Colinas de Santa Fe: “Las madres que buscamos a nuestros hijos somos hermanas del mismo dolor”
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Manu Ureste (@ManuVPC)

Colinas de Santa Fe: “Las madres que buscamos a nuestros hijos somos hermanas del mismo dolor”

Viridiana Flores Gallarda, quien tiene un hijo desaparecido, narra cómo fue su primer día buscando fosas clandestinas en Veracruz con las madres del Colectivo Solecito.
Manu Ureste (@ManuVPC)
Por Manu Ureste
21 de marzo, 2017
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Animal Político viajó a Colinas de Santa Fe, en el Puerto de Veracruz, para platicar con las madres del Colectivo Solecito, quienes buscan a sus hijos desaparecidos en la que hasta la fecha es la mayor fosa clandestina del sexenio en México con 249 cuerpos.

En esta tercera y última entrega, Viridiana Flores narra la lucha que emprendió para buscar a su hijo Héctor Uriel Flores, desaparecido en el Puerto de Veracruz junto con un amigo el 9 de septiembre de 2016.

“Hijo, ¿verdad que esto no es un sueño?”

Héctor, un joven de 17 años de edad moreno, espigado, y con aires de reguetonero adolescente, camina con las manos metidas en los bolsillos y paso cansino, cuando al enfilar la calle que lo lleva hasta su casa en el Puerto de Veracruz se encuentra de frente con Viridiana, su madre.

-¿Héctor, eres tú?

La mujer de 33 años lo observa con los ojos negros muy abiertos y con la mano tapándose la boca.

-¿Eres tú? –insiste de nuevo mientras Héctor, que va vestido todo de negro con una playera y bermuda a juego, se para frente a la misma puerta por la que salió hace seis meses sin dejar ni una pista de su paradero.

Viridiana no espera más la respuesta y corre hacia su hijo. Lo abraza. Lo toca. Lo besa. Pone su frente contra la de él y lo toma de las dos manos con delicadeza como cuando hace unos años lo enseñó a bailar cumbias.

-Mijo, ¿verdad que esto no es otro sueño? –le pregunta angustiada con los ojos cerrados-. Por favor, dime que esto es la realidad.

Ante el silencio de Héctor, Viridiana ya sabe que la respuesta a su pregunta es otra vez la misma de otros sueños en los que él se presenta por casa caminando ausente, y luego se acuesta a un lado de la cama junto a su hija de dos años y medio. Pero no le importa. Desde el umbral del portón de la vivienda, la mujer mira desconfiada a ambos lados de la calle ubicada en el corazón de esta colonia que los taxistas recomiendan evitar al caer la tarde, y se apresura a abrir el candado de la puerta metálica.

-Órale Héctor, ya entra para la casa –Viridiana jala con delicadeza a su hijo de la mano.

-Entra y prométeme que ya nunca más te irás de mi lado. 

Viridiana pidió ayuda al Colectivo Solecito, un grupo de madres que encontró en Colinas de Santa Fe, Veracruz, una fosa con al menos 249 cuerpos.

El primer día buscando fosas

Viridiana narra uno de sus sueños recurrentes minutos antes de entrar a Colinas de Santa Fe; un predio ubicado a unos 10 kilómetros del Puerto de Veracruz donde el Colectivo Solecito, un grupo de madres que buscan a sus hijos desaparecidos, halló una enorme fosa clandestina en la que desde agosto de 2016 a la fecha se han exhumado al menos 249 personas.

Con un ritmo pausado de plática, y tras enseñar a la cámara que la fotografía la cara de su hijo Héctor tatuada en su piel morena, Viridiana balbucea que esta mañana se siente muy nerviosa.

-Hoy es mi primer día buscando fosas –dice con el gesto adusto, a la espera de que lleguen el resto de compañeras del Colectivo a la tienda departamental donde se reúnen a diario antes de empezar con las excavaciones.

La veracruzana, una mujer alta y corpulenta, traga saliva y niega con la cabeza. Dice que tiene miedo. Que no sabe cómo va a reaccionar una vez que esté del otro lado de la valla que está a unos metros de la tienda y que, unos cuatro kilómetros campo adentro, da acceso al cementerio clandestino que el crimen organizado usaba para desaparecer cientos de cuerpos.

