PGR ignora la mayor fosa ilegal del sexenio; no investiga el hallazgo de 245 cuerpos en Veracruz
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PGR ignora la mayor fosa ilegal del sexenio; no investiga el hallazgo de 245 cuerpos en Veracruz

Pedro Huesca, un MP que soñaba con ser fiscal de Veracruz y su secretario Gerardo Montiel, desaparecidos desde el 15 de abril de 2013, son las dos primeras víctimas identificadas en la mayor fosa clandestina de México.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
13 de marzo, 2017
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Es oficial. La Fiscalía de Justicia de Veracruz confirmó a Animal Político que en el predio denominado Colinas de Santa Fe se han encontrado restos humanos de por lo menos 245 personas que fueron enterradas de forma ilegal en ese sitio.

Esto lo convierte en el conjunto de fosas clandestinas más grande de México del que oficialmente se tenga registro a la fecha. Sin embargo, a pesar de este dato, la Procuraduría General de la República (PGR) no ha iniciado una averiguación previa por el caso, ni tampoco ha atraído las investigaciones.

De acuerdo con el reporte de las autoridades veracruzanas, en este terreno se han descubierto hasta ahora 125 fosas. De ese total, aún restan dos por ser inspeccionadas por los peritos forenses en coordinación con el ‘Colectivo Solecito’; organización civil que es coadyuvante en la búsqueda de los restos. Por lo que se prevé que aún puedan aparecer más cadáveres y restos humanos en este predio que, según la línea de investigación de las autoridades, fue usado como un cementerio clandestino por uno o varios grupos del crimen organizado para sepultar los restos de personas asesinadas.

Hasta la fecha, de las 245 personas enterradas con sus respectivos 245 cráneos en Colinas de Santa Fe  –donde además también se han hallado más de 14 mil restos óseos que pudieran corresponder a otros cuerpos- solo dos han sido plenamente identificadas por los peritos: Pedro Huesca Barradas, agente del Ministerio Público de apenas 30 años, y su secretario Gerardo Montiel, de 29. Ambos desaparecieron el 15 de abril de 2013, tras ser secuestrados en Ciudad Cardel, Veracruz, por integrantes del crimen organizado.

Animal Político te presenta un perfil de las dos primeras víctimas identificadas en Colinas de Santa Fe.

fosa

Pedro Huesca Barradas, agente del Ministerio Público (izq) y su secretario Gerardo Montiel (der).

“Pedro soñaba con ser Fiscal de Veracruz”

Apenas había pasado algo más de una hora desde que el joven matrimonio se despidió como cada mañana con la promesa de verse de nuevo en la noche. Pero Yiridia intuyó rápido que algo no estaba bien.

Tomó el celular y le mandó un mensaje a Pedro, su esposo de 30 años que llevaba ocho meses como Fiscal Especializado adscrito a la Secretaría de Marina en el Operativo Veracruz Seguro, y quien tenía a pesar de su corta edad una larga trayectoria de 10 años en la fiscalía veracruzana, donde también se desempeñaba como Ministerio Público en la agencia octava.

Los minutos pasaban y Pedro no contestaba.

Extrañada, Yiridia comenzó a marcar a los tres números de celular del funcionario. Una llamada. Dos. Tres. Cuatro. Cinco… Y a la 20 comenzó a entrar en pánico cuando escuchó de nuevo el contestador automático anunciado que Pedro no estaba disponible.

El transcurrir del tiempo se tornó pesado. Hasta que, poco después de la última llamada, el padre de Yiridia entró a su despacho, en la oficina de Cultura del Ayuntamiento de Cardel, y le contó que los militares habían encontrado una camioneta baleada muy parecida a la de Pedro.

-En ese momento supe muy claro que algo malo le había pasado a Pedro –dice en entrevista Yiridia.

La veracruzana se levantó del escritorio. Sintió que todo le daba vueltas y comenzó a recordar las discusiones con Pedro. Las veces que le había pedido, que le había rogado, que pidiera protección permanente a la Secretaría de Marina y a la Fiscalía veracruzana. Sobre todo desde que meses antes habían detenido a un importante líder criminal en Córdoba, en la zona centro del estado, y las amenazas del crimen organizado comenzaron a apuntar a Pedro.

