Una mujer denunció a quien le gritó guapa en la CDMX. Estas son sus razones
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Una mujer denunció a quien le gritó guapa en la CDMX. Estas son sus razones

Tamara de Anda narró en Twitter la denuncia que presentó en contra de un hombre que la acosó en la calle gritándole "¡guapa!". La sanción: una multa o pasar una noche en 'el Torito'.
Por Arturo Daen
17 de marzo, 2017
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¿Denunciar? Pero si solo te gritaron “¡guapa!” Hay cosas mas importantes. No era para tanto. Solo quieres llamar la atención. Pero ni estás guapa.

Esas son algunas de las críticas que le lanzaron en redes sociales a Tamara de Anda, una comunicadora y periodista mexicana que es conocida en Twitter como @Plaqueta, después de que diera a conocer que denunció a un taxista en la Ciudad de México, porque le gritó “¡guapa!” en la calle.

“Acá el taxista que me acosó. Los policías ya agarraron sus documentos”, publicó Tamara. “Sí vamos a proceder con como falta administrativa. Ya me van a dar mi turno, como en el departamento de carnisalchichonería”.

Tamara aprovechó que al registrarse el incidente pasó por el lugar una grúa de la Policía de Tránsito, así que lo comentó con ellos y los policías le pidieron sus documentos al taxista, para luego pedir que se trasladar al Juzgado Cívico.

Ya en las instalaciones del Juzgado Cívico de Buenavista, el conductor se defendió. “Sólo fue un piropo. ¡Pero luego la señorita se regresó a insultarme! ¡Me llamó ‘Maldito acosador’!”, dijo el conductor, de acuerdo con el relato de Tamara.

A fin de cuentas, agregó, el conductor del taxi no pagó la multa y se le impuso como sanción pasar la noche en el Centro de Sanciones Administrativas, conocido como Torito.

En tanto, en redes sociales, llegaron a la cuenta de @plaqueta críticas, burlas y ataques, en un debate que llegó a ser trending topic, ya que otros elogiaron lo que hizo.

En entrevista con Animal Político, Tamara dijo que en la CDMX el acoso a las mujeres es constante, y que desde hace tiempo decidió enfrentar a las personas que incurran en ese tipo de agresiones, para dejar atrás la idea de que las mujeres deben bajar la cabeza y aguantarse.

“Casi no hay día sin que alguien me grite en la calle, desde guapa, que me parece es una de las expresiones más leves, hasta te quiero coger, te quiero violar”, relató.

“Lo que ha dicho la gente es que muy exagerado lo que hice por un ‘guapa’, pero no es la palabra, es la intención de un tipo que avienta la piedra y esconde la mano, y todavía me tira de a loca”, dijo en referencia a que cuando confrontó al taxista, este negó que el grito de “guapa” se lo hubiera dirigido a ella.

El conductor, relató Tamara en una crónica en el medio www.maspormas.com, se burló cuando le dijo que había incurrido en una falta administrativa, y que podían aplicarle una multa.

En la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, se establece que es una infracción contra la dignidad de las personas “vejar o maltratar física o verbalmente a cualquier persona”.

Respecto a las críticas, Tamara dijo que no le parece una exageración presentar una denuncia porque le hayan gritado “guapa”, porque un grito así en la calle fue una agresión, una forma de demostrar poder y dominio sobre las mujeres, cuando van solas por la calle.

“Acoso es acoso, hay varios niveles, pero no vamos a estar diciendo que solo fue tantito, que se pasó nomás tantito”, mencionó.

“Los defensores del piropo dicen que es una tradición mexicana, pero siempre son hombres, porque a las mujeres nos caga, ellos nunca lo han tenido que enfrentar, por eso pueden decir que es una exageración”, agregó.

Otra crítica que le hicieron en redes es que hay casos mucho más graves, y por qué las autoridades tenían que enfocarse en ella, si “solo” le habían gritado guapa.

En ese sentido, ella comentó que este incidente es el inicio o parte de un sistema que lleva a situaciones más graves contra las mujeres, en el que un hombre se siente con el derecho de juzgar y comentar sobre los cuerpos de las mujeres, por lo que es importante atacarlo también.

“Si atacamos un mini-problema que pertenece a un problema más grande, pues vamos por buen camino”, comentó.

En cuanto a por qué hizo público su caso (en su cuenta de Twitter tiene más de 33 mil seguidores), Tamara dijo que le pareció importante hacer visible lo ocurrido, para que otras mujeres sepan cómo proceder cuando alguien trate de intimidarlas o las agreda en la calle.

El proceso para presentar la denuncia en el Juzgado Cívico, relató, fue sencillo, lo cual le sorprendió. “No fue nada traumático, como toda la burocracia no es agradable, pero en todo momento me sentí apoyada, nadie me cuestionó, nadie me dijo ‘seguramente lo estás inventando’, para nada”, relató @plaqueta.

