El Vive Latino ya es mayor de edad: la diversidad marca la edición 18 del festival
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El Vive Latino ya es mayor de edad: la diversidad marca la edición 18 del festival

El festival musical celebró su mayoría de edad con gran variedad de géneros como pop, folk, rock y grupero. Además entre el público hubo una zona llamada Restart, para personas con alguna discapacidad.
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Por @arturodaen
20 de marzo, 2017
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Parece que fue ayer el primer Vive Latino… pero ya es mayor edad.

El Festival llegó a su edición 18, y para celebrarlo tuvo el sábado 18 de marzo una mezcla de bandas y cantantes de diferentes continentes, géneros y públicos en el Foro Sol de la Ciudad de México.

El sábado los asistentes pudieron disfrutar del pop de JotDog, hasta el folk del británico Jake Bugg, pasando por el garage rock de la banda japonesa The 5, 6, 7, 8’S,  hasta llegar al ska de Inspector y dando un giro al idioma inglés con The Pretty Reckless.

Mientras que el domingo se presentaron los ya clásicos Enanitos verdes y Hombres G, además de Julieta Venegas, asidua asistente al festival.

Incluso se presentaron Bronco, del género grupero, y La Sonora Santanera para abrir la pista de baile La Sonora Santanera, tal como en ediciones pasadas irrumpieron opciones de música norteña o cumbia, como los Tigres del Norte o Los Ángeles Azules.

El Vive tuvo sonidos para todos los gustos. La diversidad de los músicos también se vio reflejada en el público.

Había gente de todas las edades, con cabello de diferentes colores, parejas homosexuales, mujeres con la chamarra de “México is the shit” y algunos que decidieron llevar mariguana, para combinar su efecto con la experiencia musical.

 

La cantante Tessa Ia, una de las primeras en presentarse, celebró que hubiera “menstruación sobre estos escenarios”, resaltando que el evento tenía presencia femenina en su elenco, además de las miles de asistentes como público.

A un costado del escenario principal del Festival, pudo observarse una zona llamada Restart, acondicionada para personas con discapacidad y sus acompañantes, de modo que no sufran empujones o su vista sea bloqueada.

El proyecto, impulsado por una fundación, busca ayudar a que las personas que están en silla de ruedas o que tienen algún otro problema físico (de visión e incluso auditivo) también puedan estar en eventos como el Vive Latino, con apoyo para su traslado hasta el Foro y de regreso a casa.

No hay una zona Restart en cada uno de los escenarios del Vive, y para ellos es complicado moverse de uno a otro, sin embargo agradecieron tener un espacio y atención, en la lucha de ir adecuando la infraestructura y tener mejores alternativas para su inclusión.

“Me asaltaron hace cuatro años en un Starbucks en División del Norte, me dieron tres disparos, sufrí una lesión medular”, contó Kenneth en la zona Restart, resaltando que su estado físico no le impide tener un vida plena, y rockear.

Foto: Restart

“Es mi primer Vive, vengo a ver a los Fabulosos Cadillacs, los escuchaba desde pequeño con mis hermanos”, dijo Ari Morales, quien tiene distrofia muscular. “Hay que luchar por lo que uno quiere, a pesar de que tengas una discapacidad, o una enfermedad”, agregó.

Foto: Montserrat Sánchez

La edición 18 del Vive Latino 2017 también incluyó una zona con hamacas y juegos infantiles, llamada El Parque, para relajarse o en el caso de los que son papás llevar ahí a sus hijos pequeños, antes de volver a dirigirse a uno de los escenarios.

“México es el país más chingón”, dijo durante su presentación el vocalista del grupo venezolano Okills, además de llamar a la gente a descargar de cualquier forma su música, incluso de forma ilegal, con tal de esparcirla.

Como en cada Vive, algunos se quejaron de los precios de la cerveza, los refrescos y la comida, del horario en que se programa la actuación de las bandas, o la mala señal de internet. Aunque esos inconvenientes parecieron olvidarse cuando miles cantaron al unísono canciones de los Cadillacs, Babasónicos y Jarabe de Palo.

La Sonora Santanera, que celebra 60 años de trayectoria, sorprendió al público al cantar a dúo con Paquita la del Barrio, Julieta Venegas, Dany Frank y Rocco de La Maldita Vecindad.

Foto: Montserrat Sánchez

Mon Laferte cantó con el colombiano Juanes. Juntos interpretaron “Amárrame”.

Foto: Montserrat Sánchez

Con información y fotos de Montserrat Sánchez.

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Reuters

Quién era Abel Ochoa, el mexicano ejecutado en Texas que pasó casi dos décadas en el corredor de la muerte

El Consulado de México en Houston manifestó públicamente su oposición a la condena de Ochoa, señalando que la pena de muerte es "una de las violaciones más esenciales de los Derechos Humanos".
Reuters
7 de febrero, 2020
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“Quiero pedir perdón a mis cuñadas por todo el daño emocional que les he causado. Las quiero a todas y las considero las hermanas que nunca tuve. Gracias por perdonarme”.

