¿Por qué Centroamérica dejó solo a México frente a Donald Trump?
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¿Por qué Centroamérica dejó solo a México frente a Donald Trump?

Los gobiernos de Centroamérica confían en que no habrá deportaciones masivas hacia la región pues eso provocaría una afectaciones en la seguridad, la economía y la estabilidad política.
BBC Mundo
Por Alberto Nájar BBC Mundo, Ciudad México
23 de febrero, 2017
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Comparten los mismos riesgos ante el nuevo gobierno de Estados Unidos: la posibilidad de enfrentar deportaciones masivas, eventuales cambios en los acuerdos comerciales y la construcción de un muro fronterizo.

Pero los gobiernos de Centroamérica, especialmente de los países en el llamado Triángulo Norte, han guardado silencio ante las críticas y amenazas de Donald Trump a México.

Ese silencio se hace aún más atronador este jueves, cuando Rex Tillerson, secretario de Estado de EU llegó en visita oficial a México en medio de una nueva crisis: el canciller mexicano, Luis Videgaray, respondió con un sonoro No a la decisión del secretario de Seguridad Interna de Estados Unidos, John Kelly de devolver a los indocumentados “al territorio de los países contiguos de donde hayan llegado”.

Kelly forma parte de la comitiva oficial que acompaña a Rex Tillerson en su visita México.

¿Por qué el silencio centroamericano?

La confrontación diplomática con Donald Trump causa protestas en México.La confrontación diplomática con Donald Trump causa protestas en México.

Algunos especialistas creen que no desean llamar la atención del presidente de Estados Unidos y enfrentar una crisis similar a la de su vecino.

Otros dicen que están a la expectativa sobre la forma como se establezca la nueva relación bilateral entre los mexicanos y estadounidenses.

Y hay quienes creen que, en el fondo, el papel de los países de la región frente Estados Unidos es “pequeño” comparado con México.

“Parece que no quieren moverle para que las cosas sigan igual”, le dice a BBC Mundo Manuel Ángel Castillo, investigador del Colegio de México.

“Es como decir coloquialmente: si nos ponemos al brinco (confrontar) vamos a llamar la atención y se van a encarnizar con nosotros”.

Confianza

Más de 3 millones de centroamericanos viven en Estados Unidos.Más de 3 millones de centroamericanos viven en Estados Unidos.

BBC Mundo preguntó en las cancillerías de Honduras y Guatemala por qué no han realizado pronunciamientos públicos sobre el tema.

También cuestionó si el silencio es parte de una estrategia ante el nuevo gobierno de Trump. No hubo respuesta.

Así, no hay explicaciones oficiales sobre la ausencia de pronunciamientos públicos en la crisis diplomática de los países vecinos.

Pero algunos analistas como Francisco Villagrán de León, exembajador de Guatemala en Estados Unidos, ofrecen algunas pistas.

Según Villagrán, en Centroamérica y especialmente en su país existe la idea de que no habrá deportaciones masivas hacia la región.

La razón es el general retirado John Kelly, responsable del Departamento de Seguridad Interior que se encarga de ejecutar la política migratoria estadounidense.

Donald Trump y John Kelly.Donald Trump y John Kelly.

El militar fue jefe de Comando Sur y por eso “conoce bien nuestro país y el resto de Centroamérica”, dijo Villagrán durante una conferencia en el Movimiento Semilla de Guatemala.

Kelly entiende el impacto que tendrían en Guatemala las deportaciones masivas y cómo afectarían la seguridad, la economía y la estabilidad política”, subraya.

“Se​ espera que Washington entienda que una desaceleración de la economía en los países del Triángulo Norte tendría un impacto inmediato en la seguridad, y sería un detonante para nuevos movimientos migratorios hacia el norte”.

En Estados Unidos viven más de 3 millones de migrantes centroamericanos, muchos de forma irregular, según datos de la Oficina del Censo de ese país.

No a la confrontación

Existen sin embargo otras razones para mantener un perfil bajo ante las diferencias entre el gobierno mexicano y el estadounidense.

Desde los años 80, Washington concedió el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) a migrantes de Nicaragua y El Salvador.

