Colinas de Santa Fe: “Los policías a los que pedimos ayuda secuestraron a mi hijo”
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Colinas de Santa Fe: “Los policías a los que pedimos ayuda secuestraron a mi hijo”

Griselda Barradas Huesca, del Colectivo Solecito, narra cómo fue la búsqueda de su hijo Pedro; un agente del MP que fue secuestrado en 2013 junto a su secretario Gerardo, y que hasta la fecha son las únicas dos víctimas identificadas entre 249 cadáveres en Colinas de Santa Fe, Veracruz.
Por Manu Ureste
16 de marzo, 2017
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Animal Político viajó a Colinas de Santa Fe, en el Puerto de Veracruz, para platicar con las madres del Colectivo Solecito, quienes buscan a sus hijos desaparecidos en la que hasta la fecha es la mayor fosa clandestina del sexenio en México. En esta primera entrega de tres, Griselda Barradas Huesca narra cómo fue la desaparición y los posteriores años de búsqueda de su hijo Pedro; un agente del MP que junto a su secretario Gerardo, son hasta la fecha las únicas dos víctimas identificadas entre 249 cadáveres.

Cinco balazos

La luz perpendicular del mediodía quemaba a plena intensidad, cuando Griselda escuchó el sonido seco de cinco disparos.

¡Pam, pam, pam…!

Los balazos se escucharon claros a un par de cuadras de su casa en Cardel, una pequeña localidad ubicada a 37 kilómetros del Puerto de Veracruz. Pero Griselda no se alteró, ni corrió a refugiarse. Si acaso, dice encogiendo los hombros, le extrañó que los maleantes ya tuvieran la desfachatez de no esperar a que cayera la noche para cometer sus crímenes.

Tras la última detonación, la mujer volvió a su rutina: se metió a la ducha, comió algo que ya no recuerda, y más tarde salió a la calle para hacer unos mandados.

Aproximadamente a las 14 horas, cuando ya caminaba de regreso a su domicilio, Griselda vio a lo lejos la camioneta Cheyenne blanca que la Secretaría de Seguridad Pública había asignado a su hijo Pedro, un agente del Ministerio Público de apenas 30 años de edad y un extenso currículum de licenciaturas, Maestrías, y 10 años de servicio en Ministerios Públicos de diferentes regiones de Veracruz, como Atoyac y Cuitláhuac.

Contenta, Griselda tomó de su bolsa el celular y le mandó un mensaje a su hijo para pedirle que regresara y saludarlo unos minutos.

Al final de la calle, la camioneta se detuvo, dio la vuelta y se dirigió hacia ella.

Pero Pedro no manejaba el vehículo.

-Cuando vi que mi nuera se bajó del coche con los ojos llorosos tuve de inmediato un mal presentimiento –asegura Griselda con la mano puesta en el pecho-. Me acerqué a ella y le dije: “Dime qué le ha pasado a mi hijo”.

Haciendo un esfuerzo por controlar el llanto, su nuera Yuridia le trató de explicar que, al parecer, un comando armado había atacado unas horas atrás a Pedro y a Gerardo Montiel, su secretario particular, y que habían dejado su camioneta abandonada en un paraje.

-Los ‘balacearon’ y se los llevaron.

Aturdida, Griselda no entendía nada de lo que le trataban de explicar.

Fue como hasta las seis de tarde, horas después del ataque a Pedro, cuando ya lo vio todo con una claridad que le estremeció el cuerpo: los cinco balazos que había escuchado en la mañana eran para su hijo.

“La patrulla de la Policía entregó a mi hijo”

Casi cuatro años después de aquel 15 de abril de 2013, Griselda recuerda la escena sentada en una de las bancas que hay en el paseo marítimo del Puerto de Veracruz, entre turistas con sombreros tipo Panamá que fotografían los buques amarrados a tierra, y los soldados de la Marina que deambulan por la zona con caras de aburrimiento.

