La pareja que ya sabe los nombres de los ganadores de los Oscar (pero no lo van a decir)
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
BBC Mundo

La pareja que ya sabe los nombres de los ganadores de los Oscar (pero no lo van a decir)

Martha Ruiz y Brian Cullinan son los dos empleados a los que la consultora PriceWaterhouseCoopers encarga la tarea de contar los votos de los 7.000 miembros de la Academia. A cambio, pisan la alfombra roja y los famosos se acercan a saludarlos.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
26 de febrero, 2017
Comparte

Todos tendremos que esperar hasta este domingo para enterarnos de quiénes son los ganadores de los premios Oscar. Todos, menos dos personas.

Martha Ruiz y Brian Cullinan ya saben quiénes subirán al escenario a recibir la estatuilla dorada. Puede que sus nombres no te resulten familiares, ya que nunca han protagonizado una película ni han salido en ninguna portada de revista. Pero serán las personas más importantes en la ceremonia.

Ambos se encargan de contar y recontar una y otra vez los votos de los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Su misión consiste en garantizar que los resultados se mantengan en secreto hasta el domingo por la noche. Para conseguirlo, se encargan de entregar personalmente los sobres a cada presentador.

“Lo que más disfruto es estar en mi auto conduciendo hacia el teatro mientras todos se preguntan quiénes serán los ganadores y, claro, yo sé exactamente la respuesta”, admite Ruiz.

Martha Ruiz y Brian Cullinan, en la alfombra roja, con las maletas en las que cargan los sobres con los nombres de los ganadores.PRICEWATERHOUSECOOPERS
La pareja es la responsable de mantener el secreto hasta la ceremonia, donde entrega los sobres con el nombre del ganador a los presentadores segundos antes de que pisen el escenario.

Ruiz y Cullinan son socios de la consultora PriceWaterhouseCoopers, la empresa contratada para realizar el recuento de votos. Una tarea que comenzaron apenas cerró el plazo para enviarlos, el pasado martes.

La elección de los ganadores está a cargo de los 7,000 miembros de la Academia, que pueden ejercer su derecho de voto por correo o de forma electrónica. Ruiz explica que la mayoría lo hace por estas fechas y a través de Internet.

Pero el recuento en cada una de las 24 categorías no se hace por computadora, sino a mano. “Una vez que se cierran las urnas, imprimimos todos los votos y empezamos con un proceso que es bastante manual”, explica.

Las razones son varias: “Queremos asegurarnos de que ningún sistema informático o máquina contenga los resultados y de que estamos utilizando una variedad de mecanismos diferentes para mantenerlos a salvo”.

Otros tres o cuatro colegas ayudan a Ruiz y a Cullinan en la masiva tarea de contar cada voto, pero solo tienen permitido acceder a una pequeña fracción de todos los papeles por enumerar. “Brian y yo somos los que decidimos hacer uno, dos, tres o más recuentos de todo el material hasta estar seguros de que tener los números correctos”, afirma.

Un Oscar y un sobre con el nombre del ganador. GETTY IMAGES
Ruíz y Cullinan tienen una copia del conjunto de sobres cada uno, en caso de que algo le suceda a uno de ellos.

La pareja tenía hasta el viernes para elaborar la lista completa de ganadores. Luego, deberán empezar a memorizarla, por si acaso le suceda algo a los sobres. Esta es solo una de las tantas precauciones que toman.

Protección policial

“Nos pasaremos un buen tiempo haciéndonos pruebas entre nosotros para asegurarnos de que nos acordamos de todos los nombres”, explica Ruiz. A esas alturas, comenzarán a rellenar los sobres y a verificar que están metiendo el nombre del ganador en el envoltorio de la categoría que le corresponde. Luego, los sellan.

“También tenemos dos juegos de sobres cada uno que guardamos en un lugar secreto”, revela.

Sobres con los ganadores.GETTY IMAGES
Ruiz y Cullinan son empleados de la consultora PriceWaterhouseCoopers, la empresa contratada para hacer el recuento de los votos.

El día del evento, ambos empleados recogen los sobres y toman dos rutas diferentes para llegar al teatro Dolby. Así, si alguno se retrasa o sufre algún percance, al menos el otro llegará a tiempo para revelar quiénes se irán a casa con la codiciada estatuilla.

“El servicio de policía de Los Ángeles nos brinda seguridad en todo momento. Pero no a nosotros, sino a lo que está dentro de nuestros maletines. ¡Eso lo tenemos claro en todo momento!”, comenta Ruiz.

