Pescadores de Sonora, entre la espada y la pared por medidas para proteger a la vaquita marina
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Pescadores de Sonora, entre la espada y la pared por medidas para proteger a la vaquita marina

Mientras que la pesca ilegal de totoaba persiste en el Alto Golfo de California, los pescadores legales pagan los platos rotos de quienes se dedican a esa lucrativa actividad en el mercado negro.
Por Bibiana García Garza (Semanario Contraseña)
11 de marzo, 2017
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En el Alto Golfo de California, ubicado entre Sonora y Baja California, inició la temporada de curvina golfina, uno de los motores económicos de la región. Sin embargo, los pescadores no pueden realizar su labor, ya que el gobierno federal impide el paso de las embarcaciones con la intención de  proteger a la vaquita marina, que está al filo de la extinción por la pesca furtiva de la totoaba, que el crimen organizado comercia en el mercado negro.

El pasado 23 de febrero, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) notificó a los pescadores que debían obtener una autorización federal del permiso de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para poder hacerse a la mar y pescar curvina durante los periodos de marea.

La autoridad federal ha insistido que la prohibición de pesca es por el uso de redes de enmalle para la captura de la curvina, una medida que se ha adoptado para proteger a la vaquita marina y para evitar la pesca ilegal de la totoaba, ambas especies en peligro de extinción.

El inicio de la temporada de mareas de curvina coincide con la migración reproductiva de la totoaba, cuya lucrativa e ilegal extracción y contrabando de buches representa millonarios ingresos al mercado negro y crimen organizado.

Esta situación ha encendido los ánimos de la población.

El pasado miércoles, en el poblado que forma parte del municipio de San Luis Río Colorado, Sonora, decenas de manifestantes provocaron disturbios con la quema de al menos 10 unidades oficiales de Profepa y Conapesca. 

El detonante del descontento de los pescadores legales fue la respuesta negativa que ese mismo día dio la Semarnat a la demanda de que se les permitiera pescar curvina toda vez que, según dijeron los pescadores, ya contaban desde hacía meses con la autorización del permiso MIA. 

El gobierno federal omiso ante los pescadores

De acuerdo con el diputado federal por Sonora, Everardo López Córdova, el gobierno federal ha sido omiso a las peticiones de los líderes de la Federación de Pesca de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo.

“El trámite está detenido por mero tortuguismo en la burocracia, errores de Inapesca e ineficiencia de Semarnat”, admitió el legislador, quien aseguró que las autoridades tardaron meses en revisar el documento del MIA que en tiempo y forma habían entregado los pescadores del Alto Golfo de California.

López Córdova defendió que los pescadores precisaron a la autoridad federal que las redes que usan no afectan a la vaquita marina ni a la totoaba.

El retraso se dio inicialmente, dijo,  porque Inapesca pidió cambiar el nombre de la red; sin embargo, el proceso tardó varios meses causando un retraso en el procedimiento.

Aclaró que ello fue responsabilidad de la Semarnat e Inapesca. “Y eso es lo que impide que el gobierno federal autoricen el permiso MIA a los pescadores de manera inmediata, ellos ya había recibido tarde ese proceso cuando el pescador cumplió en tiempo y forma y cuenta con todos sus permisos”, detalló.

“Esto está afectando a toda una comunidad que quiere trabajar con todo bien y en regla con todos sus documentos, y que lo único que quiere es generar economía para su pueblo en el Golfo y para toda una región del país”, agregó el diputado.

El legislador dijo además que “lo que sucedió el miércoles, sabemos, que no lo llevaron a cabo los integrantes del sector pesquero con el que hemos estado en contacto por lo que lamentamos mucho la situación, estoy convencido de que a través de la violencia no se puede llegar al beneficio de la comunidad”.

El legislador mencionó también que las reuniones continuarán para solicitar a las autoridades federales que consideren acelerar el proceso y permitan la pesca a los pescadores de inmediato para que aprovechen todavía tanto esta marea de curvina como la siguiente que se estima llegue para después del 20 de marzo.

