¿Qué pasó en Suecia con el experimento de reducir a 6 horas la jornada laboral?
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BBC Mundo

¿Qué pasó en Suecia con el experimento de reducir a 6 horas la jornada laboral?

Tras dos años, el experimento en Suecia de reducir el horario laboral y pagar el salario completo terminó. Entonces, ¿fue demasiado bueno para ser verdad?
BBC Mundo
Por BBC Mundo
9 de febrero, 2017
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La enfermera asistente Emilie Telander, de 26 años, felicita a uno de sus pacientes de un hogar de ancianos en Svartedalen, Gotemburgo, cuando le sale un seis en el dado en un juego de Ludo.

Pero su sonrisa se desvanece cuando cuenta que su propia suerte se agotó a fines del año pasado, cuando tras 23 meses de turnos de seis horas, le comunicaron que regresaría a los de ocho.

“Siento que estoy más cansada que antes”, dice lamentando el hecho de que ahora tiene menos tiempo en casa para cocinar o leer con su hija de 4 años.

“Durante la prueba, todo el personal tenía más energía y todo el mundo estaba feliz”.

Puerto de Gotemburgo.THINKSTOCK
Gotemburgo está experimentando con jornadas más cortas, pero la medida no es barata.

Telander es una de las cerca de 70 enfermeras asistentes que acortaron sus jornadas por el experimento, que contó con varias pruebas en distintas partes de Suecia y que incluyó una multiplicidad de empleadores, desde starts-ups a casas de reposo.

Más productividad

Diseñado para medir el bienestar en un sector al que le está costando reclutar suficiente personal para cuidar a la población cada vez más envejecida del país, se contrató a otras enfermeras para cubrir las horas de diferencia.

Los investigadores independientes del proyecto también estudiaron a empleados en un hogar de cuidado similar que continuó trabajando días regulares.

Su informe final se publicará el próximo mes, pero los datos publicados hasta el momento refuerzan firmemente los argumentos de Telander.

Daniel BernmarALICE VERNERSSON
El experimento de Gotemburgo ha puesto en la agenda de Suecia y de Europa el tema de acortar la jornada laboral, dice Daniel Bernmar.

Durante los primeros 18 meses del ensayo, las enfermeras que trabajaron menos horas registraron menos licencia por enfermedad, reportaron mejores condiciones de salud y aumentaron su productividad,organizando un 85% más de actividades para sus pacientes, desde paseos por la naturaleza hasta karaokes.

Sin embargo, el proyecto también se enfrentó a duras críticas de aquellos preocupados porque los costos superaran a los beneficios.

Los opositores de centroderecha presentaron una moción pidiendo al Ayuntamiento de Gotemburgo que concluyera prematuramente la prueba, en mayo pasado, argumentando que era injusto continuar invirtiendo el dinero de los contribuyentes en un proyecto piloto que no era económicamente sostenible.

Salvado a último minuto, el ensayo logró mantenerse dentro del presupuesto, pero aún así le costó a la ciudad unos $1.3 millones de dólares.

“¿Podemos hacer esto en todo el municipio? La respuesta es no, es demasiado caro”, dice Daniel Bernmar, el concejal responsable de la atención de ancianos de Gotemburgo, del Partido de Izquierda.

Sin embargo, sostiene que el experimento sigue siendo “exitoso desde muchos puntos de vista”: creando empleos adicionales para 17 enfermeras en la ciudad, reduciendo los costos de cobertura por enfermedad y alimentando debates mundiales sobre la cultura laboral.

EstocolmoGETTY IMAGES
Lo más probable es que, a pesar de los resultados positivos de la jornada reducida en algunos sectores, el patrón de 40 horas permanezca en Suecia.

“Puso el recorte de la jornada de trabajo en la agenda tanto para Suecia como para Europa, lo cual es fascinante”, dice.

“En los últimos 10, 15 años ha habido mucha presión sobre las personas que trabajan más horas y esto es algo así como lo contrario”.

Más pruebas

Sin embargo, mientras el equilibrio entre tener vida y trabajar es defendido por todo el espectro político en Suecia, las posibilidades de que el país nórdico recorte su semana estándar de 40 horas siguen siendo escasas.

A nivel nacional, el Partido de Izquierda es el único partido parlamentario a favor de acortar las horas básicas de trabajo, respaldado por sólo el 6% de los votantes en las últimas elecciones generales de Suecia.

Sin embargo, un grupo de otros municipios suecos están siguiendo los pasos de Gotemburgo, con ensayos financiados localmente dirigidos a otros grupos de empleados con altos niveles de ausencia por enfermedad y agotamiento, incluyendo trabajadores sociales y enfermeras de hospital.

Los limpiadores del Hospital Skelleftea comenzarán un proyecto de 18 meses en marzo.

