Cómo descubrir si un aspirante a un trabajo miente (y qué hacer al respecto)
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Cómo descubrir si un aspirante a un trabajo miente (y qué hacer al respecto)

Todos exageramos y decimos medias verdades cuando vamos a una entrevista de trabajo. ¿Pero puedes identificar a ese candidato que se pasa de raya antes de ofrecerle un empleo?
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Por BBC Mundo
25 de abril, 2017
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Después que varios de sus amigos lo perdieron casi todo gracias al estafador Bernard Madoff hace unos diez años, David Shulman comenzó a hacerse una pregunta con insistencia:

¿Qué tan bien conocemos a las personas a nuestro alrededor, especialmente a nuestros compañeros de trabajo?

¿Podría ser en realidad un experto criminal el analista financiero sentado en el cubículo de al lado?

Esa persona con la que almuerzas todos los días en la oficina ¿puede ser en verdad un peligroso impostor?

¿Qué tan bien conocen las empresas a sus empleados?

Test conductista y psicométrico

Para responder esta pregunta Shulman, economista con 30 años de experiencia en una firma en Wall Street, diseñó un test con el que se propuso poder determinar cómo es realmente una persona.

En el desarrollo del instrumento participaron científicos conductistas y psicométricos.

Para establecer un criterio de referencia, Shulman aplicó un prototipo de la prueba a un grupo de criminales convictos.

Hacer las mismas preguntas varias veces, pero formuladas de manera diferente, permite encontrar imprecisiones”

La prueba se realizó a 812 criminales de cuello blanco, que habían sido condenados por 1.724 delitos diferentes, incluyendo falsificación, malversación y fraude.

A continuación el test fue probado por miles de comerciantes y hombres de negocios, quienes suministraron un patrón de “respuesta normal”.

Mientras que la puntuación de los hombres de negocios fue variable en temas como honradez, los criminales obtuvieron puntajes uniformemente malos en responsabilidad, conciencia y empatía.

Percepciones

Por lo general, definimos si una persona es honesta o no por las percepciones que tenemos de ella.

Por ejemplo, durante una entrevista de trabajo le hacemos una serie de preguntas sobre su comportamiento en el día a día de la oficina.

Sin embargo, eso no es infalible.

“Hablar con alguien directamente en una entrevista, y luego invitarlo a formar parte del equipo porque te gustó la forma como respondió las preguntas, es una forma peligrosa de contratar a alguien”, dice Shulman.

“Simplemente, no hay ciencia que respalde ese método“.

Detector de mentiras

Shulman dice que su prueba también revela la probabilidad de que una persona mienta.

Una persona sometiéndose a una prueba con un detector de mentiras en una foto en blanco y negroDiseñar una prueba que determinara si los candidatos eran íntegros fue un desafío.

A los encuestados se les pide que clasifiquen las declaraciones en una escala de cinco puntos, que asigna valores que van de “muy de acuerdo” a “muy desacuerdo” a determinados enunciados.

Afirmaciones como “le digo a la gente lo que les gusta oír para ayudar a que el trabajo se vuelva más fluido” son claros indicadores de la frecuencia con la que van a mentir por conveniencia.

Mientras que otras, como “no tiene sentido que algunas leyes se apliquen a todos”, expresan la frecuencia con la que podrían romper las reglas lograr lo que se proponen.

Buscando la verdad

En los últimos tres años, Nilan Peiris ha participado en la contratación de más personas que las que la mayoría de nosotros pudiéramos llegar a conocer en la oficina en toda nuestra vida.

Su compañía, la empresa de envíos de dinero TransferWise, creció en ese período de 60 empleados a 650.

Y según Peiris, casi todos ellos han dicho al menos una mentira blanca.

La más común es cuando se pregunta al candidato por qué le gustaría trabajar para TransferWise, comenta Peiris desde Londres, donde se desempeña como vicepresidente de crecimiento de la compañía.

“La gente suele decir que es porque les apasiona la transferencia de dinero”, dice Peiris.

“Y yo digo, ‘eso no es verdad. ¿Cuál es la verdadera razón? Porque no soy un apasionado de las transferencias de dinero, ni tampoco los fundadores, ni tampoco hay nadie aquí que lo sea””.

