Emisarios de Trump inician mañana en México la negociación sobre migración y comercio
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AFP

Emisarios de Trump inician mañana en México la negociación sobre migración y comercio

Entre los temas que se tratarán este jueves en la reunión entre los secretarios de México y EU están seguridad fronteriza, cooperación policial y comercio.
AFP
Por AFP
22 de febrero, 2017
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México recibe este jueves 23 de febrero a los secretarios de Estado y Seguridad Interior, Rex Tillerson y John Kelly, deseoso de transformar la tensión entre ambos países en una relación “respetuosa” y “constructiva”, aunque determinado a no permitir que se vulnere su soberanía nacional.

Los ministros del presidente estadounidense Donald Trump se reunirán con el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, y sus secretarios de Relaciones Exteriores, Gobernación, Hacienda, Defensa y Marina, informó este martes el Departamento de Estado de EU.

Los principales temas de la agenda, según Washington, serán seguridad fronteriza, cooperación policial y comercio. El objetivo, afirma México, es trabajar “en favor de una relación respetuosa, cercana y constructiva”.

Desde que Trump llegó a la Casa Blanca hace un mes, los dos vecinos atraviesan una crisis diplomática.

Durante la campaña, el magnate empezó a tensar las relaciones con su particular retórica, refiriéndose a los mexicanos como “bad hombres”, delincuentes y violadores.

Tras la toma de posesión, ordenó construir un gran muro en la frontera e insistió en que sea pagado por México. En reacción, Peña Nieto canceló el viaje a Washington que tenía previsto para el 31 de enero.

Trump prometió además deportaciones masivas de indocumentados, que en las últimas semanas se tradujeron en innumerables detenciones de migrantes.

Y amenazó con imponer aranceles a las importaciones mexicanas, bloquear las remesas y renegociar, o incluso derogar, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), cuyos términos considera demasiado favorables a México.

Aun así, el canciller mexicano, Luis Videgaray, insiste en que ambos países están trabajando en un entendimiento desde que él mismo viajó a Washington hace 15 días para reunirse con Tillerson, un diplomático discreto con quien también coincidió hace unos días en el G20 en Bonn, Alemania.

“México es un país que quiere construir puentes, que no quiere construir muros“, afirmó Videgaray en Alemania.

“Tenemos diferencias públicas, notorias, que aún no hemos resuelto, hay posiciones en las que México naturalmente que no está dispuesto a ceder ni un milímetro, así debe de ser, pero en otros muchos temas estamos abiertos a construir a través del diálogo”, aseguró.

Negociación larga y compleja

Videgaray advirtió que la reunión del jueves será solo una más de una larga lista.

Buscando impedir que Washington imponga condiciones que atenten contra la soberanía nacional, el Senado mexicano elaborará un decreto legislativo que defina y limite los términos de la negociación.

Este incluirá, explicó a los periodistas el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Fernando Herrera, las cinco cuestiones claves de esta crisis: migración, derechos humanos, comercio y economía, seguridad en la frontera y la construcción del muro.

Hay que “negociar con firmeza, con inteligencia, preservando nuestra soberanía y con la dignidad a la que nos están haciendo referencia todos los mexicanos”, agregó, aludiendo a las protestas que en los últimos días exigieron mano dura al gobierno de Peña Nieto.

Según un informe de BBVA Research, “la incertidumbre en torno a las políticas económicas de la nueva administración estadounidense”, en particular la renegociación del TLCAN, ya está afectando a la confianza de las empresas en México y hará caer la inversión.

Primer socio comercial de México, Estados Unidos recibe el 80% de las exportaciones mexicanas.

Así, el servicio de estudios del banco español prevé que la economía mexicana crezca 1% en 2017, frente al 2% que creció en 2016.

En este contexto, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dio a entender que, si Washington quiere imponer condiciones comerciales inaceptables, México podría cesar su cooperación en otros terrenos.

“Hemos sido un gran aliado en la lucha contra los problemas de migración, narcóticos”, afirmó el sábado al diario canadiense The Globe and Mail.

Pero “si en algún momento la relación se ve muy mal gestionada, disminuirán los incentivos para que el pueblo mexicano siga cooperando en cuestiones que están en el corazón de la seguridad” estadounidense, agregó.

Según los expertos, la inseguridad en la frontera ligada al narcotráfico y la entrada de indocumentos a Estados Unidos se redujeron considerablemente en los últimos años gracias a la cooperación de las autoridades mexicanas.

En 2016, México deportó a 147,370 migrantes frente a 80,900 en 2013, según cifras gubernamentales.

