Cómo es vivir en 5 de los países más amigables del mundo (y hay 2 de Latinoamérica)
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Cómo es vivir en 5 de los países más amigables del mundo (y hay 2 de Latinoamérica)

Estos cinco países encabezan una encuesta mundial entre expatriados en las categorías de hospitalidad, y calidez humana.
Getty Images
Por Lindsey Galloway // BBC Mundo
28 de febrero, 2017
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Para muchos inmigrantes, hacer nuevos amigos puede con frecuencia facilitar la abrumadora tarea de adaptarse a un nuevo país. Pero algunos países son más hospitalarios que otros. En parte por cuestiones culturales, y en parte por la disposición y capacidad de sus habitantes a entenderte en tu idioma y enseñarte el suyo.

Para ayudar a determinar dónde es posible adaptarse más rápido, la red mundial InterNations recientemente realizó su encuesta anual, en la que participaron 14.000 expatriados de 191 países, y a quienes se les hicieron preguntas como qué tan fácil es instalarse en la nación de destino o qué tan fácil es hacer amigos.

Estos son los primeros cinco lugares del ranking de InterNations sobre las naciones más amigables para migrar.

Uganda

Según esta encuesta, Uganda es el país más amigable del mundo. Obtuvo 56% en la categoría de “hospitalidad general” (el promedio mundial fue 26%).

Dos mujeres abrazándose y sonriendo en UgandaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionUganda recibió una alta calificación por su hospitalidad.

Charlotte Beauvoisin, una británica que vive en Kampala -capital ugandesa- dice que la hospitalidad es parte esencial de la cultura de este país.

Nadya Mileva, de Bulgaria, coincide con esta apreciación. “Este es un país con mucho que ofrecer, desde paisajes impresionantes hasta bares y restaurantes de gran lujo”.

La otra cara de esta moneda es que Uganda sufre de cortes de luz ocasionales, contaminación ambiental y una infraestructura que contribuye con los enormes embotellamientos en las vías.

Sin embargo, “la mayoría de los visitantes aman el país; muchas personas deciden residenciarse aquí”, comenta Beauvoisin.

La mayoría de los extranjeros vive en Kampala, donde es muy común encontrar personas que hablan inglés y hay restaurantes internacionales. En la ciudad no hay vecindarios exclusivos para ugandeses o para expatriados.

Una calle en KampalaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMuchos inmigrantes viven en Kampala, donde se habla ampliamente inglés.

En general, el costo de la comida y los sueldos son aceptables, por lo que los expatriados pueden mantener un alto nivel de vida en esta nación africana.

Costa Rica

Este país centroamericano sobresale en todas las categorías de esta encuesta como un país donde es muy fácil asentarse.

El 89% de los expatriados se encuentra a gusto con el sentimiento general de hospitalidad de los locales, mientras que el 79% dice sentirse “como en casa”.

Unos surfistas en una playa de Costa RicaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas playas de Costa Rica atraen a muchos extranjeros.

Tanto los extranjeros como los nativos forman una comunidad que se identifica con el sentimiento “pura vida”, que engloba una de las expresiones más comunes en Costa Rica.

“La idea de vivir una ‘vida pura’ es la promesa de esta tierra, algo que desean todos aquellos cansados del bullicio y el ajetreo”, señala Diana Stobo, dueña de una posada en el país.

“Las personas comparten el mismo objetivo. Es difícil sobresalir financieramente, por eso la mayoría encuentra paz y harmonía en lo que tienen. Sin sudar, sin preocupaciones, sin problemas. Pura vida”.

La mayoría de los extranjeros en situación de retiro tienden a residenciarse en zonas de playa como Guanacaste, Jacó y Manuel Antonio, en el centro occidente del país.

Por su parte, a los profesionales les gusta vivir en el Valle Central, cerca de la capital, San José.

Santa Ana y Escazú (a 8 kilómetros de San José) son muy populares entre estadounidenses y europeos.

Dos mujeres caminando en una calle de Costa Rica.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image caption“Pura vida” es una frase que identifica a los costarricenses.