Esas fueron las últimas palabras de Abel Revill Ochoa, el ciudadano mexicano ejecutado este 6 de febrero en el estado de Texas, en el sur de Estados Unidos.

El hombre de 47 años había sido condenado a pena de muerte en 2003 por asesinar a cinco miembros de su familia, incluidas sus hijas de 7 años y 9 meses.

Según aseguró el Departamento de Justicia Criminal de Texas (TDCJ), Ochoa fue declarado muerto a las 18:48 hora local tras recibir una dosis letal de pentobarbital en la prisión de Huntsville.

Así, el mexicano se convirtió en la segunda ejecución del año en Texas y la número tres en todo el país. Desde que el Tribunal Supremo restituyó la pena de muerte en 1976, 1.515 presos han sido ejecutados en Estados Unidos.

Qué sucedió

Fue un domingo 4 de agosto del año 2002 cuando Abel Ochoa, adicto al crack, llegó al living de su casa -ubicada en Dallas, Texas- con una pistola en la mano y comenzó a matar a tiros a su esposa, Cecilia, y a sus hijas Crystal (de 7 años) y Anahi (de 9 meses). Además, le disparó a su cuñada Jaqueline y a su suegro Bartolo.

Ese día, el hombre llevaba 10 días sin consumir crack pues, según afirmó durante el juicio en su contra, había aceptado la ayuda de su familia para superar su adicción.

Dos años antes de los crímenes, Ochoa había empezado a consumir y rápidamente se había vuelto adicto, endeudándose y gastándose el dinero familiar en comprar droga.

Sin embargo, ese 4 de agosto tuvo una recaída luego de que su esposa se lo permitiera con el pretexto de que estaba sumido en un profundo síndrome de abstinencia.

Poco después de haber fumado, pasó lo peor.

Edificio del estado de Texas

Getty Images
En el estado de Texas se han ejecutado a varios reos mexicanos. En la foto, el Capitolio del Estado de Texas.

“La pistola ya estaba cargada, y entré en el salón dónde estaba mi familia. Empecé a disparar mientras estaban todos sentados en el sofá”, confesaría después el mexicano.

Su hija Crystal intentó escapar corriendo hacia la cocina, pero su padre la alcanzó y la mató de cuatro tiros en la espalda.

Además, dejó herida de bala a otra de sus cuñadas, Alma, hermana de su esposa, quien logró escapar y avisar a la Policía del incidente. De esa manera, minutos después las autoridades detuvieron a Ochoa en un cajero automático mientras intentaba sacar dinero con una tarjeta de crédito de su mujer para comprar más droga.

A pesar de que su defensa afirmó que los crímenes los cometió en medio de un delirio inducido por las drogas, el jurado decidió condenarlo a muerte.

Y así, 18 años después del horrible crimen, el mexicano fue ejecutado.

Oposición a la pena de muerte

Luego de la ejecución, el Consulado de México en Houston manifestó públicamente su oposición a la pena de muerte.

A través de un comunicado, dijo que tal castigo lo consideran “una de las violaciones más esenciales de los Derechos Humanos, así como una sanción cruel e inhumana que socava la dignidad de las personas”.

Agregaron que seguirán “promoviendo acciones tendientes a la moratoria de ejecuciones y la eventual abolición de la pena de muerte en el mundo”.

El consulado, además, reveló que se le había ofrecido asistencia consular a Ochoa mediante un miembro de su equipo de defensa pero que no fue requerida.

No obstante, la diplomacia mexicana había suscrito una carta dirigida a la Junta de Perdones Texas con el fin de apoyar la solicitud de clemencia de Ochoa, petición que finalmente fue rechazada por ese organismo.

Ochoa era también ciudadano estadounidense y se presentó como tal durante el proceso penal.

Roberto Moreno Ramos

Getty
La ejecución de Roberto Moreno Ramos, en 2018, también fue rechazada por el gobierno de México.

El caso de Abel Ochoa no es aislado y ya son varios los mexicanos ejecutados en Estados Unidos.

Por esta misma razón, de hecho, México llevó a Estados Unidos a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2003, con el argumento de haber impedido a sus representantes brindar protección a más de medio centenar de presos que acabaron siendo ejecutados.

La CIJ falló al año siguiente -en lo que fue conocido como el “caso Avena”– que Estados Unidos había violado los derechos de 54 reos, y determinó que sus condenas fueran revisadas.

Sin embargo, EE.UU. continuó con la pena de muerte. En 2018, por ejemplo, ejecutó a Roberto Moreno Ramos, quien formaba parte de esta lista de reos mexicanos en Estados Unidos amparados en la sentencia de la CIJ.

En aquella ocasión, el gobierno de México también intentó evitar su ejecución, sin éxito.


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