Tras recibir la noticia, continúa narrando la veracruzana, ella y su nuera pidieron ayuda a la comandancia de Policía de Cardel para que una patrulla las escoltara hasta Las Bajadas, en el Puerto de Veracruz.

Allí avisaron a la Marina de la desaparición de Pedro, puesto que llevaba trabajando ocho meses como Fiscal Especial adscrito a la Secretaría de Marina como parte de ‘Veracruz Seguro’; un operativo ideado para tratar de frenar la delincuencia en un estado que aquel año 2013, cuando secuestraron a Pedro y Gerardo, registró 863 asesinatos –en 2016, esa cifra ya se disparó a mil 258, 45% al alza-.

Una vez en la base militar, los policías insistieron en retirarse de inmediato, a pesar de que les solicitaron que se esperaran para escoltarlas de regreso. Sin embargo, Griselda cuenta que, tiempo después, supieron por un testigo que las prisas de los policías por desaparecer cuanto antes se debía a que habían participado en el secuestro de Pedro y Gerardo.

-La patrulla que nos escoltó fue la misma que los entregó. Es decir, les dio tiempo de entregarlos, regresarse a su puesto, y luego todavía fue con nosotras a Veracruz para escoltarnos –denuncia Griselda, quien añade sarcástica que, curiosamente, al día siguiente de la desaparición de su hijo, cambiaron a todos los policías de Cardel sin explicación alguna.

En este punto de la historia cabe precisar un apunte: si bien las dos personas que fueron detenidas semanas después del secuestro de Pedro y Gerardo declararon que recibieron ayuda de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, tal y como publicaron medios veracruzanos como el blog Expediente, hasta el momento no hay policías detenidos por el caso.

No obstante, la participación de la Policía Estatal en secuestros no es un hecho aislado en Veracruz.

Por ejemplo, en enero de 2016, cinco jóvenes de Playa Vicente fueron entregados al crimen organizado luego de que policías estatales los detuvieran en un retén en Tierra Blanca. Y poco después, en marzo de ese año, otros tres jóvenes de Papantla fueron desaparecidos por la policía. De hecho, según datos oficiales, Veracruz es la tercera entidad en el país que tiene más policías estatales reprobados en confianza: el 26% de la corporación, o casi 3 de cada 10 elementos. 

Tras recordar el pasaje de la policía, Griselda niega con la cabeza y dice que no sabe con exactitud por qué desaparecieron a su hijo. Aunque sin entrar en muchos detalles, explica que Pedro desmanteló meses antes de su secuestro a una red criminal en Córdoba, en la zona centro de Veracruz, y eso pudo haber molestado a bastantes personas, tanto autoridades como criminales.

-Creo que mi hijo era demasiado honesto en su trabajo y eso no le convenía ni le gustaba a mucha gente. Les estorbaba.

“Miraba la fosa y le preguntaba: ¿Hijo, serás tú quién está ahí?”

Con la desaparición de Pedro, su familia se quedó paralizada inicialmente por el trauma y la incertidumbre. Además, la viuda de Pedro, Yuridia, asegura que tuvo que enfrentar el estigma del “algo habrá hecho” de algunas personas que susurraban que Pedro fue levantado por vínculos con el crimen organizado.

-Mucha gente en Cardel no sabía a qué se dedicaba mi esposo. Y como anteriormente habían levantado a otras personas que tal vez sí andaban mal, pues pensaron que él también era un malandro –dice Yuridia, que añade que cuando Pedro desapareció hubo personas que dejaron de asistir a su academia de ballet, en Cardel.

Con el paso del tiempo, Griselda comenzó a moverse. Pasó por varias organizaciones civiles que buscan a personas desaparecidas, hasta que en 2016 las madres del Colectivo Solecito la invitaron a unirse.