-Su sueño era ser fiscal de Veracruz y defendía que siendo honesto y dedicado, iba a cumplir esa meta –comenta Yiridia con voz cansada-. Yo lo apoyé siempre, pero le pedí muchas veces que pidiera protección.

Sin embargo, Pedro no vio motivo para ello.

-Él decía que era una persona honesta y derecha, y que no tenía por qué salir a la calle con miedo. Creo que a lo mataron por ser demasiado honesto e inocente en un mundo de delincuentes.

“La Fiscalía no salió a limpiar el nombre de Pedro”

Días más tarde de que apareciera la camioneta de Pedro baleada y abandonada en una carretera de Ciudad Cardel, en el municipio de La Antigua, agentes de la Policía Ministerial detuvieron a dos presuntos integrantes del Cartel Jalisco Nueva Generación como responsables del secuestro, quienes además dijeron haber recibido la colaboración de otros dos agentes de la Secretaría de Seguridad Pública estatal.

Pero Pedro y Gerardo fueron dejados en el abandono de la memoria durante años.

-Lo que más nos duele es que Pedro era un apasionado de su trabajo y en la Fiscalía de Veracruz no hubo ningún reconocimiento a su labor –critica Yiridia, quien cuenta que la desaparición de su esposo “les pegó socialmente” porque en Cardel no faltaban los susurros que aseguraban que a su marido lo levantaron por tener algún vínculo con el crimen organizado.

-No tuvieron ni la atención de salir públicamente a decir quién fue Pedro, por lo menos para que su imagen no quedara manchada por quienes no sabían cuál era su trabajo. Porque él dedicó su vida a ayudar a Veracruz y a intentar que se hiciera algo de justicia.

Y lo mismo dice sobre Gerardo Montiel, el oficial secretario de su esposo, a quien llegó a considerar de su propia familia tras ocho meses de trabajar “día, tarde y noche” con Pedro.

-Para Gerardo, la Fiscalía tampoco tuvo ni un mínimo reconocimiento. Fue una persona muy eficiente en su trabajo que estuvo hasta el final con mi esposo. Lo dio todo por él.

Los encontraron con sus credenciales

En total, desde que la PGR publicó la ficha de desaparición de Pedro y Gerardo, pasaron cuatro años hasta que el Colectivo Solecito, al que se incorporó la madre de Pedro en 2015, halló sus restos en el cementerio clandestino de Colinas de Santa Fe, en el puerto de Veracruz.

Entre las ropas de los cadáveres de Pedro y Gerardo fueron halladas sus credenciales de identidad, lo cual facilitó mucho las labores de identificación de los restos. Sin embargo, junto a ellos, al menos otras 243 personas aún esperan a ser identificadas.

-Desde que el Colectivo Solecito los encontró ha vuelto la paz a mi casa y a la de mi familia –dice Yiridia, que concluye con un suspiro, resignada-. Fueron años de lucha y de mucho sufrimiento, pero al final cumplimos con la promesa de encontrarlo.

La fosa más grande y PGR no investiga

El terreno de Colinas de Santa Fe ya es el conjunto de fosas clandestinas más grande del que se tenga registro oficial y pese a ello la Procuraduría General de la República (PGR) no ha iniciado una averiguación previa por el caso, ni tampoco ha atraído las investigaciones.

Así lo confirma la información oficial dada a conocer por la Procuraduría como respuesta a la solicitud de información pública folio 0001700010717 en la que se pidió a la dependencia proporcionar el número y localización de las fosas que se encuentra investigando desde el año 2006.

El oficio fechado el 25 de enero de este año da una relación de las fosas que son objeto de las averiguaciones federales pero no aparece ni un solo caso correspondiente al estado de Veracruz. Cabe recordar que las primeras fosas clandestinas con restos humanos en Colinas de Santa Fe fueron descubiertas desde agosto de 2016.

Este hecho llama aún más la atención ya que Veracruz es la segunda entidad del país con el mayor número de personas desaparecidas vinculadas a una averiguación previa federal en la PGR con 198 personas, solo detrás del Guerrero. Esto, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas.

