La sorpresiva y súbita desaparición de un inmenso río en 4 días en Canadá
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Universidad de Washington Tacoma

La sorpresiva y súbita desaparición de un inmenso río en 4 días en Canadá

Un río que se alimentaba de agua en deshielo desapareció en tan solo cuatro días en mayo de 2016. Los científicos investigan el porqué.
Universidad de Washington Tacoma
Por BBC Mundo
18 de abril, 2017
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El Slims es un río inmenso que se alimenta del agua del deshielo del glaciar Kaskawulsh, en el noroeste de Canadá, y que en sus partes más anchas puede extenderse hasta por 150 metros.

O, más bien, deberíamos decir era, porque en tan solo cuatro días en mayo de 2016desapareció súbitamente de la faz de la tierra.

La inesperada y violenta desaparición de este curso de agua fue producto de la piratería fluvial: un fenómeno por el que el cauce de un río es repentinamente desviado hacia otro curso de agua.

Río KaskawulshLos cambios en la geografía del lugar han sido dramáticos

Esto puede ocurrir a lo largo de miles de años por la erosión, movimientos de la corteza terrestre o deslizamientos de tierras.

Pero el evento en Canadá, aseguran los investigadores que hicieron el hallazgo, está ligado directamente al cambio climático, producto de la actividad humana.

Calentamiento

El derretimiento intenso que experimentó el glaciar Kaskawulsh durante la primavera del año pasado hizo que el agua, en vez de desviarse hacia el norte (y alimentar al río Slims que se une al río Yukón y desemboca en el mar de Bering), se desviara hacia el sur, aumentando el cauce del río Alsek, que desemboca en el Océano Pacífico.

CañónEste cañón lleva ahora casi toda el agua del deshielo hacia el Golfo de Alaska, a través del río Alsek.

Es decir, el agua del deshielo del glaciar creó un nuevo canal en el hielo y desvió su curso, y acabó a miles de kilómetros de su destino original.

Según señala Dan Shugar, geocientífico de la Universidad de Washington Tacoma en Estados Unidos y autor principal de la investigación, ésta es la primera vez que se registra un caso de piratería pluvial en la actualidad.

Pueden encontrarse registros geológicos, hace millones de años, “pero no en el siglo XXI, donde esto está pasando frente a nuestras propias narices”, dijo el científico.

“Fuimos a la zona con la intención de continuar con nuestras mediciones en el río Slims, pero hallamos el lecho del río más o menos seco”, afirmó James Best, geólogo de la Universidad de Illinois y coautor del estudio.

Plantas y polvo

Tras relevar el terreno, los investigadores observaron los dramáticos cambios en el paisaje.

El lecho del río Slims quedó al descubierto. Donde antes había agua, ahora crecen pastizales.

Río SlimsLa falta de agua dejó expuesto el lecho del río.

El aire, antes límpido, se transforma de a ratos en una polvareda creada por los fuertes vientos que arrastran los sedimentos del río.

Mientras tanto el río Alsek, que se ha llevado sus aguas, es ahora entre 60 y 70 veces más grande de lo que solía ser y con un caudal mucho mayor de agua.

Si bien la zona aledaña al río Slims no está muy habitada, un cambio tan drástico tendrá consecuencias enormes en los ecosistemas naturales y podrá llegar a afectar el suministro de agua en la región, aseguran los científicos.

Según los investigadores, el cambio climático propiciará más eventos como este en el futuro, y podremos ser testigos de piratería fluvial como consecuencia del derretimiento de los glaciares en el Kilimanjaro, en otras zonas de Canadá y Alaska, así como también en los Andes.

El estudio fue publicado en la revista Nature Geoscience.

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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