-Por mi cabeza pasan miles de cosas –comenta alzando la mirada hacia los cerros verdes con formas caprichosas que se levantan a lo lejos-. Por un lado pienso: ‘por favor Dios mío, que mi hijo esté vivo y no enterrado ahí en esas fosas’. Pero por otro, ante la desesperación y la angustia, lo que busco es encontrar algo que me dé certeza. Algo que me demuestre que tal vez él pudiera estar ahí.

Ya son las ocho de la mañana del lunes 13 de marzo. Y las compañeras del Colectivo comienzan a subir al vehículo que las transportará hasta el predio con la custodia de una aparatosa patrulla de la Policía Estatal.

Allí, Viridiana se encontrará de frente con las 125 fosas que, desde agosto de 2016 -en medio año-, ha encontrado el Colectivo Solecito. Una cifra que ha captado la atención de medios nacionales e internacionales, y que sin embargo dista mucho de los hallazgos reportados por las autoridades.  Por ejemplo, según datos de la Policía Federal revelados vía transparencia, entre 2012 y 2016 registraron en Veracruz solo “seis eventos” relacionados con hallazgos de fosas clandestinas. Mientras que la Procuraduría General de la República (PGR) reportó una cifra todavía menor: dos fosas en seis años en Veracruz.

-Me he estado preparando para este momento diciéndome que tengo que ser muy fuerte, pero no es fácil –murmura Viridiana a punto ya de partir hacia la fosa-. Porque nadie quiere ver que a la persona a la que le ha das dado la vida, tanto amor y tanta dedicación, aparezca de buenas a primeras enterrado en un lugar tan horrible como ese.

“Somos hermanas del mismo dolor”

Ha pasado un día desde que entró a Colinas de Santa Fe y Viridiana está ahora en la casa donde vive en una colonia popular del Puerto de Veracruz con su padre y su nieta; una niña de apenas dos años y medio de edad que ya juega a hablar por teléfono con su padre Héctor.

Allí, sentada en una silla en el mismo patio donde suele soñar que su hijo entra para no irse más, Viridiana cuenta que cuando Héctor desapareció en septiembre del año pasado junto con otro amigo, la depresión la encerró en casa.

-Cuando él desapareció, me desanimé tanto que ya no quise trabajar, ni hacer nada. Mis ilusiones, mis sueños, mis metas, todo se vino para abajo –dice la veracruzana quien, primero, dejó de salir a la calle para vender la repostería que ofrecía en la colonia junto a su hijo. Y luego, renunció a su empleo como asistente de cocina en un hospital del Puerto de Veracruz.

Viridiana se abraza al retrato de su hijo. Explica que ahora se mantiene gracias al apoyo de su padre, y que ha tomado la decisión firme de que las fuerzas que reúna de aquí en adelante las va a dedicar plenamente a buscar a Héctor con la ayuda del Colectivo Solecito, al que contactó vía Facebook.

Y de momento, dice la veracruzana algo más animada, incluso con la sonrisa de la mujer alegre y bullanguera que asegura que siempre fue, ya ha empezando a despertar de ese largo letargo que la ha tenido paralizada estos últimos seis meses, y ha pasado a la acción. Primero, agarrando una pala y una varilla para escarbar la tierra en Colinas de Santa Fe. Y segundo, acompañando a otras madres a recorrer los despachos de las autoridades ministeriales para exigir respuestas.

-Además de mi familia, ahora sé que tengo el apoyo de esas  mujeres que son unas guerreras –dice Viridiana, que concluye asegurando que en el Colectivo Solecito ha encontrado la fuerza que le faltaba en el ejemplo de muchas otras madres que, a diario, salen a buscar a sus seres queridos desaparecidos.

-Es muy difícil cavar una fosa y ver tanto oído y tanta maldad –reflexiona la veracruzana-. Pero todas nos apoyamos para hacerlo, porque las madres que buscamos a nuestros hijos somos hermanas de un mismo dolor.

Aquí y aquí puedes leer los otros perfiles de las madres del Colectivo Solecito. 

 

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Qué países están vacunando a niños contra COVID-19, por qué y cuáles son los de América Latina

Te contamos por qué cada vez más países están inoculando a menores contra Covid-19, a partir de qué edad los vacunan y qué está ocurriendo en la región latinoamericana.
17 de septiembre, 2021
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Hasta ahora, la vacunación contra el Covid-19 se ha enfocado en la población adulta, sobre todo en los mayores de 60 años, que son quienes tienen más probabilidades de sufrir consecuencias graves o morir a causa de esta enfermedad.

