El mexicano que trabaja construyendo el muro en la frontera entre México y EU
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El mexicano que trabaja construyendo el muro en la frontera entre México y EU

La valla que desde hace una década separa Ciudad Juárez de El Paso está siendo reforzada. BBC habló con uno de los trabajadores.
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Por BBC Mundo
13 de febrero, 2017
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No es un trabajo cualquiera, aunque él lo vea como uno más.

Porque Luis -no es su verdadero nombre, pues la compañía que lo emplea no le permite dar entrevistas- es mexicano. Y está construyendo un muro en la frontera entre México y Estados Unidos.

Para ello cruza todos los días esa frontera desde Ciudad Juárez, en México, hacia El Paso, en Estados Unidos.

Deja su casa a las 2:30 de la mañana para evitar el tráfico en el cruce fronterizo, duerme del otro lado dentro de su coche en el estacionamiento de un centro comercial y a las 7:00 se acerca a la valla que desde hace casi una década separa ambas ciudades.

Ahí, en un sector de 2 kilómetros de largo en las afueras de ambas ciudades, los trabajos para reforzar la valla comenzaron meses antes de que Donald Trump ganara las elecciones.

Luis pone cemento. Después vendrán los pilares de metal de cinco metros de altura y, sobre ellos, una planchas de metal. Todo con el fin de hacer más difícil el paso de los inmigrantes indocumentados.

Bolsillo vs. nacionalismo

“A mi no me molesta, realmente. El trabajo es trabajo“, le dice a BBC Mundo mientras almuerza a pocos metros de la valla.

“Y como mexicano tengo que ganarme la vida también, como todos. Esto es lo más que puedo hacer: trabajar; tengo que trabajar para mantener a mi familia, sea en una valla o en un apartamento”, explica.

Un hombre ondea una bandera de México cerca del cruce fronterizo con EE.UU.La mayor parte de los obreros que trabajan reforzando la valla son mexicanos,

La mayoría de los trabajadores aquí son mexicanos o de origen mexicano. Muchos destacan que en un día de trabajo ganan lo que en una semana en Ciudad Juárez. Y el bolsillo pesa más que el nacionalismo.

Mientras que para la familia de Luis lo principal es que tenga una fuente de ingreso, y sus amigos bromean con el trabajo que desde hace semanas lleva adelante.

“Me dicen: ‘Eh, déjanos un hoyito, un pedacito abierto. Yo les digo: ‘Ya les voy a cerrar, cabrones’, y ellos me dicen: ‘no, déjanos un pedacito'”.

El presidente Trump ya dio los primeros pasos para construir el anunciado muro en la frontera -aunque aún no está claro cómo será ni dónde será levantado-, pero Luis considera que va a servir de poco.

“Aunque esté el muro, de una u otra forma vamos a cruzar. El muro no nos va a impedir nada”, asegura.

Letrero advirtiendo de los riesgos de cruzar la frontera a nadoSegún Luis, el muro no impedirá que la gente trate de cruzar la frontera.

“Es nomás para decir que no van a poder pasar. Es lo más tonto que puede decir Trump porque todos podemos pasar de una u otra forma, hasta nadando o volando“, le dice a BBC Mundo.

“Ahora nos sentimos seguros”

El muro es historia conocida para los habitantes de estas ciudades fronterizas que dependen mutuamente una de otra, pero donde también reinan las disparidades.

Mientras Ciudad Juárez llegó a ser uno de los lugares más violentos del mundo, El Paso es una de las ciudades más seguras de Estados Unidos.

Y en el lado estadounidense a la valla no le faltan adeptos.

El patrio trasero de Mannys Rodríguez termina, literalmente, con lo que en este sector es un elevado enrejado.

“Tenemos menos gente cruzando, nos sentimos seguros, ahora nos sentimos seguros”, le dice a BBC Mundo.

Sin embargo, apenas días atrás vio cómo un grupo de personas llegó con una escalera y saltaron.

“Los escuchábamos, vente p’acá, vente p’acá, y después vimos que el hombre con la escalera se fue corriendo de vuelta para México”, cuenta.

Pese a ser descendiente de mexicanos, Rodríguez apoya los planes de Trump: “Creo que está intentando proteger a Estados Unidos, no nos intenta lastimar. Y creo en eso”, declara.

“Es deprimente”

Por lo pronto, el impacto del efecto Trump ya se empieza a sentir en la frontera.

Desde que Trump fue electo, el peso mexicano se derrumbó. Y negocios como el de Álvaro Muñoz, quien reside en Ciudad Juárez pero tiene un pequeño restaurante de burritos en El Paso, sintieron el impacto.

Puente fronterizo Ciudad Juárez - El Paso
El flujo de viajeros de Juárez a El Paso se ha reducido por la caída del peso.