Además de las críticas en redes por este caso, ella dijo que también ha recibido amenazas. Con todo y la polémica que desató, ella considera que valió la pena, con tal de mostrar a las mujeres que tienen una herramienta jurídica para defenderse o contrarrestar el acoso, y desalentar a aquellos que quieran incurrir en agresiones.

“Lo volvería a hacer”, concluyó.

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Cómo evitar caer en la ‘trampa de la eficiencia’ en el trabajo

Tenemos una cantidad limitada de tiempo, sin embargo, seguimos esforzándonos para cumplir metas infinitas. ¿Por qué nos imponemos tanta presión y cómo podríamos dejar de hacerlo?
24 de agosto, 2021
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Aquí va una pregunta sencilla que podría provocar una pequeña crisis existencial. Sin necesidad de sacar una calculadora, adivina: ¿cuántas semanas vivirá una persona promedio?

La respuesta, para una esperanza de vida de unos 80 años, es 4.000. Hasta los centenarios sólo vivirán 5.200.

Si eres como yo, ese concepto podría generar una sensación de pavor, seguida de una mayor determinación de lograr lo máximo de este corto período en la Tierra. Seguro que tiene sentido embutir cuantas actividades sean posibles en cada día, para asegurarnos de cumplir nuestras metas antes de dejar esta vida.

En realidad, eso podría ser la peor cosa que pudiéramos hacer para vivir una vida llena y feliz. En su nuevo libro, “Cuatro mil semanas”, el escritor en psicología Oliver Burkeman sostiene que esto sólo conduce a decepción e infelicidad, gracias a un fenómeno conocido como la “trampa de la eficiencia”. En su opinión, nos vendría mejor ir más lento, en lugar de acelerar, si queremos sacarle el máximo a nuestra corta esperanza de vida.

La tiranía del tiempo

La ansiedad por el paso del tiempo no es exactamente exclusiva de la vida moderna. Alrededor de 29 a.C., el poeta romano Virgilio escribió “fugit inreparabile tempus” (“el tiempo vuela irrevocablemente”) lo que expresa un poco de la ansiedad por el paso de los días. Pensamientos similares sobre cómo el tiempo se nos escapa se pueden encontrar en Chaucer y Shakespeare.

Burkeman, sin embargo, cree que la peculiar preocupación de la humanidad con el tiempo -y, en particular, si lo invertimos “productivamente”- se volvió mayor con el uso común del reloj y el surgimiento de la Revolución industrial. Antes de eso, los ritmos naturales del día guiaban a la gente: “Hay que ordeñar la vacas cuando necesitan ser ordeñadas, y no podías decidir de alguna manera hacer todo el ordeño de un mes en unos cuantos días”, dice.

Producción en línea en una fábrica automotriz

Getty Images
El auge de la Revolución industrial nos volvió agudamente conscientes de la productividad y el rendimiento, añadiendo más presión en el trabajo.

Una vez la gente empezó a trabajar en molinos y fábricas, sus actividades tuvieron que ser coordinadas con más precisión, frecuentemente para optimizar el uso de las máquinas que operaban.

Eso dio paso a prestarle mayor atención a la planificación y la creación de horarios, a la vez que se entendió que nuestra productividad podría ser cuidadosamente monitoreada. Y la presión resultante, de hacer más en menos tiempo, parece haber crecido exponencialmente en la segunda mitad del siglo XX.

La industria de autoayuda se ha encargado de atender estas ansiedades, con muchos textos en las pasadas cuatro décadas ofreciendo consejos para administrar mejor el tiempo.

“La implicación de estos libros es que, con la técnica correcta, podrías cumplir casi cualquier obligación que se te atraviese. Podrías emprender cuantas ambiciones personales quisieras, con una rutina diaria perfectamente optimizada”, señala Burkeman.

La “trampa de la eficiencia”

Desafortunadamente, no siempre funciona así. Burkeman describe la obsesión con la eficiencia y la productividad como una especie de “trampa”, ya que en realidad nunca puedes escapar de la sensación de que podrías estar haciendo más.

"Es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Una mujer con cuatro brazos haciendo muchos trabajos a la vez

Considera una meta básica, como optimizar tu correspondencia de correo electrónico. Podrías pensar en alcanzar un tipo de estado zen donde no tienes nada en tu buzón al final de cada día, y contestas cada correo a medida que llega. Desafortunadamente, cada correo que envías probablemente generará más respuestas y tareas que completar, lo que puede llevar a que los mensajes se acumulen otra vez.

El hecho de que el trabajo suele engendrar más trabajo significa que muchos empleados eficientes pronto se extralimitan más allá de sus capacidades, a medida que su jefe les sigue añadiendo responsabilidades. Como Burkeman escribe en “Cuatro mil semanas”: “Tu jefe no es idiota. ¿Por qué le daría el trabajo a otra persona más lenta?”

La rutina hedonista

También hay buenas razones psicológicas que explican por qué nunca estaremos satisfechos con nuestras actividades actuales -en el trabajo como en nuestras vidas personales-, que nos llevan a estar constantemente aplicándonos más presión.

