Las infracciones de tránsito se disparan más de 200% en la CDMX en solo un año
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Cuartoscuro

Las infracciones de tránsito se disparan más de 200% en la CDMX en solo un año

El incremento en las infracciones coincide con la intervención de compañías privadas en la operación de estos sistemas, gracias a una concesión del Gobierno de la Ciudad de México.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
1 de marzo, 2017
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El año pasado impuso un récord en el incremento de infracciones en la Ciudad de México. En 2016, las multas por exceso de velocidad se incrementaron más de 200%, mientras que el promedio diario de sanciones por fotomulta se disparó más de 400%.

El incremento en infracciones coincide con la intervención de compañías privadas en la operación de estos sistemas, gracias a una concesión del Gobierno de la Ciudad de México, que permitió aumentar el número de radares sin invertir un peso, a cambio de entregarles a las empresas más de 40% de cada multa aplicada.

Infracciones récord en radares

Datos obtenidos a través de solicitudes de información revelan que, entre 2007 y 2010, las infracciones aplicadas con los radares oscilaron entre 300 mil y 800 mil al año. Entre 2011 y 2013 se registraron hasta 554 mil infracciones anuales, cifra que se revirtió hasta llegar a 917 mil multas en 2015.

Para 2016, el número de infracciones aplicadas con los radares de velocidad, ya operados por una empresa privada, ascendió hasta dos millones 926 mil 814. Es decir, prácticamente se triplicaron, en un año.

El año pasado fue el primer año en que los radares de velocidad estuvieron a cargo de la empresa Inteltráfico. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, esto permitió subir de 18 a 67 los radares instalados.

El contrato, cuyos detalles fueron publicados por este medio en enero de 2016, estableció que la Secretaría de Seguridad Pública capitalina cedió los costos de la operación de estos equipos a la empresa privada  pero como contraprestación, esta se quedaría con 44% de cada multa cobrada.

En el documento también se plasmó como objetivo la aplicación de más de ocho mil 700 infracciones diarias, que equivalen a más de tres millones 200 mil al año. Es decir, aún con el incremento record de multas por radares, la cifra se quedó corta de la cantidad pactada por la Secretaría e Inteltráfico.

La Secretaría de Seguridad Pública capitalina justificó la concesión de los radares bajo el argumento de que era más costoso para el erario mantenerlos con recursos públicos y que los equipos presentaban constantes fallas que requerían mantenimiento extra.

Gráfico: Omar Bobadilla

Gráfico: Omar Bobadilla

Las fotomultas suben 400%

A mediados de 2015, el gobierno capitalino implementó un nuevo sistema de fotomultas  con el objetivo de sancionar infracciones distintas a las de exceso de velocidad. Para ello firmó un contrato con la empresa Autotraffic, que se encargó de la operación de 58 equipos en 40 intersecciones viales.

De acuerdo con los datos obtenidos, entre octubre y diciembre de 2015 se aplicaron 41 mil 981 fotomultas, que equivalen a un promedio de 466 diarias. En tanto, de enero a diciembre de 2016 se registraron 873 mil 678 fotomultas, en promedio dos mil 373 diarias, lo que representa un aumento de más de 400%.

La causa más común por la que los conductores son sancionados es el saltarse la luz roja del semáforo, con 353 mil sanciones en 2016. Esa cifra equivale a más de 40% de las que se aplicaron ese año.

La segunda causa más común es la invasión de los carriles destinados exclusivamente para el tránsito de bicicletas y motocicletas. Fueron poco más de 170 mil los automovilistas sancionados por esta falta que equivale a 19% del total de sanciones.

Una cantidad similar de fotomultas se aplicó a quienes dieron una vuelta prohibida, con poco más de 169 mil casos en 2016. A ellos les siguieron los automovilistas sancionados por invadir en un alto las líneas blancas de paso peatonal con 145 mil casos.

En total se aplicaron 12 tipos de sanciones distintas por las cuales se aplicaron fotomultas, por ejemplo, 313 casos de conductores sancionados por llevar a menores en los asientos frontales del auto.

Gráfico: Omar Bobadilla

Gráfico: Omar Bobadilla

Por cada una de las multas aplicadas, Autotraffic tiene derecho a quedarse con 46% del monto económico que sea cubierto.

Esta situación generó críticas casi desde el inicio del funcionamiento del sistema por el nivel de recursos que acababan en manos privadas. Al respecto el Jefe de Gobierno Miguel Angel Mancera respondió  que una proporción de las multas  se iba a la compañía peor aseguró que se trataba de una “contraprestación” toda vez que la ciudad no invirtió recursos en la operación del sistema.

Lee: La CDMX es la reina del tráfico en el mundo: se pierden 227 horas al año en embotellamientos.

La CDMX se queda sola

El pasado 16 de enero, el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes, canceló el programa de fotomultas en la entidad con el argumento de que se trataba de una medida de austeridad y criticó que una parte de las sanciones fuera para la compañía Autotraffic.

El caso de Veracruz se suma al de Puebla y del Estado de México, que tampoco quisieron adoptar esta tecnología.

Pese a lo anterior, en la Ciudad de México el sistema de fotomultas continuará operando y no se prevé ningún cambio, aseguro la subsecretaria de Planeación de la Secretaría de Movilidad, Laura Ballesteros.

“En la Ciudad de México estamos muy firmes. Tenemos una política de seguridad vial clara y si los otros estados no la tienen es su responsabilidad, al igual que las muertes que se presenten. Preferimos tecnología si esta ayuda a disminuir los hechos de tránsito y las muertes”, dijo.

Ballesteros también acusó al gobierno federal de no haber actuado lo suficiente para impulsar la coordinación metropolitana en el centro del país, lo que genera una afectación en cadena.

“El hecho de que por ejemplo el Estado de México no invierta en transporte público hace que la Ciudad de México tenga que administrar una demanda de 45% de autos que vienen de allá y nosotros lo tenemos que administrar. Entonces si hago un llamado de nuevo al gobierno federal de asumir una responsabilidad y se fije en estos problemas” dijo.

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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