El costo de la vida se ha incrementado en los últimos 10 años, y en algunos lugares una taza de café puede ser tan costosa como en Londres.

Sin embargo, como en la mayoría de los países, si sabes dónde buscar y deseas mantenerte dentro de un presupuesto modesto, encontrarás muchos sitios donde puedas comer y comprar a precios razonables.

Colombia

Para muchos extranjeros, Colombia te hace sentir muy rápido como en casa.

“Los colombianos son personas deseosas de mostrarle a los visitantes su país en una onda positiva; son muy receptivos y hospitalarios“, comenta Anne Marie Zwerg-Villegas, oriunda de Estados Unidos y residente de Bogotá.

“Colombia es uno de los países con menor porcentaje de residentes nacidos en el extranjero en el mundo, así que somos una novedad. Los locales creen que somos turistas y nos tratan como turistas”.

La mayoría de los expatriados vive en la capital del país, Bogotá, cuya población es de ocho millones de habitantes.

Un calle colonial de ColombiaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos colombianos son muy receptivos con los recién llegados.

Aunque el tráfico es “horrendo”, según cuenta Zwerg-Villegas, vale la pena porque vive cerca de su oficina. La mayoría de los profesionales se establecen en zonas como Chicó, Rosales, Usaquén y Cedritos, donde encuentras modernos centros comerciales, restaurantes con comida étnica diversa y clubes sociales y deportivos.

Los más jóvenes y aventureros pudieran considerar vivir en áreas más hacia el sur de la ciudad, como Teusaquillo o Soledad, donde abundan las cervecerías artesanales y discotecas baratas.

Dado que Colombia es un país agricultor, puedes encontrar frutas frescas y vegetales a lo largo del año a precios muy asequibles. Por otra parte, los servicios son económicos.

Omán

Este es uno de los países más soleados en el mundo, y su gente refleja esa calidez. Una cultura hospitalaria enraizada en la fe genera una franca apertura hacia los visitantes.

Una escena en OmánDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa calidez de los habitantes de Omán está a tono con el clima.

“Tradicionalmente, los omaníes son muy hospitalarios con el extranjero. Por sus acentuados antecedentes islámicos y sus creencias, les apasiona ayudar a sus vecinos o a aquellos que lo necesiten. Fácilmente pueden invitar a un extraño a tomar café o comer dátiles en la casa”, comenta Nicole Brewer, quien vive en Nizwa, a 160km de la capital, Mascate.

El país es conocido por su estilo de vida al aire libre y las aventuras, con buen clima y áreas para acampar.

“No me mudaría a Omán por su vida citadina”, advierte Rebecca Mayston, oriunda de Nueva Zelanda y ahora habitante de Mascate.

Un grupo de habitantes de Omán jugando cartas en una playaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas buenas condiciones del tiempo permiten muchas actividades al aire libre en Omán.

La capital cuenta con más bares y restaurantes que cualquier otra ciudad en el país, y Mayston cuenta que muchos de sus amigos extranjeros que viven aquí vienen los fines de semana a disfrutares de las discotecas.

Aunque el costo de la vida se ha encarecido, sigue siendo uno de los países económicamente más asequibles de Medio Oriente.

Filipinas

Este país insular se ha convertido en un lugar predilecto para muchas multinacionales que han abierto oficinas allí, generando una población de extranjeros provenientes de todo el mundo.

Hoy en día, residentes de 159 países no requieren visados para entrar a Filipinas. El inglés es el idioma predominante y los residentes muestran mucho entusiasmo al darles la bienvenida a los visitantes.

Una escena de mar y montaña en FilipinasDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl estilo de vida filipino es uno de los atractivos para los visitantes de ese país.

“Los filipinos son personas muy abiertas y serviciales, lo cual hace que el extranjero se sienta parte del lugar”, señala Eleanor Webley, oque vive en Manila, la capital.

Hay una cultura muy marcada por las festividades, lo cual representa muchas oportunidades para hacer nuevos amigos.

Aunque muchos de los extranjeros viven en Manila, también hay quienes buscan establecerse cerca de las hermosas playas del país.