Tal vez, la verdadera respuesta es que quieren trabajar en una empresa de rápido crecimiento, o en la industria de la tecnología, o por cualquier otra razón.

No obstante, Peiris advierte que la manera como puedes atraparlos en esta falsedad es viendo cómo reaccionan.

“Si son capaces de abrirse y ser honestos con nosotros, entonces eso nos dice que están listos para pasar al siguiente paso”, explica Peiris.

La verdadera sinceridad de alguien simplemente no es la realidad, dice Peiris, quien sospecha que nunca ha visto un CV que no exagere al menos un poco.

Omitir la verdad

En palabras de Gareth Headley, director de recursos humanos en la firma de consultoría The Clear Company, la gente miente porque hemos creado un sistema basado en la promoción de exageraciones y premiación de CV que están más llenos de alabanzas que la verdad.

También está el tema de mentir por omisión.

Una joven que sonríe durante una entrevista de trabajoContratar a alguien porque te gusta la forma en que respondió a las preguntas en una entrevista de trabajo puede ser una estrategia peligrosa, dice Shulman.

Tal vez tienes algunas brechas en tu CV, como cuando la persona pasa tiempo sin trabajar para ir de viaje o para iniciar una familia, por lo que podría exagerar la importancia del trabajo a tiempo parcial durante ese período.

Puede ser una verdad a medias, pero Headley dice que mucha gente prefiere correr el riesgo de mentir, por lo que se ha vuelto una práctica común.

El destino de los mentirosos

Considerando que todos están mintiendo, ¿qué sucede si te atrapan?

Jeff Kortes ha tenido que manejar esa situación incontables veces en 20 años, durante los cuales se ha empleado como cazatalentos.

Kortes cree en lo que él llama herramientas de evaluación “espeluznantemente precisas”, como la que desarrolló Shulman, para ayudar a averiguar si los candidatos potenciales están diciendo la verdad.

Cuatro personas sentadas esperando por una entrevista de trabajoHacer las mismas preguntas varias veces, pero formuladas de manera diferente, permite encontrar imprecisiones.

En su opinión, estas evaluaciones a menudo revelan peculiaridades de personalidad que la gente no sabía que tenía.

“Creo en compartir los resultados con ellos, y muchas veces no están de acuerdo con lo que les muestro”, dice Kortes, quien trabaja en Human Asset Management.

Además, este cazatalentos alienta a las personas a mostrar los resultados a su cónyuge o amigos cercanos, quienes a menudo confirman los resultados.

“Ellos dirán, ‘Sí, ¿a quién estás engañando? Ese eres 100% tú”.

Kortes recuerda una vez en que una prueba de aptitud detectó una falsedad, y aunque no era una mentira absoluta, era importante.

Dos personas dándose la mano. Al fondo, tres personas esperan turno para una entrevista de trabajoHemos creado un sistema que promueve la exageración en los currículos y entrevistas, dicen los expertos.

El trabajo era para un supervisor de mantenimiento, y la compañía necesitaba una persona extrovertida, que pudiera manejar constantes interacciones con los trabajadores.

El candidato de Kortes era un gerente gregario y extrovertido, pero la prueba evidenció que estaba fingiendo.

En realidad, era un introvertido que había hecho un buen trabajo escondiendo esta característica en su antiguo trabajo.

Kortes hizo caso omiso de los resultados, y el candidato fracasó horriblemente en el cargo que le dieron. La lección quedó aprendida.

El valor de la entrevista

Para Kortes, las pruebas sólo pueden medir nuestra propensión a mentir.

Es por ello que las conversaciones se vuelven más útiles.

Hacer las mismas preguntas varias veces, pero formuladas de manera diferente, permite encontrar imprecisiones y hacer que a una persona se sienta más cómoda, y en consecuencia, sea más abierta y honesta.

Eso puede funcionar en ambos sentidos, ya sea para la persona que está contratando a alguien o para quien está aspirando a un contrato, que puede usar la técnica para determinar si los gerentes que están entrevistándolo son honestos sobre las responsabilidades laborales, la cultura del lugar de trabajo y cualquier otra cosa que le resulte importante.

Está claro que todo el mundo es propenso al menos exagerar en una entrevista, pero Headley dice que la clave para reconocer a un buen candidato es averiguar cómo ir un paso más allá.