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Joe Biden: 5 cosas que quizás no sabías del ganador de las elecciones de EU

El demócrata Joe Biden es un experimentado político y fue vicepresidente de Estados Unidos con Barack Obama, pero no es una figura tan conocida internacionalmente.
7 de noviembre, 2020
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A la tercera fue la vencida: Joe Biden se convertirá en el 46º presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero.

El demócrata derrotó al actual mandatario, Donald Trump, en una disputada contienda que se definió días después de la jornada electoral tras un laborioso proceso de recuento de votos.

Biden, quien fuera vicepresidente con Barack Obama, consiguió recuperar el apoyo de estados clave que en 2016 votaron por su rival republicano.

A punto de cumplir 78 años, el demócrata será el presidente de Estados Unidos de más edad.

Te contamos otros detalles destacados de su vida personal y profesional.

1. Un político de carrera

Como ha insistido en recordarlo Trump a lo largo de la campaña, Biden lleva 47 años activo en la política estadounidense.

Joe Biden en la década de 1970.

Getty
Joe Biden se estrenó en la política cuando muchos de los votantes actuales ni siquiera habían nacido.

Su carrera en Washington DC empezó en el Senado en 1973, donde consiguió un escaño por el estado de Delaware recién cumplidos los 30 años.

Su llegada a la política coincidió con uno de los momentos más trágicos de su vida del que hablaremos más adelante.

Como senador, Biden cimentó la imagen de político cercano, conciliador y con habilidad para llegar a acuerdos con sus oponentes.

Biden en 1987

Getty Images
La primera apuesta de Joe Biden por la presidencia data de1987.

También tomó algunas decisiones no tan elogiadas, como la ley de justicia penal de 1994 redactada por él y aprobada durante el primer gobierno de Bill Clinton.

La reforma tenía como objetivo poner freno a décadas de creciente violencia, pero derivó en encarcelaciones masivas, con un especial impacto en la población negra y latina.

A su larga carrera como senador hay que sumarle sus ocho años de vicepresidente de Barack Obama (2009-2017), con quien construyó una excelente relación más allá de lo profesional.

Barack Obama y Joe Biden en un evento de campaña 2020

Reuters
La camaradería entre Obama y Biden quedó plasmada en numerosas fotografías de su gobierno y de momentos posteriores.

Esta es la tercera vez que intenta llegar a la presidencia del país.

Las dos primeras resultaron un fracaso, lo que hizo que un sector de los demócratas se preguntara si era la mejor baza para arrebatarle la presidencia a Trump.

Las circunstancias demuestran que sí lo fue.

2. La tragedia que marcó su estreno político

Desgraciadamente, la alegría por haber ganado la elección al Senado no le duró mucho tiempo.

Unas semanas después de su victoria, su familia sufrió un grave accidente de tráfico mientras él estaba en Washington DC entrevistando a personal para su nuevo despacho.

Su esposa Neilia y los tres hijos del matrimonio volvían de comprar el árbol de Navidad cuando un camión que transportaba mazorcas de maíz chocó lateralmente con su auto.

La mujer, de 30 años, y la hija pequeña, Naomi, de 13 meses de edad, murieron.

Joe Biden junto a su primera esposa y sus hijos.

Getty Images
La primera esposa de Biden, Neilia, murió junto a la hija más pequeña de la pareja en un accidente de auto.

Los niños -Beau, de 3 años, y Hunter, de 2- resultaron gravemente heridos y fueron hospitalizados.

Empezaba una etapa de dolorosos contrastes en la vida de Biden.

3. Dolor y empatía

Biden, que tomó juramento de su cargo en el Senado en la habitación del hospital donde se recuperaba su hijo Beau, no sabía si seguir adelante con su carrera como senador.

Estaba destrozado.

Criado en una familia católica de clase trabajadora, su padre repetía un breve pero contundente mantra: “Levántate, levántate después de haber sido derribado”.

Eso es lo que hizo. Decidió volcarse en el trabajo, pero sin alejarse de sus hijos.

Joe y Jill Biden

EPA
Joe y Jill Biden llevan casados más de 40 años.

De esa época data una de las anécdotas destacadas de sus primeros años como senador: cada día hacía en tren el trayecto de ida y vuelta entre su casa en Wilmington, Delaware, y Washington DC, más de 300 kilómetros diarios para estar cerca de los suyos.

Fue así como Biden desarrolló un estrecho vínculo con sus hijos que no hizo más que reforzarse a medida que se hacían adultos.

En 1977, Biden se casó con Jill, una profesora universitaria con quien tiene una hija, Ashley, y junto a quien logró reconstruir su familia.

