Un turista murió electrocutado en hotel de Yucatán; gobierno estatal protege al propietario
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Especial

Un turista murió electrocutado en hotel de Yucatán; gobierno estatal protege al propietario

Según la autopsia realizada por la Fiscalía del Estado, el joven turista de 18 años murió por un "choque eléctrico" que le provocó un paro cardiaco. Pero luego las autoridades cambiaron la versión.
Especial
Por Paris Martínez
10 de marzo, 2017
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El 22 de abril de 2014, el turista José Guillermo Ascencio Lara –universitario de 18 años– murió electrocutado en el hotel donde se hospedaba, el Embajadores del Mar, ubicado en el municipio de Progreso, Yucatán.

Para el momento en que este fallecimiento se reportó, este hotel pertenecía a uno de los empresarios más influyentes del estado, Héctor José Navarrete Muñoz, director de la cadena de aeropuertos Asur.

Según la autopsia realizada por la Fiscalía del estado, José Guillermo murió por “fibrilación ventricular”, provocada por un “choque eléctrico” cuya intensidad osciló entre los 10 y los 120 wats (es decir, una descarga de baja tensión, que le provocó un paro cardiaco).

Tal como consta en los peritajes realizados en el hotel Embajadores del Mar, el cuarto en el que este joven turista fue hospedado presentaba electrificación de muros y piso, a causa de una instalación eléctrica deficiente y, de hecho, se tomó registro fotográfico del punto en la pared del balcón desde donde salió la descarga eléctrica que le quitó la vida, así como de las anomalías del sistema eléctrico del inmueble.

Todas estas evidencias fueron integradas al expediente del caso, sin embargo, a la hora de presentar resultados, las autoridades estatales difundieron una versión de los hechos distinta a la que las pruebas indicaban: oficialmente, la versión de las autoridades fue que José Guillermo había tocado los cables de alta tensión que pasaban frente al balcón de su recámara, y que fue por su culpa que perdió la vida.

No obstante, al fabricar esa versión de los hechos, las autoridades de Yucatán y el propietario del hotel no contemplaron un detalle: que el padre del joven José Guillermo Ascencio Lara es un experto en líneas eléctricas de alta y baja tensión, con 30 años de experiencia trabajando para la Comisión Federal de Electricidad.

Es decir, afirma don José Luis en entrevista, que “a mi no me pudieron engañar”.

La mentira

José Guillermo Ascencio Lara era vecino de Mérida, y cursaba el segundo semestre de la ingeniería en sistemas computacionales. Además, era aficionado al ciclismo acrobático y baterista de un grupo universitario de rock.

“Guillermo era un muchacho muy especial –narra su padre–, todas sus amistades lo querían muchísimo, y cada vez que nos íbamos a la playa, donde tenemos una casita, él venía con seis, siete, u ocho amigos y amigas.”

En abril de 2014, sin embargo, la casa familiar ubicada en la playa de Progreso había sido prestada, por lo que Guillermo y cuatro amigos, quienes tenían planes de acudir a divertirse, decidieron rentar una habitación de hotel.

“Guillermo me dijo que quería ir a la playa, y yo le dije que la casa estaba rentada. Entonces, él me contestó que ya tenían un hotel ubicado, lo vimos por internet, yo pensé que era un buen hotel, porque se anunciaba como categoría cuatro estrellas, y con mi tarjeta de crédito pagué el alquiler de la habitación en la que se quedarían los muchachos”, recuerda don José Luis.

“Su mamá y yo estábamos preocupados, porque era la primera vez que lo dejábamos irse solo, así que yo mismo llevé a los muchachos hasta Progreso, y los dejé en el hotel… dos días después, mi hijo estaba muerto.”

Según las conclusiones de la Fiscalía General del Estado de Yucatán, José Guillermo vestía un short, y en la mano llevaba una camisa roja, cuando salió al balcón de su habitación.

La versión de las autoridades indica que Guillermo, accidentalmente, estiró la mano con la que portaba la camisa y ésta tocó un cable de alta tensión, provocándole la muerte por “fibrilación ventricular”.

