Duermen en el suelo y beben agua contaminada: así trabajan niños indígenas en un rancho
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Duermen en el suelo y beben agua contaminada: así trabajan niños indígenas en un rancho

Por tercera vez en algo más de un año, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación a autoridades locales y federales por un caso de explotación laboral de menores indígenas en un rancho agrícola. UNICEF México estima que 44% de los hogares de jornaleros tienen, al menos, un niño trabajador.
Especial
Por Manu Ureste
7 de febrero, 2017
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Niños indígenas de entre cuatro y 12 años de edad trabajaban en un rancho agrícola en San Luis Potosí, donde compartían cuartos hacinados con más de 200 jornaleros y dormían en el suelo infestado de chinches. Además, los menores de etnia nahua solo disponían de cartones para cubrirse en la noche, y se les negó la atención médica a pesar de las fuertes diarreas que padecían por el consumo de alimentos podridos y agua no potable.

Y todo, con el ‘permiso’ de funcionarios públicos de la Secretaría del Trabajo local y federal, la Procuraduría estatal de justicia, y de la Procuraduría de Protección de Niños, quienes a pesar de estar enterados de las denuncias no tomaron medidas para evitar las violaciones a derechos humanos.

Todo lo anterior lo documenta la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en una recomendación –la tercera por el mismo motivo desde octubre de 2015- que envió al secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete, y al gobernador de San Luis Potosí, Juan Manuel Carrera, para que se repare el daño a los menores y a los jornaleros indígenas.

Trabajaban niños de entre cuatro y 12 años de edad

Según consta en la recomendación 70/2016, el 13 de junio de 2016 la Comisión de derechos humanos de San Luis Potosí recibió una llamada telefónica de Juan pidiendo ayuda.

Juan, cuyo verdadero nombre queda protegido por temor a represalias, explicó que trabajaba sembrando chile y pepino en un rancho en el municipio potosino de Villa Juárez. Y que junto a él había al menos otros 240 jornaleros indígenas, “incluyendo niños de entre cuatro, cinco y 12 años de edad”, que llegaron desde diferentes puntos de las sierras de Veracruz, Hidalgo y San Luis Potosí, para laborar de 07.30 de la mañana hasta las 16.30 de la tarde por un salario de 150 pesos al día.

En su denuncia de hechos, Juan expuso que las condiciones de trabajo y alojamiento eran infrahumanas para todos los jornaleros, pero más aún para los menores que dormían con otras ocho personas tirados en el suelo, entre el lodo y una “epidemia” de chinches.

Tres días más tarde de la denuncia telefónica, el 16 de junio, la Comisión Nacional de Derechos Humanos tomó el caso y un día después se presentó en la Secretaría del Trabajo Federal en San Luis Potosí para pedirle que diera “atención inmediata” a la denuncia de Juan.

Pero ni la delegación estatal de la Secretaría del Trabajo, ni tampoco la Secretaría del Trabajo local, realizaron acción alguna para verificar las condiciones laborales en este rancho, por lo que la CNDH se presentó el 19 de agosto en las instalaciones del campo agrícola.

Cocinaban alimentos con agua contaminada de una cisterna

Allí, durante dos días, la CNDH documentó que al menos siete niños estaban trabajando “en condiciones indignas” y de “explotación”, y que prácticamente vivían hacinados como el resto de jornaleros en unas caballerizas.

“Las viviendas proporcionadas por el empleador eran inadecuadas, pues permitían la filtración del agua de lluvia, el suelo era de tierra, carecían de instalaciones eléctricas, había presencia de fauna nociva y el agua con el que cocinaban sus alimentos provenía de una cisterna que, a simple vista, presentaba malas condiciones de higiene con insectos en la superficie”, detalla el informe de la CNDH.

Los patrones les vendían alimentos “excesivamente caros” en la tienda del rancho

Además, los menores y los jornaleros no contaban con baños ni regaderas, ni con agua potable para beber. Situación que los obligó a tener que caminar a diario varios kilómetros para bañarse y beber agua en un arroyo, lo que a su vez originó que muchos de ellos presentaran síntomas de diarrea, a pesar de lo cual los dueños del rancho les negaron la atención médica.

En cuanto a la alimentación de los menores y de los jornaleros, el ‘menú’ siempre era el mismo: agua hervida con frijoles y 600 gramos de tortilla por persona. Aunque los patrones del rancho tenían una tienda en el campo donde les vendía productos “excesivamente caros”, por lo que los jornaleros acababan endeudándose con sus jefes si querían comer una ‘dieta’ diferente.

Autoridades solo hicieron trámites burocráticos

Tras la visita al rancho, la CNDH solicitó el 20 de agosto a la Procuraduría de justicia de San Luis Potosí la implementación de medidas cautelares para proteger a los menores y a los jornaleros explotados. Petición a la que la Procuraduría contestó afirmativamente por escrito.

Sin embargo, la CNDH denuncia en su recomendación que la Procuraduría no tomó en realidad ninguna acción concreta, al igual que que la Secretaría del Trabajo local y estatal.

