La imagen de un asesino gana el World Press Photo 2017
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AP Photo/Burhan Ozbilici

La imagen de un asesino gana el World Press Photo 2017

La imagen del asesino del embajador ruso en Turquía fue la ganadora de este año, en la que también hay imágenes de Siria, Cuba y Afganistán.
AP Photo/Burhan Ozbilici
Por Redacción Animal Político
13 de febrero, 2017
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La imagen del asesino del embajador ruso en Turquía, con un dedo en el aire, un arma en la mano y el rostro marcado por la ira, tomada por el fotógrafo turco Burhan Ozbilici, ganó este lunes el primer premio del prestigioso World Press Photo.

Los jueces reconocieron la valentía de Ozbilici, de la agencia Associated Press (AP), que tomó la foto el 19 de diciembre cuando Mevlüt Mert Altintas, un policía de 22 años, disparaba nueve balas contra el embajador ruso en Ankara, Andréi Kárlov.

El agresor fue abatido tras haber gritado “Alá Akbar” y afirmado querer vengar Alepo.

“Fue una decisión muy, muy difícil, pero al final pensamos que la imagen del año era una imagen explosiva que revelaba realmente el odio de nuestra época”, afirmó Mary F. Calvert, miembro del jurado, citada en un comunicado.

La imagen, que fue vista 18 millones de veces en las horas posteriores al asesinato, “supuso un momento importante en la historia de Turquía” declaró a la AFP Burhan Ozbilici. Añadió que  “debió hacer su trabajo” y aseguró que “como periodista no podía irme para salvar mi pellejo”.

Más de 5.000 fotógrafos de 125 países han presentado 80.000 imágenes al jurado de las que 45 han sido premiadas en ocho categorías diferentes.

La foto ganadora del certamen 2017.

 

“Hombre digno, sincero”

Burhan Ozbilici , que llegó ese día con retraso a la inauguración de esta exposición de arte, cuenta haberse dado cuenta de inmediato de la gravedad de la situación al escuchar los disparos.

Dijo lamentar la muerte del embajador, “un hombre digno, sincero, que murió como una consecuencia de la catástrofe siria”.

Este fotógrafo, que ha cubierto el fallido intento de golpe en Turquía y llevado a cabo misiones en Siria, Libia o Egipto, dice haber intentado siempre estar listo para los momentos difíciles, y para tener la “valentía, ante un mundo podrido por los corruptos, de hacer algo positivo”.

Para Joao Silva, fotógrafo del New York Times también miembro del jurado, esta imagen de un “hombre que claramente había llegado a su punto de ruptura” representa todo lo que ocurre en el mundo de hoy. “Es el rostro del odio”.

Los ganadores

Estas son las imágenes ganadoras del concurso de este año.

Contemporary Issues (Primer lugar)

Contemporary Issues (Primer lugar, historias)

Daily Life (Primer lugar)

Daily Life (Primer lugar, historias)

General News (Primer lugar)

General News (Primer lugar, historias)

Daniel Berehulak for The New York Times

Long-Term Projects (Primer lugar)

Valery Melnikov/Rossia Segodnya

Nature (Primer lugar)

Francis Pérez

Nature (Primer lugar, historias)

world press photo

Brent Stirton/Getty Images for National Geographic Magazine

People (Primer lugar)

world press photo

Magnus Wennman/Aftonbladet

People (Primer lugar, historias)

world press photo

Tom Jenkins/The Guardian

Sports (Primer lugar)

world press photo

Tom Jenkins/The Guardian

Sports (Primer lugar, historias)

world press photo

Giovanni Capriotti

Spot News (Primer lugar, historias)

world press photo

AP Photo/Burhan Ozbilici

Con información de AFP.

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Perseverance en Marte: por qué sería una buena noticia que no descubriera vida en el planeta rojo

Si la misión no encontrara indicios de vida, muchos lo verían como un fracaso. Sin embargo, disponer de un planeta en el que la vida pudo haberse detenido en sus inicios ayudaría a responder otras preguntas clave, según un experto en astrobiología.
12 de marzo, 2021
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El 18 de febrero de 2021 aterrizó en el cráter Jezero de Marte el rover Perseverance, que estudiará la composición de rocas, el subsuelo y el clima.

Este fue el primer éxito de la misión Mars 2020 y su desarrollo contó con participación española: MEDA es una estación ambiental desarrollada por el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA).

La llegada de Perseverance ha avivado el debate sobre si hay o hubo vida en Marte, y su habitabilidad presente o pasada.

Habitabilidadno quiere decir que los humanos podamos construir una casa allí, sino que define las condiciones geoquímicas y ambientales favorables para el origen y evolución de la vida.

Entre los objetivos de la misión está estudiar la habitabilidad y la búsqueda de evidencias de vida microbiana antigua.

Hoy en día, por lo que sabemos, es improbable que en Marte haya vida. Pensemos en la de nuestro planeta: durante la mayor parte de su historia, la Tierra estuvo habitada solo por microorganismos.

La evolución necesitó unos 3.400 millones de años para que surgieran plantas y animales. Tiene sentido asumir que, de haber existido vida en Marte, esta era microbiana.

