El nada mágico y aterrador lado oscuro de Disney
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El nada mágico y aterrador lado oscuro de Disney

Racismo, sexismo, explotación animal y nazismo. Este es el lado oscuro de Disney.
Por Daniel García
7 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 31 de mayo de 2016.


Cuando alguien dice Walt Disney Pictures, lo primero que pienso es en el bello y esplendoroso castillo de príncipes y princesas, iluminado por los toques mágicos de Campanita y su brillante personalidad. A partir de ahí, millones de lindas historias, con personajes buenos y entrañables, han inundado nuestras cabezas por décadas. Pero siendo el aguafiestas que suelo ser, temo decirles que incluso el maravilloso mundo de Disney tiene su lado oscuro.

Si bien en varias de las cintas más famosas de Disney hay momentos tristes, desgarradores e incluso bastante crueles para la mente de un niño, este artículo no va de eso. El lado oscuro de Disney es más una muestra de que la compañía que presumía de ser toda bondad y de mostrarnos valores como la diversidad, el no prejuicio y el amor, eran igual de canijos como la raza humana suele ser. Acá unos ejemplos de ello:

Crueldad animal (no es un chiste sobre explotación laboral contra ratones, patos y perros)

Disney era más que Mickey Mouse y largometrajes animados basados en clásicos cuentos y fábulas. Hacia finales de los cincuenta y durante la década de los sesenta, Walt Disney Pictures también produjo una serie de documentales sobre la vida animal. Eran largos, tediosos y francamente aburridos (al menos para un niño de tan sólo ocho años).

Uno de estos documentales se llamó White Wilderness y platicaba la bonita historia real de la vida en el ártico. La cinta, filmada en 1958, contenía múltiples escenas de cómo vivían los animalitos en esta fría parte del mundo, y una especie que causó gran interés dentro del documental fue el lemming.

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En aquellos entonces, se tenía la idea de que el lemming llevaba a cabo una larga migración que culminaba con las tiernas bolas de pelo aventándose al Océano Ártico, supuestamente cometiendo suicidio masivo.

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Una vez que el documental se estrenó, comenzó a llevarse las palmas de la crítica y del público. La cinta ganó el Óscar a Mejor Documental y un León de Oro en el Festival de Cine de Berlín en 1959. Además del reconocimiento fílmico, el “suicidio” de lemmings quedó grabado en la memoria de todos creando la leyenda urbana de que estas criaturas terminan con su vida como si fueran víctimas de un líder religioso dictándoles qué hacer.

La polémica llegó años después cuando en 1982 se transmitió el documental Cruel Camara, investigación que tocaba el tema de crueldad animal en Hollywood (y en específico en la cinta White Wilderness). Según la cinta del 82, los creadores de la cinta de Disney, James Algar y James R. Simon, habían matado a decenas de lemmings para poder filmar aquella escena. Es decir que los lemmings no se aventaban por voluntad sino que eran empujados por los realizadores hacia el océano.

 

Por si esto no fuera suficiente, se encontró que el documental de Disney ni siquiera se había grabado en el Océano Ártico sino en el Río Bow cerca del centro de Calgary en Canadá (donde al parecer los lemmings sólo van si su agente de viajes los mandó por error).

Así que si pensaban que la muerte de Mufasa en el Rey León era lo más cercano a crueldad animal de parte de Disney Pictures, están muy equivocados.

Racismo

El dato de si Walt Disney era racista o no, es casi imposible de saber y tampoco se trata de decir que el padre de Mickey Mouse era la peor persona del mundo. Lo que sí es un hecho, es que algunas cintas realizadas por los estudios Disney, por allá de la década de los cuarenta, mostraban personajes negros pero con un estereotipo racista de esa raza.

Tres ejemplos son claros de este tema:

  • Los cuervos de Dumbo. La cinta del elefante con orejas enormes toca el tema del racismo sureño de una manera muy ligera. Durante la cinta, nos topamos con los cuervos, personajes negros extremadamente estereotípicos. El hecho de que los cuervos hablen de una manera estereotipada sólo podría haber reforzado los estereotipos de aquella época. Además, el líder de los cuervos se llama Jim Crow, nombre con el que los blancos nombraban a los negros en el sur (a los negros como ellos pensaban que eran, sucios, desarreglados, poco educados y tontos).
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Jim Crow

La cosa se pone peor con la “Canción de los peones”. La cinta de Disney nos muestra a unos trabajadores de circo (obviamente negros, pero sin rostro) que trabajan mientras cantan algo como: “Trabajamos como esclavos casi hasta morir, pero estamos encantados de corazón”. Y rematan con un verso que dice más o menos así: “A seguir trabajando, basta de evitarlo. Tira de la cuerda, mono peludo” (sólo les faltó que estuvieran comiendo plátano).