Erik Gatenholm y Gabriel Peres
Erik Gatenholm y Gabriel Peres consideraron que para su empresa trabajar menos horas era problemático.

También ha habido buenos resultados en programas pilotos del sector privado, con áreas como publicidad, consultoría, telecomunicaciones y empresas de tecnología entre los que prueban el concepto.

Sin embargo, otros han abandonado rápidamente la idea.

Como haciéndole el quite a las tareas

“Realmente no creo que el día de seis horas encaje con un mundo emprendedor, o con el mundo de las starts-up“, sostiene Erik Gatenholm, director ejecutivo de la compañía de biotintas de Gotemburgo.

Admite que probó el método en su equipo después de “leer sobre la tendencia en Facebook” y reflexionar sobre si podría ser innovador para el talento futuro.

Pero la firma abandonó el experimento en menos de un mes, después de los malos comentarios de los empleados.

“Pensé que sería muy divertido, pero era un poco estresante”, dice Gabriel Peres, empleado de la compañía.

“Es un proceso y se necesita tiempo, y cuando no tienes todo ese tiempo se siente un poco como hacerle el quite a las tareas de la escuela, cuando al final las cosas se te terminan acumulando”.

Directorio de empresa suecaTHINKSTOCK
Suecia todavía está investigando distintos patrones de jornada laboral.

Del otro lado del país, sus preocupaciones son compartidas por Aram Seddigh, quien recientemente completó su doctorado en el Instituto de Investigación de Estrés de la Universidad de Estocolmo y se dedica al estudio de los cambios en los patrones de trabajo.

“Creo que el día de trabajo de seis horas sería más efectivo en organizaciones -como los hospitales- donde trabajas durante seis horas y luego te vas del trabajo y regresas a casa”, asegura el investigador.

“Puede ser menos efectivo para organizaciones donde los límites entre el trabajo y la vida privada no están tan claros”, sugiere.

“Este tipo de opciones podrían incluso aumentar los niveles de estrés, dado que los empleados podrían tratar de encajar todo el trabajo de ocho horas en seis. O, si son empleados de oficina, podrían llevarse el trabajo a casa”.

Trabajo flexible

De vuelta en Gotemburgo, Bengt Lorentzon, investigador principal del experimento en la casa de reposo de Svartedalen, sostiene que el concepto de jornadas de seis horas también choca con la fuerte cultura de trabajo flexible promovida por muchas empresas suecas.

Bengt Lorentzon
Mejorar tu vida laboral no pasa por cuán extendida es tu jornada, asegura Bengt Lorentzon.

“Muchas oficinas ya están trabajando casi como consultorías, no hay necesidad de que los gerentes tengan a todos sus empleados en la oficina al mismo tiempo, sólo quieren obtener resultados y la gente tiene que cumplir”, dice.

“No creo que la primera pregunta se si se debe o no reducir las horas. La primera debería ser: ¿qué podemos hacer para mejorar el ambiente de trabajo? Tal vez cosas distintas funcionan mejor para diferentes grupos”.

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Cuartoscuro

Trabajadores del ISSSTE denuncian despidos injustificados, tras cambio de directivo

Trabajadores de la Dirección de Administración del ISSSTE cuentan cómo los han forzado a renunciar tras el cambio administrativo.
Cuartoscuro
12 de septiembre, 2020
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Rolando ha trabajado 12 años en la Jefatura de Servicios de Sistemas de Salud del ISSSTE, pero este miércoles 9 de septiembre fue sacado por guardias de seguridad de su lugar de trabajo por haberse negado a firmar su renuncia. Los guardias lo acompañaron a su auto, le quitaron sus credenciales de acceso y lo echaron, sin haber terminado formalmente su relación laboral con la institución.

El trabajador, cuyo nombre fue cambiado por seguridad, conoció así a los nuevos jefes que llegaron con el general de división Jens Pedro Lohmann Iturburu a la Dirección de Administración y Finanzas del ISSSTE. El militar tomó el cargo desde el 1 de septiembre en sustitución de Pedro Zenteno Santaella, quien, a su vez, fue designado titular de la empresa estatal de distribución de medicamentos, Birmex.

Rolando relató que el nuevo jefe de Servicios de Sistemas de Salud, Luis Fernando Hernández Rodríguez, requirió que él y otros seis compañeros de trabajo firmaran su renuncia con fecha del 31 de agosto, lo que implicaría no pagarles liquidación ni los días extra que ya laboraron en lo que va de septiembre.

“Luis Fernando Hernández Rodríguez nos dijo que le hicieron la encomienda de que él limpiara el ISSSTE desde arriba hasta abajo. Con esa excusa él me requirió mi renuncia, pero yo le comenté que no, porque mi contrato acaba hasta el 31 de diciembre”, explicó el trabajador.

