Por qué muchos en EU no quieren que los New England Patriots ganen el Super Bowl
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AFP

Por qué muchos en EU no quieren que los New England Patriots ganen el Super Bowl

Los New England Patriots se enfrentarán a los Atlanta Falcons en el mayor espectáculo que el deporte de EU puede ofrecer.
AFP
Por BBC Mundo
4 de febrero, 2017
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Los New England Patriots saltarán al terreno de juego este domingo para confirmar que son uno de los más grandes equipos que haya habido en cualquier deporte.

Será su novena presencia en el Super Bowl, récord en la historia de la final de la liga profesional de fútbol americano (NFL), y séptima desde que en 2001 conquistó su primer título.

Desde entonces, los New England Patriots han sumado otros tres anillos, además de ganar nueve campeonatos de la conferencia americana y 14 títulos de la división este (de 16).

Enfrente estarán los Atlanta Falcons, que buscarán en el estadio NRG de Houston su primer título tras haber perdido la única final que disputaron en 1999 contra los Denver broncos.

cascos de los dos equiposDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos Patriots y los Falcons jugarán el domingo en Houston en la edición número 51 del Super Bowl.

La lógica indica que los New England Patriots son los principales candidatos a conseguir el triunfo, pero la mayor parte de los aficionados estadounidenses desean que eso no suceda y que sea el conjunto de Atlanta el que termine levantando el trofeo Vince Lombardi.

En una encuesta publicada por la principal cadena deportiva de Estados Unidos, ESPN, un 53% de las personas consultadas estarán apoyando a los Halcones, mientras que un 42% admitió que siente antipatía por los Patriotas.

AtlantaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPara Atlanta será la segunda final de su historia tras la que perdieron en 1999.

Un 21% incluso llegó a decir el equipo de Nueva Inglaterra era el que menos les gustaba de toda la NFL, confirmando la percepción que el conjunto liderado por el mariscal de campo Tom Brady es el más odiado de todo el fútbol americano.

Este sentimiento también ha quedado reflejado en artículos publicados en varios medios de la geografía estadounidense, entre ellos Fox Sports y The Sportster.

¿Por qué? En BBC Deportes recopilamos cinco razones.

5. Al límite del reglamento

En los últimos años han ocurrido varios casos en los que se cuestiona el juego limpio del equipo de New England y de la táctica de su entrenador, Bill Belichick.

Al caso de las pelotas desinfladas, que terminó con la suspensión de cuatro partidos de Tom Brady, se le suma denuncias de los Florida Dolphins y Pittsburgh Steeler que fueron provistos de equipos de comunicación defectuosos en sus visitas a Boston.

PelotaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionPor el famoso caso de las pelota desinfladas, el deflagate, Tom Brady fue suspendido durante cuatro partidos.

También ha habido tácticas de juego con las que pone a prueba la capacidad de decisión de los árbitros, como la que dio origen a la famosa regla “Tuck”.

Fue en 2002 cuando Brady perdió un balón en los últimos segundos del partido frente a los Oakland Raiders, que hubiera supuesto la derrota de Nueva Inglaterra, pero los árbitros cambiaron de decisión y castigaron con un penalti la jugada. Los Patriots anotaron y luego ganaron en el tiempo suplementario.

4. Ser equipo del siglo XXI

Las ventajas de la globalización y la aparición de las nuevas tecnologías generó un efecto contraproducente en la popularidad de los New England Patriots.

Acción en 1988Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos Steelers y Cowboys fueron los equipos más populares durante los años 70 y 80.

El equipo de Nueva Inglaterra se ha visto claramente perjudicado por la proliferación de canales de televisión, los sistemas que permiten ver a la carta y las redes sociales, a diferencia de lo que ocurrió en los años 70 y 80 con equipos comos los Dallas Cowboys, los Steeler o los San Francisco 49ers.

En el pasado los equipos que marcaban una época se beneficiaban de captar una gran masa de aficionados gracias a sus triunfos ya que su exposición en la televisión de la época era mayor.

No había la distracción de hoy, en la que tienes la opción de elegir lo que se ve y cuándo se ve.

Liga fantásticaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCon las ligas fantásticas los aficionados han cambiado la manera en la que se relacionan con el deporte.

Es por eso que si bien New England cuenta con un gran número de seguidores, la mayoría pertenece a Boston y sus alrededores.

Tampoco ayuda el surgimiento de la liga fantástica, que ha cambiado la manera de ver el fútbol americano en muchos aficionados y en lugar de seguir a equipos su apoyo va dirigido a los jugadores que tienen en su equipo.

3. Víctima de su éxito

Para los aficionados más neutrales hay un hecho que ocurre en cualquier deporte: le van al equipo, jugador, caballo o atleta con menos posibilidades.