En el extremo opuesto están los niños, el grupo etario que menos riesgos corre a causa del coronavirus.

Si bien un pequeño grupo de menores infectados -se estima que 1 de cada 5.000- desarrolla una rara pero grave enfermedad llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (o PIMS, por sus siglas en inglés), la vasta mayoría padece síntomas muy leves o es asintomática.

No obstante, varios países empezaron a vacunar a sus niños, luego de que algunos fabricantes de vacunas confirmaron que son seguras para los menores.

La estadounidense Pfizer probó su vacuna con éxito en menores a partir de los 12 años, y las dos vacunas chinas, Sinovac y Sinopharm, se aprobaron para mayores de 3.

Estos países no solo están vacunando a los niños que tienen un mayor riesgo por tener condiciones preexistentes. La mayoría vacuna a toda su población infantil a partir de los 12 años, aunque algunas naciones incluso están vacunando a edades más tempranas, como los 2 o 3 años.

La vacuna Pfizer

Reuters
La vacuna Pfizer fue aprobada para niños de 12 años en adelante en mayo.

¿A qué se debe?

Existe una serie de motivos que han llevado a estos países a decidir inocular a su población más joven.

Reino Unido, que acaba de recomendar que los chicos de entre 12 y 15 años reciban una dosis de la vacuna Pfizer, justificó su decisión afirmando que esto debería evitar interrupciones en su educación.

La decisión del gobierno británico se dio luego de que el comité científico que lo asesora se opusiera a vacunar a niños sanos solo por motivos de salud, afirmando que el virus representa una amenaza muy baja para ellos.

El director médico de Inglaterra, Chris Whitty, dijo que fue una “decisión difícil”, pero que perder tiempo de escuela “ha sido extraordinariamente difícil para los niños”, especialmente en las zonas más desfavorecidas del país.

Agregó que la interrupción prolongada de la escolaridad puede causar problemas de salud mental y tener efectos a largo plazo.

Una encuesta publicada en julio por la Oficina Nacional de Estadísticas de Reino Unido había mostrado que casi 9 de cada 10 padres estaban de acuerdo con vacunar a sus hijos.

El gobierno británico espera que esta medida sirva para ayudar a frenar la propagación de la variante delta, la más contagiosa del coronavirus, que ha causado una nueva ola de infecciones en ese país.

Señalan que una sola dosis reduce el riesgo de contraer esta variante -si se entra en contacto con ella- en aproximadamente un 55%.

También reduce las posibilidades de enfermarse con gravedad y de contagiar el virus.

https://www.youtube.com/watch?v=UoFBS1ABim4

Variante delta

Los estragos que está causando la variante delta también explican por qué varios otros países empezaron a vacunar a sus menores.

Estados Unidos y Canadá empezaron a vacunar a niños, a partir de los 12 años, en mayo pasado.

Según el último informe del Centro para el Control de Enfermedades (CDC, en inglés), la cantidad de niños hospitalizados con covid-19 en EE.UU. es de 3,4 a 3,7 veces mayor en los estados que menos han vacunado a su población.

Algunas juntas escolares en ese país incluso decidieron que la vacuna sea obligatoria para que los niños de 12 años o más puedan asistan a clases, algo que ha sido objetado por algunos padres.

La farmacéutica Pfizer ya ha empezado a testear su vacuna en niños de 5 a 11 años, y se espera que esos resultados estén listos este mes.

El presidente Joe Biden ya señaló que las vacunas para ese grupo etario estarán disponibles “pronto” después de que los reguladores revisen los datos clínicos.

China, que también enfrenta un aumento de casos por la variante delta, aprobó la inoculación de niños a partir de los 3 años en junio pasado, con las vacunas Sinovac y Sinopharm.

Se convirtió así en el primer país en permitir la vacunación de un grupo de edad tan joven, seguido por Emiratos Árabes Unidos en agosto, que también empezó a vacunar a niños desde los 3.

El gigante asiático empezó a vacunar a menores de entre 12 y 17 años a principios de 2021 y para mediados de agosto ya había administrado 60 millones de dosis a ese grupo etario, según la Comisión Nacional de Salud.

