Acusado de racismo y contra la migración: así es el ultraconservador elegido como fiscal de EU
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AFP

Acusado de racismo y contra la migración: así es el ultraconservador elegido como fiscal de EU

Jeff Sessions, el nuevo fiscal general de EU, es reconocido por su abierta oposición a todo tipo de inmigración. Además es un defensor de la construcción del muro fronterizo entre EU y México.
AFP
Por BBC Mundo
8 de febrero, 2017
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Quienes cuestionaban la candidatura presidencial de Donald Trump por su posición sobre temas migratorios, incluyendo su promesa de deportar a millones de indocumentados, ahora tienen más pruebas de que el magnate no hablaba a la ligera. El presidente de Estados Unidos propuso para el cargo de fiscal general al senador republicano Jeff Sessions, conocido por su abierta oposición a todo tipo de inmigración.

El Senado lo confirmó este miércoles.

Un entusiasta defensor de construir el famoso muro en la frontera con México, Sessions no sólo se opone a la inmigración ilegal.

El nuevo fiscal de EU también se ha mostrado crítico con los programas para otorgar visados a trabajadores extranjeros destacados en el ámbito de la ciencia, las matemáticas y la alta tecnología.

La inmigración legal es la principal fuente de inmigrantes de bajos salarios a Estados Unidos. En otras palabras, como una cuestión de política federal, millones de trabajadores extranjeros de bajo salario son puestos legalmente a disposición para sustituir a los estadounidenses con salarios más altos”, escribió en un artículo publicado sobre el tema de The Washington Post en abril de 2015.

“Lo que necesitamos es contención en la inmigración: aminorar el ritmo de los nuevos ingresos para que los salarios puedan subir, poder reducir el número de personas que reciben asistencia social y las fuerzas de la asimilación nos unirán más entre nosotros”, agregó.

Jeff Sessions y Donald Trump.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSessions fue uno de los primeros senadores republicanos en apoyar a Trump.

Desde que llegó al Senado en 1997, el nuevo fiscal ha rechazado las iniciativas que han incluido alguna posibilidad de crear un camino hacia la regularización de los inmigrantes que entraron o permanecieron en Estados Unidos sin permiso legal para ello.

No en vano, la revista conservadora National Review lo catalogó como “el peor enemigo de la amnistía” para los inmigrantes.

Durante la campaña electoral, Sessions defendió a Trump cuando propuso prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos y, tras ello, se opuso a una resolución en el Senado que declaraba que no se debía impedir la entrada al país a ninguna persona por motivo de su religión.

Su temprano respaldo a Trump, otorgado en febrero en plena campaña de primarias, lo convirtió en uno de los asesores más próximos al nuevo presidente, especialmente en temas de inmigración y de seguridad nacional.

El fantasma del racismo

Si Barack Obama nombró a Eric Holder, el primer afroestadounidense en el cargo de fiscal general, la elección de Trump es alguien que desde hace unos 30 años, las acusaciones de racismo han perseguido a Sessions.

En 1986, siendo fiscal en el estado de Alabama, un comité del Senado rechazó su nombramiento como juez federal después de que sus excolegas lo acusaran de racismo y afirmaran que hacía bromas diciendo que el Ku Klux Klan le había parecido bien “hasta que descubrió que fumaban marihuana”.

“No soy racista. No soy insensible ante los negros”, intentó defenderse Sessions ante el comité del Senado, recalcando que lo del Ku Klux Klan no era más que una broma.

Jeff Sessions.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEn el Senado, Sessions fue un duro opositor de las propuestas del gobierno de Barack Obama.

“El racismo es completamente inaceptable en Estados Unidos. Todo el mundo necesita ser tratado con justicia y objetividad”, dijo Sessions en julio pasado a The Washington Post.

Conservador duro

Las posiciones polémicas de Sessions van más allá del tema migratorio o de su supuesto racismo.

No conforme con oponerse al cierre del penal de Guantánamo en Cuba, el senador republicano votó en contra de una legislación que buscaba prohibir “el trato cruel, inhumano o degradante” de los prisioneros.

También es un escéptico ante el tema del cambio climático y un adversario declarado del matrimonio homosexual.

Una vez confirmado como fiscal general, Sessions estará en una posición que le permitirá influir sobre la situación de los derechos y las libertades civiles, así como sobre la inmigración en Estados Unidos.

Frontera de Estados Unidos con México.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionSessions es un defensor de la propuesta de Trump de construir un muro a lo largo de la frontera con México.

Pese a ello, Sessions ha sido capaz en el pasado de cruzar la frontera partidista en el Senado y ha llegado a apoyar a los demócratas en temas como una propuesta para limitar de forma estricta los gastos federales no relacionados con la defensa.

También es conocido por ser un hombre amable y, al parecer, es muy popular en su natal Alabama donde ganó sus consecutivas reelecciones en el Senado con, al menos, 59% de apoyo.

Poco consuelo para quienes vieron con buenos ojos las políticas impulsadas durante el gobierno del presidente Barack Obama en temas de derechos y libertades civiles, y que ahora temen que su aplicación con Sessions en la Fiscalía pueda sufrir retrocesos.

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COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
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Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


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