Ellos son los amigos y familiares de Borge que pagaron una ganga por predios en Cozumel y Cancún
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Ellos son los amigos y familiares de Borge que pagaron una ganga por predios en Cozumel y Cancún

Los terrenos adquiridos por presuntos prestanombres del exgobernador de Quintana Roo están ubicados en Cozumel, Cancún, Tulum y Playa del Carmen, las zonas de mayor plusvalía.
Cuartoscuro
Por Agustín Ambriz / Luces del Siglo
21 de marzo, 2017
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Cancún, Quintana Roo – El exgobernador Roberto Borge Angulo poseía inmuebles en siete de los once municipios de Quintana Roo. La mayoría se concentran en las demarcaciones de Cozumel, Cancún, Tulum y Playa del Carmen, que gozan de mayor actividad económica.

Estos 25 inmuebles fueron asegurados hace un mes por la Procuraduría General de la República (PGR) en el estado.

La coincidencia es que la mayoría de estos predios están ubicados en zonas costeras y su valor es de 5 mil millones de pesos, pero fueron rematados durante la administración pasada a favor de familiares, empleados y colaboradores de Borge, entre ellos su madre María Rosa Yolanda Angulo Castilla, relacionada con cuatro contratos de compraventa.

Otros presuntos prestanombres de Borge que figuran como propietarios de inmuebles, son César Celso González Hermosillo y Melgarejo, abogado de la familia Borge; Edgar Manuel Méndez Montoya, operador financiero del ex mandatario y Santiago Samuel Jiménez Moreno, director de expansión de la empresa Corpogas, que controla la distribución de gasolina en el sureste del país.

Jiménez Moreno figura como propietario de 10 de estos predios, por los cuales pagó en total 8 millones 466 mil 646 pesos cuando el precio real del momento en que fueron adquiridos es de 904 millones 470 mil 334 pesos, con lo cual se presume cometió un desfalcó por la cantidad de 825 millones de pesos, de acuerdo a un informe al que tuvo acceso Luces del Siglo.

Lee: Roberto Borge deja a Quintana Roo en quiebra financiera, denuncia el coordinador de transición

En tercer lugar se ubica la señora Angulo Castila, quien adquirió cuatro inmuebles en 28 millones 547 mil 182 pesos, cuando el valor real era de 149 millones 794 mil 851 pesos, con lo que se calcula que el desfalco fue de 121 millones 269 mil 666 pesos.

Y en el caso de González Hermosillo, socio mayoritario de la naviera Barcos caribe así como de la empresa Caracol 65 que fue beneficiada con el regalo de otros predios de patrimonio del estado, en esta lista sólo posee un inmueble por el que pagó 1 millón 989 mil 932 pesos, por el que debió pagar 9 millones 749 mil 826 pesos, una diferencia de 7 millones 804 mil 894 pesos.

Gráfico: Luces del Siglo

En la lista también figura Jorge Luis Cárdenas Bazán, quien se desconoce cuánto pagó por un terreno de 3 mil 029 metros cuadrados en Isla Mujeres cuyo valor en el momento de compra era de 118 millones 458 mil 508 pesos.

Por último, también se vincula a las empresas Rancho La Posadita S.A. de C.V. y Posada Diving  Ranch S.A.P.I., con la compra de un terreno, cada una, en la zona de Mahahual del municipio de Othón P. Blanco, por los que pagaron en total 11 millones 319 mil 625 pesos, cuando el costo real calculado era de 314 millones 842 mil 182 pesos.

Ante estos señalamientos, en días pasados el representante legal de ambas empresas, José Manuel Caballero, envió un derecho de réplica e hizo público un desplegado en el sentido de que no son prestanombres del ex gobernador Roberto Borge ni se vieron beneficiados con algún remate de bienes.

Lee: Borge gastó mil millones de pesos en taxis aéreos para él y sus amigos, confirma empresario

“Los que se adquirieron en la administración pasada fueron unos terrenos contiguos que se requerían para hacer un tramo carretero por el cual se pudiera llegar más directo al hotel, hay una confusión de terrenos que lo único que está provocando es causarle agravios a mis representados”, apuntó.

El pasado 24 de febrero, la PGR anunció el aseguramiento de estos 25 inmuebles como parte de una investigación que realiza la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita.

“El Ministerio Público Investigador ordenó se realizaran todas y cada una de las diligencias necesarias para la correcta investigación de los hechos, con lo que se pudo concluir, de manera provisional, la existencia de irregularidades en el proceso de enajenación de los inmuebles, además de que se logró corroborar que, en su totalidad, los inmuebles, en promedio, se vendieron, aproximadamente, al 6% de su valor comercial.

“Por ello, con la finalidad de evitar la destrucción de elementos de convicción y de salvaguardar la eficacia patrimonial del estado de Quintana Roo, la PGR decretó el aseguramiento precautorio de 25 inmuebles, cuyo valor comercial rebasa los 5 mil millones de pesos”, indicó la dependencia.