Con ellas participó en una protesta el 10 de mayo por la desaparición de sus hijos. Y ahí fue cuando “un muchacho” les entregó un “regalo” por el Día de la Madre: un mapa dibujado a mano con las indicaciones precisas para llegar al predio Colinas de Santa Fe, a unos pocos kilómetros del Puerto de Veracruz.

De acuerdo con el mapa, aquel predio del tamaño de un campo de futbol era un enorme cementerio clandestino que un grupo del crimen organizado usaba para desaparecer a cientos de personas.

El 3 agosto de 2016, el grupo de mujeres comenzó a excavar la tierra. Y a los pocos días, salieron a flote las primeras fosas. Y luego más, hasta que en la actualidad, seis meses después, suman 125 fosas, 249 cadáveres, y al menos 14 mil restos óseos en la que ya es la fosa clandestina más grande de México en lo que va de sexenio.

-Desde que llegué el primer día, le dije a una compañera: ‘Yo siento que mi hijo está enterrado aquí. No sé en cuál de estas fosas, pero él está aquí’.

Y en efecto, en una de las tumbas estaban Pedro y su compañero Gerardo. Las dos primeras víctimas que gracias en buena medida a que fueron enterradas con sus credenciales, fueron rápidamente identificadas por las autoridades entre cientos de cuerpos que aún esperan las pruebas de ADN por falta de recursos, tal y como reconoció la Fiscalía veracruzana.

-Cuando escarbaba la tierra no lo podía reconocer, pero sé que estuve muy cerca de la fosa de mi hijo. Estuve a unos metros, a unos pasos de él. De hecho, había un campamento muy cerca de la fosa y yo me quedaba ahí sentada, mirándola, y diciéndole: “¿Serás tú, hijo, quién está ahí al lado de mí?”.

 “Su trabajo le costó la vida y la Fiscalía no lo reconoció. No fueron ni al sepelio”

El viento cargado con agua de mar arrecia y Griselda se acomoda el pelo que luce pintado de un ligero color rojizo.

El dolor por la ausencia de su hijo estará presente toda su vida, dice mientras sostiene una foto a color tamaño carta en la que Pedro, vestido con un saco blanco y una camisa beige, mira muy sonriente a la cámara. Pero haberlo encontrado en Colinas de Santa Fe después de cuatro años de búsqueda, le ha regresado algo de paz a su vida y a la de su familia.

Ahora, al menos ya puede hablar de su hijo sin que se le quiebre la voz a cada rato. Puede, por ejemplo, recitar con orgullo que su Pedro es licenciado en Derecho, que tiene una maestría en Derecho Procesal, otra en Psicología criminalística, y que si no hubiera decidido prepararse para ser Ministerio Público, muy probablemente también habría terminado su Doctorado.

-Nadie puede decir que mi hijo llegó a Fiscal Especial por un ´palancazo’. Todo fue gracias a su esfuerzo –presume Griselda, que recuerda a su hijo años atrás estudiando durante largas noches con un café para no quedarse dormido, y con la ambición de poder hacer bien su trabajo.

Quizá por esa dedicación, lamenta Griselda, a la familia le duele aún más que la Fiscalía de Veracruz no le haya dedicado a Pedro ni un mínimo gesto de reconocimiento a una labor “que le costó la vida”.

-Según decía mi hijo en vida, él tenía muchos amigos en la Fiscalía –la mujer mira al suelo, guarda silencio, y niega con la cabeza-. Pero cuando fue su sepelio, ninguno de sus compañeros se presentó para despedirlo.

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Por qué las noches se están calentando más rápido que los días

Los científicos están entendiendo cómo la variación de las temperaturas nocturnas y diurnas puede afectar no sólo al ambiente, sino también nuestro entendimiento sobre el clima.
31 de julio, 2021
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Las temperaturas nocturnas están aumentando de forma más acelerada que las diurnas, con impactos significativos en el clima y el medio ambiente.

Es un patrón que científicos y expertos del clima han observado en los últimos años en todo el planeta, con una posible relación con eventos climáticos extremos, como la ola de calor que está afectando al noroeste de Estados Unidos y parte de Canadá.

