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Timo Dorsch

Las dos caras del aguacate: entre la mejora genética y la amenaza del narco

Mientras en Guanajuato investigadores trabajan en la mejora genética del aguacate, en Michoacán el narco amenaza a los productores.
Timo Dorsch
Por Heriberto Paredes y Timo Dorsch
12 de marzo, 2017
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De estatura media y semblante relajado, Luis Herrera Estrella nos recibe en su oficina del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV), instalaciones ubicadas en la polvosa ciudad de Irapuato, en el céntrico estado mexicano de Guanajuato.

Mientras en las calles de esta localidad se respira un calor que roza lo insoportable y en las noticias locales la delincuencia organizada –dividida en por lo menos dos cárteles– se disputan el control de este territorio, detrás de las paredes del centro de investigación, se respira un aire fresco, reina el silencio y el número de personas que ahí trabaja es significativamente reducido. Podríamos hablar del parecido de este lugar con aquellas imágenes de instalaciones secretas en Estados Unidos, en donde se realizan estudios para crear nuevas armas o conspirar contra algún ataque externo.

Aquí lo que se hace es investigar el genoma de varias plantas, entre ellas –y con un papel central en los últimos años– está el aguacate, el oro verde como se le conoce en México.

Producido también en varios países como Chile y Perú, el aguacate mexicano de variedad Hass se ha coronado como el rey del mercado internacional, principalmente en Estados Unidos, China y Japón, aunque lucha por expandirse en el mercado europeo, particularmente en Alemania y Francia.

Una vez recibido en México como ingeniero en bioquímica, Herrera realizó una maestría en el CINVESTAV para luego graduarse como doctor en el departamento de genética de la Universidad de Gante en Bélgica, institución en donde en 1986 logró desarrollar las primeras plantas transgénicas resistentes a ciertas toxinas; en adelante perfeccionaría su metodología para aplicarla a otras especies en América Latina, especialmente en el maíz.

Ahora, tras una larga carrera bajo el cobijo de Monsanto, ha decidido mantenerse dentro de las instituciones mexicanas para avanzar con sus investigaciones sobre el aguacate y su posible mejoramiento, a lo que ha llamado no ya como un proceso transgénico sino de «edición de genes», un proyecto que hasta ahora ha costado 5 millones de dólares.

En entrevista nos explica concretamente en qué consiste esta diferencia y qué efectos tendría en el futuro de esta y otras especies, y cuáles son los objetivos para destinar esfuerzos y presupuesto para una investigación de este tipo, en tanto que el país se disputa entre la miseria y la violencia.

Afirma que: “La edición de genomas consiste en modificar una frase. Si comparamos un gen con cuatro letras A, T, C, Z con una frase de un libro, el gen tiene un mensaje y la frase tiene un mensaje. Esa frase puede tener diferentes énfasis. Y estos énfasis pueden darse con cambios muy sutiles. Por ejemplo, si yo digo: ‘La casa es grande.’ Y si yo la cambio en: ‘La casa es muy grande.’ la frase es parecida pero hace un énfasis en el tamaño de la casa. Este cambio de tres letras nos cambia el sentido de la frase. En un gen lo que vamos a hacer es cambiar tres letras que le va a dar una función mayor al gen para el propósito que queremos. La técnicas tradicionales de modificación genética implican el trasplantar un gen completo en una planta a otra. Y puede ser tan distinto como de un microorganismo a una planta. Por eso se llaman organismos transgénicos porque se está trasplantando de un organismo a otro. Estas nuevas técnicas es modificar el mismo genoma de la planta, sin introducir ningún gen adicional”.

El doctor Herrera. Foto: Heriberto Paredes

Tanto el gobierno mexicano como algunos organismos locales que concentran a varios productores están muy interesados en que este proceso avance, para que el aguacate alcance niveles de exportación más altos, «y abren también las puertas para el uso de otras tecnologías, que en el caso de árboles frutales son probablemente las más convenientes como las modificaciones genéticas y de edición de genomas».

Esta investigación de edición de genes busca modificar sobre todo tres características fundamentales: “La primera es el tamaño del árbol. Son árboles muy grandes y la cosecha del fruto se dificulta. Si se pueden tener árboles más pequeños que mantengan el nivel de productividad se puede facilitar la cosecha y aumentar la densidad de árboles por unidad de área lo cual aumentaría la productividad de los terrenos”.

