El único derecho de las trabajadoras del hogar: demanda por despido injustificado
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El único derecho de las trabajadoras del hogar: demanda por despido injustificado

Aunque no haya un contrato firmado, estas trabajadoras pueden apelar a las leyes en caso de un despido injustificado, pero se enfrentan a una limitante: deben acreditar la relación laboral
Por Claudia Altamirano
30 de marzo, 2017
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Tras el fallecimiento de su padre, Gabriela Ramírez se vio obligada a trabajar para apoyar económicamente a su madre, aunque sólo tenía 15 años. Empezó en la casa de una mujer mayor a la que cuidó por varios años hasta su muerte, y después siguió trabajando con otros miembros de esa familia por un cuarto de siglo, hasta finales de 2015.

El nieto de aquella maestra se casó y su nueva esposa no quería en su casa a “personas que no fueran de su confianza”, por lo que Gabriela fue despedida junto con el resto del personal, incluido su esposo que era chofer. Los trabajadores intentaron conservar su empleo y, al no lograrlo, pidieron al menos una indemnización por el despido, pero la esposa del señor se opuso. “¿Por qué le vas a dar algo si es una gata?”, reprochó la mujer.

Ante este panorama, Ramírez acudió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, donde le recomendaron pedir orientación al Instituto de las Mujeres y de ahí la canalizaron al Centro de Apoyo y Capacitación para Empleadas del Hogar (Caceh), quienes la asesoraron para iniciar un proceso legal y la apoyaron durante el juicio en la Junta de  Conciliación y Arbitraje. Gabriela, su esposo y otra compañera ganaron la demanda a principios de 2016 y desde entonces, aquel empleador les ha pagado mes a mes la liquidación que por ley les corresponde.

El caso de estos empleados, sin embargo, es excepcional. Aunque todos los trabajadores del hogar tienen derecho a exigir una indemnización en caso de despido injustificado o de cualquier abuso laboral, este recurso se ve frecuentemente limitado por un obstáculo: acreditar su trabajo.

Igual que cualquier trabajador informal –que en México son el 60 % de la fuerza productiva- los del hogar no cuentan con un contrato ni prestaciones y, sin embargo, generan derechos laborales solo por estar sujetos a un horario, un lugar de trabajo y recibir órdenes de un patrón, asegura el abogado Manuel Fuentes, especialista en el sector.

En México, el trabajo doméstico no tiene reconocimiento legal porque se da como una opción para personas que no tienen estudios ni experiencia en otra actividad, por lo que se desarrolla de manera espontánea y bajo las reglas del empleador. Los 2.4 millones de trabajadores del hogar (95 % mujeres) realizan su trabajo en la informalidad y sin derechos laborales, por lo que no tienen prestaciones y casi ninguna ha recibido una liquidación al ser despedida, pues no tienen forma documental de comprobar que trabajaron en una casa.

“De acuerdo con el derecho laboral no se requiere antigüedad específica (para exigir indemnización), desde el momento de la contratación se vuelve un trabajador como cualquiera. No es necesario que haya contrato por escrito para reconocer sus derechos, basta que tenga horario, esté sujeta a un lugar de trabajo y reciba órdenes de un empleador, pero hay que demostrarlo, ahí es donde muchos casos se atoran”, explica el defensor.

En el caso de las trabajadoras de entrada por salida –que no viven en la casa del empleador sino que laboran en ella solo unas horas- también se genera una relación laboral conocida como “labores discontinuas”, que les otorga derechos pero con la misma condición: poder comprobar tanto la relación como el despido injustificado, lo que se vuelve aún más difícil porque los empleadores suelen acusarlas de robo, inasistencia al trabajo, incumplimiento y otras faltas, con el objetivo de eludir su responsabilidad.

“Acceder a la justicia es algo que prácticamente no se logra para cualquier trabajador, sólo un 5 % de las demandas (laborales) resultan a favor del demandante”, lamenta el abogado, asesor del Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho).

Pero el panorama es peor para las trabajadoras del hogar (95 % de este sector son mujeres), pues su trabajo, además de ser informal, se desarrolla en la privacidad del hogar del empleador. “La indemnización en caso de despido es un derecho, no estamos pidiendo limosna. Y ellos lo único que te quieren dar es los días que trabajaste y ya”, refiere Ana Laura Aquino, secretaria general Colegiada del Sinactraho.

El problema, explica, es que el empleador no reconoce su casa como un centro de trabajo ni a la trabajadora como tal, sino que la ven como una persona que “les ayuda en la casa”. Fue el caso de Gabriela, a quien sus empleadores acusaron de ‘ingratitud’ por tomar acciones legales contra ellos.

“Como es tuyo, como el que manda eres tú en tu casa, no tiene que haber una ley que rija si la ley eres tú; no entienden que a la hora de contratar a alguien te conviertes en un centro de trabajo, no lo reconocen y esto no ayuda. No es fácil hacerles entender que no es su ley, es la Ley Federal del Trabajo la que tiene que regir ahí”, puntualiza Aquino.

El pago por día de trabajo de Gabriela siempre fue de 300 pesos, sin embargo su empleador declaró durante el juicio que le pagaba 500, así que la demanda se basó en esa cantidad y sobre eso se fijó la indemnización. “Le gané todo, no negocié nada porque mis derechos no son negociables, eso aprendí en los talleres”, cuenta la trabajadora sobre su experiencia en el Sindicato.

No obstante, ella dice que su triunfo no es el pago sino el reconocimiento. “Más que el dinero, es porque se me reconozca como un ser humano que trabaja y que tiene derechos”.