Aquí está, de hecho, la primera incongruencia: tal como reportó la Comisión Federal de Electricidad, en oficio del 20 de mayo de 2014, el cable que pasa frente al balcón del hotel Embajadores del Mar tiene una tensión de 13.2 mil voltios, la cual, según el perito en criminalística Jorge Isaac Barquet Gómez, provoca quemaduras graves, internas y externas, heridas que no presentaba el cuerpo de Guillermo.

Por el contrario, la misma necropsia realizada por la Fiscalía determinó que la muerte se dio por “fibrilación ventricular”, alteración en ritmo cardiaco que se produce sólo por descargas de baja tensión, que oscilan entre 10 y 120 voltios, tal como subraya el peritaje en criminalística de Barquet, integrado a la averiguación previa iniciada por las autoridades de Yucatán.

Cabe entonces preguntarse: ¿de dónde pudo provenir una descarga de entre 10 y 120 voltios?

La respuesta la dan las mismas placas fotográficas tomadas por agentes de la Fiscalía yucateca, cuando inspeccionaron la habitación de Guillermo: según estas imágenes, tanto el piso como las paredes del lugar registraban voltaje de entre 7.34 y 12.24 voltios.

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Peritaje de la Fiscalía de Yucatán, que muestra que las paredes y piso de la habitación estaban electrificados.

Los agentes ministeriales también tomaron fotografías del cable conduce la electricidad desde el poste ubicado en la calle, hasta el hotel. Estas imágenes muestran que el cable alimentador, descarapelado, toca el barandal de uno de los balcones del inmueble.

Al romper una de las paredes de estos balcones, se descubrió que no eran de concreto, sino de tabla-roca, fijada con postes metálicos.

El mismo dictamen en criminalística concluyó que el efecto conjunto de una mala instalación eléctrica, la humedad del inmueble y paredes con estructura metálica, indican que la muerte de Guillermo fue provocada por una descarga proveniente de una pared del balcón en el que el turista se encontraba.

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Punto de entrada del cable alimentador de energía eléctrica, al hotel Embajadores del Mar.

El cuerpo del joven, de hecho, presentaba una herida menor en el muslo izquierdo, ubicado a la misma altura de la perforación con hollín detectada en el balcón en el que se encontraba, por lo cual, según el perito Barquet, puede presumirse que ese fue el punto por el que pasó la energía eléctrica.

El dictamen en criminalística destaca también que Guillermo no pudo haber alcanzado el cable de alta tensión que pasaba frente a su balcón, ya que este cable se encontraba a una distancia de 1 metro y 30 centímetros, longitud que no cubre el brazo del turista, ni siquiera si se le suma la playera estirada.

Esta playera, cabe destacar, tampoco mostraba ningún signo de quemadura, previsible ante un contacto con un cable de tensión eléctrica.

Por último, las autoridades yucatecas comprobaron que el hotel Embajadores del Mar carecía de licencias de operación, además de que no contaba con una instalación eléctrica comercial, sino doméstica.

Todas estas evidencias, no obstante, fueron ignoradas en el dictamen final de la Fiscalía General de Yucatán, que decretó el no ejercicio de la acción penal, bajo la lógica de que Guillermo murió cuando tocó con su camisa el cable de alta tensión.

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Perforación con hollín, desde la que peritajes en criminalística señalaron que provino la descarga eléctrica que mató a Guillermo.

Para poder sustentar esta versión, las autoridades tuvieron que borrar algunas evidencias: en el dictamen forense, por ejemplo, la Fiscalía omitió inscribir la herida en el muslo izquierdo de Guillermo, que coincide con la perforación del balcón. Esta lesión, sin embargo, sí quedó registrada en el levantamiento fotográfico realizado durante la misma autopsia.

Además, se negaron a asegurar la habitación de hotel en la que murió el joven turista, permitiendo así que este lugar fuera alterado por su propietario, quien sustituyó todo el mobiliario eléctrico y recompuso la instalación eléctrica.