“La segunda es la eficiencia de uso de agua. Con los problemas de cambio climático, a pesar de que la zona de México, las zonas en donde se cultiva el aguacate –particularmente en Michoacán– hasta la fecha no hay problemas de disponibilidad de agua porque hay suficiente lluvia, se plantea que dentro de los próximos 30 o 40 años va a haber un cambio en el nivel de precipitación de agua, y eso va a requerir irrigación o árboles que sean más eficientes en el uso de agua. Y la última que estamos trabajando es la calidad de fruto. Y en la calidad de fruto estamos trabajando dos cosas particularmente: una es la cantidad de aceite y la calidad de aceite”.

“Falsa creencia”

Para el investigador mexicano, las ideas sobre los transgénicos están distorsionadas y es necesario cambiar la visión que  se tiene para ver sus beneficios reales, por ello afirma que: “Hay una falsa creencia de que los OGM tienen un impacto distinto a las variedades comerciales tradicionales, en cuanto a la pérdida de diversidad genética de los cultivos”; para Herrera el empobrecimiento del patrimonio genético se debe no a los transgénicos sino a “que hay introducción de variedades mejoradas y de híbridos”.

En la variedad mejorada hay mucha mayor productividad que en los materiales criollos. Los agricultores han adaptado estas nuevas variedades desplazando las que tenían anteriormente, mucho antes de que existieran los OGM. Esto ocurrió por ejemplo con el maíz: el 60 por ciento de la producción de maíz cambió al uso de híbridos y variedades mejoradas en los últimos 40 años, a pesar de que todavía no estaban permitidos los OGM en México”.

Agrega con cierta molestia respecto a la situación actual, de empresas como Monsanto, que a éstas “no les interesan los cultivos criollos, a ellos les interesa los híbridos porque los híbridos los usan los agricultores que tienen dinero. Los que cultivan criollos no tienen dinero, no son sus clientes. Entonces lo que tendría que hacer el gobierno es dejar que las empresas manejen un sector y responsabilizarse con un programa social de que la tecnología también llegue a los criollos, para que les llegue a los agricultores pobres. Si estos programas estuvieran establecidos no debería de haber un problema de riesgo de pérdida de diversidad genética. Y esto es algo que no entiendo, por qué los activistas en lugar de oponerse a la tecnología no proponen que los gobiernos financien estos grandes programas, para garantizar que los pequeños agricultores tengan acceso a la tecnología”.

Las intenciones y el trabajo de Luis Herrera y de su equipo son también empujados y respaldados por el aumento de la demanda mundial del aguacate. Ya no es solamente el típico Guacamole –una crema de aguacate– sino también otros usos como crema facial o un recurso para dietas, los que convierten esta planta originaria de México en un boom comercial de los últimos años.

El aguacate en el mundo

México se posiciona como primer productor y exportador de esta fruta. Entre julio 2015 y junio 2016 aportaba 1,640,000 toneladas métricas, un poco menos de la tercera parte de la producción global; seguido por países como Chile y la República Dominicana, cuyas cosechas ni siquiera superan las 400,000 toneladas métricas.

En México, de las 186,926 hectáreas usadas como plantaciones de aguacate, más de dos tercios se encuentran en el estado occidental de Michoacán. Ahí destacan dos municipios: Uruapan y Tancítaro.

Aunque las exportaciones mexicanas se dirijan principalmente hacia Estados Unidos y China, al mercado europeo se le atribuye paulatinamente una mayor importancia para el negocio aguacatero. En casi todos los países de Europa central y occidental las importaciones están en aumento desde hace algunos años, por ejemplo, en Suiza se vendió un 80 por ciento más de aguacates orgánicos en el 2015 que en el año anterior.

Con las investigaciones Luis Herrera busca también la apertura del mercado europeo: “El aguacate mexicano es uno de los de mayor calidad en el mundo pero tiene una cáscara muy delgada, muy finita. Y esto dificulta el manejo comercial del aguacate porque se maltrata fácilmente durante el transporte y entonces es imposible exportarlo”.

