En 3 años hay 350 desaparecidos en Veracruz; menos del 5% han sido localizadas
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

En 3 años hay 350 desaparecidos en Veracruz; menos del 5% han sido localizadas

En la lista de víctimas figuran desde niñas hasta amas de casa, estudiantes, choferes, policías e ingenieros. Solo 6 de cada 10 son buscados por la Fiscalía Especializada en Desaparecidos.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
16 de marzo, 2017
Comparte

Entre 2014 y 2016, la Procuraduría General de la República (PGR) registró la desaparición de más de 350 personas en Veracruz. Entre las víctimas hay comerciantes, agentes de viajes, amas casa, estudiantes, policías, profesores, ingenieros, choferes del transporte público y un largo etcétera.

De todas estas personas menos del 5% han sido localizadas, casi la mitad de ellas sin vida. Además cerca del 40% de las víctimas ni siquiera son buscados por la Fiscalía Especializada de Búsqueda de Personas Desaparecidas (Fiscalía).

Animal Político revisó datos oficiales revelados por la PGR a través de solicitudes de transparencia, los cuales confirman que Veracruz es uno de los dos estados con el mayor registro a nivel federal de personas desaparecidas y una de las de mayor incidencia de casos de desaparición forzada en donde presuntamente participaron autoridades.

Estos datos corresponden solamente a los casos federales que indaga la PGR y en donde se presume que la desaparición pudiera estar ligada con la delincuencia organizada o con algún otro delito federal. No incluyen los casos denunciados localmente.

De acuerdo con la respuesta a la solicitud folio 0001700319416, entre enero de 2014 y noviembre de 2016, la Procuraduría reportó 356 casos de personas que fueron vistas por última vez en Veracruz. Se trata de la segunda mayor proporción solo detrás de Guerrero, en donde casos como el de los estudiantes de Ayotzinapa han disparado los índices.

Lee: La Brigada de ciudadanos que busca a personas desaparecidas en tumbas clandestinas de Veracruz

De todos esos casos, la Fiscalía –que tiene un equipo de 30 agentes ministeriales especializados en este tema– investiga la desaparición de 225 personas que representan únicamente el 63% de todos los casos. Esto de acuerdo con los datos ofrecidos vía transparencia gubernamental.

Esto significa que, en promedio, la Fiscalía investiga el paradero de 6 de cada 10 personas. Los expedientes de las otras víctimas permanecen en la delegación estatal de la PGR en Veracruz o en alguna otra subprocuraduría sin que hayan sido atraídos por la Fiscalía.

En cuanto a las personas localizadas, la PGR reportó que únicamente se han encontrado a 17 personas, de las cuales nueve fueron encontradas con vida y ocho mas ya muertas.

Si se compara la proporción de personas localizadas respecto a las personas que la PGR tiene registradas como desaparecidas en los últimos tres años, se aprecia que la efectividad en la localización de las víctimas es de apenas el 4.7 por ciento.

Dicho de otra forma, más del 95 por ciento de las víctimas registradas en averiguaciones de desaparición por la Procuraduría en Veracruz siguen sin ser encontradas.

Entre los desaparecidos: niñas, estudiantes, amas de casa…

Los datos de la PGR dejan en evidencia la diversidad de las personas que han desaparecido en Veracruz.

Entre 2014  y 2016, han desaparecido 41 niñas y mujeres desde los 11 hasta los 30 años en situaciones que podrían estar vinculadas con casos de trata, crimen organizado o algún otro delito del orden federal.

Lee: La desaparición de cuatro jóvenes y una familia, casos que esperan respuestas en Veracruz

En tanto, a través de la respuesta a la solicitud 0001700250916 la Fiscalía reveló los perfiles de los casos que sí se encuentra investigando, aunque en 102 de ellos dijo desconocer a que se dedicaban las víctimas.

Pero entre los que si detalló se encuentran, por ejemplo, 29 estudiantes desaparecidos, 22 comerciantes o agentes de ventas de distintos establecimientos, siete conductores de transportes públicos o de carga, seis profesores o catedráticos, seis policías, seis elementos de seguridad privada, cuatro operadores de maquinaria industrial, tres ingenieros.

También se reporta cuatro casos de amas de casa, tres trabajadores en actividades agrícolas desaparecidos, tres ayudantes de choferes, dos trabajadores del ramo de la minería, tres vendedores ambulantes, entre otros.

