Estados Unidos: el escándalo por el hombre que sacaron a rastras de un avión de United Airlines
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Estados Unidos: el escándalo por el hombre que sacaron a rastras de un avión de United Airlines

Las imágenes de un hombre forcejeando con guardias de seguridad han provocado una ola de críticas a la aerolínea estadounidense que necesitaba 4 asientos para que volara su personal en un avión lleno.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
11 de abril, 2017
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Cuando los asientos en un avión son sobrevendidos, las aerolíneas buscan voluntarios que quieran dejar su asiento a cambio de dinero, ¿pero qué pasa si nadie quiere bajarse?

United Airlines trata de resolver el problema mediante un “sorteo”, con el que selecciona a quienes no pueden tomar el vuelo. Pero si los pasajeros se niegan, entonces los bajan a la fuerza.

O al menos eso fue lo que pasó el domingo por la noche, antes de que uno de los aviones de la aerolínea iniciara su vuelo 3411 entre Chicago y Louisville.

Varios videos publicados en internet muestran a un pasajero siendo arrastrado por el piso desde su asiento hacia la salida por guardias de seguridad por negarse a bajar del avión.

Después se le ve con sangre en la cara.

Un hombre es sacado por la fuerza de su asiento                       TYLER BRIDGES/TWITTER Primero el hombre elegido para bajar del avión se negó a abandonar su asiento, por lo que se inició el forcejeo con los guardias.

La acción le valió durísimas críticas a United.

Y en un comunicado emitido en su página web, el director ejecutivo de la compañía, Oscar Muñoz, se vio obligado a ofrecer disculpas públicas.

“Este es un suceso perturbador para todos nosotros en United. Me disculpo por tener que reacomodar a esos clientes”, dijo Muñoz.

Aunque en una carta enviada al personal a través del correo electrónico interno de la compañía, filtrada a medios estadounidenses, el funcionario defendió que los empleados en Chicago “siguieron los procedimientos establecidos para lidiar con situaciones como esta”.

A la fuerza

Jayse D. Anspach, una usuaria de Twitter que compartió uno de los videos, explicó que United Airlines pidió “cuatro voluntarios” que renunciaran a sus asientos y se los cedieran a empleados de la misma aerolínea quienes tenían que trabajar este lunes desde el destino.

“Nadie se ofreció, por lo que United eligió por nosotros”, dijo Anspach.

Pasajero sacado a la fuerza de un vuelo de United.     JAYSE D ANSPACH El pasajero sangraba por la boca mientras era arrastrado fuera de la aeronave.

La aerolínea escogió a cuatro personas. Una de ellas, según los reportes de prensa, es un médico que se rehusó a abandonar el avión.

Según la testigo, “el médico necesitaba trabajar en el hospital al día siguiente, por lo que se negó”.

Y después de negarse a bajar el médico se aferró a su asiento, mientras que los guardias forcejeaban con él para sacarlo del avión.

Los videos muestran cómo el pasajero incluso es arrastrado por el pasillo.

“Diez minutos más tarde, el médico corrió de nuevo adentro del avión con la cara ensangrentada”, relató Anspach.

El hombre fue hasta la parte trasera en donde se aferraba al avión y gritaba “necesito ir a casa“.

Otro pasajero del vuelo, Audra D. Bridges, publicó un video del incidente en Facebook que ha sido visto más de 400.000 veces.

Un comentario decía: “Dios mío, qué triste ver que alguien sea tratado así, no voy a volar en United nunca más”.

Esto es exasperante“, se quejó otro.

Críticas

En el comunicado publicado por United Airlines, Muñoz añadió: “Nuestro equipo está procediendo con un sentido de urgencia para trabajar con las autoridades y conducir nuestra propia revisión detallada de lo que sucedió“.

“Estamos comunicándonos con este pasajero para hablar directamente con él y tratar de resolver esta situación”, dijo.

Oscar MuñozREUTERS Oscar Muñoz ofreció disculpas en nombre de United Airlines.

Pero el Departamento de Aviación de Chicago se distanció del procedimiento empleado por United, e informó que uno de los tres agentes de seguridad involucrados en el incidente ya había sido puesto “en licencia”.

Sus acciones “obviamente no son toleradas por el Departamento”, dijeron las autoridades aéreas.