Tagaytay, a 74 kilómetros al sur de la capital, es una isla popular para quienes quieren disfrutar del mar y seguir conectados a las ciudades, a través del transporte público.

Un grupo de filipinos saluda a la cámaraDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionHay muchas oportunidades de hacer amigos en Filipinas.

Filipinas tiene 7.100 islas y los extranjeros adoran el estilo de vida tropical de este país, pero si prefieres la vida citadina puedes quedarte en distritos de negocios como Makati y Ortigas Center en Manila, o en Cebú, la segunda ciudad del país, ubicada en una de las islas centrales.

Por lo general, el costo de la vida no es alto, y una persona con disciplina presupuestaria puede arreglárselas mensualmente.

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Georgia Meloni: qué es el neofascismo, por qué avanza en Italia y qué consecuencias puede tener para el resto de Europa

La posible llegada al poder por primera vez desde Benito Mussolini de un partido de ultraderecha en Italia preocupa a la comunidad internacional.
28 de septiembre, 2022
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El 28 de octubre de 1922, los “camisas negras” de Benito Mussolini marchaban sobre Roma e Italia inauguraba el régimen fascista.

Un siglo después, casi día por día, y por primera vez desde la Segunda Guerra mundial, el partido mas votado en Italia hunde sus raíces en el posfascismo, y ha recuperado un lema que popularizó “Il Duce”: “Dios, patria y familia”.

En apenas una década, Giorgia Meloni, la gran vencedora del los comicios que ha celebrado Italia, ha conseguido llevar a su partido, Hermanos de Italia, desde la marginalidad al centro político e, inexorablemente, al palacio Chigi, sede del Ejecutivo. Se prevé que el presidente de la república, Sergio Mattarella, le encargue formar gobierno en las próximas semanas.

¿Cómo ha sido esa progresión?

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania llevó a cabo un proceso de “desnazificacion” y un doloroso ajuste de cuentas con su pasado. En Italia, sin embargo, se decidio mirar para otro lado.

BEnito Mussolini y otros dirigentes fascistas marchan sobre Roma.

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La Marcha sobre Roma dio paso a la dictadura fascista de Benito Mussolini.

Por aquel entonces, el Partido Comunista italiano era el mayor de toda Europa occidental y los aliados, inmersos en la dinámica de la Guerra Fría, tenían un objetivo principal: que los comunistas no llegaran al poder.

Por miedo a que las purgas de antiguos fascistas pudieran generar inestabilidad, las potencias aliadas hicieron la vista gorda ante la creación de nuevos partidos herederos de “Il Duce” y sus ideas. No solo eso, muchos símbolos y monumentos fascistas siguieron -y siguen- presentes en las calles italianas, como los fascios que adornan aún muchas de las tapas de alcantarilla de Roma.

Así surgió en 1946 Movimiento Social Italiano (MSI), fundado por Giorgio Almirante, que había sido jefe de gabinete del último ministerio de Propaganda fascista.

Giorgia Meloni no ha escondido nunca su admiración por Almirante. En 2018, ella misma difundió un fotomontaje que tituló “De Giorgio a Giorgia”, en el que se presentan uno al lado del otro con idénticos eslóganes: “Podemos mirarte a los ojos”. En 2020, cuando se cumplían 32 años de su muerte, la ahora vencedora de los comicios en Italia homenajeó a Almirante en Twitter con estas palabras: “Un gran hombre, un gran político, un patriota”.

Con la caída del bloque comunista, surgieron nuevos partidos de derecha. Uno de ellos, Forza Italia, liderado por el multimillonario Silvio Berlusconi, incluyó en su coalición de gobierno en 1994 al MSI, liderado entonces por Gianfranco Fini. El posfascismo entró en el gobierno, y ante los ojos de los italianos, argumenta Luciano Cheles, de la Universidad de Grenoble, “le dio respetabilidad”.

Gianfranco Fini.

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Gianfranco Fini fue el primer líder posfascista en entrar en un gobierno en Italia.

El partido pasó a llamarse Alianza Nacional y una joven Giorgia Meloni, que con 15 años había militado en el MSI, se convirtió en la líder de sus juventudes.