Lo que vino después, conforme a su relato, fue quitarle sus credenciales de acceso al inmueble de San Fernando 547 para que no pueda presentarse a laborar y despedirlo, ahora sí “justificadamente”, por abandono del trabajo.

“Hoy me puse a hacer unos oficios que tenía pendientes, y en ese momento llegan los de seguridad y me dicen: ‘Necesitamos que nos entregue su credencial, lo vamos a acompañar a su auto para que nos entregue el tarjetón’, y les dije: ‘¿yo por qué me tengo que retirar, si estoy trabajando?’, y dicen: ‘Porque el licenciado Luis Fernando nos comentó que usted ya no tiene ningún lazo laboral aquí en el ISSSTE, necesitamos que se retire de la oficina’; acompañé a los de seguridad a mi vehículo y entregué mi tarjetón”, contó Rolando.

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Su caso se replica en otras áreas de la Dirección de Administración en las que también han forzado las renuncias de trabajadores contratados por honorarios, de acuerdo con denuncias documentadas por Animal Político

Consultada al respecto, el área de comunicación social del ISSSTE minimizó los señalamientos con el argumento de que normalmente los trabajadores de confianza son reemplazados cuando cambian las cabezas de las áreas.

“En toda la administración pública de todo el país, federal, estatal o municipal, hay cambios; todos entramos (a trabajar) de esa forma. La administración pública así funciona en todos los niveles”, señaló personal de comunicación.

Otras dos trabajadoras señalaron al nuevo titular de la Jefatura de Servicios del Sistema de Control y Regulación de Abasto (Sicora), Mario Alberto Morales Ruiz.

Este último fue quien le dijo a Carmen, subjefa de departamento en Sicora desde hace casi tres años, que por “órdenes del general” debía renunciar a su puesto de trabajo, también con fecha del 31 de agosto.

“El licenciado Mario Alberto nos dijo que, por el cambio de administración, la Jefetura de Servicios (del Sicora) prescindía de nuestro trabajo”, relató. 

“Es la mecánica de cada cambio de administración, que, a costillas de la demás gente, te corren y, como eres de confianza, agarran tu plaza nada más así. (…) Y quieren que tú presentes tu renuncia, voluntariamente a fuerzas, y al momento que tú renuncias, pierdes todos tus derechos”.

Carmen, a quien también se le cambió el nombre, dijo que el pasado miércoles la citaron para insistirle en la firma de su renuncia, pero ella no aceptó, lo que la introdujo en una dinámica de hostigamiento laboral.

“Yo les ofrecí que me bajen el sueldo, pero que me dieran la oportunidad de no perder mi trabajo, a lo cual ellos se negaron y no dieron pauta a nada. No solo en mi piso se ha estado despidiendo a la gente, también en otros pisos. Ellos dijeron que, si yo no les firmaba, iban a proceder de otra forma, ya sabemos cuáles son sus ‘formas’: cancelar mi plaza y yo quedarme sin trabajo; para mí sí es muy importante que se sepa qué está pasando, porque se había dado la instrucción de que, por la pandemia, no podían correr a nadie, y es lo que están haciendo”, criticó.

Carmen dijo que perder su fuente de ingresos en medio de la pandemia es un golpe duro porque su esposo no tiene empleo, por lo que ella debe mantener a sus hijos.

“Yo les dije que no iba a firmar mi renuncia y que, sinceramente, yo no me podía quedar sin trabajo. Tú sabes en qué situación estamos. Mi esposo es comerciante y no los están dejando ponerse (para vender), así que dependen de mí tres niños”, comentó.

Una compañera suya, que es jefa de departamento en Sicora, reveló que Morales Ruiz también le solicitó renunciar con el mismo argumento de que eran órdenes del nuevo titular de la Dirección de Administración.

“Nos dijo a tres personas: ‘Lamentablemente, por órdenes de más arriba, necesito que ustedes me den su lugar, porque me están pidiendo sus plazas y necesito que me firmen su renuncia con fecha del 31 de agosto”, aseguró. 

“Me empezaron a atosigar de una manera muy insistente y grosera para pedirme que firmara; yo insistí en que no iba a firmar, porque yo no estaba renunciando y porque yo tengo un contrato que termina en diciembre”.

A pesar de que no ha aceptado renunciar, a esta trabajadora del ISSSTE, que solicitó el anonimato, la han obligado a capacitar a la persona que, según le indicaron, ocupará su cargo cuando ella se vaya.

“No nos quieren liquidar, yo entiendo que es porque en la pandemia está prohibido despedir a las personas, y por eso nos quieren obligar a firmar nuestra renuncia”, comentó. 

“Me pesa mucho, porque yo tengo a una persona enferma que depende completamente de mí, esto me está pegando de una manera muy brusca”, dijo.

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