Los productos que pueden subir de precio en EU si hay una guerra comercial con México
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Archivo Cuartoscuro

Los productos que pueden subir de precio en EU si hay una guerra comercial con México

Estos productos podrían subir de precio si el presidente de EU, Donald Trump, cumple su propuesta de establecer una muralla proteccionista en el campo comercial con México.
Archivo Cuartoscuro
Por BBC Mundo
7 de marzo, 2017
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Cada 24 horas, en promedio, Estados Unidos importa US$52 millones en productos agrícolas mexicanos.

Y también, cada día del año, los estadounidenses importan a su territorio US$202 millones en automóviles ensamblados en México.

En medio de las fuertes críticas del presidente Donald Trump contra el libre comercio con México, muchos de sus seguidores olvidan que ese mismo libre comercio, con todo y sus problemas, les ha dado acceso a muchos bienes de consumo importados a un menor precio del que tendrían que pagar si estos se produjeran en EE.UU.

Y la consecuencia casi inevitable de la propuesta de Trump de establecer una muralla proteccionista en el campo comercial con México sería un aumento de los precios para el consumidor estadounidense en un amplio espectro de productos.

Varios caminos

La Casa Blanca ha hablado en términos generales de lo que podría ser su política comercial frente a México.

Ha mezclado el polémico muro fronterizo propuesta por Trump con la protección de las importaciones, política que prometió a sus seguidores en la campaña electoral.

En las primeras semanas de su mandato, el presidente estadounidense habló de la posibilidad de un arancel de 20% a las importaciones mexicanas como un mecanismo de financiación del muro.

Trump también ha hablado de su intención de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) para poner obstáculos a los productos mexicanos, a los que acusa de ser la causa de la caída de la actividad manufacturera en su país y así generar desempleo.

El mandatario ha llegado a amenazar con imponer, a manera de sanción, aranceles a las multinacionales que decidan instalar fábricas en México para vender sus productos en Estados Unidos.

Son distintos caminos para un solo objetivo: hacer que México venda menos en Estados Unidos.

Restaurar la grandeza

TequilaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMuchos productos mexicanos en Estados Unidos enfrentarían aumentos de precios si se implementan las propuestas de Trump.

El argumento de los seguidores del magnate es que, al imponer estos impuestos a los bienes mexicanos, el comprador estadounidense los cambiará por productos cultivados o fabricados nacionalmente, contribuyendo al empleo y a la restauración de la grandeza del país.

Y, efectivamente, es posible que el proteccionismo contra las importaciones mexicanas les de cierto alivio a algunos productos locales estadounidenses.

Pero la consecuencia adicional, muy posiblemente, sería un aumento en los precios de muchos de estos productos al reducirse la competencia, afectando al consumidor en EE.UU.

Hay determinados productos que gustan a los estadounidenses que solo se consiguen en México y no es posible reemplazarlos por producción local.

El tequila es uno de los primeros que viene a la mente. La única manera que los consumidores tendrían para escapar del efecto de un impuesto a la importación de ese producto, sería reducir el consumo de la bebida.

La ensaladera

Otros productos también tienen dificultades para ser reemplazados, dependiendo de la época del año.

AguacateDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionEl crecimiento en el consumo de aguacate mexicano en EE.UU. ha sido notorio.

En uno de los primeros sitios donde podría notarse un impacto de las medidas de Trump, si llegaran a ser implementadas, es en la ensaladera de los estadounidenses.

Según informa el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el vecino del sur es su principal fuente de aguacates, tomates y fresas, entre otras frutas.

Cerca del 78% de los aguacates y el 71% de los tomates que se consumen en el país son cultivados en México.

En algunos casos, la producción mexicana atiende el carácter estacional de ciertos cultivos.

En el invierno estadounidense, los consumidores no tienen otra alternativa que comprarlos en el exterior. Y un arancel de importación casi con seguridad llevaría a aumentos en el precio, en función de la tarifa del impuesto que sea acordada.