 

  • Los centauros en Fantasia. En la versión original de Fantasia (1940), durante el fragmento de los centauros, en un principio todos encuentran pareja (heterosexual, por supuesto), basados en su color. Lo que pocos saben es que en la versión original de la cinta, se incluía una pequeña escena donde había una centauro “negrita” (con sus trenzitas y boca grande y blanca) que por supuesto era sirvienta de las centauros femeninas. Tiempo después esta escena sería borrada.

 

  • Canción del Sur. Esta película resultó tan ofensiva, que los estudios Disney decidieron guardarla en una caja fuerte con la intención de no volverla a sacar nunca. ¿Por qué? Esencialmente porque en Song of the South (1947), los estudios Disney convirtieron el sistema de plantación en una utopía absurda donde negros y blancos viven en armonía. Claro, una armonía donde los negros son inferiores y serviles a los blancos y se conforman con trabajar en los campos todos los días. ¡¡Zip-a-dee-doo-fucking-dah!!

 

A estos ejemplos cinematográficos, puede uno agregarle el hecho de que en los primeros años de apertura de Disneyland, hubo cierta polémica por la poca voluntad de la compañía en contratar a minorías para trabajar en el parque de diversiones.

Sexismo

Si nos pusiéramos a hablar sobre como las cintas de Disney, en específico las de princesas, son sexistas, quizá no acabaríamos nunca. Sólo por mencionar algún ejemplo claro, La Sirenita recibió las peores críticas por básicamente enseñar a las niñas del mundo que para ser feliz necesitas cambiar una parte de tu cuerpo haciendo incluso hasta lo imposible por ello, como vender tu voz.

 

Pero para ejemplificar un poco más clara la postura del tío Walt sobre las mujeres, un ex empleado de los estudios platicó alguna vez lo siguiente: “Algunos de los socios creían que a Walt no le gustaban las mujeres. El no confiaba ni en los gatos ni en las mujeres” (imagínense, menos confiaría en Gatúbela).

Para apoyar el tema del sexismo, o más bien machismo de los estudios, existe una carta que los ejecutivos de Disney mandaron en 1938 a una chava que andaba buscando chamba ahí. La carta contenía la siguiente frase: “las mujeres no hacen trabajo creativo”.

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No sé porque tengo la impresión de que al recibir esta carta, esa mujer pensó en al menos 50 formas bien creativas para contestarles.

Cine propagandístico

Todos recordamos aquellos cortometrajes animados donde el Pato Donald lucha contra Hitler y el nazismo. Son divertidos, políticamente correctos (si eres norteamericano viviendo en los cuarenta) y además fijan una postura clara sobre la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, los rumores son cada vez más crecientes de que el señor Walt Disney era antisemita (nos referimos al odio hacia los judíos, no al odio hacia las semitas poblanas).

En 1938, sólo un mes después de la Kristallnacht (el comienzo de la campaña nazi para reunir a todos los judíos), Leni Riefenstahl llegó a Estados Unidos. La cineasta y conocida propagandista del partido nazi andaba buscando apoyo de productores norteamericanos para difundir su película Olympia, sobre los Juegos de Berlín de 1936 (una cinta que vanagloriaba la raza aria), y Disney fue el único que aceptó recibirla.

 

Walt le dio la bienvenida, un tour por los estudios Disney (que al parecer incluía gorrito con orejas de Mickey) y la trató de maravilla. Tanto así que a su regreso a Alemania, Leni elogió a Disney, sus buenas ondas y sus estudios.

Además, Walt era miembro fundador de la Alianza Cinematográfica para la Preservación de los Ideales Estadounidenses (MPA), creada básicamente para “defender” la industria del cine contra la “peligrosísima” infiltración comunista y judía.