Esto ocurre porque el incremento de las temperaturas mínimas, normalmente las que ocurren durante las horas en las que no hay sol, se están acelerando en comparación con las temperaturas máximas, usualmente diurnas.

Es decir, noches más cálidas. Lo que contrasta con la idea de que las noches son generalmente más frescas.

Es lo que algunos científicos llaman “asimetría de calentamiento”, y pasa porque el efecto del incremento de las temperaturas no es uniforme en todo el planeta todo el tiempo.

Con temperaturas máximas récord, el foco de atención se ha centrado este año en el domo de calor en Norteamérica, un evento del tipo “solo uno en 1.000 años” y “virtualmente imposible” si no fuese por el efecto de la acción humana sobre el ambiente, según dijo la red World Weather Attribution.

Pero no todo se trata de medir cuánto suben las temperaturas máximas. Los científicos le están poniendo un ojo a las variaciones en las temperaturas mínimas, un detalle que sería crucial para entender el cambio climático.

Un hombre se refresca en Vancouver durante la ola de calor en Canadá

Reuters
En Norteamérica, la gente aprovechaba cualquier opción con tal de refrescarse de las extremadamente altas temperaturas

Máximas y mínimas

El pasado junio ha sido, desde que se llevan registros, el junio más caluroso en EE.UU. y Canadá, con cientos de muertos y afectados por el calor extremo.

El calor se intensificó entre finales de junio y principios de julio en forma de domo de calor, el cual elevó las temperaturas en ambos países como nunca antes.

En Columbia Británica, Canadá, se registró una máxima histórica de 49,6ºC, más de cuatro puntos por encima del récord nacional de 45ºC.

En Portland, Oregón, un estado conocido por su clima lluvioso, también se registraron máximos históricos durante tres días seguidos: 46,1ºC, 44,4ºC y 42ºC respectivamente. Los incendios forestales en este estado han quemado casi 150 mil hectáreas, provocando miles de evacuaciones.

Pero aunque las temperaturas máximas sorprendieron (y preocuparon) a los expertos, en el rango de las temperaturas mínimas también hubo cambios.

Según los datos de la Oficina Nacional de Administración Oceanográfica y Atmosférica, solo en la última semana de junio se rompieron los récords de temperatura máxima unas 1.328 veces en todo EE.UU.

Esta cifra obedece a las medidas diarias que registra cada una de las estaciones de medición desplegadas a lo largo y ancho de ese país.

Pero en contraste, en lo que respecta a las temperaturas mínimas, se rompieron los récords máximos unas 1.602 veces.

Gráfico de cambios en temperaturas máximas

BBC
Gráfico de cambios en temperaturas mínimas

BBC

“Hay una tendencia global a que las temperaturas nocturnas aumenten a un ritmo más rápido que las diurnas”, dicen científicos del Instituto de Sustentabilidad y Ambiente de la Universidad de Exeter en Inglaterra.

Era lo mismo que había advertido el Informe Especial de Ciencia del Clima en 2018 al asegurar que las temperaturas mínimas promedio estaban aumentando “a un ritmo ligeramente más alto que las temperaturas máximas promedio”, un patrón que estaba siendo observado en distintos puntos del planeta.

De hecho, las temperaturas mínimas inusualmente más cálidas se están volviendo cada vez más comunes en EE.UU., según más datos de la NOAA.

¿Por qué aumentan las temperaturas por las noches?

Daniel Cox, del Instituto de Sustentabilidad y Ambiente, explica por qué las temperaturas nocturnas cambian a un ritmo distinto que las diurnas.

Él y un equipo de científicos estudiaron las temperaturas máximas y mínimas por día y hora entre 1983 y 2017 a partir de los datos otorgados por la NOAA.