Con respecto a las restricciones legales ante la importación de alimentos transgénicos en los países de la UE y en Suiza, no se preocupa demasiado: “Los aguacates OGM sí pueden entrar en Europa”. Explica que ahí todos los productos importados alrededor de maíz y de soja “son OGM” y que la única restricción es el cultivo, pero no el consumo de éstos. Con vista a los costumbres europeas de comida enfatiza: “Se los han comido por más de diez años”.

En Europa, el tema de los alimentos transgénicos ha causado más que solamente debates y conferencias académicas. Amplias protestas callejeras e incluso destrucciones de zonas de experimentación con la siembra de transgénicos provocaron que en 2013 la empresa transnacional Monsanto, ahora comprada por la alemana Bayer, en este entonces líder mundial de esta tecnología, anunció su retiro completo del negocio con plantas modificadas transgénicamente en Europa.

Ahí, el Doctor Luis Herrera tiene su propia explicación de cómo funciona la realidad política europea. Acerca de Francia analiza: “Yo creo que ahí seguramente Greenpeace y los Amigos de la Tierra y todos estos grupos financiados por el presidente Hollande se opondrán a las nuevas tecnologías. No lo digo en broma, porque aparentemente hay un acuerdo entre el gobierno francés y los activistas de no meterse con las plantas nucleares de producción de energía, y entonces los dejan meterse con los OGM”.

La amenaza del narco

En la región que comprende los municipios michoacanos de Los Reyes y Peribán, el monocultivo extensivo de aguacate ha sustituido a otros cultivos, como las moras, zarzamoras y otras bayas, ocasionando el desgaste del suelo, su sequía y la rápida desaparición de mantos freáticos.

A la par integrantes del crimen organizado, en presunta colusión con productores de la región, amenazan a los campesinos para que abandonen el cultivo del maíz y se dediquen exclusivamente al aguacate.

El anterior presidente de la mesa directiva de la Asociación de Productores y Empacadores de Aguacate de México (APEAM) fue identificado en un video, teniendo una reunión con uno de los principales líderes de los Caballeros Templarios.

Un campesino originario de la comunidad de Cherato, quien solicitó anonimato por temor a represalias, afirma que “luego de que el cártel que dominó esa región entre 2008 y 2013 controlara todos los negocios, impuso el monocultivo de aguacate y eso nos secaba las tierras, así que ahora ya no tenemos tierras que sirvan para cultivar otra cosa, no tenemos agua en las comunidades, esta planta vino a destruir todo nuestro ecosistema con tal de sacar más ganancias”.

Empacadora aguacatera destrozada por los Caballeros Templarios, ya que la empresa se negó a ser extorsionada por este grupo criminal. La imagen es de 2006, y fue tomada por Timo Dorsch

Epílogo o de dónde vienen los aguacates

El municipio de Tancítaro está ubicado en una zona elevada del Occidente de Michoacán; montañas boscosas rodean la cabecera que es hogar de un sinnúmero de huertos de aguacate.

Los aguacates ahí cosechados son destinados mayormente al extranjero; exportados por dos empacadoras ahí instaladas. Hasta 2013 fueron cuatro las empacadoras –las otras dos fueron quemadas por los Caballeros Templarios, una organización de delincuencia organizada que controló por años una vasta parte del estado.

Escisión de la Familia Michoacana, que con una violencia desmedida se rebelaba contra el régimen de Los Zetas, los Caballeros instalaron un sistema de cuota, de secuestros y de asesinatos contra la población local.

Por cada hectárea cultivada de aguacate cobraban una cuota semanal o mensual. “La gente no invertía, no construía. Si construías una casa, iban y te sacaban poco a poco lo que tenías. Era una forma de decir que tienes dinero. Si traías un vehículo igual”, narra Frey Benicio Zamora Ramírez, funcionario actual del ayuntamiento de Tancítaro.

“Grandes partes de las estructuras del Estado estaban coludidos con el crimen organizado”, da a conocer el joven empleado cuyo padre sufrió un secuestro por los delincuentes: “Ya el crimen organizado controlaba la seguridad pública en este municipio. La misma policía levantaba personas”.

En las calles de Tancítaro la gente dice que en una década aproximadamente mil personas fueron asesinadas y desaparecidas por el crimen organizado. Mil personas de una totalidad de 34 mil que habitan este municipio – tan sólo cinco mil de ellos se dedican a la producción de aguacates.