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Por qué la pandemia de COVID-19 disminuyó nuestra capacidad de concentración (y 3 trucos para recuperarla)

Una de las consecuencias psicológicas de la pandemia es la dificultad para concentrarse en tareas como la lectura o el trabajo.
19 de diciembre, 2020
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Da la impresión que ya llevamos años en estos “tiempos inciertos”.

Hace meses nuestras rutinas fueron interrumpidas y nos hemos visto obligados a adaptarnos.

Y una consecuencia importante es el estado de fatiga mental. Se volvió más difícil concentrarse durante un período largo de tiempo y parece que estuviéramos en un estado colectivo de distracción casi constante.

“Sentí que tenía un bloqueo mental que me impedía concentrarme “, afirma la escritora y lectora asidua Sophie Vershbow.

Ella entró en ese estado de ánimo al principio de la pandemia y su tuit en el que admitía no poder concentrarse lo suficiente para leer un libro recibió más de 2.000 “me gusta”.

Pero no está sola. Haga una búsqueda rápida en internet y encontrará una avalancha de artículos recientes sobre personas que no pueden concentrarse, el predominio de la “niebla mental” y las diferentes formas de pérdida de concentración.

Por supuesto, gran parte de este sentimiento subjetivo de distracción mental se centra en los aspectos prácticos de la vida actual.

Para muchas personas, sobre todo para los padres y madres, el cambio repentino al trabajo desde casa significó una intensificación del conflicto entre su labor profesional y la vida doméstica.

Es complicado concentrarse en una hoja de cálculo mientras los hijos luchan por el control remoto del televisor.

Trabajo en casa

Alamy
El trabajo en casa cambió la vida a personas en todo el mundo.

Pero parece que hay más que eso. Incluso cuando se termina el trabajo del día y los niños están en la cama, no deja de ser difícil escapar con la ayuda de una novela.

La teoría

Existe una teoría psicológica, aplicada originalmente en el contexto del aprendizaje, que puede ayudar a explicar por qué vivir en la era de la covid-19 puede haber convertido nuestras mentes en una ensalada mixta.

Se llama teoría de la carga cognitiva y fue desarrollada por primera vez por el psicólogo educativo australiano John Sweller.

Nuestras mentes son como sistemas de procesamiento de información. Cuando estamos trabajando en un problema, especialmente uno desconocido, dependemos de nuestra “memoria de trabajo“, que es muy limitada tanto en su capacidad de almacenamiento como en el tiempo que retiene los datos.

Cuanto menos familiarizado uno está con una tarea, más dependerá de su memoria de trabajo para intentar hacer algún malabar con la información relevante y buscar una solución.

Por el contrario, cuando uno es experto, la mayor parte de lo que necesita saber se almacena en la memoria de largo plazo y puedes completar la tarea en piloto automático.

Nuevas tareas, nuevos niveles de estrés

La teoría de la carga cognitiva proporciona un marco útil para comprender las diferentes formas en que la pandemia puede estar causando estragos en la función mental.

Mujer corriendo

Alamy
El ejercicio es una buena manera de reducir el estrés.

Primero, le fuerza a adoptar nuevas rutinas y le despoja la capacidad de hacer cosas en automático.

Por ejemplo, en una reunión de trabajo de antes simplemente la persona aparecía y se unía a la discusión.

Ahora, si ese mismo individuo trabaja de forma remota, debe iniciar su software de videoconferencia, preocuparse por la conexión a internet, ajustar sus tiempos a los posibles retrasos, etc.

Lo mismo se aplica a los desafíos domésticos como hacer la compra online en lugar de en persona en el supermercado.

Estas adaptaciones forzosas obligan a salir del piloto automático y le exigen a nuestra limitada capacidad de memoria de trabajo.

Para esta teoría, la “carga cognitiva” intrínseca requerida en gran parte de lo que hacemos ha aumentado.

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo obligados a pensar deliberada y conscientemente, más como novatos que como un expertos, y eso es agotador en sí mismo.

En segundo lugar, las investigaciones basadas en la teoría de la carga cognitiva sostienen que las emociones pueden interferir con el procesamiento de la información.

Imagen de cerebro

Getty Images
La pandemia provoca que nuestro cerebro se esfuerce más.

Cuando uno está ansioso, por ejemplo, se reduce la capacidad de la memoria de trabajo. Esto hace que sea más difícil resolver cualquier problema mental que requiera una resolución consciente.

Algo parecido a los nervios durante un examen que revuelven el cerebro y dificultan resolver operaciones matemáticas o redactar una oración coherente.

O cómo el estrés ante una prueba de manejo hace que sea mucho más difícil realizar las diferentes maniobras solicitadas.

En tercer lugar, esta teoría habla de la “carga cognitiva externa”. Se trata de la demanda sobre la capacidad de nuestra memoria de trabajo impuesta por distracciones que no son directamente relevantes para lo que se trata de hacer.

