Noticias falsas: la desinformación en tiempos de Facebook y cómo detectarla
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Noticias falsas: la desinformación en tiempos de Facebook y cómo detectarla

Una gran parte del planeta sigue tratando de entender cómo fue posible que Donald Trump ganara la presidencia de Estados Unidos. Sin duda hay muchos factores que hicieron posible esto y uno de ellos son las noticias falsas.
Por Rodrigo Crespo
13 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 15 de noviembre de 2016.


Una gran parte del planeta sigue tratando de entender cómo fue posible que Donald Trump ganara la presidencia de Estados Unidos. Sin duda hay muchos factores que hicieron posible esto y uno de ellos son las noticias falsas.

Durante la campaña Trump difundió en sus eventos y sus redes sociales muchos datos falsos. Desde índices de homicidio por motivos raciales hasta presuntos ataques hacia su persona que nunca fueron confirmados por las autoridades. Pero no fue el único. Millones de personas compartieron noticias falsas en redes sociales y esto es un problema en todo el mundo.

Todos los días encontramos en nuestros muros de Facebook o Twitter frases de Albert Einstein que jamás dijo o estados civiles que sabes que no son ciertos. Generar información fraudulenta sobre algo o alguien no es nuevo. Pero uno de los desafíos en la actualidad es que estamos más expuestos a ellas. Recibimos más información que nunca en la historia a través de internet. Algo que parece positivo (mayor acceso a la información) también puede ser contraproducente.

cita falsa

Know Your Meme

A continuación tratamos de explicar este fenómeno, cómo nos afecta y qué podemos hacer para no caer en la trampa de compartir una noticia falsa.

Abre ese maldito link

Uno de los principales problemas es que compartimos información sin leerla. Nuestro primo comparte un link o un video con un título atractivo. Nuestra tía ni siquiera abrió el link pero como señala que “X” político es corrupto y ella apoya al partido contrario, comparte el link. Cada vez llega a más personas. Después de todo, viene de una fuente confiable: un familiar o amigo que piensa como nosotros.

No seas como tu tía y abre el link. Leer la información que contiene es sólo el primer paso para que no te engañen.

El origen de la información SÍ importa

Existen millones de sitios en internet y es imposible que tengamos una lista de todos los que no son confiables. Una de las formas más sencillas de verificar si la nota es cierta es ver quién la publica. Si esta publicada por un medio conocido como un periódico o televisora es poco probable que estés leyendo una noticia falsa.

noticias falsas 1

http://lacallerevista.com/

Ojo: esto no quiere decir que la nota sea totalmente cierta, solamente aumenta su grado de confianza. Muchas veces los medios tienen información incorrecta. Los buenos medios reconocen sus errores y corrigen la información proporcionada. Los malos la dejan ahí o la retiran fingiendo que “no paso nada”.

Otro escenario es que la información venga de sitios o medios que desconoces. Que no sea un medio tradicional como un periódico impreso, estación de radio o televisora no lo hace falso. Así que lo primero que debes hacer es revisar otra información que generan. Con una buena conexión a internet en menos de dos segundos puedes ver su página principal o ver toda su página de Facebook.

Pongamos por ejemplo esta publicación compartida en Facebook por una “celebridad” de internet. El video lleva como título “La próxima pareja presidencial”. ¿Carlos Slim y Carmen Aristegui están planeando gobernar México? ¡Todos somos fans de la teoría de la conspiración! Pero, ¿esto es cierto o es sólo un “famoso” de internet el que lo dice?

aristegui y slim

Facebook

Dedícale dos minutos a Google

Lo mejor que puedes hacer para estar seguro es buscar la noticia en Google o cualquier otro buscador. Si esto es cierto o podría serlo es muy probable que haya notas en otros sitios. En la actualidad las exclusivas y los “Breaking News” duran un minuto. Antes de que actualices tu feed de Twitter otros tres medios ya tienen la noticia “de último momento”. Así que si una noticia es cierta es seguro que más medios la tenga en sus redes sociales o sitios de internet.

