Building 8, el misterioso laboratorio de Facebook que crea tecnología para leer el pensamiento
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Building 8, el misterioso laboratorio de Facebook que crea tecnología para leer el pensamiento

La división más misteriosa de Facebook quiere que seamos capaces de “escribir” con la mente y “escuchar” con la piel. Estos son los proyectos que está desarrollando.
AFP
Por BBC Mundo
25 de abril, 2017
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8 es un número mágico para Facebook.

Es el número de letras que tiene la palabra que le da nombre y que pronunciamos casi a diario para referirnos a la plataforma que creó Mark Zuckerberg.

Es la cifra que acompaña a F8, la conferencia para desarrolladores que celebra en San Francisco, EU, todos años y que congrega a miles de personas de todo el mundo.

Es el número de horas de los hackathones que organizó en sus primeros días, antes de convertirse en el gigante tecnológico que es ahora.

Y es también el número que define su edificio más misterioso, Building 8 (edificio 8, en español), el laboratorio desde el que desarrolla las apuestas más innovadoras y futuristas.

Tras las paredes de color beige de este bloque de cemento -situado en las oficinas centrales de Facebook en Menlo Park, California- se esconden los secretos mejor guardados de la red social.

Ahora, por fin, conocemos algo más sobre ellos.

Gente trabajando en el Building 8 de FacebookREGINA DUGAN/FACEBOOK
“Building 8” es el edificio más misterioso de la red social.

Fue en la F8 de 2016 cuando Zuckerberg habló por primera vez sobre esta división, liderada por Regina Dugan, la exdirectora de DARPA, la controvertida Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del departamento de Defensa de Estados Unidos.

Se trata de un plan estratégico que Zuckerberg lleva planeando toda una década para desarrollar las últimas tecnologías, desde realidad aumentada hasta inteligencia artificial o conectividad.

En la F8 de este año (que tuvo lugar el 18 y el 19 de abril en San José, California) el fundador y CEO de Facebook explicó por primera vez dos de los proyectos que se están creando en Building 8.

Y parecen sacados de una película de ciencia ficción: “escribir” con la mente y “escuchar” con la piel.

Ondas cerebrales

Por un lado, Facebook asegura que sus tecnologías nos permitirán controlar las computadoras directamente con nuestros cerebros.

Gracias a un software de “discurso silencioso” seremos capaces de transmitir a las máquinas unas 100 palabras por minuto, aseguró Dugan.

El proyecto está en sus primeras etapas y requerirá el desarrollo de nueva tecnología para detectar ondas cerebrales sin necesidad de cirugía.

“No estamos hablando de decodificar pensamientos al azar”, dijo la especialista.

“Podrán elegir entre muchos pensamientos y decidir cuáles quieren compartir”.

“Estamos hablando sobre decodificar esas palabras. Una interfaz de discurso silencioso con toda la velocidad y la flexibilidad de la voz”, explicó Dugan.

Dugan y ZuckerbergFACEBOOK
Regina Dugan (izda) dirige la unidad con la que Zuckerberg (dcha) soñaba desde hace 10 años.

Building 8 es algo así como el laboratorio de investigación de hardware de la empresa.

Facebook dice ha contratado a más de 60 científicos y académicos para trabajar en el proyecto (y está reclutando a 45 personas más).

En su página de Facebook, Zuckerberg dice que “nuestros cerebros producen datos suficientes como para transmitir cuatro películas en HD cada segundo“.

“El problema es que la mejor manera que tenemos para conseguir información en el mundo -el habla- sólo puede transmitir la misma cantidad de datos que un módem de la década de 1980”.

“Estamos trabajando en un sistema que nos permitirá escribir directamente desde nuestro cerebro cinco unas veces más rápido de lo que podemos escribir en el teclado de nuestros teléfonos hoy día”, añadió Zuckerberg.

“En última instancia, queremos convertirlo en un dispositivo wearable (tecnología que se carga o se lleva puesta) que pueda fabricarse a gran escala”.

“Incluso un simple clic cerebral que responda a ‘sí’ o ”no’ podría ayudar a hacer que cosas como realidad aumentada se vea mucho más natural”.

Mark ZuckerbergGETTY IMAGES
Mark Zuckerberg dijo que podemos transmitir hasta cuatro películas en HD por segundo con nuestro cerebro.

“Escuchar” con la piel

Otro de los proyectos de Building 8 es desarrollar una tecnología que permita “escuchar” a través de la piel.

El sistema será similar al braile y usará puntos de presión en la piel para transmitir información.

“Un día, no muy lejano, tal vez sea posible pensar en mandarín y sentirlo, inmediatamente, en español“, dijo Dugan.

Pero lograr estos sistemas tan sofisticados, asegura Dave Lee, corresponsal de tecnología de la BBC, requiere la implantación de un chip informático en el cerebro.

“Ya existen en el mercado tecnologías que controlan el cerebro de manera externa, pero son simplistas en comparación (con las de Facebook)”, dice Lee.

Algunos ejemplos son la electroencefalografía (o EEG), usada ampliamente en neuromárketing, que usa electrodos para monitorizar impulsos eléctricos en el cerebro.