“En lugar de tratar de averiguar si las personas son o no son mentirosas, es más importante determinar si pueden hacer el trabajo“, concluye Headley.

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"Pasé 20 años en prisión. Hoy alimento a miles de personas en Estados Unidos"

El californiano Manny Flores estuvo involucrado en la violencia de pandillas y cumplió 20 años de condena por atentado de homicidio. Hoy dirige uno de los bancos de alimentos más importantes de California.
15 de octubre, 2021
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Manny Flores sabe que lo vienen a matar.

Es el líder de una de las facciones carceleras más poderosas de California, pero alguien más quiere su puesto.

En sus planes no está quedarse quieto mientras conspiran contra él. Así que se adelanta, agarra a su verdugo y lo apuñala 18 veces.

Flores cumple una condena de 20 años en prisión, pero está convencido que tras apuñalar a su enemigo le darán cadena perpetua.

“Pensé que más nunca vería a mis padres”, dice.

“Gracias a Dios”, añade este californiano de padres latinos, el apuñalado sobrevivió y jamás lo acusó formalmente.

Fue como si el destino le diera otra oportunidad. Así que Flores cerró su primera vida: la pandillera, criminal y peligrosa.

Hoy es otro hombre.

Veintisiete años después de entrar en una de las cárceles más peligrosas de California por su actividades como pandillero, Flores devuelve a su comunidad como bien todo el mal del pasado.

Actualmente es el director del North Valley Caring Services (NVCS), una organización sin ánimo de lucro que alimenta, apoya, educa y protege a miles de familias desamparadas en la zona del Valle de San Fernando en el condado de Los Ángeles.

Vista aérea de parte del Valle de San Fernando.

Getty Images
La zona del Valle de San Fernando en Los Ángeles es sede de corporaciones gigantes como Walt Disney, CBS o Warner Bros.

Porque detrás de la fachada de Silicon Valley, el glamour de Hollywood, las playas de surf, el sol y la riqueza, Flores asegura que el riesgo de mendicidad está fuera de control en este estado del país más poderoso del mundo.

“No sé si alguna vez pueda reparar a mi comunidad todo el daño que hice, pero hasta donde yo pueda, quiero trabajar duro, ser honesto y dedicar mi vida al bien”, afirma.

La labor de Flores es ejemplo de superación y conversión para toda su comunidad.

Un camino nada fácil que, hoy con 50 años, comparte con BBC Mundo.

Auxilio para los desamparados

El Valle de San Fernando se encuentra en el norte del condado de Los Ángeles.

Esta zona, sede de corporaciones gigantes como Walt Disney y Warner Bros, también acusa la grave crisis de mendicidad que azota a todo Los Ángeles y al estado de California.

“La realidad es que el costo de la vida está fuera de control. Eso está empujando a mucha gente a la mendicidad”, comenta Flores.

Manny Flores junto a algunas de las personas sin techo que ayuda.

Manny Flores
Flores asiste a unas 4.500 familias en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. La mayoría son personas sin techo, víctimas de la grave crisis de mendicidad que afecta a la ciudad y al estado de California.

Según el último reporte anual de Los Angeles Homeless Services Authority, de 2019 a 2020 el número de “sin techo” en el condado de Los Ángeles ascendió a 66.433 personas, uno de los peores registros del país.

La mayoría que necesita ayuda son familias de ingreso medio. Ellos son quienes peor lo están pasando ahorita, los más frágiles”.

Entre esas decenas de miles se encuentran muchos de los que Flores se ha propuesto devolverles cada día como bien el mal que dice haberles hecho en el pasado.

“Alimentamos cada semana a un total de 4.500 familias. Desde nuestra agencia atendemos unas 1.500. Luego, a través de iglesias y centros de distribución, completamos la cifra”.

“Yo le hice mucho daño a mi ciudad, Los Ángeles. Es mi deber servir y usar todo lo malo que viví para bien”.

Camino torcido

El Flores de antes de prisión dista mucho de la persona con la que hablo por teléfono.

Se le nota conmovido cada vez que menciona lo mal que lo está pasando su comunidad.

Pero hace más de dos décadas sus motivaciones eran muy diferentes.

“No sé cómo me torcí. Era hijo único y mi casa jamás fue problemática o abusiva”.

