Cubanos varados en Nuevo Laredo esperan que Trump les permita ingresar a Estados Unidos
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Heriberto Paredes Coronel

Cubanos varados en Nuevo Laredo esperan que Trump les permita ingresar a Estados Unidos

Para los responsables de la ayuda humanitaria en Nuevo Laredo, Tamaulipas, surge la pregunta sobre el límite del tiempo que los cubanos podrán quedarse en esa ciudad, porque los recursos son limitados; la gente de Cuba dice tener fe en que Trump les permita el ingreso legal a territorio estadounidense.
Heriberto Paredes Coronel
Por Heriberto Paredes Coronel
8 de marzo, 2017
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Mario era un ingeniero en ciencias informáticas en la provincia de Granma, Cuba, hasta que un día decidió abandonar su país para viajar a Estados Unidos. Actualmente es uno de los 120 cubanos varados en la frontera de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en espera de que la administración del presidente norteamericano Donald Trump le permita el ingreso legal a ese país.

“Sólo queda pedirle a Dios y al gobierno que tenga misericordia de nosotros, que tenga en cuenta todo el trabajo que hemos pasado, que estamos huyendo”, comentó Mario, quien  llegó a Nuevo Laredo poco después de que el entonces presidente Barak Obama, durante la segunda semana de enero, cancelara la  conocida ley “Pies Secos, Pies Mojados”, que permitía acceder a Estados Unidos a cualquier cubano.

La mayoría de los cubanos como Mario se reúnen en la Plaza Juárez, a una cuadra del puente Internacional 1 de Nuevo Laredo. Sus teléfonos celulares no dejan de ser usados para comunicarse con familiares y amigos tanto en la isla como en Estados Unidos; otros prefieren platicar entre ellos, caminar en círculos o dedicarse a la organización de una suerte de comunidad temporal que se ha formado desde que la ley estadounidense se anuló.

“Algunos cubanos estamos buscando trabajo para vivir aquí, porque no hay de otra. No queremos quedarnos en México pero tenemos que alargar los días porque no queremos ser deportados. Se agradece a México toda la ayuda pero queremos llegar a Estados Unidos”, dijo Anelí, una masajista cubana originaria de Camagüey, cuyo esposo la espera en Miami.

La travesía

La mayoría de los cubanos en Nuevo Laredo salieron de su país vía Guyana, Costa Rica, Surinam, Ecuador o Panamá, con visas de distinto tipo.

En algunos casos  atravesaron largas distancias en transporte público, a pie cuando se trataba de algún tramo selvático, o en lancha privada cuando el paso por tierra se volvía imposible, tal y como lo reportan en el cruce de Costa Rica hacia Honduras, donde Nicaragua se convierte en un duro obstáculo dado sus férreas políticas migratorias.

Yadira y Héctor, una pareja de cubanos que ha viajado desde Ecuador hasta la frontera de México con Estados Unidos.

Desde  diciembre de 2014, año en que comenzaron a descongelarse las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, pero también, momento en que las restricciones para salir de la isla disminuyeron, un amplio número de cubanos comenzó a buscar mejores rutas para llegar a Estados Unidos. Una de ellas fue México.

Una vez en México, esta población –que se define a sí misma como refugiados políticos y no como migrantes económicos– acude al Instituto Nacional de Migración (INM) para solicitar un salvoconducto que les permita cruzar México sin vivir los horrores que miles de centroamericanos –e incluso mexicanos– pasan todos los días.

Finalmente, la mayoría, ya con apoyo de familiares y redes solidarias en Estados Unidos, toma el avión y arriba a Nuevo Laredo para sumarse a la espera. Mientras tanto albergues como la Casa del Migrante Nazareth los alojan, en lo que se resuelve su situación migratoria o logran cruzar la frontera.

Prevén crisis humanitaria

El pasado 23 de febrero la Casa del Migrante Nazareth celebró su XIII aniversario.  Dirigida por el padre scalabriniano Giovanni Bizzoto, y ubicada a pocos metros del río Bravo en la ciudad de Nuevo Laredo, Tamaulipas, el albergue es un referente fundamental en lo que respecta a la migración en esta región.

A diferencia de años anteriores, en que las nacionalidades centroamericanas predominaban en el albergue, en el último año las cosas han cambiado: son las y los migrantes de Cuba quienes ocupan alrededor de un 80 por ciento del cupo que ahora tiene la casa. 

El acento que se escucha en pasillos, en los dormitorios y en el comedor ya no cuenta con el vos, ahora se habla de aseres y de comida cubana.

En entrevista para Animal Político, el padre Bizzoto estimó -según sus propias cifras no corroboradas por la autoridad- que de los cerca de 60 mil cubanos que cruzaron a Estados Unidos durante 2016, 43 mil lo hicieron por Nuevo Laredo, por lo que no descartó que en este 2017, ante la cancelación de la ley por parte de la administración Obama, se dé una posible crisis humanitaria por el número de cubanos que se quedarán en la frontera.