 

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'Somos prisioneros': el estremecedor mensaje de auxilio en una tarjeta de Navidad fabricada en China

Una niña británica de 6 años estaba escribiendo dedicatorias en tarjetas de Navidad cuando se dio cuenta que una estaba ya usada. Un mensaje en ella era una petición de ayuda que ha llevado al supermercado británico Tesco a iniciar una investigación por trabajo forzado de prisioneros en China.
22 de diciembre, 2019
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Una tarjeta navideña con un mensaje escrito a mano

BBC
Una niña en Reino Unido encontró un escalofriante mensaje en una tarjeta navideña comprada en el supermercado Tesco.

“Somos prisioneros extranjeros… Ayúdenos y avisen a una organización de derechos humanos”.

El mensaje encontrado por una niña en una tarjeta de Navidad en Reino Unido llevó a la tienda de autoservicio Tesco a suspender la producción de las tarjetas en una fábrica en China.

La nota fue descubierta por Florence Widdicombe, de 6 años, la cual presuntamente fue escrita por prisioneros en la ciudad china de Shanghái denunciando que fueron “obligados a trabajar en contra de nuestra voluntad”.

Tesco dijo que estaba “desconcertado” por el descubrimiento, y aseguró que “nunca permitiría el trabajo penitenciario en nuestra cadena de suministro”.

Ante esto, prometió eliminar de la lista de proveedores de tarjetas a Zheijiang Yunguang Printing, si se descubre que ha usado mano de obra carcelaria.

“Somos prisioneros”

Widdicombe estaba escribiendo dedicatorias en tarjetas a sus amigos de la escuela cuando descubrió que una, con un gatito con un gorro de Papá Noel, ya tenía un mensaje.

“Somos prisioneros extranjeros en la prisión de Shanghái Qingpu, China. Somos obligados a trabajar en contra de nuestra voluntad. Por favor, ayúdenos y avisen a una organización de derechos humanos”, se leía en mayúsculas.

Florence Widdicombe

BBC
Florence Widdicombe dice que quedó desconcertada al encontrar el mensaje.

Además, pedían a quien encontrara el mensaje que se pusiera en contacto con Peter Humphrey, un periodista británico que fue encarcelado allá hace cuatro años.

La niña explicó a la BBC que el hallazgo lo hizo cuando estaba escribiendo su “sexta u octava tarjeta”.

“Me hizo sentir conmocionada”, dijo, además de que cuando le explicaron lo qué significaba el mensaje se sintió “triste”.

Su padre, Ben Widdicombe, dijo que primero sintió “incredulidad” al descubrir el mensaje, y también pensó que era “una especie de broma”, pero al pensarlo más, se dio cuenta “de que era algo que podría ser bastante serio”.

“Me sentí muy sorprendido, pero también sentí la responsabilidad de pasarlo a Peter Humphrey como el autor pidió que se hiciera”.

“Nos golpeó el ánimo. Hay injusticias en el mundo y hay personas en situaciones difíciles y sabemos de eso y leemos sobre eso todos los días. Hay algo en ese mensaje que llega a casa en Navidad… que realmente lo hace muy conmovedor y muy poderoso”, explicó.

Florence Widdicombe y su padre Ben

BBC
Florence Widdicombe y su padre Ben contaron a la BBC cómo los golpeó el mensaje encontrado en la tarjeta navideña.

Una portavoz de Tesco dijo que estaban sorprendidos sobre este caso: “inmediatamente detuvimos la producción en la fábrica donde se hacen estas tarjetas e iniciamos una investigación”.

La empresa dijo que tiene un “sistema de auditoría integral” para garantizar que los proveedores no echen mano del trabajo forzado.

La fábrica en cuestión fue auditada apenas el mes pasado y no se encontró evidencia de que rompiera la prohibición del trabajo penitenciario, asegura la empresa.