Se nota un poco en que deja de acudir la gente que regularmente viene o la gente que viene de compras que busca dónde comer. Y si ves menos la gente que viene de compras, consecuentemente en los negocios hay pérdidas”, le dice Muñoz a BBC Mundo.

Y el golpe es doble: menos gente de Juárez cruza a El Paso porque el peso rinde menos, y más van de El Paso a Juárez a gastar los dólares, porque rinden más.

Álvaro Muñoz
El negocio de Álvaro Muñoz se ha visto afectado.

Muñoz considera que las propuestas de Trump constituyen un acto de agresión.

“El muro existe, no como lo quiere poner él, pero existe. Eso es no algo muy cómodo, ni visual, ni físicamente. Es deprimente hasta cierto punto, es algo que no debería de existir“, asegura el comerciante.

“Ahora, si eso todavía lo hicieran más voluminoso, más alto, más grande, eso sería un atentado contra la situación social de cualquier país, de cualquier frontera”, añade.

Empujados por la necesidad

En los cruces fronterizos entre ambas ciudades el flujo de personas es constante.

Sobre el lado mexicano del Puente Libre, Martina espera a su tía. Y desestima lo que podría significar la existencia de un muro más grande.

“No importa, eso que Trump está pensando hacer es como querernos dividir, pero el amor de primos que somos los de Juárez y El Paso no se va a terminar con un muro“, afirma.

Un saco enganchado en la valla.
La valla está llena de recordatorios de la perseverancia de los migrantes.

Pero la valla existe y es una estructura imponente. Y de cumplirse los planes del presidente estadounidense será más alta, más larga, más fuerte.

Pero cuanto uno más se acerca a ella, más se pregunta cómo un muro efectivamente cumplirá los propósitos del presidente, qué impacto tendrá en las comunidades fronterizas y en la vida de los inmigrantes que probablemente no serán disuadidos por un desafío mayor.

En un sector olvidado de las afueras de Ciudad Juárez, en lo alto de la valla quedó enganchada la chaqueta de un traje. Sobre los últimos metros de suelo mexicano, descansa una manga rota.

Y a lo largo de la frontera hay recordatorios, como ese, de que, para algunos, el impulso y la necesidad de cruzar esta valla —o en el futuro un muro— pueden ser demasiado fuerte.

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Por qué hay escasez de Sputnik V y qué pasa con quienes recibieron la primera dosis

Los retrasos en la distribución internacional de la vacuna rusa, en particular del segundo componente, han llevado a que haya millones de personas vacunadas con una dosis de Sputnik V que no pueden completar su inmunización.
5 de agosto, 2021
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La aparición de las vacunas contra el coronavirus, creadas a una velocidad nunca vista en la historia, marcaron un antes y un después en la lucha contra la pandemia.

Pero las dificultades para producir las vacunas a una escala sin precedentes está causando dificultades en varias partes del mundo.

El primer gran escollo fueron los problemas con la producción y los temores sobre posibles riesgos de la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, que llevó a muchos países a tener que buscar alternativas.

Algunos optaron por las primeras vacunas estadounidenses que salieron al mercado: Pfizer-BioNTech y Moderna.

Pero cuestiones económicas (son las vacunas más caras) o geopolíticas llevaron a algunas naciones -entre ellas varias latinoamericanas- a apostar por una inoculación que aún no ha recibido el visto bueno de la Organización Mundial de la Salud: la Sputnik V.

La vacuna rusa fue la primera en ser registrada en el mundo, el 11 de agosto de 2020, pero la falta de datos sobre su composición generó escepticismo en un comienzo.

Sin embargo, cuando en febrero pasado la revista científica The Lancet publicó los resultados de la tercera fase de ensayos, que mostraban que la Sputnik V era una de las vacunas más eficaces del mundo -con un 92% de protección-, el interés creció.

El Fondo Ruso de Inversión Directa (conocido como RDIF, por sus siglas en inglés), que comercializa Sputnik V en el exterior, afirma que 69 países han autorizado esta vacuna.

Y Rusia ha firmado contratos por más de 130 millones de dosis con algunas de estas naciones.

Pero, al igual que ocurrió con la AstraZeneca, la demanda ha sido mucho más alta que la oferta, y ahora la mayoría de los países que firmaron acuerdos para adquirir la Sputnik V están en problemas por falta de dosis.

Tabla que muestra cantidad de dosis de Sputnik V pedidas y entregadas

BBC

Las dificultades tienen una particularidad: a diferencia de las otras vacunas de dos dosis, que usan el mismo componente en ambas vacunas, la Sputnik V utiliza componentes diferentes.