Hermanos de Italia nace de ese caldo de cultivo. “Han cambiado muchos postulados, han cambiado algunos aspectos, aunque son, por supuesto, un partido de derechas que tiene sus raíces en el movimiento posfascista”, analiza Lorenzo Pregliasco, profesor de Ciencias Políticas de la universidad de Bolonia.

Los orígenes del partido, argumenta Cheles, están estrechamente conectados con los partidos neofascistas, pero Hermanos de Italia y Giorgia Meloni se encuentran con una disyuntiva: “por una parte, quieren presentar una imagen respetable, de moderación y modernidad, y por ello han dicho que han cortado el cordón umbilical con el fascismo. Pero, por otra parte, no quieren perder una parte del electorado que cree que una forma moderna del fascismo es aún válida y aceptable”.

Simbología fascista

Esas raíces están presentes en toda la simbología del partido.

La más evidente es la llama tricolor, el símbolo del Movimiento social Italiano que Hermanos de Italia ha mantenido. Una llama que, por cierto, también adoptó el Frente Nacional en Francia -aunque con los colores de la bandera gala- y que, más estilizada, conserva la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen.

“Pero en su propaganda hay muchísimas más referencias al fascismo, algunas más o menos escondidas porque están hechas para ser comprendidas por los fascistas y aquellos que están familiarizados con su simbología”, explica Cheles, experto en iconografía política.

Uno de los ejemplos que ha encontrado Cheles es el mismo himno de las juventudes de Alianza Nacional, que Meloni dirigió durante años: “se trata de ‘Mañana me pertenece’, que es una canción que canta un joven nazi en la película “Cabaret” de Bob Fosse (1972). Aún sigue siendo un eslogan que aparece en gran parte de la propaganda de Giorgia Meloni”.

El propio Giorgio Almirante, al que Meloni admira tanto, es otro de los ejemplos: cada nuevo número de la newsletter de Hermanos de Italia lleva su foto, que también está en la página web de la formación, revela el experto.

Giorgio Almirante.

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Giorgio Almirante fundó Movimiento Social Italiano, el primer partido posfascista de Italia.

Cuáles son sus postulados

Hermanos de Italia hunde sus raíces en el posfascismo pero, ¿qué conserva de esa filosofía?

Umberto Eco consideraba que el fascismo “no tenía esencia” y que Mussolini no había tenido una filosofía particular: “solo tenía retórica”. El fascismo, aseguró el célebre semiólogo, filósofo y escritor italiano en un discurso en 1995, “era un totalitarismo confuso, un collage de distintas ideas políticas y filosóficas, una colmena de contradicciones”.

No había, por lo tanto, una filosofía particular detrás del fascismo, pero “emocionalmente estaba firmemente fijado a ciertos cimientos arquetípicos”, como el culto a la tradición, el miedo a la diferencia, el populismo selectivo o el machismo.

Hermanos de Italia conserva algunas de estas raíces culturales, como detalla a BBC Mundo la periodista italiana Annalisa Camilli: “tienen un discurso fuerte contra la inmigración y contra los derechos de las mujeres, están en contra del aborto y quieren aumentar la tasa de natalidad en Italia, que es la más baja de Europa. En este sentido, son muy tradicionalistas, de ahí su lema, “Dios, patria, familia”.

Sin embargo, apunta Camilli, ” se han emancipado de ese pasado. Ahora son un partido moderno de ultraderecha, más parecido a otros partidos como la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen, Vox en España o el partido de Victor Orban en Hungría. Buscan un consenso en torno a ciertos pilares como la lucha contra la inmigración ilegal, la promoción de una identidad nacional y las políticas de apoyo a la natalidad”.

Obelisco.

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Aún quedan en Italia numerosos monumentos fascistas, como este obelisco dedicado a Benito Mussolini en Roma.