Y en el deporte lo más normal es que la gente desee un cambio si lleva años presenciando siempre a un mismo ganador (con la posible excepción de Roger Federer en tenis, pero ese es otro caso).

Tom BradyDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionNueva Inglaterra ha ganado cuatro títulos de la NFL y ha participado en ocho Super Bowl.

Con el palmarés mencionado al comienzo de la nota, Nueva Inglaterra ha sido claramente el equipo más exitoso de los últimos 20 años. Su presencia en las finales se da casi por descontado y eso le quita el elemento de imprevisibilidad que resulta atractivo para la mayoría de los espectadores.

2. Bill Belichick y el Spygate

Es probable el mejor entrenador que ha dado la historia del fútbol americano, pero la imagen de Bill Belichick produce rechazo entre muchos aficionados al deporte.

Una razón es su inmaculado palmarés de éxitos, pero la principal fue su participación en el llamado Spygate, el escándalo de espionaje de 2007 por el que fue declarado culpable y multado con la mayor cantidad de dinero que jamás haya habido en la NFL (US$550.000).

Bill BelichickDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa imagen inconfundible del controversial Bill Belichick, tal vez el mejor entrenador de la historia e la NFL.

Según la liga, Belichick fue el principal responsable de las grabaciones secretas que llevó a cabo el equipo de New England para descifrar la señas y mensajes de los entrenadores durante un partido contra los New York Jets.

Luego se supo que había sido una práctica que venía implementando desde mucho tiempo, por lo que la típica imagen del entrenador bajo la capucha de su suéter deportivo no produce mucha simpatía.

1. Tom Brady

¿Qué estarán pensando los observadores de todos los equipos de fútbol americano que no se percataron del talento de Tom Brady durante el proceso de selección en el draft de 2000?

Brady fue tan sólo la preferencia número 199 -se escogieron 198 jugadores antes que él- y desde ese lugar fue que se ha convirtió en el mariscal de campo más exitoso del siglo XXI.

Brady y Gisele BündchenDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionBrady está casado con la supermodelo brasileña Gisele Bündchen.

A esto se le añade que su figura como un icono de la cultura deportiva de Estados Unidos, tanto por su contribución en el campo donde ha obtenido cuatro anillos de la NFL como por su imagen fuera de él.

Casado con la supermodelo brasileña Gisele Bündchen y frecuente compañero de golf del presidente Donald J. Trump, Brady posee una aureola de perfección que como dice el periodista Chris Chase de Fox Sports termina produciendo cierto tipo de “celos y envidia”.

Aunque también está su participación en el caso de las pelota desinfladas.

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5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático

El año que comienza representa una gran oportunidad para encaminarnos hacia un planeta con menos emisiones de carbono.
6 de enero, 2021
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Glaciar en Argentina

Getty
El mundo no está encaminado hacia lograr sus metas de reducción de emisiones de carbono.

El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.

La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.

Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.

Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un “punto de quiebre” para el clima.

Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.

1. La crucial conferencia climática

En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.

París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.

El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.

En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.

Naturaleza.

Getty
La conferencia de Glasglow es una nueva oportunidad para lograr las metas climáticas.

La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.

Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.

Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.

Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.

Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.

2. Grandes reducciones de emisiones

El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.

En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.

Los ambientalistas quedaron atónitos.

Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.

Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.

Planta de carbón.

Getty
China es responsable de cerca del 28% de las emisiones de gases de efecto de invernadero.

China no es la única en tener esta iniciativa.

En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.

La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.

Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.

Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.

Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.

Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.

Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.

3. La caída del costo de las energías renovables

Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.

En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora “la fuente de electricidad más barata de la historia”.

Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.

Paneles solares

Getty
El costo de producción de las energías renovables está disminuyendo.

Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.

Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.

Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.

Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.

Granja eólica.

EPA
La energía eólica es una alternativa para reducir las emisiones de carbono.

4. La pandemia lo cambia todo

La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.

También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.

En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.

Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.

economía verde.

Getty
Muchos países tienen planes de incentivar la economía verde.

Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.

La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.

Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.

La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.

La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.

5. Los negocios también se está volviendo verdes

La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.

Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?

De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?

La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.

auto eléctrico.

Getty
Los autos eléctricos han ganado terreno en el mercado automotriz.

Mientras tanto, el precio de las acciones de Exxon, que llegó a ser la compañía más valiosa del mundo, cayó tanto que fue expulsada del Promedio Industrial Dow Jones de las principales corporaciones estadounidenses.

Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.

El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.

Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.

Aún está todo en juego.

Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.

Confinamiento.

Getty
El confinamiento causó una reducción de las emisiones, pero ya los niveles están volviendo a subir.

Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.

Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.

Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.

La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.

El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.

La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.

Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.


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