Ahora un nuevo brote, que según los medios locales está “centrado en las escuelas”, ha llevado a algunos expertos a pedir que el programa de vacunación se amplíe para cubrir a los niños de entre 3 y 12 años.

Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Reuters
Alumnos de un colegio en Shanghái reciben la vacuna contra el covid-19.

Inmunidad de rebaño

El periodista especializado en Salud de la BBC Jim Reed señala que China se ha fijado como objetivo vacunar al 80% de sus 1.400 millones de habitantes para fin de año, “una cifra imposible de cumplir sin inocular a un gran número de menores de 18 años”.

Lo cierto es que, si bien los chicos no suelen padecer formas graves de covid-19, siguen siendo una vía de contagio.

Y en algunos países donde una gran proporción de los adultos ya está vacunada, los niños representan una importante fuente de infección.

Esto explica por qué varios países de la Unión Europea (UE) empezaron a vacunar a menores de entre 12 y 15, luego de que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobara el uso de la vacuna Pfizer para esas edades en mayo.

Alemania, que solo permitía la vacunación de menores con problemas de salud previos, en agosto extendió su programa de vacunación para incorporar a todos los niños de 12 en adelante.

En tanto, España, Dinamarca y Francia ya han vacunado a la mayoría de su población de esa edad con al menos una dosis.

Las autoridades francesas informaron que, a partir de octubre, todos los adolescentes deberán presentar evidencia de que han sido vacunados o que tienen una prueba negativa de coronavirus para acceder a lugares como cines, museos, restaurantes y centros comerciales, como ya ocurre con los adultos.

Otro país que aplica un sistema similar -llamado “pase verde”- es Israel, una de las naciones que más rápido logró vacunar a la mayor parte -casi el 90%- de su población adulta.

En medio de un fuerte aumento de casos por la variante delta, en junio el país empezó a vacunar a los chicos a partir de los 12 años, edad que se redujo a los 3 a mediados de agosto.

Niñas en un colegio en Jerusalén

EPA
Israel empezó a vacunar a los niños desde los 3 años en agosto, en medio de un aumento de casos.

También empezó a requerir que los niños de esas edades muestren su pase verde para poder acceder a muchos lugares cerrados, incluyendo bibliotecas, gimnasios y piletas.

América Latina

Varios países latinoamericanos también están vacunando a su población más joven.

Uruguay fue el primero en empezar a inocular a menores de entre 12 y 17 años con la vacuna Pfizer a comienzos de junio.

Chile, que al igual que Uruguay también tiene una de las mayores tasas de vacunación del mundo, comenzó a hacer lo propio unas semanas después.

El pasado 13 de septiembre el país se convirtió en el primero de Sudamérica en dar luz verde a la inoculación de menores de hasta 6 años, con la vacuna de Sinovac.

Los primeros en ser vacunados son quienes tienen comorbilidades, pero a partir del 26 de septiembre se vacunará a todos los menores de esa edad.

“Los niños también se pueden enfermar. Un 12% de los casos que hemos tenido en nuestro país durante este año y medio son niños menores de 18 años”, explicó la subsecretaria de Salud Pública chilena, Paula Daza.

La funcionaria destacó que las vacunas “son seguras, eficaces y, además de proteger a cada una de las personas, son un acto solidario”.

Un niños es vacunado en Santiago

Getty Images
Chile empezó a vacunar a los menores de 12 a 17 en junio, y ahora extendió la vacunación a partir de los 6 años.

Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana también empezaron a vacunar a niños con comorbilidades a partir de los 12 años, entre junio y julio.

Algunos luego extendieron la cobertura a todos los menores de esa edad.

A mediados de septiembre, el presidente salvadoreño anunció que empezarían a vacunar a niños más pequeños, a partir de los 6 años.

En tanto, Cuba se convirtió a principios de mes en el primer país del mundo en vacunar a niños a partir de los 2 años.

Las autoridades sanitarias empezaron a administrar a los menores la vacuna Soberana 02, producida en la isla.

El programa de vacunación pediátrico coincidió con el inicio del ciclo escolar, aunque la educación se ha mantenido en formato virtual.

El presidente Miguel Díaz-Canel señaló a través de un comunicado que el objetivo es llegar a noviembre con más del 90% de la población vacunada.


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