Muchos vieron en Beau al posible sucesor de su padre en la política.

Tras servir en Irak con la Guardia Nacional en 2008, Beau fue fiscal general del estado de Delaware por dos períodos y tenía por delante una brillante carrera.

Joe Biden y Beau Biden.

AFP
Beau Biden tenía 46 años cuando murió en junio de 2015.

Pero en 2013 le fue diagnosticada una rara forma de tumor cerebral y murió dos años después.

La pérdida de personas tan cercanas moldeó el carácter de Biden.

Quienes mejor lo conocen dicen que tiene el “superpoder de la empatía”, un rasgo que fue subrayado durante la campaña para presentarlo como el presidente idóneo para superar una crisis sanitaria, económica y social como la que supone la pandemia de covid-19.

4. Globalista y comprometido con el planeta

Biden ha defendido la necesidad de rehacer las relaciones de EE.UU. con los países aliados que, en su opinión, se han visto afectadas durante la presidencia de Trump.

Promete regresar al Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático y al seno de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo.

Experiencia no le falta: estuvo al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y presume de que ha “conocido a todos los líderes importantes del mundo en los últimos 45 años”.

Joe Biden y Xi Jingping.

Getty Images
Biden tiene una amplia experiencia internacional.

Sus decisiones en la esfera internacional no han estado exentas de críticas.

En 1991 votó en contra de la Guerra del Golfo; sin embargo, en 2003 estuvo a favor de la invasión de Irak para después convertirse en un crítico de la implicación de Estados Unidos en ese país.

De naturaleza cauta, recomendó a Obama no realizar la operación de las fuerzas especiales que culminó con la muerte de Osama Bin Laden.

A los republicanos les encanta señalar que Robert Gates, exsecretario de Defensa de Obama, dijo que “es imposible que a alguien no le guste Biden”, pero que ha estado “equivocado en casi todos los grandes temas de seguridad nacional y de política exterior ocurridos en las últimas cuatro décadas”.

Gates señaló recientemente que sus palabras fueron tomadas fuera de contexto.

5. Propenso a las meteduras de pata

Los detractores de Biden opinan que es un desfasado miembro del establishment demasiado mayor para el cargo y con tendencia a meter la pata.

Su estilo directo y campechano le ha causado algunos problemas, como cuando en plena campaña dijo que si un afroestadounidense no estaba convencido de votar por él significaba que no era negro, unas declaraciones por las que se disculpó posteriormente.

Joe Biden

Reuters
A diferencia de otros políticos, Biden se siente muy cómodo cuando se encuentra con los votantes.

Biden dice que el recuerdo de su tartamudez infantil hace que no le guste leer los discursos de un apuntador electrónico y por eso prefiere hablar de memoria.

Un periodista de la publicación NY Magazine escribió el año pasado que la posibilidad de que Biden improvise un discurso era algo que su equipo de campaña parecía “estar concentrado en evitar a toda costa”.

Es por eso que sus simpatizantes respiraron aliviados al ver que fue capaz de superar los debates presidenciales y los discursos de campaña sin decir nada que lo pusiera en un aprieto.

Otra faceta de su personalidad espontánea y sociable es su propensión a acercarse demasiado a la gente, lo que ha dado lugar a situaciones incómodas, obviamente en tiempos anteriores al coronavirus.

El año pasado, ocho mujeres lo acusaron por toques, abrazos y besos inapropiados, mientras que la televisión estadounidense mostró videos en los que se le veía saludando a mujeres en eventos públicos con mucha proximidad física.

En respuesta, Biden se comprometió a “tener más cuidado” en sus interacciones.

Simpatizantes de Joe Biden celebran su victoria

Reuters
Joe Biden se ha convertido en el presidente con más votos en la historia de Estados Unidos.

Su actitud “tocona” pasó de ser una anécdota a algo más serio cuando el pasado marzo una antigua asistente, Tara Reade, alegó que el presidente electo la agredió sexualmente hace 30 años en Washington.

Biden y su equipo rechazaron la acusación y el caso terminó por difuminarse sin ocupar un lugar relevante durante la campaña.

Aunque sus rivales republicanos han intentado retratarlo como un hombre con demencia senil que está en manos de la izquierda radical del Partido Demócrata, Biden ha sabido salir airoso y ha terminado por convertirse en el presidente más votado de la historia de Estados Unidos.

Curiosamente, al evaluar hace unos años si se animaba a participar o no en la carrera presidencial de 2016, Biden dijo: “Puedo morir como un hombre feliz sin ser presidente”.


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