Por rangos de edad, de las poco más de 200 personas desaparecidas que busca la Fiscalía 49 son jóvenes de entre 19 y 23 años de edad, 36 de entre 29 y 33 años, 30 víctimas de entre 24 y 28 años de edad, 20  son menores de 18 años de edad, 19 tienen entre 34 y 38 años, y el resto de toras de otras edades.

Foco rojo en desaparición forzada

Veracruz es junto con Tamaulipas el estado líder en investigaciones federales por desaparición forzada en los últimos tres años.  De acuerdo con los datos de la PGR, se han iniciado siete averiguaciones previas por presunta desaparición forzada en cada una de estas entidades.

La Convención Internacional para la Protección de todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas ha dicho que se entiende por desaparición forzada “el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.”

El total de víctimas por estos casos de desaparición forzada en Veracruz, entre el 2014 y 2016, es de 58 personas. De todos estos casos solo 17 personas son investigadas por la Fiscalía.

Los casos de desaparición forzada que investiga la Procuraduría corresponden a aquellos en los que están involucrados tanto elementos de la Secretaría de Marina y de la Defensa Nacional, así como policías estatales o municipales presuntamente vinculados con la delincuencia organizada.

Los datos de estos casos se mantienen bajo sigilo pues corresponden a investigaciones que están en desarrollo.

Uno de los casos de presunta desaparición forzada que investigó la PGR y que continúa sin ser resuelto fue el de cinco jóvenes de la zona de Tierra Blanca, quienes fueron detenidos y desaparecidos de forma ilegal por policías estatales en el referido municipio.

Los restos de dos de las víctimas fueron localizados en un rancho en donde se hallaron miles de fragmentos humanos y que presuntamente era utilizado por el Cártel de Jalisco Nueva Generación, sin embargo, de las otras tres víctimas no se tienen datos.

La semana pasada Animal Político publicó un nuevo caso de tres turistas originarios de Oaxaca que desaparecieron en Veracruz y en donde según las investigaciones  hechas por sus propios familiares, podrían haber elementos dela Marina involucrados. Hasta ahora este caso no ha sido atraído por la Procuraduría General de la República (PGR).

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Los muertos vivientes de India: ‘Me miraron como si fuera un fantasma’

Una persona muerta lógicamente no puede poseer tierras. En India, podrías perderlo todo si te sacan un certificado de defunción.
2 de septiembre, 2021
Comparte

Si estás muerto, no es posible que puedas poseer tierras.

Esta es una simple lógica que ha generado innumerables casos de personas registradas como muertas y despojadas de sus propiedades en India. Y muchos han descubierto que es muy poco lo que pueden hacer al respecto, según escribe Chloe Hadjimatheou de la BBC.

Padesar Yadav está vivo y en forma, por eso fue una gran sorpresa para él descubrir que, según un papel, está muerto.

A finales de los años 1970, después de la muerte de su hija y de su yerno, inesperadamente tuvo que criar a sus dos nietos.

Para pagar su crianza y educación, vendió unas tierras que había heredado de su padre en el pueblo donde nació.

Pero unos meses después recibió una extraña llamada telefónica.

“El hombre al que le había vendido la tierra me llamó para decirme que había un caso legal en mi contra”, recuerda.

“Dijo que mi sobrino les había dicho a todos que yo había muerto y que un impostor había vendido la tierra”.

Yadav viajó inmediatamente desde Calcuta, donde vive ahora, a la aldea en el distrito de Azamgarh en Uttar Pradesh, en el centronorte de India. Cuando llegó, la gente se mostró sorprendida al verlo.

“Me miraron como si estuvieran viendo un fantasma y dijeron: ‘¡Tú estás muerto! ¡Ya te hemos hecho rituales de duelo!'”

Yadav dice que él y su sobrino tenían una relación cercana y que el joven solía ir a visitarlo cuando viajaba a la ciudad.

Pero las visitas cesaron cuando Yadav le informó que planeaba vender la tierra familiar.

Luego se enteró de que su sobrino estaba reclamando la tierra como su herencia y Yadav se enfrentó a él.

“Dijo: ‘Nunca he visto a este tipo en mi vida. Mi tío está muerto’. Yo estaba en shock'”, cuenta Yadav.