En la exploración espacial tomamos como referencia la vida terrestre actual, pues no conocemos otra. El inconveniente es que, si no se ven evidencias de vida marciana (algo probable), nos preguntaremos si es porque no sabemos qué buscar exactamente.

¿Qué evidencias de vida buscamos?

La ubicación del Perseverance no es casual. Si queremos buscar evidencias de vida, debemos ir a un sitio favorable.

En el cráter Jezero podría haber estado ese lugar: el delta de la desembocadura de un río.

Pero, que haya evidencias de que el agua formó paisajes familiares, con sus ríos y valles, no implica que haya habido vida. Hay que buscar las evidencias.

Cauce seco de un río en el cráter Jezero

Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin
Zona de operaciones de Perseverance en el cráter Jezero. El cauce seco del río se ve en la parte superior izquierda, con el abanico de sedimentos del delta en su desembocadura. Mars Express/ESA/DLR/FU-Berlin

Para la búsqueda, el Perseverance está equipado con SHERLOC, un instrumento capaz de encontrar moléculas orgánicas.

Sin embargo, debemos diferenciar entre “molécula orgánica” y “biofirma orgánica” o “biomarcador”.

Las moléculas orgánicas podrían ser un indicio de vida, pero, cuidado: en realidad, pocas lo son. A estas las llamamos biomarcadores.

Para entenderlo, pensemos en el petróleo. En los años 1930 el origen biológico del petróleo se debatía, hasta que el químico Alfred Treibs descubrió porfirina en los combustibles fósiles. Esta deriva de la clorofila y no podemos explicar su presencia sin la vida. Así, estudiando los biomarcadores (compuestos cuyo origen solo podemos atribuir a la vida), sabemos que el petróleo es lo que queda de ecosistemas de hace millones de años.

Si SHERLOC encuentra moléculas orgánicas, debe evaluarse si son biomarcadores válidos.

El problema es que ello implica asumir que el metabolismo terrestre es universal. Por ejemplo, si en Marte nunca hubo fotosíntesis con clorofila, nunca encontraremos la porfirina de Treibs como biomarcador.

Los minerales también pueden ser biofirmas:

Cristal de formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos

Gentileza C. Menor Salvan
Formiato de calcio del Lago Alkali en Oregon, Estados Unidos.

Recogimos estos cristales de formiato, un compuesto orgánico, en un lago salino similar a los que pudo haber en Marte.

El (improbable) hallazgo de estos cristales en Marte tendría gran impacto y en las redes sociales se extendería la idea de que hubo vida.

A diferencia de la porfirina, el formiato puede ser abiótico y no es un biomarcador. Sabemos que lo es, porque la verdadera biofirma es el desequilibrio químico con los otros componentes del lago.

El estudio de biofirmas es difícil y requerirá el transporte de muestras a la Tierra.

¿Y si no se encuentran evidencias de vida?

Desde el punto de vista de la publicidad y la financiación, buscar indicios de vida es una buena estrategia. Es menos mediático, pero, que en Marte no haya vida, ni la haya habido, también sería una buena noticia.

Si Perseverance no encuentra indicios de vida, el público podría verlo como un fracaso. Sin embargo, la exploración de Marte siempre es un éxito, tanto por el conocimiento que nos aporta, como por las tecnologías derivadas.

Disponer de un planeta en el que se reunieron las condiciones que (pensamos) propiciaron la vida, pero que esta se haya detenido en su inicio, sería un escenario único para entender el origen de la vida terrestre.

No es una idea descabellada. El rover Curiosity encontró materiales que pudieron ser claves en el origen de la vida, formando un escenario intacto durante millones de años, libre de los cambios provocados por una potencial biosfera marciana.

Rocas de fosfato, meteoritos de hierro y vetas con sulfatos encontrados en Marte por el rover Curiosity

NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS
Rocas de fosfato (A), meteoritos de hierro (B) y vetas con sulfatos (C) encontrados en Marte por el rover Curiosity. Todos juntos son ingredientes para el origen de la vida. NASA/JPL-Caltech/LANL/CNES/IRAP/LPGNantes/CNRS/IAS/MSSS

Es probable que no se encuentren evidencias de vida en Marte, y la pregunta seguiría sin respuesta (la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia).

Pero, si tomamos la idea de que en Marte nunca proliferó la vida, podríamos centrarnos en las condiciones que, pensamos, debieron darse para su origen.

Si lo que encontremos encaja, ¿por qué no evolucionó la vida? ¿Faltaba algún ingrediente? ¿La dinámica de Marte no lo permitió? ¿Proliferó un tipo de vida distinto? Junto con el trabajo de laboratorio y lo que sabemos sobre nuestro planeta, quizá podríamos entender cómo empieza la vida y su evolución.

Si en Marte hubiera existido vida avanzada (y los ecosistemas bacterianos lo son), las preguntas sobre el origen de la vida seguirían abiertas. Sin embargo, un Marte sin vida podría ser la gran oportunidad para conocer nuestro propio origen.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes ver los vínculos a los estudios científicos y leer la versión original aquí.

César Menor-Salván es doctor en bioquímica y astrobiología, y profesor del Departamento de Biología de Sistemas en la Universidad de Alcalá.


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