Por todas estas irregularidades en la actuación de las autoridades, al investigar la muerte del joven universitario José Guillermo Ascencio Lara, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán emitió en septiembre de 2015 su recomendación número 16, a través de la cual exigió a la Fiscalía local corregir las anomalías en la investigación, y sancionar a los responsables.

Un año y medio después de que dicha recomendación fue emitida, ningún implicado ha sido sancionado.

La impunidad

“Yo creo que hay dos responsables de la muerte de mi hijo –explica el señor José Luis Ascencio–: el primer responsable es Héctor José Navarrete Muñoz, quien de manera negligente construyó y puso en operación un hotel, sin contar con instalaciones seguras para los turistas. Eso lo vuelve responsable de homicidio culposo. Y el otro responsable es la corrupción, porque, sólo mediante la corrupción se puede explicar que funcione un negocio así, que no cumplía con ninguna norma de protección civil, y que nadie se diera cuenta”.

Cuando murió Guillermo, al frente de la Fiscalía General de Yucatán estaba Celia Rivas (hoy diputada local y presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso de Yucatán), y “ella se encargó de encubrir al dueño de este hotel, que es una persona muy poderosa, porque dirige todos los aeropuertos del estado”.

Para diciembre de 2014, ocho meses después de la muerte de Guillermo, Navarrete Muñoz vendió el hotel, cuyos dueños actuales presentaron luego una demanda por “daño moral” contra el señor José Luis Ascencio, de quien exigen una indemnización de 2 millones de pesos.

–¿Qué tipo de daño moral pudo haber usted causado a los nuevos propietarios?

–Yo creo que, en realidad, la venta del hotel fue sólo una fachada, una manera del empresario Héctor Navarrete para lavarse las manos, mediante el uso de prestanombres, y ahora, a través de esas mismas personas, intentan hostigarnos, para que dejemos de denunciar… Es alguien que cuenta no sólo con el apoyo de Celia Rivas, sino directamente del gobernador Rolando Zapata. Entonces, este es un pleito de David contra Goliat… Yo no soy tonto: sé cómo está la situación, sé que tengo pocas probabilidades de obtener justicia, si es que no son nulas. Pero tengo que hacer lo que me corresponde, y creo que cualquier padre haría lo mismo, si estuviese en una situación como la mía.

–En Yucatán, ¿ha recibido apoyo?

–No –lamenta–. nadie me escucha, nadie se quiere inmiscuir, hemos ido a ver a todo mundo: tanto personajes de la política, el empresariado, maestros de escuelas de derecho, a nadie le interesa ayudarnos. Saben que el pleito que traemos no es contra el dueño del hotel, sino contra la Fiscalía General, que está encubriendo al dueño del hotel. Por eso nadie se mete a ayudarnos.

Animal Político buscó a las autoridades de la Fiscalía de Yucatán pero hasta el cierre de esta edición no habían respondido a la solicitud del medio.

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La inusual estrategia del país que está vacunando primero a los jóvenes y no a los ancianos contra COVID-19

Para proteger a los mayores, sostienen en Indonesia, es mejor primero vacunar a quienes propagan más fácilmente el coronavirus. El enfoque tiene sentido, según algunos expertos.
13 de enero, 2021
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Como otros países, Indonesia está implementando un programa masivo y gratuito de vacunación contra la covid-19, pero con un enfoque muy diferente al de los demás.

En lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis -después de los trabajadores de la salud- serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años.

El presidente Joko Widodo, de 59 años, se ha ofrecido como voluntario para ser el primero en la fila. El vicepresidente Ma’ruf Amin, de 77 años, no recibirá la inyección pronto, porque es demasiado mayor.

¿A qué se debe este inusual enfoque?

El profesor Amin Soebandrio, quien ha asesorado al gobierno en su estrategia de “la juventud primero”, sostiene que tiene sentido priorizar la inmunización de los trabajadores, aquellos “que salen de la casa a todas partes y luego por la noche regresan a sus hogares con sus familias”.

“Estamos apuntando a aquellos que probablemente propaguen el virus“, dijo a BBC Indonesia.