“Podemos albergar algunas personas. Más de 150. Si hubiera una emergencia tenemos la posibilidad de auxiliarlos con la Casa del Migrante, con la fuerza de todas las parroquias de Nuevo Laredo, así mismo en diálogo con los gobiernos municipal y estatal se verá cómo enfrentar el problema. Estamos a la expectativa de cómo solucionar la situación”, dijo Bizzoto.

El trabajo humanitario

Alrededor de las 2 de la tarde, distintas congregaciones religiosas llevan comida a la Plaza Juárez y la reparten de manera gratuita.

Así, mientras se comen un plato de arroz con frijoles o algún guisado, las y los cubanos se mantienen a la espera de que cambie su suerte.

Algunos grupos pequeños caminan por las calles aledañas, miran las tiendas, entran a algún restaurante o prefieren pagar un hotel a quedarse en el albergue, todo depende del dinero que les manden sus familiares residentes en Miami u Orlando, aunque de no tener recursos, la situación es más precaria y las diferencias entre unos y otros se notan de inmediato.

“Fue una trayectoria muy larga y muy dura para todos los cubanos aquí presentes, por eso necesitamos que alguien nos ayude para hacernos escuchar allá; queremos que nos dejen pasar para demostrarle que podemos trabajar, no queremos ser un carga para el gobierno de Estados Unidos”, dijo Anelí.

Para los responsables de la ayuda humanitaria otorgada, como el padre Bizzoto, surge la pregunta sobre el límite del tiempo que esta situación podrá sostenerse, porque los recursos para hospedaje, comida y transporte son limitados.

Algunos cubanos ya comienzan a buscar trabajo, sin embargo la mayoría pasa los días en la Plaza Juárez, esperando.

Del lado institucional, tanto los gobiernos cubano y mexicano no han emitido un posicionamiento público oficial y no se han pronunciado frente a la creciente población flotante de ciudadanos de origen cubano varada en Nuevo Laredo, u otras ciudades.

Lo que ha ocurrido durante los primeros meses de 2017 es la repatriación a Cuba por parte del INM de por lo menos 161 personas, que se encontraban en México y cuya situación migratoria era irregular.

La realidad dicha por los propios cubanos es que se encuentran dispuestos a esperar el tiempo que sea necesario para cruzar a Estados Unidos, y solo utilizar México como país de paso.

“Tenemos tremenda fe en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nos ayude a nosotros; los hermanos cubanos de Miami confían y votaron por él.  No nos vamos a aventurar por la frontera, no vamos a brincar el muro, no vamos a cruzar el río, todo lo haremos pacíficamente”, dijo Anelí.

Fotos: Heriberto Paredes

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Escándalos con la vacuna del coronavirus: cómo la lucha contra el COVID-19 desnuda viejos vicios de América Latina

El desarrollo de vacunas para combatir el coronarios ilusionó a la región, golpeada con especial dureza por la pandemia. Después surgieron los problemas.
27 de febrero, 2021
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En Argentina, Ecuador y Perú, los escándalos tumban a ministros de Salud. En Brasil, hubo al mismo tiempo escasez y desperdicio de vacunas. Y en otros países de la región recién llegan las primeras dosis.

La vacunación contra el COVID-19 se volvió de pronto un espejo flamante de viejos problemas del subcontinente como la corrupción, el favoritismo, la falta de planificación o la incapacidad para resolver grandes desafíos.

Cuando México protestó la semana pasada en Naciones Unidas por el “acaparamiento” de vacunas en los países ricos, puso el foco sobre algo reconocido por la Organización Mundial de la Salud: la alarmante brecha en la distribución global de las dosis.

Pero el rezago de la vacunación en Latinoamérica respecto a otras regiones se debe también a deficiencias propias, advierten expertos.

Por ejemplo, la carencia de materiales elementales como viales o filtros en México retrasó el envase y la distribución de millones de dosis de la “vacuna latinoamericana” producida en Argentina tras un acuerdo con la farmacéutica AstraZeneca.

“Hay una cuestión de dependencia externa, pero esa dependencia también es un fallo de América Latina: no tenemos la capacidad de producir esas vacunas, mientras que India o China, que eran tan subdesarrollados como nosotros hace 30 años, logran hacerlo”, dice Miguel Lago, director ejecutivo del Instituto de Estudios para Políticas de Salud (IEPS) en Brasil, a BBC Mundo.

“Terminemos con la payasada”

Con cerca de un cuarto de las muertes por COVID-19 en el mundo, pese a tener 8,5% de la población global, América Latina ha sido golpeada con especial dureza por la pandemia.

La región también sufrió el año pasado el peor desplome económico mundial tras la llegada del coronavirus, con una contracción de 7,4% del PIB según estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

Exministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos

Getty Images
El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, renunció tras un escándalo por el envío de vacunas a un geriátrico donde estaba su madre.

En este contexto, el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus ilusionó a los latinoamericanos con ver pronto la luz al final del túnel.