Manny Flores adolescente.

Manny Flores
Siendo apenas un adolescente, Flores comenzó a involucrarse en el crimen y la violencia de pandillas en Los Ángeles.

“Crecí en una familia donde me inculcaron principios de valor, amor, respeto hacia el prójimo, las propiedades y el sistema”.

Como muchos angelinos, los padres de Flores son latinos. Su mamá vino de Cuba y su papá de México.

En los años 80, en plena adolescencia, Flores empieza a “ensuciarse” con las pandillas que rondaban su vecindario.

Dice que las malas influencias lo cambiaron, que adoptó un estilo de vida diferente.

En aquellos años, el día a día de Flores era vender drogas, robar, extorsionar, portar armas, dispararlas contra las bandas rivales.

Y no fue un pandillero cualquiera.

Cuerpo tapado víctima de un tiroteo en el sur de Los Ángeles.

Getty Images
Manny Fores estuvo involucrado en la intensa violencia pandillera que sacudió Los Ángeles entre los 80 y los 90.

“Yo era un personaje de alto grado. Contaban conmigo para la logística de la pandilla. Movía dinero, manipulaba a la gente y reclutaba jóvenes”.

A los 22 años, Flores ya había estado envuelto en múltiples apuñalamientos y tiroteos.

Con 23 años, sin embargo, se propuso llevar un estilo de vida más pacífico. Se casó. Tenía dos hijos.

Pero todo volvió a torcerse.

“Intentaron asesinarme y fui a cobrármelas. Busqué a quienes me dispararon, disparé contra ellos y le di a una persona”.

Fue el último periplo criminal de Flores en la calle. La policía lo agarró y la justicia le impuso 20 años de cárcel por intento de homicidio.

La vida en prisión

A Flores lo enviaron a una de las prisiones más violentas del estado.

Como en la vida pandillera, en las prisiones californianas manda la ley del más fuerte. Un juego de poder en el que este joven de 23 años no quiso quedarse atrás.

“Me asocié en prisión con la mafia mexicana, pero había otras facciones, como los afroamericanos, los estadounidenses blancos, los skinhead o los de la Nación Aria”.

Vista aérea de la prisión de San Quentin en California.

Getty Images
Manny Flores asegura que en las prisiones de California varias facciones compiten por el poder y control.

Dentro de la mafia mexicana, Flores vuelve a erigirse como líder.

Estaba a cargo de unos 200 hombres dentro del centro penitenciario. Decide las políticas de prisión, con quién se pelean, qué drogas entran. Lo supervisa todo.

“Alguien quería mi posición y lo mandaron a apuñalarme. Me avisaron que pasaría, pero no podía dejar que pasara. Tuve que enseñar que era un hombre y que mis problemas los arreglo yo solo”.

Entonces Flores fue y le clavó 18 veces el puñal a quien lo quería atacar.

“Pensé que me darían cadena perpetua, pero el tipo sobrevivió y nunca me acusó. Es muy raro que eso pase“.

La conversión

En medio de la condena, las autoridades mandaron a Flores a una celda aislada, para donde van los más peligrosos.

“Me controlaban las 24 horas del día. No veía el sol, no tenía visitas, ni contactos ni acceso al teléfono. La gente allí se vuelve loca”.

Pero la soledad, el aislamiento y “un encuentro con Dios” cambiaronn a Flores. Tenía tiempo para pensar.

Manny Flores junto a su madre y su padre.

Manny Flores
Flores aprovechó el aislamiento en prisión para reflexionar sobre por qué y cómo se alejó de las enseñanzas de su familia.

Comprende que sus errores y crímenes del pasado responden a una baja autoestima, a una necesidad de ser aceptado a través de imponer miedo y respeto.

“Fue la primera vez que fui honesto conmigo mismo. Muchas de las cosas que hice fueron por puro miedo y no porque fuese el más bravo. Es curioso, porque le ha sucedido igual a otros en la misma situación”.

Flores aprovechó el aislamiento para estudiar, formarse, y prepararse para una nueva vida fuera de prisión.

Manny Flores junto a su madre.

Manny Flores
Tras salir de prisión, Flores demostró a sus padres que podía cambiar y aplicar todas las buenas enseñanzas que le inculcaron de niño.