Sigamos con el ejemplo de la “próxima” pareja presidencial. Nuestra tía –sí, la misma tía– comparte el video, lo vemos y pues… sí es sospechoso el comportamiento de estos personajes de acuerdo a nuestra información previa o prejuicios. Pero, ¿qué pasa cuando buscas en Google “Slim y Aristegui próxima pareja presidencial”? Esto:

noticias falsas

Si dan click aquí se pueden ahorrar el copy/paste en Google.

Aquí pueden verificar que el video es real pero háganlo bajo su propio riesgo.

Antes de que publiques, compartas o des RT en cualquiera de las redes que usas, checa que no sea sólo un “famosillo” necesitado de atención. Si ves la misma información en más de tres medios confiables entonces es probable que tenga fundamentos.

¿Hacerte reír o engañarte?

En internet también hay sitios que utilizan las noticias reales para crear humor a través de esta. Saber distinguir esto también es importante para que tu tía no termine engañada. En México el sitio más conocido que utiliza esta fórmula es El Deforma. Ellos utilizan la sátira y la exageración para crear sus “notas informativas”. Pero su objetivo no es engañarte, es hacerte reír.

deofrma

El Deforma

En Estados Unidos uno de los sitios de sátira política más importante es The Onion. La fórmula es hacer que la nota sea verosímil pero exagerando algunos datos o elementos que dejen claro que no es real. Otros como ClickHole lo llevan al extremo y son menos verosímiles. Pero ellos, a diferencia de otros sitios no buscan que creas que sus contenidos son noticias reales.

Sal de tu burbuja social y digital

Si algo podemos deducir de fenómenos sociales como el Brexit o la victoria de Trump es que estamos más desconectados de lo que creemos. Nuestro comportamiento en redes sociales es muy similar a nuestra forma de elegir amigos. Seguimos únicamente a personas que comparten nuestros valores. Si no los comparten, los dejamos de seguir y listo.

Es poco probable que en tus contactos de Twitter o Facebook tengas a personas que piensen radicalmente diferente a ti. Si estás a favor del matrimonio igualitario es poco probable que sigas a una persona que cree en terapias de conversión para curar la homosexualidad. O que una pareja gay no puede adoptar hijos porque es contra la naturaleza. Sí, hay gente que lo cree.

marcha familia natural

eltxoromatutino.com

Una recomendación que seguro te servirá es seguir a medios o personas que piensen diferente a ti. Ajá, leíste bien: conocer a la gente que no piensa como nosotros. Ya saben, eso de tener a tus “enemigos” cerca no es del todo un disparate. Si sólo te enteras de lo que pasa en el mundo con un solo sitio o con lo que dice un conductor en la televisión es probable que tu visión este limitada. Tienes acceso a cientos de opciones, elige en las que más confías, pero elige varias. Y no está de más tener cerca a una o dos con las que no compartes puntos de vista.

Comenta y participa

Otra acción que podemos realizar para evitar que se difunda información falsa es señalarla y discutirla. Atrévete a ponerle un comentario a tu tía que compartió el video y decirle que esa información es falsa. Tal vez empiecen una discusión de cientos de comentarios pero es mejor a quedarte callado. No está mal que nuestra tía o un amigo piense diferente a nosotros. Pero sí está mal dejar que comparta información falsa.

No importa que sea una mentira grande o pequeña. La información que consumimos y compartimos tiene un impacto. A veces es positivo como denunciar a un gobernador corrupto.

Pero otras tantas, las noticias falsas tienen un efecto uno negativo como decir que las mujeres que utilizan métodos anticonceptivos son “rameras”. Sí, con esas palabras las publicó este medio. Lo peor: el dueño de este sitio en internet ahora será el jefe de estrategia y política de Donald Trump en la Casa Blanca.

Steve Bannon: ex director ejecutivo de Breitbart, futuro consejero de Donald Trump y racista.