Lo curioso llegó años después, cuando los Estados Unidos decidieron entrarle a la Segunda Guerra Mundial, y los estudios Disney comenzaron a trabajar en pequeños cortos animados donde se mofaban del nazismo y japoneses, y ensalsaban el patriotismo norteamericano.

Algunos de los más famosos fueron:

  • Commando Duck

 

  • Der Fuhrer’s Face.

 

  • Education For Death (de como se hacen los nazis desde pequeños y son educados para matar)

https://www.youtube.com/watch?v=l14WDZCnz-w&feature=youtu.be

 

Si bien la historia nos ha enseñado (o las maestros de historia, al menos) que los alemanes eran los malos de la película, lo que al final de cuentas estaba haciendo Disney también era propaganda. El uso de entrañables personajes animados para implantar una ideología en el público resulta igual de cuestionable que un filme de atletas alemanes (posibles modelos a seguir) diciendo que el alemán puro es lo mejor del mundo.

En todo caso, lo verdaderamente oscuro resulta el odio, ya sea hacia judíos, negros, lemmings, alemanes o semitas poblanas.

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Qué tan cerca están las grandes potencias de la creación de "supersoldados"

¿Está China tratando de hacer su propia versión del Capitán América? La inteligencia estadounidense así lo ha sugerido. Y China no es la única potencia interesada.
15 de febrero, 2021
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Con bolsillos profundos y el deseo de sacar ventaja, los ejércitos del mundo a menudo han impulsado la innovación tecnológica, desde lo más moderno hasta lo más sencillo.

Un ejemplo es la cinta adhesiva, el resultado de una sugerencia de un trabajador de una fábrica de artillería de Illinois que tuvo hijos que sirvieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial.

Preocupado por los soldados bajo fuego que tenían que manipular la endeble cinta de papel que se usaba para sellar las cajas de municiones, a Vesta Stoudt se le ocurrió una solución: una cinta de tela impermeable.

No pudo ganarse el apoyo de sus supervisores, pero tuvo más éxito cuando le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt, quien instruyó a los productores de guerra para que hicieran realidad su idea.

Y si la necesidad militar puede darnos una mejor cinta adhesiva, ¿qué más es capaz de hacer?

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BBC

Al anunciar una nueva iniciativa en 2014, el entonces presidente Barack Obama les dijo a los periodistas: “Básicamente, estoy aquí para anunciar que estamos construyendo a Iron Man“.

Hubo risas, pero hablaba en serio: el ejército estadounidense ya había comenzado a trabajar en el desarrollo de un traje protector, conocido como Traje de Operador Ligero de Asalto Táctico (Talos).

Un video promocional similar a un videojuego mostraba a un usuario irrumpiendo en una celda enemiga mientras las balas rebotaban en la armadura.

Iron Man no llegó a ser: cinco años después, la iniciativa terminó. Pero los fabricantes esperan que los componentes individuales del traje tendrán otros usos.

El exoesqueleto Talos en un video promocional.

USSOCOM
El exoesqueleto Talos en un video promocional.

Los exoesqueletos son solo una de las tecnologías prometedoras que los ejércitos están explorando para mejorar sus soldados.

Esta ambición no es nada nueva: desde la antigüedad, las tropas se han estado reforzando gracias a avances en armamento, equipo y entrenamiento.

Pero hoy estamos hablando de mucho más que simplemente darle a un soldado una mejor arma. Podría significar alterar al mismo soldado.

En 2017, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que la humanidad pronto podría crear algo “peor que una bomba nuclear”.

“Uno puede imaginar que un hombre puede crear un hombre con algunas características dadas, no solo en teoría sino también en la práctica. Puede ser un genio matemático, un músico brillante o un soldado, un hombre que pueda luchar sin miedo, compasión, arrepentimiento o dolor“, dijo Putin.

Y el año pasado, el entonces director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos, John Ratcliffe, fue más allá con una acusación contundente contra China.

“China ya ha realizado pruebas en humanos con miembros del Ejército Popular de Liberación con la esperanza de desarrollar soldados con capacidades mejoradas biológicamente. No hay límites éticos para la búsqueda del poder de Beijing”, escribió en The Wall Street Journal.

China calificó al artículo como “una sarta de mentiras”.