Y la cerveza…

Otros bienes manufacturados tienen más facilidad para ser sustituidos si se encarecen los productos mexicanos, pese a la dependencia del mercado estadounidense de los proveedores mexicanos en muchos rubros.

TrumpDerechos de autor de la imagenAFP
Image captionTrump dice que las importaciones mexicanas perjudican a Estados Unidos.

Por ejemplo, aproximadamente el 66% de la cerveza importada en Estados Unidos viene de México, según indica la Asociación de Distribuidores Mayoristas de Cerveza de EE.UU. (NBWA, por sus siglas en inglés).

Si la cerveza mexicana se hace más cara, los estadounidenses siempre podrían comprar otra. Pero la reducción de la competencia podría hacer que los fabricantes locales tuvieran menos incentivos para mantener los precios bajos.

Nuevamente, el resultado final podría ser el de precios más altos para los estadounidenses.

Los autos

Tal vez pocos renglones de importaciones mexicanas desatan tanta controversia como el de los automóviles.

El símbolo por excelencia de la decadencia industrial estadounidense, y del surgimiento fabril mexicano, ha sido el desplazamiento de las fábricas de autos desde Detroit a las ciudades al sur de la frontera.

Frontera entre Estados Unidos y México.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl comercio bilateral ha aumentado mucho por el NAFTA.

Los obreros industriales del medio oeste estadounidense, amenazados por el desempleo, fueron la columna vertebral de la coalición que llevó a Trump al poder.

Por eso, los impuestos a los autos mexicanos llevarían consigo una carga política especialmente grande.

Nuevamente, la reducción de competencia mexicana, si se ponen esas trabas al comercio, podría convencer a las automotrices locales de subir sus precios.

Y en algunos casos, los autos pequeños en los que se especializan muchas fábricas mexicanas ya no son producidos en varias factorías estadounidenses.

Por lo que el impacto al bolsillo de los estadounidense también sería sustancial.

En medio de esto se cierne una discusión política.

¿Estará el consumidor estadounidense promedio dispuesto a pagar potencialmente miles de dólares adicionales para comprar un auto, para ayudar a que su compatriota obrero de la industria automotriz tenga mayor seguridad laboral?

Trump parece creer que sí.

Si sus medidas se concretan, tardará poco tiempo en darse cuenta si su apuesta fue la correcta.

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Science Photo Library

VIH/Sida: qué hace este virus al sistema inmunitario y por qué es tan difícil encontrar una cura o una vacuna

Han pasado casi cuatro décadas desde que se reportaron los primeros casos, y pese a todos los esfuerzos sigue siendo una enfermedad incurable. ¿Por qué?
Science Photo Library
1 de diciembre, 2020
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Dibujo, infección de VIH

Science Photo Library
El blanco del virus son los linfocitos CD4.

Desde que se detectaron los primeros casos a principios de la década de los 80, el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) se ha cobrado alrededor de 33 millones de vidas, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Este virus, que de no tratarse da lugar al síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, continúa siendo una amenaza para la salud pública: se estima que hay cerca de 38 millones de personas viviendo con VIH (hasta finales de 2019).

Si bien se han hecho grandes avances en cuanto a su tratamiento y prevención, y en la actualidad las personas infectadas pueden llevar una vida saludable, aún no se ha podido hallar una cura para la enfermedad.

Solo dos pacientes hasta la fecha —uno, conocido como el “paciente de Berlín, que falleció en septiembre de este año a raíz de otra enfermedad; el otro, un venezolano establecido en Londres— parecen haberse curado definitivamente del virus.

Tampoco se ha logrado dar con una fórmula para una vacuna, pese a que su búsqueda se inició muy poco después de que se reportaran los primeros casos.

Para entender por qué esta infección es tan difícil de erradicar (en contraposición al coronavirus SARS-CoV-2, que en menos de un año desde que se desató la pandemia cuenta con varias candidatas de vacunas prometedoras), es fundamental comprender primero cómo afecta el VIH a nuestro sistema inmunitario, el arma que tiene nuestro organismo para protegernos de las enfermedades.