Y el Departamento de Aviación de Chicago informó también que llevarán a cabo una revisión del incidente, que “no estaba en conformidad con el procedimiento operativo estándar”.

La carta

En un carta dirigida al personal de United que fue obtenida por medios estadounidenses, sin embargo, Muñoz defendió que los empleados en Chicago “siguieron los procedimientos establecidos para lidiar con situaciones como esta”.

En la misiva, enviada a través del correo electrónico interno de la compañía, Muñoz dijo que estaba “molesto al ver y escuchar sobre lo que había sucedido“. Pero también aseguró que el pasajero había sido “disruptivo y beligerante“.

“Como leerán, esta situación desgraciadamente se agravó cuando uno de los pasajeros, a quien le pedimos cortésmente que desembarcara, no lo hizo y tuvimos la necesidad de contactar a los Oficiales de la Seguridad de la Aviación de Chicago por ayuda”, indica la carta.

“Aunque lamento profundamente que esta situación sucediera, también los apoyo a todos ustedes enfáticamente y quiero elogiarlos por continuar avanzando para garantizar que volemos de la manera correcta”.

“Creo, sin embargo, que hay lecciones que podemos aprender de esta experiencia y estamos examinando de cerca las circunstancias que rodean este incidente. Tratar a nuestros clientes y tratarnos con respecto y dignidad es en el centro de quienes somos y siempre tenemos que recordar esto independientemente de cuán desafiante sea la situación”.

¿Qué salió mal?

Como explica el periodista de BBC News en Washington DC, Joel Gunter, la sobreventa en los vuelos sucede todo el tiempo,

Los asientos vacíos cuestan dinero a las compañías aéreas, por lo que compensan un hipotético número de pasajeros que pierdan su vuelo vendiendo billetes de más.

Pero, por lo general, cuando hay un problema de exceso de reservas, el primer paso es el ofrecer un incentivo a los pasajeros a tomar un vuelo posterior.

El domingo, a los pasajeros se les ofreció US$400, una habitación de hotel para la noche y un vuelo la tarde del día siguiente.

Y cuando nadie tomó la oferta, la cantidad se elevó a US$800, pero nadie aceptó la oferta, por lo que hubo que recurrir a un sorteo.

La selección se basa en varios factores, pero los viajeros frecuentes y pasajeros que pagan la tarifa más alta tienen prioridad de permanecer a bordo, confirmó un portavoz de United a Gunter.

Y United técnicamente tiene el derecho de retirar por la fuerza al hombre por negarse a abandonar el vuelo, y llegar a ello es parte de las normativas de transporte aéreo. Pero estos casos son extremadamente raros.

El pasajero es arrastrado por el avión de United AirlinesDerechos de autor de la imagenTYLER BRIDGES
Image captionYa que no quería caminar, el hombre fue arrastrado hacia la puerta del avión.

De los 613 millones de personas que volaron en grandes aerolíneas de Estados Unidos en 2015, a 46.000 se les negó el embarque, de acuerdo con datos del Departamento de Transporte. Eso es menos de 0,008%.

La eliminación de los pasajeros en el último minuto para dar paso a personal también fue muy inusual, dijo. El transporte de personal debe ser identificado antes de tiempo y tenerse en cuenta en las reservas.

La aerolínea había estado recientemente en el centro de otra controversia cuando se negó a permitir el abordaje a dos menores porque llevaban mallas.

“Esto no es realmente una lección para los pasajeros, es una lección para las compañías aéreas“, dijo Charles Leocha, el fundador del grupo de protección de pasajeros Travelers United.

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Así fue la vida del príncipe Felipe de Edimburgo: murió a los 99 años

El duque de Edimburgo se ganó el respeto de muchos británicos por su constante apoyo a la reina. BBC Mundo recuerda los principales hitos de su extensa vida.
9 de abril, 2021
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El príncipe Felipe, esposo de la reina Isabel II y padre de sus cuatro hijos, estuvo casado con ella más de 73 años, y aunque como consorte de la soberana no tenía un rol constitucional, nadie fue tan importante como él en la vida de la monarca.

Felipe, que murió este viernes a los 99 años, asumió un rol extremadamente difícil para cualquiera, quizá más para un hombre acostumbrado al mando naval, que, además, tenía fuertes opiniones sobre una gran variedad de temas.