A Nicaragua fue porque se consideraba al gobierno sandinista un enemigo. El estatus para los salvadoreños tiene razones similares: Estados Unidos apoyaba al gobierno salvadoreño en su lucha contra la guerrilla.

El beneficio se autorizó en 1999 a personas de Honduras afectadas por la devastación que un año antes provocó el huracán Mitch en su país.

Casa en TegucigalpaWashington concedió el Estatus de Protección Temporal a hondureños afectados por el huracán Mitch.

Es una especie de permiso a personas que no pueden regresar a su país de origen de manera segura, debido a conflictos armados o desastres ambientales, por ejemplo.

Los beneficiados con el TPS pueden quedarse en Estados Unidos el tiempo que dure el permiso.

También les autoriza a viajar y obtener un permiso de empleo, y evita que sean deportados por su condición migratoria.

Además, a quienes se otorga este salvoconducto pueden trasladar a sus hijos desde Centroamérica para vivir con ellos en su nuevo país.

A pesar del TPS, miles de salvadoreños con antecedentes criminales han sido deportados a su país de origen desde el gobierno de George Bush padre (política que continuaron Bill Clinton y George Bush hijo).

Muchos de los deportados fundaron las maras, que se convirtieron en los principales grupos criminales de El Salvador para luego extenderse a otros países de la región. Las maras han sido un factor clave para que Centroamérica se convirtiera en una de las regiones más violentas del mundo.

El SalvadorEl tema de la renovación del TBS es crucial en todas las elecciones de El Salvador.

Este permiso de residencia temporal debe renovarse cada 18 meses.

Sin embargo, en cualquier momento el gobierno estadounidense puede decidir si lo revoca a cualquiera de los 11 países que actualmente lo tienen.

De hecho, desde los años 80 los gobiernos centroamericanos negocian en Washington que se les conserve el TPS.

Es uno de los temas fundamentales en la relación con Estados Unidos. En El Salvador, por ejemplo, algunos periodistas dicen que si un candidato presidencial no ofrece la renovación del permiso, no es elegido.

Es uno de los argumentos para evitar confrontaciones con Donald Trump, dice Manuel Castillo.

Aunque parezca que se deja solo a su vecino frente al magnate, como si fuera una especie de colchón con Centroamérica.

“Como que les resulta más cómo que México siga aguantando los cocolazos (golpes), y que no se metan entonces con ellos”, señala.

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La historia detrás de la icónica imagen del hombre cayendo de una de las Torres Gemelas

El fotógrafo Richard Drew, de Associated Press, corrió al World Trade Center la mañana del 11 de septiembre de 2001 y registró la imagen histórica de un hombre saltando hacia su muerte. La identidad del hombre sigue siendo un misterio.
11 de septiembre, 2021
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Por motivos editoriales y por la sensibilidad de la imagen, BBC no muestra la fotografía del hombre que salta al vacío.


Muerte o muerte. En la mañana del 11 de septiembre de 2001, decenas de personas se enfentaron a esta falsa alternativa. Con fuego y humo dentro de los edificios del World Trade Center de Nueva York, las víctimas en los pisos superiores comenzaron a saltar, perdiendo la vida al caer hasta desde 417 metros de altura.

La escena de personas que saltan de los edificios atacados por dos aviones es uno de los aspectos más oscuros y sensibles de la tragedia, de la que se cumplen 20 años este sábado.

La imagen de una de estas personas, un hombre que cae casi en picado, boca abajo y su cuerpo paralelo a las líneas de las Torres Gemelas, se volvió icónica.

El día después de la tragedia, varios periódicos publicaron la foto tomada por Richard Drew, fotógrafo de Associated Press. Han pasado los años y la imagen es para muchos demasiado dolorosa de contemplar. Otros vieron en ella la terrible estética de ese salto a la muerte.

Esta es la historia de la icónica foto de “The Falling Man” (“El Hombre Que Cae”).

“Era un día cualquiera en Nueva York”, comienza Richard Drew, ahora de 74 años.

Fotógrafo desde los 19 años, el experimentado Drew, entonces de 54 años, acababa de cubrir el torneo de tenis del US Open en Queens, Nueva York. Ese martes 11 de septiembre cubriría la Semana de la Moda de Nueva York, más específicamente, el primer desfile de maternidad con modelos embarazadas reales. Drew vio el desfile en Bryant Park, justo en el centro de Manhattan, junto a un camarógrafo de la cadena de televisión CNN.