Explica que este enfoque le dará al país la mejor oportunidad de lograr la inmunidad colectiva, algo que ocurre cuando una gran parte de una comunidad se vuelve inmune a través de las vacunas o la propagación masiva de una enfermedad.

Trabajadores cargan vacunas contra la covid-19 en Indonesia

EPA
Suministros de vacunas para todo el país fueron preparados en vísperas del lanzamiento.

Se sabe que entre 60-70% de la población mundial debe ser inmune para detener la propagación del coronavirus fácilmente. Sin embargo, esas cifras aumentarán considerablemente si las nuevas variantes más transmisibles se difunden ampliamente.

“Ese es el objetivo a largo plazo, o al menos reducimos significativamente la propagación del virus para que la pandemia esté bajo control y podamos hacer que la economía vuelva a funcionar”, dijo el profesor Soebandrio.

Indonesia, con una población de 270 millones, tiene el mayor número acumulado de casos de covid-19 en el sudeste asiático. Según datos del gobierno, el 80% de los casos se encuentran entre la población activa.

Si bien las escuelas y las oficinas gubernamentales han estado cerradas durante casi un año, el gobierno se ha resistido a implementar cierres estrictos por temor al impacto en la economía del país. Más de la mitad de la población trabaja en el sector informal, por lo que para muchos trabajar desde casa no es una opción.

Una mujer recibe una vacuna en Indonesia

EPA
El objetivo de Indonesia es vacunar primero a la población de 18 a 59 años.

El nuevo ministro de Salud del país, Budi Gunadi Sadikin, defendió la estrategia e insiste en que no se trata solo de la economía, sino de “proteger a las personas y apuntar primero a aquellos que probablemente contraigan y propaguen” la enfermedad.

“Nos estamos enfocando en personas que tienen que encontrarse con mucha gente como parte de su trabajo: mototaxistas, policías, militares. Entonces, no quiero que la gente piense que esto se trata solo de la economía. Se trata de proteger a la gente”, señaló.

¿Y los ancianos?

El gobierno también argumenta que ofrecerá protección a los ancianos.

“Inmunizar a los miembros que trabajan en un hogar significará que no llevarán el virus ahí, donde están sus parientes mayores”, dijo la doctora Siti Nadia Tarmizi, portavoz del Ministerio de Salud para el programa de vacunación covid-19.

La mayoría de las personas mayores de Indonesia viven en hogares intergeneracionales y, a menudo, es imposible aislarlas del resto de la familia.

“Entonces, es un beneficio adicional de este enfoque, que al vacunar a las personas de 18 a 59 años, también estamos ofreciendo algo de protección a las personas mayores con las que viven”, dijo.

Una prueba de coronavirus en Indonesia

EPA
Indonesia ha registrado más de 600.000 casos de covid-19 desde que comenzó la pandemia.

Pero esto depende de que la vacuna evite que las personas porten el virus y lo transmitan.

“Simplemente, aún no tenemos esa información“, dijo el profesor Robert Read, miembro del comité de vacunación e inmunización (JCVI) que asesora a los departamentos de salud del Reino Unido sobre inmunización.

“La razón por la que el Reino Unido no ha optado por la población más joven, por supuesto, es que, primero, no contraen una enfermedad tan grave y, segundo, no hemos podido demostrar todavía que las vacunas tengan ningún impacto en absoluto en la transmisión”, dijo.

El enfoque de Indonesia, consideró, necesitaría una absorción de vacunas muy alta: “al menos el 50% con toda probabilidad, para detener la muerte y la hospitalización en su población mayor”.

“Es posible que si obtienen tasas de cobertura muy altas, habrá algún impacto en la transmisión, aunque obviamente todavía no lo hemos visto”.

¿Qué pruebas ha realizado Indonesia?

Indonesia ha adoptado este enfoque único en parte porque la vacuna que está utilizando no se ha probado en personas mayores.

Un trabajador en Indonesia

Reuters
Indonesia tiene una población joven enorme, pero gasta poco en salud.

El país depende principalmente de la fórmula de CoronaVac, fabricado por Sinovac en China, para inocular a su población, con tres de las 125 millones de dosis prometidas ya entregadas y distribuidas a los centros de salud de todo el país.