Stephen Bannon: ex director ejecutivo de Breitbart, futuro consejero de Donald Trump y racista. CNN

Apoya al periodismo

Apoyar a un periódico o sitio de noticias profesional no te librará de encontrarte notas con información falsa en internet. Pero es una forma importante de ayudar a los grupos y personas que se encargan de investigar e informar con ética y profesionalismo. 

No podemos dejar de lado el hecho de que los sitios y grupos que producen noticias falsas lo hacen porque es rentable. Pueden o no tener fines políticos evidentes, pero lo hacen primero que nada porque es un negocio. Una nota en el sitio The National Report ha logrado generar 10 mil dólares por la cantidad de personas que la visitaron. Beneficia económicamente a una persona sin considerar las consecuencias que pueden tener socialmente. Después de todo para ellos “es sólo un negocio”.

Hay muchos sitios y periódicos a los que te puedes suscribir. El grupo editorial al que pertenecemos tiene un proyecto para fondear el periodismo independiente que genera el equipo de Animal Político. Aquí puedes saber más de cómo apoyarlos y las investigaciones que han realizado.

No es por presumir, pero están buscando a Javier Duarte por corrupción gracias a este reportaje.

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#YoSoyAnimal

Qué es el Síndrome de Ulises y cómo afecta a los migrantes

La sintomatología de este síndrome que padecen muchos migrantes puede confundirse con depresión o estrés postraumático y no tratarse bien.
6 de agosto, 2022
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“No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza”, decía el poeta argentino Juan Gelman.

Sin embargo, en el mundo hay alrededor de 281 millones de migrantes internacionales (el 3.6 % de la población), según los datos de 2020 de la ONU.

Hay quienes emigran porque así lo desean, pero también quienes se ven obligados a ello. A finales de 2019, las personas desplazadas a la fuerza eran más de 79.5 millones según ACNUR.

Sea algo elegido o no, los migrantes, con las raíces a miles de kilómetros, puede que nos sintamos como decía Gelman: como una “planta monstruosa”. Y habrá circunstancias en nuestra llegada a destino que suavizarán esa condición o la empeorarán.

Y esto, sin duda, puede repercutir en nuestra salud mental.

En la frontera entre la salud mental y el trastorno

El psiquiatara español Joseba Achotegui trabaja con temas relacionados con migración en la Asociación Mundial de Psiquiatría, de la que es secretario. A partir de 2002 empezó a ver que algo cambiaba. “Se cerraron las fronteras, empezaron políticas más duras contra la migración, la gente dejó de tener acceso a papeles, había una enorme lucha por la supervivencia”, cuenta a BBC Mundo.

Y esto se reflejó en cómo acudían los pacientes a su consulta: “Estaban indefensos, asustados, sin poder salir adelante”.

En concreto, vio que muchos migrantes que viven situaciones difíciles presentaban “un cuadro reactivo de estrés muy intenso, crónico y múltiple”.

Achotegui le puso nombre: Síndrome de Ulises.

Aclara el psiquiatra que esto no es una patología, ya que “el estrés y el duelo son cosas normales en la vida”, pero sí remarca la peculiaridad del síndrome que deja al migrante, de nuevo, en la frontera. Pero esta vez entre la salud mental y el trastorno.

Duelo migratorio vs. síndrome de Ulises

Normalmente asociamos la palabra “duelo” al sentimiento tras las muerte de un ser querido. Los psicólogos lo relacionan con cualquier pérdida que tenga el ser humano, como dejar un trabajo, la separación de una pareja o cambios en nuestro cuerpo.

“Cada vez que experimentamos un pérdida, tenemos que acostumbrarnos a vivir sin eso que teníamos y adaptarnos a la nueva situación. Es decir, hay que elaborar un duelo”, explica la psicóloga experta en duelo migratorio Celia Arroyo.

Así, el duelo migratorio está asociado a este gran cambio en la vida de una persona. Pero tiene características que lo hacen especial, ya que es un duelo “parcial, recurrente y múltiple”.