Como tantos otros líderes ultraderechistas, desde Orbán al republicanismo de Donald Trump en EE.UU., la ideología de Meloni arremete contra la “izquierda globalista”, contra los supuestos “lobbies LGTBI”, habla de cómo la “inmigración masiva” acabará sustituyendo a los italianos “de toda la vida”, es decir, a los blancos y cristianos, en línea con la teoría del “gran reemplazo” del polemista francés Renaud Camus.

“El neofascismo”, reflexiona Cheles, “no lleva necesariamente camisas negras. El fascismo hoy tiene una forma más sutil, es una forma de autoritarismo cuyos elementos se resumen en no respetar las diferencias ni a las minorías, y que mantiene actitudes intolerantes hacia ciertos grupos de personas”.

Dónde se alimenta el neofascismo

En un país como Italia, indica Camilli, “el fascismo es algo endémico. De alguna forma, 100 años después, los testigos han muerto y la memoria que queda no es lo suficientemente fuerte para evitarlo”.

La base electoral, además, se ha vuelto mucho más líquida. Y, si algo han demostrado los italianos en los últimos años, es que siempre votan por el cambio.

Los sucesivos gobiernos han generado una desafección entre los ciudadanos y el populismo parece haber llegado para quedarse. “El Movimiento 5 Estrellas ya preparó ese terreno asegurando que no había diferencias entre la izquierda y la derecha, que todo era corrupción”, señala la periodista del semanario “Internazionale”.

Ese discurso de indignados contra la casta y contra las élites, contra los partidos tradicionales y la política clientelar de la que muchos italianos están hartos, el mismo que abanderaban los populistas del Movimiento 5 Estrellas, ahora lo ha recogido Giorgia Meloni y Hermanos de Italia.

La coalición de ultraderecha se ha nutrido de “las clases trabajadoras que han perdido sus ahorros por la inflación, y de las clases medias que cada vez se empobrecen más y les ha prometido una ‘nueva era”, dice Camilli. Hace 100 años, el fascismo también prometió “una nueva era”, un nuevo comienzo.

Cómo afecta a Europa

El auge de partidos de ultraderecha en toda Europa, como recientemente el de los Demócratas de Suecia, Vox en España, Ley y Justicia en Polonia o la Hungría de Orbán, de la que recientemente el Parlamento Europeo declaró que no se puede considerar una democracia plena, tienen una misma raíz, según Cheles: el aumento de la inmigración.

Viktor Orbán y Giorgia Meloni.

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Viktor Orbán es el gran referente europeo de Giorgia Meloni.

“Estas ideas neofascistas se han introducido a través de este tipo de argumentos, los que dicen que Italia u otros países no se pueden permitir tener tantos extranjeros”, indica el académico.

En Bruselas, aunque la Comisión Europea asegura que va a trabajar con cualquier gobierno que salga de las urnas, la preocupación es palpable.

Tanto Hermanos de Italia como La Liga, el partido de Matteo Salvini que forma parte de la coalición de ultraderecha, han llevado a cabo una fuerte retórica euroescéptica, aunque con diferencias.

En los últimos meses, Meloni ha moderado su discurso. Ha recalcado que no quiere que Italia salga ni de la Unión Europea ni de organizaciones como la OTAN. Durante la guerra de Ucrania, la líder apoyó la decisión del gobierno de Mario Draghi de mandar armas a Kiev.

La postura de sus socios de coalición, sin embargo, choca frontalmente con la de Bruselas. Salvini tiene una estrecha relación con Rusia y su partido está bajo sospecha de haber recibido financiación de Moscú. El tercer socio de la coalición, Silvio Berlusconi, también amigo íntimo de Putin, justificó recientemente la invasión rusa de Ucrania.

Pero, más allá del asunto de la guerra, lo que realmente preocupa en Bruselas es la posibilidad de que Italia, país fundador de la Unión Euroepa y su tercera economía, se convierta en otra Hungría o Polonia que ponga en peligro sus valores fundamentales.

“Existen preocupaciones a nivel internacional”, reconoce Pregliasco, que también dirige la revista digital de periodismo de datos “YouTrend”, “pero yo creo que la democracia italiana es más fuerte de lo que parece y, por supuesto, más fuerte de lo que lo era en 1922”.

Meloni

Reuters

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