Pero tal vez fue esa misma fuerza de carácter lo que le permitió cumplir con sus responsabilidades y darle a la reina el apoyo que necesitaba.

Y, de paso, ganarse el afecto de buena parte del pueblo británico.

De Grecia a Inglaterra

Felipe de Grecia nació el 10 de junio de 1921 en la isla de Corfú, pero como el país no adaptaba todavía el calendario gregoriano su certificado de nacimiento dice que nació el 28 de mayo de ese mismo año.

La historia de su familia es bastante convulsionada.

Su padre fue el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hijo menor de Jorge I, rey de los Helenos, y su madre, la princesa Alicia, hija mayor del príncipe Luis de Battenberg y bisnieta de la reina Victoria.

Tras un golpe de Estado en 1922, su padre fue desterrado de Grecia por un tribunal revolucionario.

Su primo segundo, el rey británico Jorge V, envió un buque de guerra para rescatar a la familia, que se trasladó a Francia.

El pequeño Felipe hizo el viaje en una cuna hecha con una caja de naranjas.

El menor de la familia, y único hombre entre cinco hermanos, su primera infancia fue relativamente feliz. Pero venían tiempos difíciles.

A los 7 años, se mudó a Inglaterra para vivir con parientes.

Para entonces, su madre había sido diagnosticada con esquizofrenia y estaba un manicomio, por lo que tuvo poco contacto con ella.

Su formación estuvo marcada por el pionero educador judío Kurt Hahn, con quien estudió primero en Alemania y cuando este tuvo que huir de la persecución nazi. en Escocia.

Su método, con énfasis en la autoconfianza, resultó ideal para un adolescente que, separado de sus padres, pasaba mucho tiempo solo.

El primer encuentro

Al aproximarse la Segunda Guerra Mundial, Felipe decidió seguir una carrera militar.

Su primer deseo fue unirse a la Fuerza Aérea Real, pero terminó integrándose a la Marina por la tradición marinera de su familia materna.

El duque de Edimburgo y la reina

PA

En un recorrido por las instalaciones donde estudiaba que hacía el rey Jorge VI junto a su esposa y las princesas Isabel y Margarita, Felipe quedó a cargo de acompañar a las dos jóvenes.

Según testigos, el encuentro causó una profunda impresión en Isabel, de 13 años, cinco años menor que su futuro marido.

Muy pronto, el joven griego comenzó a mostrarse como un buen prospecto. y para fines de 1942 era uno de los más jóvenes primeros tenientes de la Marina.

“Rudo y maleducado”

El romance entre Isabel y Felipe se inició con un intercambio regular de cartas y continuó con invitaciones a compartir con la Familia Real.

Fue después de una de esas visitas que la heredera puso en su tocador una foto de Felipe vestido en su uniforme naval.

Isabel y Felipe el día de su boda

Getty Images
La boda entre Isabel y Felipe se celebró en noviembre de 1947.

Era toda una señal, y pese a que hubo oposición por parte de algunos cortesanos, uno de los cuales describió al futuro príncipe como “rudo y maleducado”, en el verano de 1946 Felipe le pidió oficialmente al rey la mano de Isabel.

Pero antes de que el compromiso pudiese ser anunciado, el novio necesitaba una nueva nacionalidad y un apellido. Fue entonces cuando renunció a su título griego, se hizo ciudadano británico y tomó el nombre de su familia materna, Mountbatten.

La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947. El entonces primer ministro Winston Churchill la describió como un “destello de color” en medio de la posguerra.

Desde ese día, Felipe fue reconocido como Su alteza real, duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón de Greenwich.

Felipe en 1953

Getty Images
El matrimonio eventualmente hizo que Felipe abandonara su carrera en la Marina.

El duque retomó su carrera naval y fue enviado a Malta, donde por un tiempo vivieron en relativa normalidad.

Un año después nació su hijo mayor, el príncipe Carlos, y en 1950 llegó la princesa Ana (los príncipes Andrés y Eduardo nacieron en 1960 y 1964, respectivamente).

La primera gran prueba que tuvo que enfrentar Felipe como marido de Isabel se produjo cuando la salud de Jorge VI comenzó a deteriorarse y ella debió asumir más responsabilidades reales.