Humo saliendo de una de las torres

Getty Images

Mientras hablaban, el camarógrafo de CNN dijo: “Hubo una explosión en el World Trade Center. Un avión chocó contra el World Trade Center”.

Al instante sonó el teléfono celular de Drew. Era su editor, quien le ordenó que corriera a la escena. Drew agarró su cámara y corrió a Times Square. Desde allí, tomó el metro hacia las Torres Gemelas.

Cuando salió de las escaleras del metro, vio una imagen inolvidable: las dos torres en llamas. Comenzó a fotografiar a personas conmocionadas por el caos que las rodeaba, el FBI ya en las calles aislando el área.

“Entonces me di cuenta de que el humo soplaba de oeste a este y di la vuelta para evitarlo. Me quedé junto a las ambulancias, entre un socorrista y un policía”, dice a BBC Brasil.


El socorrista fue el primero en darse cuenta. Señalando hacia arriba, gritó: “¡Dios mío, la gente se está tirando del edificio!”, recuerda Drew.

El fotógrafo apuntó con su cámara. “Tomé tantas fotos como pude de personas que se caían del edificio”, dice.

“No sé si saltaron por elección o si se vieron obligados a saltar por el fuego o el humo. No sé por qué hicieron lo que hicieron. Sólo sé que tuve que grabarlo”, cuenta.

Humo saliendo de las Torres Gemelas tras los ataques del 11 de septiembre

Getty Images

El Servicio Forense de la Ciudad de Nueva York declaró más tarde que las personas que saltaban de los edificios no podían ser llamadas “suicidas” porque eran expulsadas del edificio por el humo, el fuego o las explosiones.

La causa de muerte de todos los que perdieron la vida en la caída de las Torres Gemelas, atacadas ese día por al Qaeda, fue catalogada como “asesinato” en los certificados de defunción.

En un informe de 2002, el diario USA Today calculó a través de fotos, videos y entrevistas que 200 personas murieron de esta manera en la tragedia del 11 de septiembre. A partir de las fotos, The New York Times estimó que fueron 50 personas.

Según los relatos de los sobrevivientes, el hecho de que la gente saltara desde el edificio de al lado pudo haber salvado la vida de cientos de personas que, al verlos, se apresuraron a evacuar su lugar de trabajo.

“No fui frío”

Mientras fotografiaba, Drew experimentó algo siniestro: escuchó el ruido de cuerpos golpeando el suelo. “Algunos dicen que fui frío. No es eso. Soy un periodista capacitado. Te sumerges en el momento y simplemente fotografías lo que está sucediendo, en piloto automático”, dice.

Gente alrededor de las Torre Gemelas luego del ataque

Getty Images

“Cuando alguien comenzaba a caer, apuntaba con mi visor. Como trabajaba con una cámara digital, cuando mantenía mi dedo en el botón de la cámara, tomaba varias fotografías. Y, así seguía a la gente que se estaba cayendo del edificio “. A las 9:41, registró para siempre los últimos momentos del “hombre que cae”.

Cuando Drew regresó a la sala de redacción y fue a revisar sus fotos, supo instantáneamente que esta era la más fuerte de todas. “Estaba vertical, con la cabeza gacha, entre las dos torres. Había una simetría allí. Pero solo estuvo así por un momento. Si hubiera sido otro momento, hubiera salido en otra posición”, dice.

Foto “silenciosa”

“A mucha gente no le gusta ver esta foto. Creo que la gente se identifica con ella y tiene miedo de tener que enfrentarse a la misma decisión que ese hombre algún día”, dice Drew.

Para él, la imagen es representativa de lo que sucedió ese día: “Es una de las pocas que muestra a alguien muriendo en el ataque más grave que hemos sufrido en Estados Unidos”, dice. A pesar de ser una foto sobre la muerte, reconoce Drew, es una foto “silenciosa”. “No es como otras fotos violentas de muertes que ocurren en guerras”.

Torres Gemelas

Getty
Hace 20 años, el ataque en Nueva York se cobró la vida de casi 3.000 personas.