Paisaje de Caracas

Getty Images
Se puede sufrir duelo por el habla, las costumbres… O por el paisaje.

Parcial porque no es una pérdida total como ocurre con la muerte de alguien; recurrente porque con cualquier viaje, comunicación con el país o echar un simple vistazo a una fotografía en instagram puede reabrirse; y múltiple porque no es solo una cosa la que se pierde, sino muchas.

Joseba Achotegui agrupó estas pérdidas en 7 categorías. La más evidente suele ser la pérdida de la familia y los seres queridos. También está la pérdida de estatus social, algo que, dice Arroyo, suele pasar por la condición de migrante pero si, además, “el país de origen es xenófobo, supone una gran adversidad”.

Otro duelo que el migrante pasa es el de la pérdida de la tierra. Por ejemplo, extrañar un paisaje montañoso o los días llenos de sol.

Se suma el duelo del idioma, que será más fuerte en la medida en que se migre a un país con otra lengua. Puede ser una verdadera barrera para, por ejemplo, hacer un trámite burocrático y mandar un simple correo electrónico.

Por último, está la pérdida de los códigos culturales, que puede significar algo tan sencillo como no tener con quién “echar un pie” y bailar salsa o con quien compartir un mate.

Y, asociado a esto, y como último duelo, está la pérdida de contacto con el grupo de pertenencia, con aquellos con quien podemos hablar en los mismos códigos, que entenderán nuestros modismos y forma de ver la vida.

El síndrome de Ulises es cuando, además de tener que pasar estos siete duelos normales para un migrante, se hace en condiciones difíciles, explica Achotegui.

Ilustración persona migrante con preocupaciones a su alrededor.

BBC MUNDO
Hay varios detonantes que pueden estresar a una persona en el país de acogida.

Cuáles son los detonantes

“Cuando hay dificultades o se rechaza a la persona en la sociedad de acogida puede darse este síndrome”, explica Guillermo Fauce, profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de Psicología sin Fronteras.

No es lo mismo llegar a un país nuevo con un trabajo ya estable que sin nada en firme; tener o no un techo y comida asegurados, entrar ya con visa o con un estatus legal por definir. Tener o no ciertas condiciones suma puntos y estrés.

El rechazo que puede tener más impacto es no tener papeles o no poder acceder a determinados recursos”, dice el psicólogo.

A su vez, Achotegui explica que esta situación hace que los migrantes no puedan salir adelante y genera tensión y problemas de supervivencia, otro detonante más.

Al coctel puede sumarse el no tener personas a nuestro alrededor que nos brinden apoyo, no solo material (donde vivir, comer, dormir), sino también emocional. “Muchos migrantes sufren situaciones de soledad, están aislados”, remarca Achotegui.

Fauce señala que también hay un apoyo simbólico que, de no darse, es otro detonante más. Se trata de que el entorno del migrante entienda y reconozca su condición, “que está pasando por un situación complicada, transitando muchos duelos y que se le permita un periodo de transición en la sociedad de acogida”.

Dos hombres en una fiesta.

Getty Images
Los expertos recomiendan hacer lazos con nuestra comunidad pero también con la sociedad de acogida.

A veces puede pensarse que “lo peor” ha pasado tras cruzar una frontera en malas condiciones, pero, en el país de acogida, la sensación de indefensión, de estar sin derechos y los posibles abusos laborales y sexuales pueden dar lugar a un cuarto detonante: el miedo.

Los expertos consultados añaden que esta situación de vulnerabilidad que puede dar lugar al síndrome de Ulises se hace mayor cuando se es mujer.

Qué nos puede pasar y cuándo estar alerta

Los síntomas pueden ser los mismos, dice Achotegui, que podemos tener cuando pasamos una mala época: dormimos mal, nos cuesta relajarnos, dolores musculares o de cabeza, enfado, nerviosismo, tristeza.