Pero las precauciones no se terminan al llegar al teatro. Los trabajadores de la consultora se ponen a un lado del escenario cada uno y no le entregan el sobre a los presentadores hasta segundos antes de que tengan que salir a escena.

Lucha en la alfombra roja

La pareja goza también de otro privilegio: una entrada triunfal por la alfombra roja. Aunque, siempre conscientes de que son sus maletines los que atraen la atención y no ellos.

“Algunos famosos ven lo que cargamos y se acercan a saludarnos”, comenta Ruíz. “Una vez, Brian estaba sobre la alfombra roja y la actriz Cate Blanchett se dio cuenta de que llevaba el maletín, así que tuvieron un pequeño forcejeo, ¡de broma, claro! Y Brian no lo soltó en ningún momento”, recuerda.

Cate BlanchettGETTY IMAGES
Algunos famosos se acercan a saludar a Ruíz y Cullinan cuando ven que llevan el maletín con los sobres, como Cate Blanchett.

Este sistema ha funcionado muy bien durante los últimos 83 años, cuando PriceWaterhouseCoopers empezó a encargarse del recuento de los votos de la Academia. Una tarea que ha pasado por las manos de solo 12 personas en todo ese tiempo.

Para Ruíz, este es el tercer año que le toca hacer este trabajo: “Solo un pequeño grupo de socios ha tenido el honor de formar parte de este procesos. Es algo que valoro y que asumo con mucha responsabilidad”.

Pero, ¿ha tenido alguna vez la tentación de darle una pista a alguien?

“De cuando en cuando, la gente nos lo pide de broma. Pero los que nos conocen saben que es un tema del que, en realidad, no hablamos. En mi casa, eso ha quedado muy claro”, afirma.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Foto: Pixabay

'Soy inocente': acusado de matar a hijo de exrector de universidad de Hidalgo denuncia montaje

Fernando RM, acusado de matar a Gerardo Sosa Cravioto, lleva en prisión desde el 23 de febrero. Su familia asegura que la acusación es un montaje.
Foto: Pixabay
18 de septiembre, 2020
Comparte

Gerardo Sosa Cravioto, de 33 años e hijo del presidente del Patronato de la Universidad Autónoma de Hidalgo, Gerardo Sosa Castelán, fue asesinado el 23 febrero de 2019 de en el rancho Yemila de Acaxochitlán, Hidalgo. Recibió tres impactos de bala y murió ahí mismo, en su vehículo, mientras transitaba por un camino de terracería. Un año después fue detenido Fernando RM, de 37 años y antiguo trabajador de la finca. Desde su arresto y encarcelamiento tanto el acusado como sus familiares aseguran que es inocente y que se trata de un montaje. El próximo 8 de octubre está previsto que se celebre la audiencia intermedia.

“Soy totalmente inocente”, dice RM, desde el Centro de Rehabilitación Social (Cereso) de Pachuca, donde lleva recluido desde el 23 de febrero de este año, cuando fue arrestado doce meses después del homicidio. El hombre asegura que la carpeta de investigación está llena de irregularidades, que se violó su derecho a defensa y, sobre todo, que agentes de policía le sembraron un arma en el domicilio de su suegra, en el que fue detenido.

Entérate: Lavado de dinero, peculado y hasta huachicol, las acusaciones a directivos de la Universidad de Hidalgo

El caso de Sosa Cravioto tiene especial relevancia por ser hijo de Gerardo Sosa Castelán, presidente del Patronato de la Universidad Autónoma de Hidalgo, de la que también fue rector. Este fue detenido a principios de mes luego de ser investigado por la Unidad de Investigación Financiera, que le vinculó con lavado de dinero, peculado y defraudación fiscal. La Fiscalía General de la República (FGR), a través de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), lo detuvo junto a otras tres personas por los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita y delincuencia organizada. Desde entonces permanece en prisión.

Sosa Castelán fue rector de la universidad y durante décadas estuvo vinculado al PRI hasta que en 2018 rompió con esta formación y tuvo un acercamiento a Morena. Tras su arresto, el partido de Andrés Manuel López Obrador marcó distancias con el antiguo jefe de la universidad.

Aunque la detención se produce en 2020, desde hace al menos 15 años que se escuchan denuncias sobre el proceder de Sosa Castelán. De hecho, en 2004 escribió el periodista Carlos Rivera Flores el libro “La Sosa nostra: porrismo y gobierno coludidos en Hidalgo”, en el que denunciaba la figura del antiguo rector. Este, por su parte, inició un proceso en contra del autor que todavía no tiene sentencia.