Esa noche, Drew regresó a casa con un colega. Se sentaron y hablaron de todo menos de lo que habían visto ese día. Su esposa, dice Drew, se levantó al amanecer con ganas de pasar la aspiradora por toda la casa. “El estrés postraumático viene después”, reconoce. “Hablar de lo que sucedió ayuda. Ese fue un momento en mi historia, al igual que fue un momento en la Historia”.

Otro momento en la Historia y su historia: cuando tenía 21 años y vivía en Los Ángeles, en 1968, Drew fue uno de los cuatro fotógrafos presentes en otro momento histórico: la muerte del senador Bobby Kennedy, hermano del expresidente John F. Kennedy.

“Estaba en el escenario detrás de él para fotografiarlo cuando hablaba. Me dio sed y fui a buscar agua”, dice Drew. “Salió y lo seguí. Cuando lo atacaron, me subí a una mesa junto a él y lo fotografié en el suelo”.

“Solo estaba haciendo mi trabajo, al igual que solo estaba haciendo mi trabajo años después, el 11 de septiembre”, señala.

¿Quién era el hombre que cae?

Drew dice que ha reflexionado sobre quién era el hombre al que registró saltando desde una de las Torres Gemelas, pero nunca de manera “muy profunda”.

“Fue una de las casi 3.000 personas que murieron ese día. No sé su nombre, ni la decisión que tuvo que tomar. Sé que se lanzó de un edificio y yo estaba allí para capturar ese momento”, cuenta.

Pero el misterio que rodea su identidad ha preocupado a otros.

Uno de ellos, el periodista estadounidense Tom Junod. Dos años después del 11 de septiembre, Junod escribió un artículo de portada para la revista “Esquire” en el que acuñó el nombre deEl hombre que cae” para el protagonista de la foto y trató de identificarlo.

Junod dio con dos nombres. Uno, Norberto Hernández, chef del restaurante Windows on the World, que estaba ubicado en el piso 106 de la Torre Norte. Pero la familia de Hernández dijo que no podía ser él por la ropa que llevaba.

El segundo hombre era Jonathan Briley, un ingeniero de sonido de 43 años que también trabajaba en el restaurante. Los hermanos de Briley dijeron que pensaban que, por la ropa y el cuerpo del hombre, podría ser el de la foto.

Es posible que sea él, pero no hay forma de estar seguro.

En 2006, el director estadounidense Henry Singer realizó un documental basado en los informes de Junod y utilizando otras imágenes capturadas ese día.

Avión en Kabul

La elección entre la muerte y la muerte parece haber sido también lo que sucedió hace tres semanas en Afganistán, cuando, desesperados por abandonar el país, unos hombres se colgaron del fuselaje de un avión estadounidense.

Las dos imágenes son como dos finales terribles de esta historia que se unieron 20 años después.

Casi un mes después de los ataques a las Torres Gemelas, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció la guerra contra Afganistán. Estados Unidos sacaría del poder a los talibanes, que daban cobijo a al Qaeda, los perpetradores de los ataques, en el territorio que controlaban.

Afganos esperando para salir del aeropuerto de Kabul el 16 de agosto de 2021.

AFP
Cientos de afganos corrieron al aeropuerto de Kabul y se aferraron a un avión con la esperanza de salir del país.

Después de 20 años, cuando el presidente Joe Biden llevó a Estados Unidos a poner fin a la guerra al retirar a las tropas estadounidenses de Afganistán, los talibanes regresaron al poder.

Fue la desesperación de permanecer en un país nuevamente controlado por los talibanes lo que hizo que los afganos se aferraran a las alas y al fuselaje de un avión.

El avión despega y los cuerpos caen en picado hacia la nada, tal como lo hicieron el 11 de septiembre. Un joven futbolista de 19 años, Zaki Anwari, murió tratando de escapar de esta manera.

El fotógrafo de “El hombre que cae” se negó a comentar sobre Afganistán o la política actual. Hoy, Drew fotografía la emoción de los “corredores” de la Bolsa de Valores de Nueva York, justo al lado de donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas y donde ahora hay un monumento a las víctimas del 11 de septiembre.


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