Y mientras que varios países se quejan porque no han recibido las cantidades pactadas de ambas dosis, algunos tienen un problema diferente: las vacunas que sí recibieron eran mayoritariamente del componente uno.

Esto ha llevado a que millones de personas que han recibido la primera dosis de la Sputnik V no estén pudiendo completar su inmunización por la falta de segundas dosis, que se han fabricado a una escala mucho menor que la primera.

Gráfico que muestra cómo funciona la Sputnik V

BBC

Los más afectados

El problema más grande lo tiene Argentina, país que fue el primero en el mundo -junto con Bielorrusia- en empezar a utilizar la Sputnik V, el 29 de diciembre de 2020.

Argentina ha recibido hasta el momento solo un poco más de la mitad de los 20 millones de dosis que adquirió de la vacuna rusa, pero, de ese número, cerca de dos tercios fueron del primer componente.

El país sudamericano decidió vacunar al mayor número posible de personas con la primera dosis e inoculó a unos 9 millones de ciudadanos con el primer componente de la Sputnik V.

Pero, de ellos, menos de 2.5 millones han podido completar su esquema de vacunación.

Hoy, más de 6 millones de argentinos esperan el segundo componente (y casi un millón y medio de ellos ya superó el plazo máximo de tres meses recomendado entre dosis).

Una situación similar, aunque a una escala mucho menor, se vive en varios otros países de la región, incluyendo a México, Guatemala, Bolivia, Honduras, Paraguay y Venezuela.

El RDIF reconoció que hay “retrasos temporales” en el suministro de vacunas, que atribuyó a la popularidad de la Sputnik V.

“Dada la demanda mundial sin precedentes, todos los productores de vacunas están experimentando algunos problemas de suministro a corto plazo”, publicó el 28 de julio en la cuenta oficial de la Sputnik V en Twitter.

Ante los reclamos del gobierno argentino, que tomaron estado público, tanto el Fondo como el gobierno ruso dijeron que su prioridad es inocular a su propia población.

“La vacunación de ciudadanos rusos contra la nueva infección por coronavirus ha sido y sigue siendo una prioridad absoluta para RDIF”, dijo el organismo.

No obstante, ambos aseguraron que los países que firmaron contratos para obtener la vacuna rusa la recibirán.

“En lo que se refiere a las obligaciones con los mercados del exterior, incluida Argentina, éstas indudablemente serán cumplidas“, dijo a finales de julio el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

“(El RDIF) Se encuentra en contacto con sus contrapartes para solucionar los problemas que inevitablemente surgen”, agregó.

¿Cuál es el problema?

Pero, ¿por qué hay tan pocas segundas dosis?

Las autoridades rusas no han realizado comentarios sobre esta faltante.

En vez, han destacado las virtudes de la primera dosis, a la que han bautizado como “Sputnik Light“.

“(Con) Una tasa de eficacia de aproximadamente el 80% supera la de muchas vacunas que requieren dos inyecciones”, resalta el sitio oficial de Sputnik V.

Empresas rusas contratadas por el Estado para fabricar la vacuna señalaron a la agencia de noticias Reuters que el hecho de usar dos vectores diferentes para las dos dosis complica su fabricación.

“El producto es bastante difícil de hacer y hay que fabricar dos diferentes”, explicó el director ejecutivo de Biocad, Dimitry Morozov, cuya compañía es una de las principales fabricantes de Sputnik V.

Las farmacéuticas citadas también dijeron que producir el segundo componente “es más difícil” que producir el primero.

Aunque no dieron detalles, una de las principales teorías es que el componente activo de la segunda dosis (que utiliza como vector al adenovirus 5) tarda más en desarrollarse que el primer componente (adenovirus 26).

Esto representaría un problema en un contexto en el que, según Reuters, “las plantas farmacéuticas tienen un suministro limitado en Rusia”.

La BBC le consultó tanto al RDIF como a Biocad si, en efecto, el segundo componente tarda más en crecer, exigiendo así la capacidad de los biorreactores rusos, pero ninguno respondió.

A pesar de que muchos expertos en salud coinciden en que la efectividad de la primera dosis de la Sputnik V es alta, advierten que, ante la llegada de nuevas variantes del coronavirus, como la Delta, que es más contagiosa, es importante completar ambos ciclos de la inmunización.

Soluciones

¿Qué pueden hacer entonces quienes han recibido la primera dosis de la Sputnik y esperan la segunda?

La recomendación de las autoridades rusas es tener paciencia.

“El equipo de Sputnik V confirma que en el mes de agosto se resolverán por completo todos los retrasos temporales en la entrega del segundo componente de la vacuna”, afirmaron en una nota de prensa publicada el 4 de agosto en la página oficial de la vacuna rusa.