“La exploración de la variación en las temperaturas se ha centrado principalmente en las medias diarias, mensuales o anuales. Sorprendentemente se le ha prestado poca atención a la variación en las tasas a lo largo del ciclo diario”, reza el estudio, publicado en la revista Global Change Biology.

Después de analizar los datos, los científicos encontraron que 54% de la superficie terrestre había experimentado una asimetría de calentamiento mayor a 0,25ºC entre el día y la noche.

“Los aumentos de CO2 en la atmósfera y otros gases de efecto invernadero están aumentando las temperaturas máximas y mínimas con mayor tendencia por las noches. Pero las direcciones en las que se producen estos cambios varía dependiendo del lugar y el momento del día”.

Gráfico emisión de CO2 en toneladas

BBC

No solo eso. También hallaron que un mayor aumento en las temperaturas nocturnas estaba relacionado con la humedad y la generación de nubes.

“Encontramos que en aquellas regiones donde había un incremento de nubes, la temperatura nocturna aumentaba más rápido que la diurna. Mientras que un aumento de las temperaturas diurna estaba relacionado con regiones más secas”, explica Cox.

Esto ocurre porque las nubes actúan como “una manta”, empujando el calor hacia abajo y atrapándolo en la superficie terrestre. A más calor en la superficie, más vapor de agua en el aire, que a su vez atrapa más calor.

En zonas sin nubes, en cambio, el clima se vuelve más seco y caliente durante los días, pero la temperatura disminuye por las noches al “liberarse” el calor.

¿Se relaciona esto con eventos climáticos extremos como las olas de calor?

Para Cox, olas de calor tan extremas como las vistas en Norteamérica son eventos muy específicos que hay que estudiar con mayor detalle, mientras que él y su equipo analizaron los datos correspondientes a 35 años.

Sin embargo, Cox dice que su estudio es una primera aproximación y que quedan muchas preguntas por responder para entender cómo incluso los pequeños cambios que ocurren en el planeta tienen grandes implicaciones.

“A medida que aumenten los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera, los eventos extremos serán cada vez más comunes. Pero las temperaturas no aumentan de forma lineal”.

Que las temperaturas sean más altas por las noches puede tener implicaciones directas sobre el medio ambiente como, por ejemplo, la fotosíntesis y la respiración de las plantas, según Cox.

Pero también tendrá efectos negativos entre las personas. Mayores temperaturas nocturnas significa que la tierra no tiene suficiente tiempo para enfriarse. Esto significa también que nuestros cuerpos no pueden refrescarse, especialmente durante picos de calor extremo.

Si el cuerpo no se aclimata a la temperatura, pueden producirse mareos, náuseas, desmayos y sudoración. Y en casos extremos puede producirse un golpe de calor, lo que requiere ayuda médica.

Gráfico variación temperaturas anuales

BBC

Entender el cambio climático

El planeta se ha calentado aproximadamente unos 1,2ºC desde que comenzó la era industrial. Y 2020 ha sido el segundo año más caluroso de la historia desde que se tienen registros, superado solo por 2016.

De continuar con las proyecciones de calentamiento, tal como aumentan las temperaturas, el planeta podría superar el umbral de 1,5ºCentre 2030 y 2052, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).

Los científicos han estado tratando de predecir cómo el cambio climático puede afectar al planeta.

Inundaciones en Europa, 2021

EPA
La ciencia no ha podido predecir las inundaciones en Alemania y Bélgica

Pero eventos tan extremos como el domo de calor y las inesperadas inundaciones en Alemania y Bélgica están haciendo pensar a los expertos que las proyecciones se están quedando cortas y que las consecuencias del cambio climático estén haciéndose sentir antes de lo esperado.

Sin embargo, Cox cree que hay un lado positivo en todo esto y que analizar las variaciones de temperaturas por horas puede ser de utilidad.

“Al considerar el cambio climático de forma temporal durante el ciclo diario, podemos evaluar con mayor precisión el cambio climático y la amenaza que representa”, asegura.


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