Gráfico: Omar Bobadilla

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4 consejos (muy) simples para lidiar con la fatiga que nos generan las pantallas

Para muchos, este último año la casa se transformó en el lugar de trabajo. Y la vista es uno de los sentidos perjudicados por tanto consumo de pantallas digitales. Te compartimos consejos fáciles que puedes aplicar para aliviar la fatiga ocular.
17 de abril, 2021
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Agenda para hoy:

7:00 a 9:00 – revisar las noticias y los correos (dispositivo: teléfono celular).

10:00 – reunión por Zoom (dispositivo: tableta)

10:30 a 18:30 – trabajar (dispositivo: computadora portátil)

20:00 – serie (dispositivo: televisor)

Tal vez esta agenda del día puede aplicarse a muchas personas que durante la pandemia por la covid-19 tuvieron que adaptarse al teletrabajo.

Y la consecuencia evidente tras estas actividades es que nuestros ojos estén cansados por estar mirando constantemente dispositivos electrónicos.

Según un reciente estudio publicado en la revista American Journal of Ophthalmology, el exceso de exposición a las pantallas digitales y las actividades al aire libre limitadas están asociadas a la aparición y la progresión de la miopía y podrían agravarse durante y posteriormente al período de la pandemia.

En un lente se refleja una pantalla electrónica.

Getty Images

Incluso algunos oftalmólogos advierten que “la fatiga visual digital en la pandemia de la covid-19 es una amenaza emergente para la salud pública”, según publica el Indian Journal of Ophthalmology.

Los niños tampoco están exentos. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP, por sus siglas en inglés) sostiene que mirar las pantallas durante horas y horas puede provocar fatiga visual, visión borrosa y ojos secos también en los menores.

Pero a no desesperarse.

Aquí te compartimos 4 consejos simples que puedes aplicar en el teletrabajo y en tus horas de ocio electrónicas para aliviar la fatiga que genera la prolongada exposición a las pantallas digitales.

1. Alarma para la 20-20-20

Ya te contamos sobre los beneficios de la regla 20-20-20 en la que tanto insisten los especialistas en ojos. 👉 La regla 20-20-20

Igual, te la refrescamos.

Reloj que marca 20 segundos.

Getty Images
La regla 20-20-20 es una manera de ayudar a descansar los ojos.

La técnica 20-20-20 sirve para relajar los músculos de dentro y alrededor de los ojos que son los que hacen que puedas mirar detenidamente en una misma dirección.

Consiste en que cada 20 minutos, debes mirar algo al menos a 20 pies de distancia, que son unos seis metros, durante 20 segundos.

Pero seamos sinceros. ¿Recuerdas descansar los ojos cada 20 minutos?

Una solución práctica para cumplir con la regla es programar una alarma en el teléfono.

Si tu teléfono no cuenta con esa función, existen varias aplicaciones gratuitas que puedes descargar como Repeat Alarm o Interval Timer y que cada 20 minutos tengas un ayuda de memoria electrónico.

2. Lámparas LED y ubicación

Si la luz artificial de tu casa te provoca dolores de cabeza, una recomendación es cambiar las bombillas.

Intenta usar lámparas LED o una luz más suave que no cause destellos o haga zumbido.

Otro consejo es que coloques la pantalla de la computadora evitando el reflejo sobre todo de la iluminación que provenga del techo o de las ventanas.

Un hombre a oscuras mira una pantalla.

Getty Images
Puedes mejorar la luz y tu posición frente a la pantalla para aliviar la fatiga ocular.

Por último, según la Asociación Estadounidense de Optometristas (AOA, por sus siglas en inglés), a la mayoría de las personas les resulta más cómodo ver una pantalla cuando los ojos miran hacia abajo.

La pantalla debe estar entre unos 15 a 20 grados por debajo del nivel de los ojos medido desde el centro de la pantalla (entre unos 10 y 12 cm) y entre 50 a 70 cm de distancia de los ojos.

3. Letra más grande y color

Adaptar la letra de la computadora puede ayudarte a que el ojo no se esfuerce más de lo que ya lo hace diariamente frente la pantalla.

No hay un tamaño ideal que se adapte a todas las personas así que debes encontrar cuál te sienta mejor, opinan los especialistas.

Una mujer frunce el ceño intentando leer la pantalla del teléfono celular.

Getty Images
Recuerda que puedes ajustar el tamaño de la letra en sus aparatos electrónicos para no forzar tu vista.

Ajustar el brillo de la pantalla para que coincida con el nivel de la luz en donde te encuentres es otra forma de ayudar a evitar la fatiga ocular.

Y algunos expertos dicen que el texto oscuro sobre un fondo claro es generalmente mejor para los ojos que el texto claro sobre un fondo oscuro.

4. Presente en Zoom

¿Estás cansado de las reuniones de Zoom?

De ellas tal vez no puedas escaparte pero si te fatiga ver tu propio rostro en la pantalla puedes ocultarlo sin que afecte la comunicación.

Puedes hacerlo con la función “Hide self view” en el menú que se despliega en los tres puntos a la derecha del cuadro donde aparece tu cara.

Boris Miranda y Analía Llorente en una llamada de Zoom.

BBC
Puedes ocultar tu rostro en una llamada de Zoom si estás cansado de verte a ti mismo.

Puedes volver a habilitarlo si cambiaste de opinión.

Y tú que llevas trabajando o estudiando en casa hace más de un año por la pandemia del covid-19, ¿tienes algunos consejos simples para evitar la fatiga que te provocan las pantallas de los aparatos electrónicos?

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