“Le dije: ‘Estoy parado aquí, vivo, justo frente a ti, ¿cómo no puedes reconocerme?‘”.

La Asociación de Muertos Vivientes

Yadav dice que lloró durante días, pero luego se recompuso y llamó a la Asociación de Muertos Vivientes de India.

Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes

BBC
Lal Bihari Mritak envuelto en una pancarta de la Asociación de Muertos Vivientes.

La organización es dirigida por Lal Bihari Mritak, un hombre de unos 60 años que algo sabe acerca de ser declarado muerto: vivió un tercio de su vida como alguien que supuestamente había fallecido.

Bihari proviene de una familia extremadamente pobre.

Nunca aprendió a leer ni a escribir porque lo enviaron a trabajara los 7 años a una fábrica de vestidos saris. Cuando tenía 20 abrió su propio taller textil en una ciudad vecina, pero necesitaba un préstamo para poner en marcha el negocio y el banco le pedía una garantía.

Fue a la oficina del gobierno local en su aldea, Khalilabad, también en el distrito de Azamgarh, con la esperanza de obtener las escrituras de la tierra que había heredado de su padre.

El contador del pueblo buscó su nombre y encontró los documentos, pero también halló un certificado de defunción que decía que Lal Bihari estaba muerto.

De nada sirvió el reclamo de Bihari, quien alegaba que no podía estar muerto porque estaba parado allí.

“Aquí en estos documentos, en blanco y negro, dice que estás muerto“, le dijeron.

Cuando se registró la muerte de Bihari ante la autoridad local, la tierra y las propiedades que había heredado de su padre habían pasado de él a la familia de su tío.

Hasta el día de hoy, Bihari asegura que no tiene claro si fue un error administrativo o si su tío lo estafó.

En cualquier caso, Bihari estaba arruinado. Tuvo que cerrar su taller y su familia quedó desamparada.

Pobres, analfabetos y de castas bajas

Pero Bihari no estaba dispuesto a rendirse y aceptar su supuesta muerte sin luchar, y pronto se dio cuenta de que no estaba solo. Personas en todo el país estaban siendo estafadas por familiares que las declaraban muertas para apoderarse de sus tierras.

Fue así que Bihari creó la Asociación de Muertos Vivientes para unir a todas estas personas y comenzó una campaña para llamar la atención sobre su difícil situación.

Según una estimación, hay 40.000 muertos vivientes solo en el estado de Uttar Pradesh, la mayoría de ellos pobres, analfabetos y de castas bajas.

Bihari le agregó el sufijo mritak a su nombre, que significa “el difunto”, y pasó a llamarse “el difunto Lal Bihari”.

Junto a otros en su situación, organizó protestas para llamar la atención de los medios. Pero nada de esto fue suficiente para hacer que su estatus cambiara.

Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Getty Images
Lal Bihari Mritak (derecha) en 2015, con un granjero declarado muerto por su hermano.

Luego decidió presentarse a las elecciones nacionales y logró que el nombre de un muerto apareciera en la boleta electoral.

Cuando eso no fue suficiente para convencer a las autoridades de que estaba vivo, casi se suicida tras hacer tres huelgas de hambre.

Finalmente, desesperado, decidió violar la ley secuestrando al hijo de su tío. Esperaba que la policía lo arrestara y, al hacerlo, se viera obligado a aceptar que estaba vivo; después de todo, no se puede arrestar a un hombre muerto.

Pero la policía se dio cuenta de lo que estaba intentando hacer y se negó a involucrarse.

Al final, Bihari encontró justicia no como resultado de sus propios esfuerzos, sino gracias al mismo sistema que le había cambiado la vida.

Un nuevo magistrado de distrito en Azamgarh examinó su caso nuevamente y decidió que, 18 años después de que lo declararan muerto, Lal Bihari estaba vivo.

Ver su propiedad a través de una cerca

Bihari señala que a través de su Asociación de Muertos Vivientes ha apoyado a miles de personas en toda India que han enfrentado situaciones similares.

Muchos de ellos, cuenta, no han tenido tanta suerte como él. Algunos se han suicidado después de perder la esperanza y pasar años luchando por su caso, mientras que otros murieron de verdad antes de que lograran probar que no estaban muertos.