El sistema de terror se mantuvo hasta 2013, cuando grupos de ciudadanos se volvieron autodefensas y se levantaron en armas, inspirados en buena medida por otros levantamientos que ocurrían en otras regiones del estado.

Uno de los autodefensas que tres años después continua patrullando por el municipio, explica la razón de su actuar: “No quiero que me maten con las manos amarradas y los pies amarrados echándome en pedazos. Lo mejor es recibiendo un balazo y morir a gusto defendiendo a la vida”.

Mientras por un lado un grupo de investigadores trabaja en Guanajuato en la mejora del aguacate para lograr una mayor producción, por otro el crimen organizado a través de la extorsión amenaza a productores de Michoacán, para que abandonen el cultivo del maíz y se dediquen exclusivamente al aguacate en detrimento del ecosistema, con tal de obtener redituables ganancias.

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Anorexia: "El descenso a los infiernos de mi hija que murió a los 27 años"

Emma Brown luchó contra la anorexia durante 14 años, hasta que a los 27 años murió. Su padre ha sacado de su tragedia la motivación para ayudar a otras familias a lidiar con un trastorno tan difícil como este.
15 de noviembre, 2019
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Emma Brown luchó media vida contra la anorexia. Entró y salió del hospital durante años, hasta que a los 27 años murió.

Emma llegó a robarle miles de dólares a su padre para gastárselos en sus restaurantes favoritos.

Pero no era porque quería llevar un estilo de vida lujoso. Era parte del trastorno alimenticio que finalmente le costó la vida.

“Probablemente financié los planes de expansión de algunos de esos restaurantes”, dice en broma Simon Brown. “Ella gastaba unas 200 libras (256 dólares) al día yendo de uno a otro”.

Al no poder hacerse cargo de los continuos gastos de Emma, sus padres tomaron una decisión extrema: denunciarla ante la policía.

“Tienes una hija que es una criminal y fuiste tú quien la denunció… Se siente como una especie de traición”, reconoce el hombre de 56 años.

Emma y Simon Brown

Brown Family
Simon Brown describe a su hija como una “fuerza de la naturaleza”.

Emma vivía en la lucha. El suyo era un tipo de anorexia conocido como purga compulsiva y estaba privando a su cuerpo de nutrientes muy necesarios.

En los 14 años que batalló contra la condición entró y salió de centros de salud en innumerables ocasiones. Al final de su vida, los ingresos eran un patrón semanal.

“La llevaban en ambulancia al hospital el viernes por la noche y la ingresaban en una sala donde le administraban potasio”, recuerda Simon.

“El domingo empezaba a sentirse un poco mejor, el lunes se daba el alta a sí misma, y a partir de ahí la historia se volvía a repetir y repetir y repetir”.

Emma tuvo lo que su padre llama una crianza “especial”.

Nacida en Harare, la capital de Zimbabue, en 1991, con solo 18 meses podía ya nombrar a todos los animales de la sabana africana.

Simon dice que tiene una vívida imagen de Emma cantando feliz cumpleaños en su silla cuando tenía un año.

Se destacó en la escuela cuando la familia se mudó a Reino Unido, hasta el punto de que a veces se aburría porque era demasiado fácil para ella.

Esquiadora entusiasta, snowboarder y ciclista de BMX, para cuando fue a la escuela secundaria estaba siendo objeto de burlas por su “gordura infantil”.

“Fue en ese momento cuando las cosas empezaron a ponerse difíciles para ella”, cuenta Simon.

“Para alguien que no era selectivo con la comida, que le interesaba, y que además había viajado y probado diferentes tipos de comida, ver de pronto lo restrictiva que estaba siendo con lo que comía me alarmó“, recuerda.

“Poco tiempo después fue diagnosticada como anoréxica“.

Emma Brown

Brown Family
Emma nació en Zimbabue y siendo muy pequeña ya sabía nombrar todos los animales de la sabana africana.

¿Qué es la anorexia?

La anorexia es un desorden alimentario y una condición de salud mental muy seria. Las personas con anorexia intentan mantener su peso corporal tan bajo que pueden enfermar.