En una carta enviada a la BBC en respuesta a un artículo del servicio ruso sobre la falta de vacunas, el RDIF detalló que “el volumen de producción de Sputnik V aumentará en agosto y, a partir de septiembre de 2021, habrá un aumento significativo de la producción”.

No obstante, el organismo no dio detalles sobre cuántas de estas dosis serán del segundo componente.

Uno de esos socios citados es Laboratorios Richmond, de Argentina, que en febrero pasado firmó un acuerdo para producir la Sputnik V en Buenos Aires.

La ministra argentina de Salud, Carla Vizzotti, anunció que en agosto el laboratorio fabricará casi 3 millones de segundas dosis, con el principio activo enviado desde Moscú.

Combinación de vacunas

Son varios los países -incluyendo a Rusia- los que realizan pruebas para ver si la primera dosis de la Sputnik V puede ser combinada con una segunda dosis de otra vacuna.

Una estrategia similar se usó con éxito ante los problemas con la vacuna de AstraZeneca, llevando a muchos -incluyendo a la canciller alemana, Angela Merkel- a combinarla con otra inoculación.

Aunque aún no hay evidencia confirmada, muchos expertos creen que combinar vacunas podría incluso potenciar la producción de anticuerpos.

En su declaración al servicio ruso de la BBC, el RDIF dio su visto bueno a los estudios de combinación, pero negó que tuvieran relación con la faltante del componente dos de la Sputnik V.

“Sputnik V fue pionera en el uso de refuerzo heterogéneo (“combinación de vacunas”) mediante el uso de dos vectores adenovirales humanos diferentes para dos inyecciones (a diferencia de otras vacunas que usan el mismo mecanismo de administración dos veces)”, señaló.

“RDIF fue pionera en la colaboración con otros fabricantes de vacunas cuando se acercó a AstraZeneca el 23 de noviembre (de 2020) para realizar un estudio colaborativo sobre combinaciones de vacunas. Los resultados preliminares de la investigación han confirmado la total seguridad y alta eficiencia de este enfoque”, agregó.

“El interés en el estudio de la combinación de diferentes fármacos no está relacionado con los aspectos de fabricación o logísticos del suministro de vacunas y forma parte de la estrategia global de RDIF para aumentar la efectividad de las vacunas contra el coronavirus”, aseguró.

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Mientras que los resultados finales de la prueba rusa con AstraZeneca se darían a conocer recién en 2022, las autoridades sanitarias argentinas anunciaron que, en base a los resultados preliminares de sus propios estudios, realizados con el aval de Moscú, ya comenzarán a combinar la Sputnik V con la vacuna británica.

La investigación argentina, que aún continúa, contempla una serie de ensayos clínicos realizados en distintos puntos del país y coordinados de forma nacional, con unos 1.800 voluntarios.

Estas pruebas estudian la posible combinación de la vacuna rusa con las otras vacunas disponibles en Argentina: AstraZeneca y la china Sinopharm.

El ensayo más avanzado es el de la capital, Buenos Aires, que comenzó el 7 de julio e incluye a 180 personas vacunadas con la primera dosis de la Sputnik V.

60 voluntarios recibieron la segunda dosis de la vacuna rusa, 60 fueron vacunados con AstraZeneca y 60 con Sinopharm.

Tras la donación por parte del gobierno estadounidense de 3,5 millones de vacunas de Moderna a mediados de julio, el gobierno argentino anunció que también comenzaría a estudiar la posible combinación entre Sputnik y esta inoculación estadounidense.

“Alentadores”

Este miércoles, la ministra argentina de Salud, Carla Vizzotti, informó que, a un mes del comienzo de los ensayos en Buenos Aires, los resultados son “satisfactorios” y “alentadores”.

Por este motivo, dijo que a los argentinos vacunados con una dosis de Sputnik se les dará la opción de recibir como segunda dosis la AstraZeneca.

“Es una posibilidad que se va ofrecer de forma voluntaria. Si alguien quiere esperar la misma vacuna (la segunda dosis de Sputnik V), no es problema”, afirmó.

La ministra también dijo que se permitirá el intercambio de las vacunas AstraZeneca y Moderna (la combinación que recibió Merkel), que fue investigada con éxito en Reino Unido.

Sin embargo, por el momento las autoridades argentinas descartaron realizar combinaciones con la vacuna Sinopharm.

Al igual que la RDIF, los funcionarios argentinos destacan que intercambiar la vacuna rusa con otras que también utilizan vectores de adenovirus tiene sentido porque la Sputnik V “ya es una combinación”.

El anuncio de Argentina será seguido con interés por los otros países que utilizan la vacuna rusa y se plantean cómo resolver el dilema de la escasez de segundas dosis.


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