Sin embargo, los esfuerzos de vacunación regional han estado marcados por polémicas, demoras y frustraciones.

Las renuncias de los ministros de Salud en Argentina, Ecuador y Perú ocurrieron después que en sus países se denunciara favoritismo en el acceso a las vacunas que escasean para la población en general.

El ministro ecuatoriano de Salud, Juan Carlos Zevallos, dimitió a su cargo este viernes, en medio de investigaciones por el envío de parte de las primeras dosis de vacunas a un geriátrico privado donde estaba su madre.

En Argentina y Perú se reveló que funcionarios, exgobernantes o personas influyentes también se vacunaron de forma preferencial, sin seguir las reglas puestas al resto de la población.

Durante una visita a México esta semana tras pedir la dimisión de su ministro, el presidente argentino, Alberto Fernández, buscó enterrar el escándalo: “Terminemos con la payasada”, dijo.

El presidente argentino, Alberto Fernández, durante una visita a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Getty Images
El presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a la polémica por “vacunas VIP” en su país durante una visita a su par mexicano López Obrador.

El mandatario aludió a la investigación judicial abierta sobre el caso denominado “Vacunatorio VIP” en su país y sostuvo que “no hay ningún tipo penal en Argentina que diga ‘será castigado el que vacune a otro que se adelantó en la fila'”.

Pero otros creen que estos casos son síntomas de antiguos vicios de la región, como el irrespeto a las normas o el uso de recursos públicos para beneficio de algunos.

“En todos los países donde saltan escándalos se repite una práctica bastante común: eludir las estructuras formales del Estado para canalizar las vacunas sin planes y protocolos claros y transparentes de atención a las poblaciones vulnerables. Más bien lo contrario: protejo y atiendo a los míos”, escribió Felipe Burbano de Lara, sociólogo, politólogo y columnista del diario El Universo de Ecuador.

Chile es el país de la región donde el proceso de inoculación avanza de forma más aceitada: casi 17% de su población de 19 millones fue vacunada en febrero.

Plan de vacunación masiva en Chile.

Getty Images
En Chile la campaña de vacunación masiva avanza con rapidez.

El caso chileno es visto como una prueba de que en la región es posible vacunar a tasas similares o incluso superiores al mundo desarrollado gracias a una robusta red de atención de salud que falta en otros países, además del poder adquisitivo y la rapidez del gobierno para comprar millones de dosis.

Pero tampoco Chile ha estado libre de polémicas en su campaña de vacunación: al menos 37.000 personas en ese país se adelantaron a su turno sin tener factores de riesgo, según datos oficiales.

“Ninguna fuerza”

Otro país latinoamericano que evidencia los contratiempos de vacunación en la región es Brasil, donde menos de 4% de la población ha recibido dosis hasta ahora.

Además de tener sus propias denuncias de irregularidades en el acceso a las vacunas, Brasil experimenta una escasez de dosis que expertos atribuyen a errores de planificación del gobierno de Jair Boslonaro.

Grandes ciudades brasileñas como Río de Janeiro, Porto Alegre o Salvador llegaron a suspender las inoculaciones por falta de vacunas, mientras también se reportaban en el país desperdicios de dosis abiertas que perdieron validez antes de ser inyectadas.

Vacuna en Rio de Janeiro

EPA/ANTONIO LACERDA
La primera etapa de vacunación en Brasil tuvo al mismo tiempo escasez y desperdicio de dosis.

Los países más rezagados de América Latina en la carrera de la vacunación contra el COVID-19 son Guatemala, Honduras, Nicaragua y Uruguay, que apenas importaron sus primeras dosis esta semana, mientras Cuba aún busca desarrollar sus propias vacunas.

Algunos observan que otra característica histórica de la región, como la falta de unidad y coordinación entre los países, también afectó sus posibilidades de demandar más vacunas al resto del mundo.

“América Latina no negocia como bloque, sino que cada país negocia como puede, entonces claro que no tiene ninguna fuerza”, señala Lago.

Se estima que, sin acelerar su ritmo actual de vacunación, varios países latinoamericanos podrían tardar años en alcanzar los niveles de inmunidad necesarios en sus poblaciones para volver a la normalidad.

Ciudad de Panamá

Getty Images
La lentitud de la vacunación en América Latina puede profundizar viejos problemas sociales de la región, como la desigualdad.

Como si se tratara de un círculo vicioso, esto amenaza a su vez con profundizar problemas sociales de una región que ya era considerada la más desigual del mundo.

Nora Lustig, una profesora de economía en la Universidad de Tulane, advierte que los efectos podrían llegar incluso a largo plazo por el cierre de escuelas para niños de familias de bajos recursos.

“En la medida que no tengas la capacidad de crear un espacio de normalidad a través de un proceso de vacunación más rápido”, dice Lustig a BBC Mundo, “vas a tener un impacto sobre la economía, la desigualdad y la pobreza”.


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