quieren ver primero la evidencia del despliegue del programa de vacunación en el mundo real. Salud Pública de Inglaterra está llevado a cabo un estudio en que analiza esto, y se espera que se publique antes de que se levanten las restricciones.

Pero todas las indicaciones de los ensayos clínicos y la experiencia de Israel, que lidera el tema de la vacunación de la población en el mundo, es que tendrán un impacto significativo en las infecciones, y donde no, al menos contribuirán a evitar casos serios de COVID-19, complicaciones cuando los síntomas se prolongan, así como muertes.

Coronavirus

Getty Images
Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Para aquellos que todavía son susceptibles porque se niegan a vacunarse o porque la vacuna no ha funcionado en ellos, el avance en los tratamientos será vital.

Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Esto no significa que nadie morirá. Whitty ha hablado de llegar a un tasa de muertes “tolerable”. Y ciertamente muchos esperan que el próximo invierno sea un desafío, con especial preocupación de que las comunidades más desfavorecidas sean las más afectada, por el temor de que la aceptación de la vacunación haya sido más baja en estas áreas.

Pero es fácil olvidar que la gripe también puede matar a gran escala. En 2017-18, por ejemplo, más de 20.000 personas murieron en Reino Unido a causa de la gripe.

Fue un invierno duro y frío y las muertes por otras causas, como enfermedades cardíacas y demencia, también aumentaron, lo que llevó el exceso de muertes invernales a cerca de 50.000. La sociedad apenas parpadeó.

“Hemos convivido con los virus durante milenios”, dice el profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes del gobierno. “Haremos lo mismo con la COVID”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.