Ataque directo al centro de defensa

El VIH entra en nuestro cuerpo a través del intercambio de ciertos fluidos corporales como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales de una persona infectada.

Es, además, un retrovirus. Es decir, su material genético está en forma de ARN (ácido ribonucleico) y no de ADN. Por ello, antes de insertar sus genes en el genoma de la célula huésped para replicarse, tiene primero que convertir su ARN en ADN.

Esto lo hace mediante un proceso que se conoce como de transcripción inversa (los virus en cambio usan uno de transcripción normal), lo cual genera muchos errores en sus copias -puede que esta explicación te sobre en esta instancia, pero guárdala en tu mente porque te ayudará a entender más adelante por qué es tan difícil desarrollar un tratamiento y una vacuna-.

Investigación

Getty Images
En el campo de investigación sobre tratamientos para el VIH se han logrado muchos avances.

A diferencia, por ejemplo, del SARS-CoV-2 que ataca y se replica en las células del pulmón y otros órganos que tienen en su superficie el receptor ACE2, el VIH tiene como objetivo principal un tipo de células de nuestro sistema inmunitario: los llamados linfocitos CD4 (o también T CD4).

“Los linfocitos CD4 son una parte fundamental del sistema inmunitario. Son predominantes en todos los procesos de lucha contra distintos patógenos —virus, bacterias, parásitos— y forman parte del centro de coordinación de otra parte del sistema inmune”, le explica a BBC Mundo José Luis Casado, médico del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, en Madrid, España.

“Son una especie de capitanes de las defensas que no solo manejan soldados, sino que coordinan a otros oficiales para luchar contra el enemigo”, añade.

Una vez dentro del CD4, el virus introduce su propio material genético y secuestra el mecanismo de esta célula para replicarse.

Los nuevas copias de VIH salen de la célula y se propagan por el cuerpo, infectando a su vez a otras células y destruyendo gradualmente linfocitos CD4. La reducción de estos linfocitos provoca, en consecuencia, una deficiencia en el sistema inmunitario.

“Cuando el sistema inmunitario reconoce que hay CD4 infectados, activa otras células para matar a estos CD4, y esa inmunoactivación estimula la producción de linfocitos CD4 para compensar a los soldados caídos en batalla”, explica Casado.

Pero este es un proceso compensatorio temporal. “El organismo no sabe mantener altos niveles de activación inmune persistente”, agrega, con lo cual esta estrategia no resulta eficaz a largo plazo, y no se consigue erradicar a todos los CD4 infectados.

Timothy Ray Brown

Getty Images
Timothy Ray Brown, conocido como el “paciente de Berlín”, fue la primera persona en curarse de VIH. Falleció de cáncer en septiembre de este 2020.

A medida que la infección avanza y el cuerpo va perdiendo su capacidad para defenderse, el individuo infectado se vuelve vulnerable a sufrir otras infecciones conocidas como enfermedades oportunistas.

Cuando la cantidad de linfocitos CD4 cae por debajo de 200 células por milímetro cúbico de sangre (una persona con un sistema inmunitario sano tiene entre 500 y 1.600), o cuando aparecen una o más infecciones oportunistas más allá del recuento de CD4, se considera que una persona infectada tiene sida.

Por qué los tratamientos no logran curar el VIH

Los tratamientos que han dado muy buenos resultados y que se utilizan para controlar el VIH consisten en una combinación de fármacos antirretrovirales que atacan varios aspectos del ciclo de vida del VIH, y evitan así que el virus se multiplique y pueda penetrar células sanas.

Al reducir la carga viral, el sistema inmune tiene más posibilidades de recuperarse y combatir infecciones. Por eso los pacientes en tratamiento —que debe seguirse de por vida— pueden tener una vida prolongada y sin síntomas.

Con el tratamiento antirretroviral se logra que no desarrollen sida ni infecciones oportunistas.

Por otra parte, “si no hay replicación viral, no hay transmisión“, dice Casado, de modo que no hay posibilidad de contagio.