Hasta ahora no ha recibido ninguna otra queja de clientes sobre mensajes dentro de las tarjetas de Navidad.

“Una vida muy sombría”

El mensaje en la tarjeta instó al destinatario a contactar a Peter Humphrey, quien anteriormente fue encarcelado en Qingpu por “cargos falsos que nunca se escucharon en el tribunal”, sostiene.

Después de que la familia Widdicombe le envió un mensaje a través de Linkedin, Humphrey dijo que contactó a exprisioneros que confirmaron que los reclusos habían sido obligados a trabajar.

Peter Humphrey

BBC
La tarjeta pedía que se contactara al periodista Peter Humphrey, quien estuvo en la prisión china durante 2 años.

“Pasé dos años en cautiverio en Shanghai entre 2013 y 2015 y mis últimos nueve meses fueron en esta misma prisión, en este mismo bloque de celdas de donde proviene este mensaje”, dijo Humphrey a la BBC.

“Así que esto fue escrito por algunos de mis compañeros de celda de ese período que todavía están allí cumpliendo sus sentencias”.

Estoy bastante seguro de que esto fue escrito como un mensaje colectivo. Obviamente, una sola mano produjo la letra mayúscula y creo que sé quién era, pero nunca revelaré ese nombre”, explicó.

El bloque de celdas de prisioneros extranjeros, detalló, tiene alrededor de 250 personas que viven una “vida cotidiana muy sombría” con 12 prisioneros por celda.

“Duermen en literas de hierro muy oxidadas con un colchón que no tiene más de 1 cm de grueso”, dijo.

“En invierno hace mucho frío, no hay calefacción en el edificio y en verano hace mucho calor porque no hay aire acondicionado. Se levantan alrededor de las 05:30-06:00. Todos los días tienen que acostarse nuevamente alrededor de las 21:30”, relató.

Un prisionero extranjero en la cárcel de Shanghai Qingpu

Getty Images
La prisión de Shanghái Qingpu es conocida por tener una sección para recluir extranjeros.

Cuando estaba allí, recuerda, el trabajo de fabricación era voluntario, para ganar dinero para comprar jabón o pasta de dientes, pero ese trabajo ahora se ha convertido en obligatorio.

“Todos los que conozco en ese momento estaban allí por razones muy dudosas. Conocí a tantas personas a las que consideraba víctimas de encarcelamiento injusto o al menos sentencias desmedidas por delitos menores”, dijo.

El periodista cree que quienes escribieron la nota “sabían muy bien qué riesgos estaban tomando y estaban preparados para correr ese peligro”.

“Saben muy bien que si son atrapados, serán castigados, por ejemplo, perdiendo algunos puntos de mérito o teniendo algún tipo de privación de parte de su asignación de alimentos. Podrían ser castigados enviándolos a confinamiento solitario durante un mes o algo así”.

Las tarjetas de Tesco con gatitos

BBC
Algunas de las tarjetas que vende Tesco son producidas por un fabricante chino, Zheijiang Yunguang Printing

No es la primera vez que los prisioneros en China han pasado de contrabando mensajes en productos que se han visto obligados a fabricar para los mercados occidentales.

En 2012, Julie Keith de Portland, EE.UU., descubrió un relato de tortura y persecución por parte de un preso que dijo que se vio obligado a fabricar las decoraciones de Halloween que había comprado.

Y en 2014, Karen Wisinska, de Irlanda del Norte, encontró una nota en un par de pantalones Primark que decía: “Nuestro trabajo dentro de la prisión es producir ropa de moda bajo explotación. Trabajamos 15 horas al día y con comida que ni siquiera se les daría a perros o cerdos”.

Bajo la guía de la ONU para los derechos humanos y las cárceles, los prisioneros “no deberían estar subordinados a obtener ganancias ni para las autoridades penitenciarias ni para un contratista privado”.


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