En cuanto a los casos que sí indaga la PGR, el más numeroso en cuanto a cuerpos encontrados es el de San Fernando, en Tamaulipas, con 120 víctimas en abril de 2011. Y luego le sigue el conjunto de fosas descubiertas en el municipio de La Barca, Jalisco, con 75 cuerpos entre noviembre de 2013 y enero de 2014.

Animal Político publicó en septiembre pasado que aun con la participación de la PGR más del 80% de los cuerpos encontrados en fosas clandestinas en la última década en México continúan sin ser identificados. 

Colinas de Santa FE: el segundo caso

Cabe recordar que el predio de Colinas de Santa Fe es el segundo caso en un año en el que se descubre un sitio que fue usado para sepultar ilegalmente miles de restos humanos en Veracruz. El anterior fue en El Rancho El Limón en el municipio de Tlalixcoyan y en donde se encontraron por lo menos tres mil fragmentos de restos humanos. En ese sitio fue donde presuntamente desaparecieron restos de los jóvenes secuestrados en el caso Tierra Blanca.

Tanto en el caso del rancho como en el de Colinas de Santa Fe, la investigación señala como posibles involucrados, según las autoridades estatales, al Cártel Jalisco Nueva Generación y a Los Zetas.

Esta es la respuesta dada por PGR.

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500 años de la Conquista México- Tenochtitlan: ¿una traición indígena?

La caída de México-Tenochtitlan, ocurrida justo este viernes hace 500 años, el 13 de agosto de 1521, cambió todo en el mundo prehispánico. ¿Cómo se fraguó y por qué dejó a una facción como "traidora"?
13 de agosto, 2021
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Hace 500 años ocurrió uno de los episodios más transformadores de la historia de México.

El 13 de agosto de 1521, hace justo ahora 500 años, la ciudad indígena de México-Tenochtitlan -hoy Ciudad de México- fue capturada luego de un estado de sitio y batallas encarnizadas que se prolongaron durante tres meses.

Era la conquista de México, la cual fue protagonizada por miles de guerreros con rostro y color de piel familiar para los mexicas que gobernaban aquella imponente urbe.

Y es que tal hazaña fue obra de un ejército 99% indígena.

El otro 1% era un contingente de hispanos, esclavos africanos e indígenas caribeños encabezados por un hombre, el español Hernán Cortés.

“Lo que los une es un enemigo común, los de México-Tenochtitlan”, dice a BBC Mundo el historiador Miguel Pastrana, un investigador sobre el periodo indígena-colonial de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Cortés fue el gran articulador de una alianza que los indígenas en ese momento, subraya Pastrana, entendieron de otra manera. Entonces desconocían que desembocaría en el poder hispano en América.

“Hasta la caída de Tenochtitlan, los indígenas ven a los españoles como un grupo más de tantos. No concibieron la magnitud del cambio que se avecinaba. No son del todo conscientes de las implicaciones de la presencia española”, advierte el investigador.

Una ilustración de Tenochtitlan

DEA PICTURE LIBRARY/De Agostini via Getty Images
Hernán Cortés describió Tenochtitlan como una urbe palaciega. Esta ilustración, del año 1900 aprox., muestra la plaza central y el Templo Mayor en el siglo XVI.

Eso ha dejado a pueblos mexicanos con origen indígena, como Tlaxcala, bajo el estigma de “traición”.

Pero una revisión fiel de los hechos muestra que lo ocurrido hace 500 años no fue ni una gesta épica de los hispanos ni una traición indígena, sino el producto de una alianza muy pragmática.

Los indígenas no eran un pueblo único

Una cosa hay que tener clara para comprender lo que ocurrió, explican los historiadores: los pueblos indígenas de la región eran muchos y cada uno actuaba conforme a sus propios intereses.

Había señoríos, los atépetl, cada uno de las cuales tenía su propio gobernante (tlatoani), su pueblo y su territorio.

Altépelt, o ciudad-Estado. La organización política de aquella época estaba conformada por los "altépetl", o ciudad-Estado [ México-Tenochtitlan Era la principal ciudad-Estado de la Triple Alianza, junto a los señoríos de Texcoco y Tacuba. ],[ Tlaxcallan Era la unión de cuatro altépetl: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Se aliaron con los europeos. ] , Source: Fuente: UNAM, Image: Códice Osuna.