Los humanos tenemos un molesto hábito de acostumbrarnos a los cambios positivos en nuestras vidas -el fenómeno conocido como la “rutina hedonista”-.

Podrías pensar que una promoción en el trabajo sería una recompensa adecuada por todo tu esfuerzo, pero los estudios demuestran que muchas veces no te hace más feliz que tu actual cargo. No importa cuán productivo se es, ni cuánto se logra, siempre querrás más para ti.

La noción de la trampa de la eficiencia de Burkeman también me hace recordar un estudio de la Universidad de Rutgers, en EE.UU., y de la Universidad de Toronto, en Canadá. A unos participantes le pidieron hacer una lista de 10 actividades que los haría sentirse mejor en sus vidas -sugestionándolos para pensar en la felicidad como una meta activa-. Después, ellos mismos registraron puntajes inferiores en un cuestionario sobre su bienestar actual que los participantes a los que antes se les había pedido que dijeran de qué estaban agradecidos en ese momento.

Una exploración más profunda encontró que la reducción de felicidad estaba vinculada al sentido de que el tiempo de alguna manera se estaba esfumando: en lugar de hacer que los participantes se sintieran positivos y proactivos, el pensar en todas esas actividades les había hecho más agudamente conscientes del poco tiempo que en realidad tenían para logarlo todo.

Un hombre con un proyecto personal pinta un cartel

Getty Images
Si tratas de hacer menos con tu tiempo y te enfocas en terminar una sola tarea, podrás dar pasos más amplios.

Escapando de la trampa

Al fin de cuentas, Burkeman piensa que nuestro implacable impulso de productividad es un intento inútil de escapar la cruda realidad de nuestras 4.000 semanas en la Tierra. “Es seductor tratar de pasar el tiempo mejorando tus rutinas y rituales, pero eso simplemente contribuye a evitar enfrentar la verdad de lo finitos que somos”, afirma. “Y es una verdadera receta para el estrés -la idea que puedes hacer algo sobrehumano con tu tiempo-“.

En opinión de Burkeman, todos podríamos reducir nuestra ansiedad si sólo aceptáramos nuestra capacidad limitada de lograr todo lo que quisiéramos en la vida.

Tiene unos cuantos consejos prácticos.

El primero parecería obvio, pero frecuentemente lo olvidamos: necesitamos limitar el número de objetivos que queremos alcanzar a la vez.

Podrías priorizar el mudarte de casa y escribir un libro, por ejemplo, mientras te das cuenta de que las clases de piano tendrán que esperar. Aunque pueda ser descorazonador abandonar algo que es muy importante para ti, serás capaz de dar pasos más grandes hacia las metas que has escogido, que si tratas de cumplir demasiadas cosas simultáneamente.

Puedes intercambiar metas, naturalmente, a medida que tu vida progresa -una vez te hayas mudado, por ejemplo, habrá espacio en tu horario para aprender el piano-. Pero en general, Burkeman sostiene que seríamos más felices si tomamos la decisión consciente de poner en espera algunos proyectos, en lugar de tener la continua sensación de que no estamos cumpliendo con falsas expectativas.

“Simplemente te estás reconciliando con ser un humano finito”, indica.

"Cuando enfrentas esta realidad , es de verdad muy liberadora"", Source: Oliver Burkeman, Source description: Autor de "Cuatro mil semanas", Image: Un hombre frente a un piano y un escritorio levantando los brazos en una expresión de felicidad

En el trabajo del día a día, Burkeman también aboga por tener una “lista de labores cumplidas” -más o menos paralela a la “lista de labores por hacer” que empieza vacía cada mañana, pero se va llenando con cada tarea que cumples-.

Muy importante es que muchas de esas tareas pueden haber sido distracciones que nunca hubieras incluido en tu lista de labores por hacer, pero que, sin embargo, fueron importantes cumplir. De esta manera, la práctica te ayuda a reformular tu carga laboral para que tengas una mayor sentido de logro, en vez de estresarte por las cosas que todavía no has acabado de hacer.

No obstante, Burkeman reconoce que le resulta difícil cambiar su propia actitud mental y aceptar los límites de lo que puede lograr en sus 4.000 semanas -pero vale la pena perseverar-.

“Cuando enfrentas esta realidad, es de verdad muy liberadora”, dice. “Te das cuenta de que has estado peleando una batalla inútil”.

El libro de Oliver Burkeman “Cuatro mil semanas” (Four Thousand Weeks) está publicado por la editorial Farrar, Straus and Giroux en EE.UU., y por Bodley Head en Reino Unido. En Twitter se le encuentra en @oliverburkeman.

David Robson es autor de “La trampa de la inteligencia: por que la gente lista hace tonterías” (The Intelligence Trap: Why Smart People Make Dumb Mistakes). Su próximo libro es “El efecto de la expectativa: cómo tu actitud mental puede cambiar tu mundo” (The Expectation Effect: How Your Mindset Can Change Your World) que saldrá en 2022. Se le encuentra en Twitter en @d_a_robson.


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