“Necesitaremos nuevos sensores no invasivos que puedan medir la actividad cerebral cientos de veces por segundo desde lugares precisos a milímetros, sin distorsionar la señal”, dijo Facebook en un comunicado.

“Hoy día, todavía no existe un método no invasivo que sea capaz de hacer esto”.

F8REUTERS
Facebook quiere desarrollar una tecnología “no invasiva”.
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Los 'hijos de Chernóbil': qué revela el primer estudio genético de los descendientes afectados por el accidente nuclear

Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia se ha resuelto, 35 años después.
23 de abril, 2021
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Una de las grandes interrogantes del mayor accidente nuclear de la historia parece haber encontrado una respuesta, 35 años después.

Cuando el reactor número cuatro de la central de Chernóbil explotó en la madrugada del 26 de abril de 1986, la ciudad del norte de Ucrania se volvió un pueblo fantasma y la vida de decenas de miles de personas quedó marcada por el desastre atómico.

Desde entonces, muchos de los sobrevivientes han tenido que lidiar con enfermedades vinculadas a la radiación a la que se vieron expuestos y con la incertidumbre de qué podría pasar con sus descendientes, los llamados “hijos de Chernóbil“.

Y es que una de las preguntas que ha inquietado por décadas tanto a científicos como a sobrevivientes es si los efectos de la radiación nuclear podría pasar a los descendientes.

Ahora, por primera vez, un estudio genético ofrece luces sobre el asunto y sus resultados acaban de ser publicados en la revista Science.

La investigación, dirigido por la profesora Meredith Yeager, del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU., se centró en los hijos de los trabajadores que se alistaron para ayudar a limpiar la zona altamente contaminada alrededor de la planta de energía nuclear (los llamados liquidadores).

También fueron estudiados los descendientes de los evacuados de la ciudad abandonada de Pripyat y otros asentamientos en un radio de 70 km alrededor del reactor.

A los participantes, todos concebidos después del desastre y nacidos entre 1987 y 2002, se les examinó el genoma completo.

Y el resultado fue una sorpresa para muchos de los implicados.

Los resultados

El estudio no halló un “daño adicional al ADN” en los niños nacidos de padres que estuvieron expuestos a la radiación de la explosión de Chernóbil antes de ser concebidos.

“Incluso cuando las personas estuvieron expuestas a dosis relativamente altas de radiación, en comparación con la radiación de fondo, no tuvo ningún efecto en sus futuros hijos”, le explicó la profesora Gerry Thomas, del Imperial College de Londres, a la periodista de la BBC Victoria Gill.

Thomas, que ha pasado décadas estudiando la biología del cáncer, en particular los tumores que están relacionados con el daño de la radiación, explicó que este estudio fue el primero en demostrar que no existe un daño genético heredado tras la exposición a la radiación.

“Hay muchas personas que tenían miedo de tener hijos después de las bombas atómicas . Y también personas que tenían miedo de tener hijos después del accidente en Fukushima, porque pensaban que su hijo se vería afectado por la radiación a la que estaban expuestos”, recuerda.

"Liquidadores"

Getty Images
Los “liquidadores” eran personal llamado para ayudar con las operaciones de limpieza después del desastre.

“Es muy triste. Y si podemos demostrar que no hay ningún efecto, con suerte podemos aliviar ese miedo”, agrega.

Thomas no participó en el estudio, aunque ella y sus colegas han llevado a cabo otra investigación sobre los casos de cáncer relacionados con Chernóbil.

Su equipo ha estudiado el cáncer de tiroides, porque se sabe que el accidente nuclear causó unos 5.000 casos, la gran mayoría de los cuales fueron tratados y curados.

El estudio

Uno de los investigadores principales de la investigación, Stephen Chanock, también del NCI, le explicó a la BBC que el equipo de investigación reclutó familias enteras para que los científicos pudieran comparar el ADN de la madre, el padre y el niño o la niña.

“Aquí no estamos viendo lo que les sucedió a esos niños que estaban en el momento del accidente; estamos viendo algo llamado mutaciones de novo“.

Estas son nuevas mutaciones en el ADN: ocurren al azar en un óvulo o espermatozoide. Dependiendo de en qué parte del mapa genético de un bebé surja una mutación, podría no tener ningún impacto o podría ser la causa de una enfermedad genética.

“Hay entre 50 y 100 de estas mutaciones en cada generación y son aleatorias. De alguna manera, son los componentes básicos de la evolución. Así es como se introducen nuevos cambios en una población”, explica Chanock.

Escena de la serie

SKY UK LTD/HBO
En la ciudad de Pripyat vivían más de 50.000 personas.

“Observamos los genomas de las madres y los padres y luego al niño. Y pasamos nueve meses más buscando cualquier señal en el número de estas mutaciones que estuviera asociada con la exposición de los padres a la radiación. No encontramos nada”.

Esto significa, dicen los científicos, que el efecto de la radiación en el cuerpo de los padres no tiene ningún impacto en los hijos que conciban en el futuro.


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