Signos y síntomas de la anorexia en mujeres incluye la interrupción del ciclo menstrual, o en adolescentes muy jóvenes, que ni siquiera comience. Otros síntomas son mareos, pérdida del cabello o la piel seca.

Algunos de los factores que incrementan las probabilidades de sufrir anorexia podría ser que la herencia familiar o las críticas sobre los hábitos alimentarios, y el peso corporal.

Existen dos tipos fundamentales de anorexia: por ayuna o atracones seguidos de vómitos provocados, aunque en algunos casos pueden verse ambos tipos en la misma persona.

En un estudio que se condujo durante siete años sobre este trastorno, se demostró que más de la mitad de las mujeres que sufren anorexia han abandonado el ayuno y escogen las purgas compulsivas.


Emma y su madre

Brown Family
Emma creció en África

Simon cree que el diagnóstico de Emma a los 13 años podría haber sido el comienzo de su recuperación. Pero al contrario, fue su “descenso al infierno“.

“Durante este periodo la restricción de comida llegó a un punto en el que su madre y yo tuvimos que darle agua a través de una pipeta. Ella estaba demasiado débil como para subir las escaleras, por lo que tenía que acostarse en el sofá y la cargábamos a su cama. Esta niña activa, deportista, hermosa descendió a un punto en el que era un desastre“.

Emma fue inscrita en una unidad de tratamiento, mientras Simon y Jay la cuidaban en casa, en Cambridgeshire, este de Inglaterra. Simon pidió ayuda, pero siempre les decían que había pacientes en una peor situación que Emma.

En los últimos años, el gobierno inglés ha incrementado el presupuesto para apoyar los servicios comunitarios para enfrentar este tipo de desórdenes y evitar así que puedan ser atendidos en unidades de barrio, y no en hospitales.

Pero en 2004, la familia de Emma nunca recibió la visita de un especialista. En su lugar, Simon explica que recibieron consejos generales. “Ninguno funcionó porque estábamos enfrentando algo mucho más complicado”, afirma.

“Es casi indescriptible cuán difícil fue. Tú tienes otros dos hijos que estás tratando de cuidar, tienes trabajos que tratas de mantener y tu hija que cada día se acerca más a la muerte frente a tus ojos”.

No fue hasta que “estaba casi a punto de morir” en diciembre, cuatro meses después del diagnóstico, que fue ingresada en el Centro Phoenix en Fulbourn.

Al principio hubo síntomas positivos, Emma recuperó su peso a niveles saludables, fue dada de alta del hospital y regresó a la escuela. Pero sin el cuidado de especialistas, los viejos hábitos retornaron y con ellos la pesadilla recurrente, un ciclo de la enfermedad: ingresada en el hospital, dada de alta, luego rechazada.

Emma Brown

Brown Family
Emma Brown era una gran estudiante antes de que la anorexia se apoderara de su vida.

Debido a su intermitente presencia en la escuela, la talentosa artista y deportista con potencial olímpico no pudo mantener los buenos resultados. Emma nunca estuvo lo suficientemente bien como para aprobar exámenes, dejó la escuela sin terminarla y luego tuvo dificultades para mantener trabajos, que normalmente realizaba en hoteles y restaurantes.

Al diagnóstico de anorexia se le sumó otro de desorden de la personalidad a los 18 años, por el que fue internada en una unidad de cuidados mentales. Simon cuenta que el trastorno fue difícil de comprender, sobre todo cuando llegó al punto en el que su hija comenzó a tomar riesgos innecesarios, a robar, e incluso cometer actos violentos como lanzar cuchillos a su familia.

Ya siendo una adulta, Emma estuvo durmiendo en la calle durante algunas semanas, hasta que se mudó a su propio apartamento no lejos de la casa de sus padres.

En ese período fue ingresada en varios hospitales, algunas veces pocos días, el período más largo casi dos años. Cuando estaba en casa, en los últimos años de su vida, dependía mucho de la visita de dos o tres horas de trabajadores sociales que la ayudaban.

Aunque su enfermedad la debilitaba mucho, incluso cuando estaba en baja, su personalidad creaba una gran impresión en otras personas.

“Una mujer comentó recientemente en Facebook sobre la increíble persona que Emma fue con ella , cómo le enseñó cosas, cuánto la había ayudado”, cuenta Simon. “Ella se involucraba mucho con otros, porque ella es así, ellos la amaban”.