“Quedó plenamente evidenciado que las autoridades responsables de la aplicación de las leyes del trabajo no adoptaron las medidas necesarias para evitar la consumación irreparable de las violaciones a derechos humanos, a pesar de haberles sido requeridas por la Comisión Nacional, a quienes hicieron llegar sus correspondientes aceptaciones”, recalca la CNDH.

En cuanto al trabajo de la Procuraduría estatal, la Comisión evidencia que su actuación se limitó básicamente a abrir una carpeta de investigación y a realizar trámites burocráticos estériles entre sus diferentes áreas, sin llevar a cabo “acciones de investigación ni medidas de protección de las posibles víctimas de delito”, como la explotación laboral y/o la trata de personas.

Por estos motivos, la CNDH dirigió la recomendación a Alfonso Navarrete, titular de la Secretaría del Trabajo federal, y a Juan Manuel Carreras, gobernador de San Luis Potosí, a quienes instó a que sus respectivos órganos internos de control inicien una investigación en contra de 12 servidores públicos adscritos a las Secretarías del Trabajo federal y local, a la Procuraduría estatal, y a la Procuraduría estatal de Protección a niños, “por no investigar el caso, ni proteger y salvaguardar los derechos de los jornaleros” ni de los menores.

Lee aquí el documento íntegro de la recomendación.

“Condiciones infrahumanas” también en Baja California

Cabe subrayar que esta no es la primera recomendación que emite la CNDH por un caso de explotación laboral de jornaleros indígenas y de menores.

De hecho, apenas el pasado 31 de mayo de 2016, la comisión envió otra recomendación al secretario del trabajo, Alfonso Navarrete, y al gobernador de Baja California, Carlos Mendoza, por las “condiciones infrahumanas” en las que fueron hallados jornaleros rarámuris en campos del municipio de Comondú.

En esta recomendación también se denuncian violaciones a derechos humanos en contra de menores indígenas que trabajaban en el campo en condiciones precarias.

Mientras que meses antes, en octubre de 2015, la CNDH emitió otra recomendación dirigida esta vez al entonces titular de Sedesol, José Antonio Meade, así como al ayuntamiento de Yurécuaro, Michoacán, luego de que una menor indígena perdiera la vida ahogada en el aljibe de un albergue comunitario para jornaleros agrícolas.

44% de hogares de jornaleros cuentan con al menos un niño trabajador

UNICEF advierte que en México los hijos e hijas de los jornaleros agrícolas “son un grupo especialmente vulnerable”.

Así lo apunta en su estudio ‘Trabajo infantil’, en el que la agencia para la niñez de la ONU subraya que 44% de los hogares de jornaleros agrícolas cuentan con, al menos, un niño o una niña trabajador.

Es decir, que en casi 5 de cada 10 casas de jornaleros los niños laboran, estando expuestos a posibles violaciones a derechos humanos como la explotación laboral o el tráfico de personas.

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Giorgia Meloni, la controvertida política de extrema derecha en curso de convertirse en la primera mujer en gobernar Italia

Su partido, Hermanos de Italia, tiene sus raíces políticas en el Movimiento Social Italiano (MSI), que surgió de las cenizas del fascismo de Mussolini.
25 de septiembre, 2022
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Giorgia Meloni

Reuters
Giorgia Meloni tiene 45 años.

Durante 40 años, Anna Maria Tortora ha vendido sus tomates maduros y pepinos frescos a clientes fieles en su puesto del mercado de Roma. No se dio cuenta de que la joven que solía hacer cola de la mano de su abuelo ahora estaría en camino de convertirse en la próxima primera ministra de Italia.

“Era una persona maravillosa”, recuerda, “y enamorado de su nieta”.

Con esa niña, Giorgia Meloni, que llevó a su partido al primer lugar en las elecciones de este domingo, Anna Maria se enorgullece.

“¡La crié con mis frijoles! Comió bien y creció bien”.

El mercado está en Garbatella, un barrio obrero del sur de Roma y tradicionalmente un bastión de la izquierda, un lugar incongruente para escuchar esto de una política que se podría convertir en la primera líder de extrema derecha de Italia desde Benito Mussolini.

Una vez que se confirmen los resultados de las elecciones anticipadas de Italia, el presidente del país, Sergio Mattarella, consultará a los líderes del partido para determinar quién puede liderar un gobierno estable.

Meloni, como favorita, argumentará que es la primera opción.

“Ella no es representativa de esta zona, que históricamente es roja”, dice Marta, una compradora que empuja su cochecito entre los puestos de verduras.

Su anciana madre, Luciana, me dice que la perspectiva le asusta. “Soy profundamente antifascista”, añade. “Si ella entra, será un período muy feo”.

La etiqueta de fascista es algo que Giorgia Meloni rechaza con vehemencia. Hablando en inglés, español y francés en un video reciente, insistió en que había consignado la ideología a la historia.

Problemas de la historia

Pero la historia es parte del problema en un país que no tuvo equivalente a la desnazificación de Alemania después de la guerra, lo que permitió que los partidos fascistas se reformaran.

Fundado en 2012, Hermanos de Italia tiene sus raíces políticas en el Movimiento Social Italiano (MSI), que surgió de las cenizas del fascismo de Mussolini.