Estas alteraciones podrían ser solo tareas secundarias básicas que se ejecutan en segundo plano, como escuchar el boletín de noticias mientras se trabaja.

Lo que sucede ahora es que las interrupciones cotidianas causadas por la pandemia obligan a las personas a aprovechar su capacidad de memoria de trabajo con más frecuencia.

Cuando uno está más estresado y los niveles de ansiedad aumentan, o si se están haciendo malabares con múltiples tareas y compromisos, disminuye la capacidad de la memoria de trabajo.

Es lo peor de ambos mundos y otra razón por la que te puedes sentir agotado mentalmente.

Factor covid-19

Por lo general, en un momento de conflicto, podemos resolver el problema de forma rápida y la carga cognitiva se vuelve más manejable.

Mujer con barbijo

Getty Images
La pandemia nos impone desafíos nuevos todos los días.

Lo sorprendente de la vida en esta pandemia es que la situación no deja de cambiar.

Los gobiernos de todo el mundo están implementando constantemente restricciones diferentes y más complejas.

Reglas de viaje, instrucciones de autoaislamiento, listas de observación de síntomas, nuevas aplicaciones para teléfonos inteligentes, etc. No pasa un día sin que escuchemos sobre algún cambio.

Cualquier situación novedosa impone una carga cognitiva en nuestros cerebros, pero el hecho de que la covid-19 tuviera un impacto tan extendido en la sociedad nos obligó a absorber información nueva más rápido de lo que éramos capaces”, explica Samuli Laato, investigadora de la Universidad de Turku, quien estudia el papel de la carga cognitiva en el comportamiento de compra inusual de las personas durante la pandemia (compra por pánico) y en el intercambio generalizado de información errónea.

La experta explica que “en general, la incertidumbre siempre aumenta la carga cognitiva. Los factores estresantes como la amenaza para la salud, el miedo al desempleo y el miedo a las perturbaciones del mercado de consumo provocan eso”.

“Además, se introdujeron políticas de trabajo remoto a nivel mundial, lo que requirió que las personas se adaptaran a las nuevas tecnologías y una nueva forma de trabajar en conjunto “, añade Laato.

Planificación y autodisciplina

Afortunadamente, interpretar el efecto de agotamiento mental de la vida pandémica a través de la lente de la teoría de la carga cognitiva nos brinda algunas estrategias simples y efectivas.

En primer lugar, hay que intentar establecer nuevas rutinas y mantenerlas, de modo que no utilicemos constantemente la capacidad de la memoria de trabajo para tareas cotidianas.

Por ejemplo, recientemente invertí en un sistema de internet inalámbrico con repetidores que redujo la interferencia en las videollamadas y me tomé el tiempo para leer sobre las diferentes funciones de las distintas plataformas de conferencias virtuales.

Al comprender esta clase de elementos básicos necesarios durante la pandemia, ya no tendremos que desperdiciar capacidad mental en ellos.

Mujer duerme

Getty Images
Dormir bien es fundamental para mejorar nuestra salud mental.

En segundo lugar, debido a que estamos atravesando una era de mayor ansiedad e incertidumbre, es importante poner un esfuerzo adicional en el manejo del estrés, para que su memoria de trabajo no se vea constantemente sobrecargada por las preocupaciones.

Esto significa comer bien, hacer ejercicio y establecer una rutina regular a la hora de dormir, así como encontrar tiempo para actividades que relajen.

En la medida en que la situación lo permita, se pueden elaborar planes de contingencia para diferentes aspectos de su vida. Realizar preparativos realistas para escenarios temidos puede ser un gran alivio para la ansiedad.

Además, hay que darle al cerebro un descanso de las diarias actualizaciones de cifras de la pandemia.

Se puede considerar disponer días (o al menos tardes o noches enteras) para evitar cualquier charla o información referida a la covid-19.

Finalmente, es importante aliviar la tensión de la memoria de trabajo desconectando cualquier “carga cognitiva extraña”.

Esto significa esforzarse más en organizar el tiempo y ser disciplinado con las distracciones.

Tratar de reservar momentos del día dedicados a diferentes tareas, ya sean laborales o domésticas.

Por ejemplo, cuando se trabaja es mejor no tener encendido el televisor o la radio con las noticias de fondo.

Cuando se juega con los hijos, no tener el teléfono móvil al lado, o al menos no revisar correos electrónicos o Twitter.

Hay que permitir que la mente se concentre en una cosa a la vez y la recompensa será sentirse menos agotado mentalmente.

Parece que vamos a vivir en esta era pandémica por un tiempo todavía.

Si bien la ansiedad y la anomalía constantes cansan mentalmente, puede consolarnos el hecho de que no somos los únicos que se sienten así.

Nuestros cerebros tienen una capacidad de procesamiento limitada que se está extendiendo al límite en este momento, pero con una planificación cuidadosa y autodisciplina, hay formas de reducir la carga cognitiva y redescubrir cómo concentrarnos.

*Este artículo es una adaptación, puedes leer la versión original en inglés aquí.


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