Pero cuando se preguntó si la nueva titular del DNI, Avril Haines, compartía la evaluación de su predecesor, su oficina dijo que tenía comentarios, pero señaló declaraciones en las que advertía sobre la amenaza que representa China.

Y si bien el gobierno del presidente Joe Biden ha descartado gran parte de la agenda de Donald Trump, es probable que las tensiones con China sigan siendo una característica de la política exterior de Estados Unidos.

Ambición vs realidad

Tener un supersoldado en sus filas es una perspectiva tentadora para los militares: imagina un soldado que pueda soportar el dolor, el frío extremo o la falta de sueño.

Pero como muestran los intentos estadounidenses por construir a “Iron Man”, los límites de la tecnología pueden arrastrar la ambición por tierra.

Un documento de 2019 de dos académicos estadounidenses, sin embargo, afirma que el ejército de China ha estado “explorando activamente” técnicas como la edición de genes, los exoesqueletos y la colaboración entre humanos y máquinas.

El informe se basó principalmente en comentarios de estrategas militares chinos.

Y una de las autoras, Elsa Kania, se mostró escéptica con los comentarios de Ratcliffe.

“Es importante comprender lo que el ejército chino está discutiendo y aspirando a actualizar, pero también reconocer la distancia entre esas ambiciones y la realidad de dónde está la tecnología en este momento”, dijo Kania, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

“Si bien los ejércitos de todo el mundo pueden tener mucho interés en la posibilidad de supersoldados… al final del día, lo que es factible dentro de la ciencia impone una restricción a cualquier actor que esté tratando de empujar las fronteras”, agregó.

Por ejemplo, Ratcliffe mencionaba pruebas en adultos. Pero si bien algunas de sus características podrían alterarse mediante la edición de genes, cambiar el ADN de embriones ofrecería una de las rutas más plausibles hacia un “supersoldado”.

Y para la Dra. Helen O’Neill, genetista molecular del University College London, la pregunta es si los científicos estarían dispuestos a usar esa tecnología, en lugar de si la misma existe.

“Esas tecnologías -de edición del genoma y su combinación con reproducción asistida- se están convirtiendo en prácticas de rutina en transgénicos y agricultura. Es solo la combinación de los dos para su uso en humanos lo que se considera poco ético en este momento”, dijo.

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BBC

En 2018, el científico chino He Jiankui hizo un anuncio sorprendente: había alterado con éxito el ADN de los embriones de unas gemelas para evitar que contrajeran el VIH.

El anunció provocó indignación, pues este trabajo de edición genética está prohibido en la mayoría de los países, incluida China. Normalmente se restringe a los embriones de fecundación in vitro desechados, siempre que se destruyan inmediatamente después y no se utilicen para producir un bebé.

Y aunque el científico defendió su trabajo, este lo llevó a la cárcel por desafiar las prohibiciones del gobierno.

Muchos de los entrevistados para este artículo aludieron al caso He Jiankui como un momento clave en la bioética.

Pero científicos también han informado que, además de protegerlas del VIH, el tratamiento aplicado a las gemelas también trajo mejoras cognitivas para ellas.

He Jiankui utilizó la tecnología crispr, una forma de realizar cambios específicos y precisos en el ADN contenido en las células vivas. Algunos rasgos se pueden eliminar y otros se pueden agregar.

Es una tecnología muy prometedora, ya que potencialmente podría servir para tratar o incluso curar enfermedades hereditarias. ¿Qué podría hacer entonces por los militares?

Christophe Galichet, científico investigador principal del Instituto Francis Crick de Londres, describe crispr como una “revolución”.

Pero tiene límites, dice, comparándola con la función de buscar y reemplazar texto en un documento: puede intercambiar fácilmente frases precisas, pero lo que funciona en un punto del texto puede no tener sentido en otro.

“Es incorrecto pensar que un gen tendrá un único efecto”, explica. “Si tomas un gen, podrías tener un individuo con músculos más grandes o que pueda respirar a gran altura. Pero tal vez más adelante el individuo desarrollará cáncer”.

También es difícil aislar algunos rasgos. Por ejemplo, muchos genes están involucrados en la altura. Y cualquier rasgo que se cambie se transmitirá de generación en generación.

Short presentational grey line

BBC

Algunos analistas ven los esfuerzos de China como una respuesta directa a Estados Unidos.