Emma y Jordan

Brown Family
Emma en la playa con su hermano mejor Jordan

A principios de 2018, las visitas a la sala de urgencias se incrementaron, hasta que un día los médicos le dijeron a Simon que su hija no sobreviviría.

“Me pasé la noche entera con ella, sosteniendo su mano y hablándole. En un momento me dijo, ‘papá, no quiero morir’. Le dije, ‘pero estás muriendo y la única forma de no morir es alimentarte como los médicos te han dicho por mucho tiempo, e incluso así puede que no sobrevivas'”.

“Eso fue de viernes para sábado, y ella se recuperó. Allí estábamos el lunes por la mañana cuando los médicos regresaron, todos esperando que ya ella hubiese muerto durante el fin de semana, pero ella los dejó atónitos cuando la vieron sentada bebiendo su batido nutritivo y diciéndoles ‘hola, ¿cómo fue su fin de semana?'”.

“Pero ella no pudo mantener ese ritmo de recuperación”.

Dos meses después, su madre la encontró muerta en el suelo del baño, cuando Emma tenía solamente 27 años. Había tenido un fallo pulmonar y cardiaco, asociado con la anorexia. El impacto en la familia fue enorme, pero ninguno ha utilizado esta tragedia como excusa para fracasar, sino todo lo contrario, explica Simon.

Simon y Jay, divorciados desde 2013, han triunfado en sus carreras. La hermana de Emma, Eden obtuvo excelentes resultados en los estudios de Psicología, “inspirada en tratar de entender a su hermana”, y su hermano Jordan, que dio evidencia a la policía contra Emma y se refugió en la casa de un vecino en los peores momentos de su hermana, es ahora un talentoso surfista y escalador que está en el último año de universidad.

“Podíamos haber renunciado a nuestras carreras y esperanzas en la vida porque teníamos la excusa de lo de Emma y lo que pasamos”, cuenta Simon. “Pero no lo hicimos, sino que lo usamos como una motivación para seguir adelante, cada uno de nosotros hemos aprendido de esto y nos ha hecho más fuertes”.

Eden, Jordan y Emma Brown

Brown Family
Eden, izquierda, y Jordan, se sienten inspirados por la hermana.

Después de 14 años de tormento, se podía esperar que Simon sintiese rencor por los que estuvieron involucrados con su cuidado. Pero, al contrario, se siente agradecido por todos los que ayudaron e incluso invitó a los médicos al funeral.

“Yo no sé de dónde encuentran fuerzas para volver a trabajar cada día”, dice. “No los apoyan mucho, trabajan menos de los necesarios, con menos fondos de los que precisan, los pacientes te odian, los padres te culpan, el pago no es suficiente y al final no sabemos cómo tratar a estas personas”.

“¿Por qué alguien haría eso? ¿Quién soy yo para culpar a las personas que dedican su vida a tratar de ayudar a las personas como Emma?”.

De todas formas, la muerte de Emma será investigada por las autoridades junto a otros cuatro casos, incluyendo la de la joven de 19 años Averil Hart.

Simon ya está trabajando con las autoridades de su condado y con la NHS Foundation Trust (Fundación perteneciente al sistema de salud pública de Reino Unido) para enseñar a familias a lidiar con este tipo de situaciones. El propósito, según explica Simon, es ayudar a otros a pasar por este problema.

Simon también quisiera que las escuelas se implicaran en esto para prevenir fenómenos que pueden conducir a la anorexia, como el bullying, y considera que deben dedicarse mayores presupuestos a esto.

Una investigación realizada por el sistema público de Inglaterra (NHS) en 2015 evidenció que los servicios comunitarios para personas con desórdenes alimentarios había mejorado significativamente.

Simon sospecha que se gastaron millones en el tratamiento de su hija “casi todo cuando estaba en crisis y nada cuando estaba en recuperación”.

“Eso es lo que tenemos que cambiar”.

Un vocero local del NHS prefirió no comentar sobre el caso en este momento. “Estamos comprometidos con el desarrollo de los servicios para ayudar a personas con trastornos alimenticios y agradecemos a Simon por toda la ayuda y las críticas constructivas sobre ayudar a personas con anorexia”, apuntó.


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