El partido mantiene el logotipo de los partidos de extrema derecha de la posguerra: la llama tricolor, a menudo percibida como el fuego que arde en la tumba de Mussolini.

“Giorgia Meloni no quiere dejar caer el símbolo porque es la identidad de la que no puede escapar; es su juventud”, dice Gianluca Passarelli, profesor de ciencias políticas en la Universidad Sapienza de Roma.

“Su partido no es fascista”, explica.

- Anna Maria

BBC
Anna Maria conoció a Meloni cuando era niña.

“El fascismo significa obtener el poder y destruir el sistema. Ella no hará eso y no podría. Pero hay alas en el partido vinculadas al movimiento neofascista. Ella siempre ha jugado de alguna manera en el medio”, agrega.

Camino hacia la política

Aunque ahora trata de proyectar una imagen más suave, la juventud de Meloni está anclada en la derecha dura, y entre comienzos humildes: clave de su imagen de mujer del pueblo.

Nacida en Roma en 1977, tenía solo un año cuando su padre, Francesco, abandonó a la familia y se mudó a las Islas Canarias.

Francesco era de izquierda, su madre Anna era de derecha, lo que provocó especulaciones de que su trayectoria política estuvo motivada en parte por el deseo de vengarse de su padre ausente.

La familia se traslada entonces a Garbatella, cerca de sus abuelos.

Allí, a los 15 años, Meloni se unió al Frente Juvenil, el ala juvenil del MSI neofascista, y luego se convirtió en presidenta de la rama estudiantil del sucesor del movimiento, Alianza Nacional.

Giorgia Meloni,

Getty Images
Giorgia Meloni iespera formar un gobierno de extrema derecha con Silvio Berlusconi (C) y Matteo Salvini

Marco Marsilio estaba celebrando una reunión en la oficina de MSI en Garbatella cuando Giorgia Meloni llamó a su puerta en 1992.

Diez años mayor que él, se convirtió en un amigo cercano y aliado político y hoy es presidente de la región de Abruzzo.

“Aquí estaba esta chica esbelta, pero siempre muy seria y decidida”, dice. “Te fijarías en ella porque en las reuniones de estudiantes, detendría a cualquiera que le quitara el micrófono”.

A lo largo de los años, compartieron vacaciones familiares, debates y reuniones sociales, y él la ha visto crecer en seguridad en sí misma.

“Ella tenía sus inseguridades en ese entonces”, dice Marsilio, “pero tal vez eso fue una fortaleza porque la hizo leer un expediente más, en lugar de menos, antes de abordar un problema”.

Carrera política

En 2008, a los 31 años, Giorgia Meloni se convirtió en la ministra más joven de Italia, designada para la cartera de Juventud y Deporte por Silvio Berlusconi.

Después de formar su propio partido en 2012, obtuvo solo el 4% de los votos en las últimas elecciones de 2018.

Ahora, como el único partido importante que se ha mantenido fuera del gobierno de coalición de unidad nacional de Mario Draghi, se prevé que los Hermanos de Italia obtengan entre el 22 y el 26 % de los votos.

Su alianza de derecha con Silvio Berlusconi y el partido de extrema derecha Liga del exministro del Interior Matteo Salvini fijó una mayoría parlamentaria.

Women walk passed a 'Meloni' campaign sign in Garbatella

BBC
A campaign poster for Giorgia Meloni in Garbatella, Rome

Pero aunque ha tratado de tranquilizar a los aliados occidentales de Italia, por ejemplo, apoyando firmemente la línea pro-ucraniana del gobierno de Draghi, sus políticas sociales conservadoras de línea dura están preocupando a muchos.

“¡Sí a la familia natural, no a los grupos de presión LGBT!”, dijo en un mitin reciente del partido Vox de extrema derecha de España.

Meloni ha pedido un bloqueo naval de Libia para detener los barcos de inmigrantes.

“Meloni no es un peligro para la democracia, sino un peligro para la Unión Europea”, dice el profesor Passarelli, quien la pone en el mismo molde que los líderes nacionalistas en Hungría y Francia.

“Está del mismo lado que Marine Le Pen o Viktor Orban. Y quiere una ‘Europa de las naciones’, para que todos estén básicamente solos. Italia podría convertirse en el caballo de Troya de Putin para socavar la solidaridad, por lo que le permitiría seguir debilitando a Europa.”

Otras controversias

En su intento de convertirse en la primera mujer en ser primera ministra de Italia, ha afirmado su identidad femenina, pero, según cree Passarelli, de una manera política y machista.

“El dominio de la familia italiana es la ‘mamma’. Ella es la figura machista que controla la cocina. Meloni lo usa inteligentemente porque va directamente al núcleo de nuestro sistema”, dice.

Para sus aliados, la mujer representaría el cambio político radical que necesita Italia, dado su largo estancamiento económico y por ser una sociedad vista como una gerontocracia.

“Me siento genial, como un padre que lleva a su hija al altar”, dice Marco Marsilio.

“No habríamos fundado el partido a menos que pensáramos que ella tenía el potencial para esto”, agrega.


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