Fauce señala que, por un lado, se puede entrar en una suerte de estado depresivo y de tristeza, de encerrarnos en nosotros mismos y, por otro, estar hiperactivos y ansiosos, algo que al final nos va a quitar energía.

Esto puede hacer que el síndrome de Ulises se confunda con otras enfermedades mentales como depresión o estrés postraumático y que trate de medicalizarse.

Pero, en este caso, cuando se solucionan los obstáculos que dieron lugar al síndrome (hay trabajo, cierta estabilidad, menos estrés, etc,), desaparece.

“Si se sigue adelante, se consigue trabajo y hay una cierta estabilidad pero sigue habiendo síntomas, ahí hay algo más que evaluar y hay que intervenir de otra manera, porque puede que haya otra cosa ya del plano psiquiátrico, como un cuadro depresivo”, sostiene Achotegui.

Grupo de mujeres jugando al fútbol.

Getty Images
Hacer ejercicio y juntarse con la comunidad de origen pueden ayudar a bajar el estrés.

Así, cuando el malestar se convierte en permanente o impide que hagamos nuestra vida, hay que prender las alarmas. Otras muestras de alarma que señala Fauce son si aparecen ataques de ira, nuestras relaciones personales se ven afectadas o “se cogen atajos, como consumir drogas, alcohol, hay gastos desmesurados o se hacen deportes de riesgo”.

Qué hacer y qué no hacer

“Es fundamental crear una red de apoyo social, estar en contacto con otros inmigrantes y compartir vivencias”, señala Celia Arroyo. Para esto es bueno buscar migrantes de nuestra nacionalidad o grupos de apoyo específicos donde vivamos.

Al respecto, Achotegui dice que esto hace que haya “menos riesgo de trastorno mental”, pero quedarse muy anclado con nuestra comunidad puede hacer que se prospere menos. “Si no te metes en la sociedad de acogida, costará progresar. Es un equilibrio”.

Al final se trata de mantener “la raíz” con agua, pero no olvidarnos de nuestras hojas, del lugar donde reciben el sol.

También recomienda Achotegui hacer ejercicio y actividades que bajen el estrés.

Fauce remarca que “los cortes radicales no funcionan, ni las decisiones drásticas” ya sea respecto al país de origen o al de acogida y a las relaciones creadas en ambos.

Arroyo señala que, aunque es complicado dar un tiempo preciso, si tres meses después de haber conseguido una estabilidad el sufrimiento que sentimos no ha disminuido, es buen momento para pedir ayuda psicológica.

Qué pueden hacer los demás

La sociedad de acogida juega un papel importante, pero quien no ha vivido esta situación puede que no entienda qué implica el duelo migratorio ni el estrés sostenido que deriva en el síndrome de Ulises. Esto puede hacer que no sepamos cómo ayudar, qué decir o hacer.

Celia Arroyo recomienda que el entorno permita a quien esté esta situación que se exprese libremente y pueda hablar de qué le pasa y cómo se siente.

“Es importante no minimizar su sufrimiento ni generar falsas esperanzas” ante un futuro que es incierto cuando, por ejemplo, hay una visa o un trabajo que no llega.

Como en cualquier duelo, hay que evitar frases del estilo “ya se te pasará”, “no es para tanto”, “eso son miedos tuyos” o “todo saldrá bien”.

Achotegui sugiere ni compadecer ni victimizar: “Hay que acercarse con respeto, incluso con cierta admiración. El migrante es una persona fuerte, alguien que está yendo hacia adelante”.

A la vez, es importante respetar su cultura, mentalidad y cosmovisión.

Si nos cuesta conectar emocionalmente con alguien en esta situación, Fauce recuerda que todos hemos sufrido alguna pérdida y que es un buen ejercicio conectar con la emoción que tuvimos para empatizar con el migrante. Y pensar que, como escribió la uruguaya Cristina Peri Rossi, emigrar, partir al fin, es siempre partirse en dos.


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