Sin embargo, el virus no desaparece: una vez que penetró la célula puede quedarse allí, en estado latente.

“Tenemos una serie de células CD4 activas y muchas CD4 en reposo. Están allí por si hay una guerra, una infección. Se estima que solo un 2% de células CD4 están activas habitualmente, porque el resto, en situación basal, no las necesitamos”, explica Casado.

Según le dice a BBC Mundo Mundo Nadia Roan, profesora de la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos, “este reservorio latente de células infectadas es, esencialmente, la principal barrera para encontrar una cura para el VIH”.

Preservativos

Getty Images
Los preservativos son fundamentales para prevenir el contagio del VIH.

“Sabemos de su existencia desde hace mucho tiempo, pero no hemos podido atacarlo o controlarlo. Y una de las razones es porque no hay un biomarcador en la superficie de estas células que nos permita distinguir entre una célula sana y una célula infectada con VIH”, dice la experta, cuya investigación se centra en encontrar una forma de caracterizar a estas células infectadas.

Estos reservorios de VIH se establecen pocos días después de que una persona se ha infectado, y mientras el virus está escondido dentro de las células no puede ser combatido ni por el sistema inmunológico que no lo reconoce, ni por los fármacos que no pueden destruirlo hasta que entre en acción.

Tratamiento de alto riesgo

Cuando una persona infectada deja el tratamiento antirretroviral por la razón que fuere, el virus se reactiva al poco tiempo.

Solo hubo dos casos en los que el virus parece haber quedado eliminado por completo.

El primero se logró con un trasplante de médula en un paciente que tenía leucemia (el paciente de Berlín), de un donante con una mutación específica en su ADN resistente al VIH.

El otro caso fue el de un paciente venezolano establecido en Londres que padecía linfoma de Hodgkin (un tipo de cáncer), al que se le suministró quimioterapia y se le implantaron células madre también de un donante con la mutación resistente al VIH.

“Básicamente, tuvieron que deshacerse de sus propios sistemas inmunitarios”, explica Roan.

Pero este tratamiento, que en estos casos fue necesario por las otras enfermedades que sufrían los dos pacientes, “no puede utilizarse ampliamente porque el riesgo es muy elevado”, añade.

Hasta el momento, todas las estrategias que se han investigado —incluyendo una que intenta reactivar los reservorios para que el virus salga de la célula y los anticuerpos del plasma puedan erradicarlo— han conseguido disminuir el reservorio, pero no llevarlo a cero.

“El problema es que con quede un solo clon viable de VIH, solo es cuestión de tiempo para que vuelva a infectar a otra célula y vuelva a recomenzar todo el proceso”, dice Casado.

Vacuna

Desde hace décadas investigadores trabajan para encontrar una vacuna sin éxito.

Pastillas

Getty Images
Los antirretrovirales atacan distintas fases del ciclo vital del virus.

Además del problema de la latencia del virus, que lo transforma en un objetivo casi imposible de atacar mientras está “invisible” dentro de la célula, una de las principales razones por las que es difícil dar con una vacuna es su alto grado de mutabilidad.

La mayor parte de las vacunas eficaces estimulan la producción de anticuerpos para neutralizar al virus. Pero como el virus comete muchos errores en su proceso de replicación -lo que te explica más arriba cuando hablaba de la transcripción inversa-, los anticuerpos que produce el sistema inmune para neutralizarlos se vuelven inefectivos contra estas nuevas formas del virus.

“Al virus no le importa tener hijos mutantes siempre que consiga sobrevivir”, dice Casado. “Su variabilidad genética es muy alta, y eso hace que sea muy difícil establecer zonas del VIH que sean buenas desde el punto de vista antigénico, es decir, que creen una respuesta inmunológica adecuada”.

Y no olvidemos que el virus ataca precisamente las células encargadas de orquestar el ataque para combatirlo.

En fin, concluye Casado, “tenemos todo para que sea la vacuna más difícil posible: por el tipo de virus, por el tipo de replicación y por dónde lo hace. Lo tiene todo”.


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