“Pensamos que lo que le pasó a Gerardo fue definitivamente una ejecución, porque no hubo robo y fueron directamente sobre él. Todo indica que fue realizado por un profesional”, asegura Erick RM, hermano del acusado que sigue en prisión. Aunque matiza que esa es una opinión, ya que no pueden demostrarlo. Lo que sí defiende es que el día de los hechos su hermano se encontraba con su esposa y sus hijos en Pachuca, a más de 100 kilómetros de distancia del lugar del crimen.

El asesinato de Sosa Cravioto tuvo lugar en el rancho Yemila de Acaxochitlán. Ahí trabajó durante años RM. Según la acusación de la Fiscalía General del Estado de Hidalgo (FGE), dos semanas antes del homicidio fue despedido y, molesto por esta decisión, regresó para acabar con la vida del hijo del patrón.

RM niega esta versión. Asegura que ambos eran amigos, aunque en los últimos tiempos se habían distanciado, y afirma que él mismo se despidió porque tenía pensado montar otro negocio, un local de comida económica en el centro de Pachuca.

“Cuando ocurrieron los hechos yo estaba con mi familia en Pachuca. Tenía el celular apagado y fue mi padre el que me avisó”, asegura, en entrevista telefónica desde prisión. Allí asegura encontrarse en un módulo destinado a casos vinculados con políticos y que durante los primeros seis meses de encierro le colocaron una cámara de video en su celda, como medida de precaución. “No tengo interés en suicidarme”, afirma.

Sobre la muerte de Sosa Cravioto, dice que incluso acudió al velorio Arriaga, en la salida de la carretera hacia la Ciudad de México, para dar el pésame a la familia. De hecho, según explica, ambas familias eran amigas hasta el punto de que, tras el arresto, el padre del detenido fue a ver al padre del asesinado. “Le dijo que sabía que no había sido yo, pero que algo se del homicidio”, asegura.

Un año después del crimen, el 23 de febrero, RM fue arrestado en el domicilio de su suegra. Eran las cuatro de la madrugada cuando agentes uniformados irrumpieron en el departamento. “Me sacan, yo estaba desnudo, me ponen una cobija, me tapan totalmente y me sacan al patio. Me preguntaban si trabajaba en la Sosa Nostra y que dónde estaban las armas”, explica.

Según la carpeta de investigación, en el lugar encuentran un arma. Sin embargo, RM asegura que se la “sembraron”.

“Dicen que la ubicaron en el dormitorio de mi suegra, pero ahí ni siquiera tengo acceso”, asegura.

Después de tres horas de cateo, fue conducido a prisión, donde permanece desde entonces.

Entre las irregularidades que asegura que hubo en su caso, pone como ejemplo el acceso tardío a la carpeta de investigación. “Primero nos dieron 900 folios, y luego otros 900”. Además, dice que el juez dio seis meses para hacerle un perfil criminalístico que nunca se realizó y que su rostro no coincide con el retrato hablado que elaboraron los peritos. Además, en las actas de cateo hay erratas como presentar al mismo policía en dos lugares distintos a la vez. Pero, sobre todo, lo que defiende son dos cosas: que él no estaba allí en el momento del asesinato y que esa pistola jamás estuvo en la casa de sus suegros.

Animal Político consultó a la Fiscalía de Hidalgo sobre el caso y esta respondió que “el asunto se encuentra en los juzgados. La autoridad judicial se encarga del asunto. La PGJEH aportó los medios de prueba de los que se allegó. Lo que ahora suceda respecto al asunto, es tema del Poder Judicial”. Preguntada sobre las irregularidades denunciadas por la familia del acusado, la Fiscalía se limitó a negar estas afirmaciones.

La última audiencia sobre el caso tuvo lugar el pasado 1 de septiembre. En ella, el auxiliar jurídico de la víctima solicitó extender el tiempo de investigaciones complementarias, mientras que la defensa pidió un peritaje extra sobre el arma. Ambas solicitudes fueron denegadas.

“No soy criminal, nunca me escondí, no cambié de hábitos”, defiende el acusado.

El próximo 8 de octubre tendrá lugar la audiencia intermedia. Ahí, tanto Ministerio Público como defensa deberán presentar las pruebas. Mientras llega ese momento, la familia de RM se moviliza para denunciar lo que considera un montaje.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.