Reinserción complicada

Cuando Flores sale de la cárcel en 2014, empieza a tocar puertas.

Una de las primeras fue las de la iglesia que le ayudó en su conversión dentro de la cárcel.

“No me aceptaron. Tenían miedo por mi pasado. Pensaron que quizás mi conversión no era real y que podría hacerles daño. Me dieron a entender que buscara otra iglesia”.

Flores vivió en primera persona las dificultades por las que puede pasar un exconvicto para reinsertarse en la sociedad.

“Cuando estaba en prisión, todos me pedían que cambiara. Pero cuando cambié y salí, uno se da cuenta de muchas cosas. La gente, tu familia, tu comunidad, tu iglesia, quieren que cambies, pero cuando tienen que darte una oportunidad las cosas son muy diferentes”.

Manny Flores rezando en Navidad.

Manny Flores
Manny Flores no lo tuvo fácil para reinsertarse en la sociedad y muchas puertas que parecían abiertas se le cerraron.

“Es difícil encontrar oportunidades para personas como yo. Con antecedentes es muy difícil tener un trabajo significativo“.

Fue entonces cuando la pequeña organización North Valley Caring Services (NVCS) apareció en su camino.

La directora en ese tiempo tenía un amigo en común con Flores. Le concedieron una entrevista y luego le ofrecieron un trabajo.

Cinco años más tarde, a Flores lo nombraron director tras implementar un programa de comida que de a poco comenzó a impactar la vida de muchos.

“Estoy muy agradecido. Yo no tenía ninguna experiencia, solo mi educación en prisión y lo que aprendí en la calle”.

Manny Flores junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti.

Manny Flores
La tarea de Manny Flores al frente de NVCS ha trascendido por toda la ciudad. En esta foto posa junto al alcalde de Los Ángeles, Eric Garceti.

Mucho más que un banco de alimentos

Repartir comida es solo uno de los programas que actualmente maneja el NVCS bajo la dirección de Flores.

Proporcionan aparcamientos para las familias que viven en sus carros, ofrecen seguridad, alimentos, ducha.

También asisten a los que viven en estaciones de trenes.

El centro, además, educa a niños y les enseña a usar computadores y navegar en internet.

“Muchas familias que llegan al país no saben cómo usar las computadoras y no pueden ayudar a sus hijos con las tareas. Así que establecimos un salón donde ofrecemos ayuda“.

Manny Flores en una de las jornadas de distribución de alimentos.

Manny Flores

El NVCS también enseña habilidades de emprendimiento para individuos. Fomenta la creación de microempresas e inculca conceptos de negocios.

Luego les busca un sitio donde puedan vender sus artículos y quedarse con el 100% de las ganancias.

“Varias personas han conseguido buenos contratos y ahora se encuentran en otro nivel económico. Por medio de nuestros programas, hemos conseguido impactar a un 20% de las personas del área de San Fernando“.

“Nuestro objetivo es crear un sistema colectivo y cooperativo donde logremos que la comunidad entienda la fuerza que tiene cuando trabajamos juntos”, dice Flores.

Satisfacción personal y familiar

Flores se ha vuelto a casar. Su actual esposa es la primera mujer con la que dice que fue completamente honesto.

“Le expliqué mis circunstancias y me presenté cómo soy. Me aceptó con todo”.

Flores le agradece a Dios y a la vida el haber tenido la oportunidad de enmendar su camino.

Le emociona que su papá y su mamá hayan podido ver el cambio en su vida y todo lo que hace por su comunidad.

Manny Flores junto a su padre.

Manny Flores
Manny Flores se siente agradecido a Dios y a la vida por permitir que su padre viera cómo cambió y aplicó sus enseñanzas.

“Mi papá falleció hace un mes, pero tuve el privilegio de que me viera reflejando todas las enseñanzas que él me inculcó. No sé si lo que hago podrá reparar el daño que hice, pero trabajaré muy duro para intentarlo”.

A Flores le gustaría ver más modelos de organizaciones como NVCS, que con un presupuesto limitado está haciendo un gran cambio en el barrio.

“Ya nos han invitado a abrir más agencias en dos ciudades cercanas. Estamos muy cerca de lograrlo“, cuenta ilusionado.


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