Indonesia dice que la vacuna de China tiene una efectividad del 65,3%. Pero el gobierno solo ha realizado pruebas en el grupo de edad de 18 a 59 como parte del ensayo Sinovac en varios países.

“Cada país podría tener un grupo de edad diferente y resultó que se le pidió a Indonesia que hiciera el ensayo sobre la población trabajadora”, dijo la doctora Nadia. Comenzarán a inmunizar a los ancianos, dice, en la segunda ronda de vacunaciones una vez que obtengan datos de otros países involucrados en el ensayo.

Pero incluso si se les hubiera pedido que lo probaran en personas mayores de 60 años, dice que lo más probable es que todavía se concentren en inmunizar a la población trabajadora primero, ya que creen que protegerá a la mayoría de las personas.

¿Cómo ven los científicos el experimento?

“No sabemos si funcionará y es necesario evaluarlo”, dijo Peter Collignon, profesor de enfermedades infecciosas en la Universidad Nacional de Australia, quien consideró que tiene sentido modificar el lanzamiento de la vacuna según las circunstancias de un país.

“Si eres un país en desarrollo, puedo ver una política de protección de tus trabajadores adultos jóvenes, aquellos que propagan más el virus, como un método razonable, porque realmente no puedes decirle a la gente que se quede en casa”, opinó.

Un puesto de vacunación en Indonesia

EPA
En países en vías de desarrollo, dice Collignon, tiene sentido una estrategia como la de Indonesia.

El profesor Read estuvo de acuerdo y dijo: “No nos corresponde a nosotros en los países occidentales ricos decirle a otros países del mundo lo que deberían estar haciendo”.

Consideró que el enfoque de Indonesia “puede ser lo correcto para su país”, y señaló que, a nivel mundial, nadie está seguro de qué es lo correcto en este momento.

El profesor Dale Fisher del Hospital de la Universidad Nacional dijo que Indonesia estaba adoptando un “enfoque pragmático”.

“Dicen que vamos a vacunar a este grupo de edad del que tenemos los datos. Es un grupo accesible y sin duda ayudará a mantener los negocios y la tubería de alimentación en funcionamiento”, sostuvo.

¿Cómo está afrontando Indonesia la pandemia?

El ambicioso despliegue de Indonesia no será fácil.

Su población es la cuarta más grande del mundo, distribuida en un vasto archipiélago cercano al ecuador, por lo que existen importantes desafíos logísticos en términos de la temperatura requerida para las vacunas.

Y los expertos en salud advierten que la política del gobierno centrada en la inoculación y no mucho en contener el virus conlleva peligro, ya que el sistema de salud está sufriendo por el aumento de casos.

Un cortejo fúnebre en Indonesia

EPA
Indonesia tiene una de las mayores tasas de víctimas de covid-19 del sudeste asiático.

Los cementerios en Yakarta, el epicentro de la pandemia, están llenos y los hospitales dicen que están luchando por hacer frente a la cantidad de pacientes.

El experto en salud pública Dicky Budiman, de la Universidad Griffith de Australia, dijo que el gobierno necesitaba hacer más para proteger a los vulnerables, fortaleciendo lo que llamó la estrategia fundamental para la pandemia: pruebas, rastreo y el cumplimiento del distanciamiento social.

La periodista local Citra Prastuti en Yakarta, que acaba de recuperarse del virus, dijo que “salir de su casa es como entrar en una zona de guerra, con el creciente número de grupos familiares: parece que ningún lugar es lo suficientemente seguro para nosotros”.

Dijo que los mensajes de salud pública habían sido confusos y contradictorios. “Se anima a la gente a quedarse en casa durante las vacaciones, pero los hoteles ofrecieron descuentos y no hubo restricciones de transporte”.

Y no hubo seguimiento ni rastreo, como en su caso el cual lo notificó a las autoridades sanitarias locales.

“Así que no sé si estoy incluida en los datos generales de la covid o no”, dijo. “Creo que mucha gente ve la vacuna como una salida fácil, como la cura de todas las enfermedades, como el salvador final”.


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