Tilak Chand Dhakad está apenas empezando su lucha. Actualmente, el hombre tiene 70 años y cuando visita la tierra de cultivo en Madhya Pradesh donde creció, tiene que mirarla a través de una cerca.

El anciano tiene muchos problemas de salud y sabe que es posible que no viva lo suficiente como para volver a caminar por esos campos.

Más joven, Dhakad se mudó a la ciudad con la esperanza de obtener una mejor vida para sus hijos y mayores ingresos. Mientras estaba fuera, le alquiló sus tierras a una pareja.

Tilak Chand Dhakad

BBC
Tilak Chand Dhakad.

Fue cuando regresó al pueblo para firmar unos documentos que descubrió que ya no era el dueño de las tierras porque supuestamente había fallecido.

“El funcionario de la oficina de la autoridad local me dijo que estaba muerto. Pensé: ‘¿Cómo pudo pasar eso?’. Estaba muy asustado”, recuerda.

Dhakad afirma que pronto descubrió que la pareja casada a la que le había estado alquilando la tierra lo había registrado como muerto. La esposa había ido a la corte haciéndose pasar por su viuda y asegurando que estaba feliz de ceder la tierra.

Cuando la BBC se puso en contacto con la pareja a la que Dhakad acusa de adueñarse de su propiedad, la respuesta fue que no deseaban responder a ninguna pregunta.

Anil Kumar, un abogado que ha peleado varios casos de muertos vivientes, estima que en Azamgarh, la provincia donde vive Lal Bihari, debe haber al menos 100 personas que han sido declaradas muertas prematuramente.

Cada caso es complejo, afirma. A veces hay errores administrativos, otras veces se soborna a los funcionarios públicos para que redacten certificados de defunción falsos.

Shaina NC, portavoz del gobernante Partido Popular Indio (BJP), le dijo a la BBC que el gobierno actual ha sido muy diligente en hacer cumplir la legislación para combatir la corrupción.

“En un país tan grande y diverso como India, podría haber algunos casos sueltos que surgen una y otra vez, pero la mayoría (de la gente) está protegida por el buen gobierno del primer ministro, Narendra Modi”, agregó.

“Si hay un caso de corrupción, hay suficientes disposiciones en el Parlamento para asegurarse de que los perpetradores sean puestos a prueba”.

Pero Anil Kumar dice que cuando estos casos son el resultado de una estafa, la justicia puede ser difícil de lograr.

En un caso que defendió, le tomó seis años probar que su cliente estaba vivo, y más de 25 años después, todavía está esperando un veredicto contra el hombre que supuestamente había declarado muerto a su cliente.

“Si este tipo de casos se aceleraran para que el criminal sea castigado, infundiría miedo en la gente y evitaría este tipo de delitos”, señala Kumar.

El pastel de cumpleaños falso

Han pasado más de 45 años desde que Lal Bihari Mritak fue declarado muerto y más de dos décadas desde que logró demostrar que estaba vivo.

Pero todavía organiza, todos los años, una fiesta de cumpleaños, con invitados sentados alrededor de un gran pastel. A medida que el cuchillo corta el glaseado, a sus invitados les queda claro que es solo una caja de cartón decorada, un truco.

Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

BBC
Lal Bihari Mritak y su pastel de cumpleaños.

“Por dentro está totalmente vacío. Así también son algunos funcionarios del gobierno: vacíos e injustos“, denuncia.

“No corté este pastel para celebrarlo. Es un resumen de la sociedad en la que vivimos”.

Bihari indica que todavía recibe llamadas de personas de todo el país que quieren su consejo y su ayuda para demostrar que están vivos, pero con 66 años está perdiendo fuerzas y ​​ahora está contemplando retirarse de la lucha.

“Ya no tengo el dinero ni la energía para dirigir la Asociación de Muertos Vivientes”, agrega, “y no hay nadie que se haga cargo de ella”.

Él siempre ha esperado que los medios nacionales defiendan a los desposeídos y que el gobierno tome medidas drásticas contra los que aceptaban sobornos, pero esto no ha sucedido.

El hombre que pasó 18 años de su vida tratando de demostrar que está vivo algún día realmente estará muerto, sin haber logrado los cambios por los que luchó por mucho tiempo.

Piyush Nagpal, Ajit Sarathi y Praveen Mudholkar reportaron desde el terreno.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarganuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=IJOj88sozcM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.