En la práctica funcionaban como ciudad-Estado, cada uno de los cuales construía alianzas para expandirse y defenderse.

La más poderosa era la Triple Alianza, conformada por los señoríos de México-Tenochtitlan, Texcoco y Tacuba, que controlaban a decenas de pueblos de los alrededores, en algún momento más de 50.

Los señoríos bajo su dominio debían pagar tributo y servirles de apoyo militar, administrativo y hasta religioso, explica Pastrana.

Y había pueblos rivales de los mexicas, como la Confederación de Tlaxcallan (donde hoy se ubica el estado de Tlaxcala), con quienes tuvieron guerras y conflictos mucho antes de la llegada de los europeos.

“Hay muchos pueblos que estaban resentidos con los mexicas por la política expansionista y las reformas de Moctezuma”, el gobernante de la Triple Alianza.

Hernán Cortés y Moctezuma II

Getty Images
La diplomacia entre Hernán Cortés y el rey Moctezuma II duró muy poco tiempo.

Los hispanos habían tenido un primer encuentro con Moctezuma en 1519, pero en junio del año siguiente fueron expulsados de la ciudad tras el enfrentamiento de la “Noche Triste”.

Entonces vino una recomposición de fuerzas que dio fin al dominio mexica un año después.

Cortés se dio cuenta de que debía regresar con una gran alianza indígena para avanzar sobre un objetivo común: la poderosa Triple Alianza.

“Lo que los une es un enemigo común, los tenochcas, y la mutua necesidad”, enfatiza Pastrana.

Los pueblos que se aliaron con Cortés

La alianza que establecieron los pueblos indígenas con los hispanos fue clave para asediar entre mayo y agosto de 1521 a la ciudad de México-Tenochtitlan, la cual vivía momentos de debilidad.

Además de contar con un número de combatientes a caballo y armamento europeo, la fuerza principal del ejército invasor eran los miles de indígenas -principalmente tlaxcaltecas– para combatir la resistencia mexica.

Pero también había fuerza indígena de muchos otros pueblos: Cempoala, Quiahuiztlan, Texcoco, Chalco, Xochimilco, Azcapotzalco y Mixquic.

Una ilustración de la expedición de Cortés

Getty Images
Las fuerzas de Cortés tenían apoyo militar y logístico de los pueblos indígenas, incluso traductores.

“Era un ejército enorme e imponente, con muchísimos efectivos, sobre todo indígenas. Por cada español habría 10 o 15 indígenas, además de las fuerzas de apoyo”, explica Pastrana.

La victoria hispano-indígena fue gradual, con avances y retrocesos jornada tras jornada a partir de mayo de 1521.

Los españoles mandaron construir 13 bergantines, unas embarcaciones que fueron clave para vencer a las canoas que los mexicas usaron exitosamente en el pasado para defender el lago que rodeaba a México-Tenochtitlan.

Luego de varios enfrentamientos, se lograron posicionar en tres de las calzadas que contactaban la isla de Tenochtitlan y su ciudad hermana, Tlatelolco, con tierra firme, cortando así todo suministro de comida y apoyo militar.

Cuadro de Tomás J. Filsinger,

Cortesía de Tomás J. Filsinger
La ciudad de México-Tenochtitlan era una isla conectada por canales a los pueblos vecinos. Cortés huyó hacia Tacuba.

También cortaron el agua potable, haciendo que lentamente cayeran las bajas -calculadas en decenas de miles- y la moral de la ciudad mexica.

Los mexicas tuvieron algunas victorias en las que capturaron españoles a los que les dieron muerte y colocaron sus cabezas en sitios notorios para intimidar a los enemigos, según el relato del cronista Bernardino de Sahagún.

La caída de Cuahtémoc y la Triple Alianza

Cansados del lento avance, y las bajas producto de las pequeñas batallas que ganaban los mexicas, las huestes de Cortés exigieron un ataque final.

Aun dubitativo, el líder del ejército hispano-indígena optó entonces por una ofensiva devastadora y desmoralizante contra el enemigo.

“Para minar la confianza de los mexicas nuevamente, que ahora ya sabían la forma de combatir de los españoles, consideró que debía mostrar una crueldad nunca antes vista“, explica el historiador Julio Arriaga en “La Caída de Tlatelolco”.