Un reportaje de 2017 de The Guardian dijo que una agencia militar estadounidense estaba invirtiendo decenas de millones en tecnología de extinción genética que podría acabar con las especies invasoras, algo que los expertos de la ONU advirtieron que podría tener aplicaciones militares.

Y China y EE.UU. no son los únicos países que buscan una ventaja: las fuerzas armadas de Francia han recibido aprobación para desarrollar “soldados mejorados” y ya hay un informe que establece los límites éticos de la investigación.

“Debemos enfrentar los hechos. No todos comparten nuestros escrúpulos y debemos estar preparados para lo que nos depare el futuro”, dijo del mismo la ministra de Defensa francesa, Florence Parly.

Royal Marines en entrenamiento en condiciones extremas

PA Media
La genética ofrece la posibilidad de ayudar a los soldados a lidiar mejor con los entornos extremos.

Incluso si los científicos pudieran mejorar de manera segura los atributos de un individuo, la aplicación en el campo militar también plantea sus propios problemas.

Por ejemplo, ¿un soldado individual podría consentir libremente en un tratamiento potencialmente riesgoso dentro de la estructura de mando del ejército? Se informa que tanto China como Rusia han probado las vacunas para la covid en sus tropas.

“El ejército no existe para proteger los intereses del soldado, existe para obtener una ventaja estratégica o ganar una guerra”, die el profesor Julian Savulescu, experto en ética de la Universidad de Oxford.

“Hay límites a los riesgos que se pueden imponer a los soldados, pero son más altos que los impuestos a la sociedad normal”, agrega.

El profesor Savulescu dice que, para cualquier persona, es importante sopesar los riesgos de una mejora con los beneficios.

“Pero, por supuesto -agregó- la ecuación es diferente en el ejército; los seres individuales asumirán los riesgos, pero a menudo no se beneficiarán”, advierte.

De hecho, los soldados son a menudo puestos en situaciones de vida o muerte, y podría pensarse que la mejora debería ser bienvenida si aseguraba su supervivencia.

Pero para el profesor Patrick Lin, filósofo de la Universidad Politécnica Estatal de California, la cosa no es tan simple.

“Las mejoras militares significan experimentar y poner en riesgo a sus propios ciudadanos, por lo que no está claro qué tan mejor protegidos podrían estar los soldados mejorados. Todo lo contrario, podrían ser enviados a misiones más peligrosas o correr más riesgos que los no mejorados”, explica.

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BBC

Es posible que el Capitán América aún no esté a la vuelta de la esquina, pero siempre existe la posibilidad de un desarrollo sorpresa.

“Es difícil ejercer algún control ético o democrático sobre cómo evolucionan las cosas en el ejército porque, por naturaleza, utilizan el secreto y la privacidad para proteger el interés nacional”, advierte el profesor Savulescu.

“Entonces, es una cuestión ética difícil. Ya es bastante difícil en estos días en ciencia o medicina, donde las cosas están razonablemente abiertas”, agrega.

Y en cuanto a lo que podría, o debería, hacerse para regular el campo, el profesor Lin cree que “un desafío clave es que casi todo esto es investigación de doble uso“.

“Por ejemplo, la investigación de exoesqueletos tuvo como primer objetivo ayudar o curar a personas con afecciones médicas , como para ayudar a los pacientes paralizados a caminar de nuevo”, recuerda.

“Pero este uso terapéutico puede adaptarse ara fines militares fácilmente, y no es obvio cómo evitar que eso suceda, lo que significa que no es obvio cómo regularlo sin tal vez también frustrar la investigación terapéutica“, agrega.

Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Fonds de dotation Clinatec
Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Por su parte, el Dr. O’Neill advierte que China ya ha avanzado en la investigación genética y otros países se han puesto en desventaja.

“Creo que hemos perdido el tiempo en argumentos éticos, en lugar de centrarnos en la realidad del aquí y el ahora”, dice.

“Se gasta demasiada energía en la especulación y la distopía, y se debe dedicar mucha más energía en riesgos reales y en aplicar la tecnología para entenderla mejor, porque se hará en otra parte y ya se hace en otra parte. Y es solo con más investigación que entenderemos dónde es que las cosas pueden salir mal”, concluye.


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