En la calzada de Iztapalapa, según relató el propio Cortés en sus “Cartas de Relación”, encontró a mujeres y niños buscando comida.

“Casi sin dudarlo, se lanzó sobre ellos junto con los tlaxcaltecas, matándolos en cantidades que, según él mismo, superaron el número de ochocientos”, señala Arriaga.

La defensa del Templo Mayor

Getty Images
Los mexicas no pudieron defender durante mucho tiempo su ciudad.

Primero cayó Tenochtitlan. Después los españoles avanzaron hasta Tlatelolco, el último reducto donde estaba Cuauhtémoc, el último gobernante mexica.

El 13 de agosto de 1521, el tlatoani fue capturado y llevado ante Cortés.

“Cuauhtémoc le pide al conquistador que lo mate con su daga, a lo que Cortés se muestra compasivo y lo perdona”, señala Arriaga.

“Y allí, en esa fecha tan importante para el mundo mesoamericano, el 13 de agosto de 1521 (…), la Triple Alianza es capturada por Cortés y sus aliados tlaxcaltecas”.

¿Una traición indígena?

Los pueblos indígenas que se aliaron a los europeos han cargado con el señalamiento de traición desde que la toma de México-Tenochtitlan se cuenta desde el punto de vista nacionalista mexicano.

Pero los historiadores señalan por qué es erróneo pensar que había una causa indígena que fue traicionada.

“No había una idea de ‘lo indígena’ como tal. Esa idea es producto de la conquista, no es anterior a ella”, explica Pastrana.

“Definitivamente no se puede hablar de una traición porque no eran pueblos amigos. No eran grupos que tuvieran una alianza pacífica, una relación de iguales. Tenían una serie de conflictos. No puede hablarse en ningún sentido de traición”, sostiene el historiador.

La Malinche junto a Hernán Cortes en un códice

Getty Images
Indígenas como “La Malinche” (mujer al centro), una traductora de las filas de Cortés, han sido denostadas durante siglos como traidores.

De hecho, la alianza originalmente fue una propuesta de los indígenas de Cempoala y Quiahuiztlan, reforzada por los tlaxcaltecas, pero la entendían en distintos términos.

“Para Cortés, los pueblos indígenas se dan por vasallos a la Iglesia católica por intermedio de él. Para los indígenas, es una relación entre iguales, entre amigos que establecen un pacto de mutuo apoyo político-militar. Ellos no saben qué es un rey ni mucho menos qué es ser católico”, continúa.

La historia muestra que al apoyar la conquista hispana, los indígenasperdieron todo podercon el establecimiento de la colonia española.

Pero eso no lo podían saber en ese momento, subraya Pastrana.

“Los indígenas vieron a un grupo de gente rara que podría ayudarle a sus intereses. Pero no eran conscientes de lo que venía. Nadie podría haberlo estado”, sostiene el historiador.

“En la política de ayer y de hoy, todo plan se hace con malicia. No lo veamos en términos morales, veámoslo en términos culturales. Los españoles de esa época no tenían que ser hermanas de la caridad, ni los indígenas, que eran explotadores”.

Una ilustración de la casta mestiza

INAH/Museo Nacional del Virreinato
Con el tiempo se estableció todo un sistema jerárquico social en la que los indígenas ocupaban los estratos inferiores.

El 13 de agosto de 1521 terminó la era de la Triple Alianza en el poder, pero no ocurrió un cambio de la noche a la mañana.

Pasaron décadas para que se consolidara un nuevo orden de la vida en el territorio de dominio mexica que pasó a ser el de la Nueva España.

“No es solo la sustitución de un grupo de poder por otro: fue un cambio cultural, político, económico, lingüístico, biológico radical“, explica Pastrana.

A partir de la captura de México-Tenochtitlan, la empresa hispana en América se extendería hacia una enorme expansión por Centro y Sudamérica en las décadas siguientes.

“El 13 de agosto de 1521 fue el primer gran capítulo de la construcción del mundo moderno“, considera Pastrana

“Los pueblos de la región de Mesoamérica -a la que pertenecía México-Tenochtitlan- no acaban en 1521, sino que empiezan a transformarse. Y es el inicio de una enorme experiencia cultural que es Nueva España”, concluye.


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