Para poder estar a su lado, se tomó licencia de la Marina en julio de 1951. Nunca volvió a tener un papel activo.

Y pese a que no era un hombre de arrepentimientos, en una ocasión admitió que lamentaba no haber podido continuar su carrera naval.

La muerte del rey

La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

Getty Images
La reina Isabel II y el príncipe Felipe, duque de Edimburgo, y dos de sus hijos.

En 1952, la pareja emprendió un viaje por África que originalmente harían el rey y la reina.

Estando en Kenia, llegó desde Inglaterra la noticia del fallecimiento de VI había por una trombosis coronaria.

Felipe fue el encargado de decirle a Isabel que su padre había muerto y ella era la nueva monarca.

Un amigo contó que para el príncipe fue un gran golpe. Parecía como si la mitad del mundo le hubiese caído encima, recordó.

Fuera de la Marina, se veía obligado a crearse un nuevo rol. La pregunta era cuál.

A medida que la Coronación se acercaba, se comunicó que si bien Felipe tendría prioridad después de la reina en todas las ocasiones, nunca ostentaría una posición constitucional.

El duque estaba lleno de ideas sobre cómo modernizar la monarquía, pero terminó desilusionado por la férrea oposición de parte de la vieja guardia de palacio.

Las fiestas y la familia

Durante los primeros años del reinado de Isabel, Felipe canalizó parte de sus energías manteniendo una intensa vida social.

El duque en un evento con amigos en la década de 1950

BBC
En los 50, el príncipe participaba con frecuencia en eventos sociales

Todas las semanas se reunía con un grupo de amigos en cuartos privados de un restaurante de Soho, en barrio bohemio del centro de Londres.

Compartían opíparos almuerzos y visitaban clubes nocturnos, y solía ser fotografiado con glomorosos acompañantes.

Una de las pocas áreas en que el príncipe tenía libertad para ejercer su autoridad era la familia, aunque perdió la batalla por imponer qué apellido llevarían sus hijos.

Él quería que fuese Mountbatten, pero la reina eligió Windsor.

“Soy el único hombre en este país que no puede darle a sus hijos su nombre”, se quejó con sus amigos”. “No soy más que una ameba”.

Proyectos propios

Con el paso del tiempo, Felipe fue encontrando su camino en proyectos ligados al bienestar de los jóvenes, uno de los problemas sociales que más le interesaban.

En 1956 lanzó el exitoso Premio del Duque de Edimburgo, que permitió que alrededor de 6 millones de jóvenes de todo el mundo se retaran física, mental y emocionalmente en una variedad de actividades al aire libre diseñadas para promover el trabajo en equipo, el ingenio y el respeto por la naturaleza.

Felipe sentado en un elefante en un viaje con la reina a India

PA
El duque trabajó intensamente en proyectos de conservación de la naturaleza.

“Si puedes lograr que los jóvenes tengan éxito en cualquier actividad, esa sensación de éxito se extenderá a muchos otros”, le dijo el príncipe a la BBC.

También fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente, aunque estuvo envuelto en algunas controversias por su afición a la caza. Su decisión de dispararle a a un tigre durante un viaje a India en 1961 es una de las más recordadas.

Eso no le impidió, sin embargo, dedicar energías y usar su influencia para respaldar la fundación del Fondo Mundial para la Naturaleza.

Fue además un gran deportista. Practicó vela, cricket y polo y fue presidente de la Federación Ecuestre Internacional.

La relación con Carlos

Como padre, tuvo altibajos, como todos.

De acuerdo al biógrafo del príncipe Carlos, Jonathan Dimbleby, la relación entre ambos era especialmente compleja.

Cuando el heredero era adolescente, Felipe insistió en que asistiera a la misma escuela en la que él se había educado, motivado por la creencia de que su filosofía podía ayudar a contrarrestar la naturaleza más bien retraída de su hijo.

Pero Carlos odió el lugar, extrañaba su casa y fue víctima constante de bullying.

Carlos llegando a Gordonstoun con su padre

Getty Images
Su insistencia en que el príncipe Carlos asistiera a la escuela de Gordonstoun provocó tensiones entre padre e hijo.

A su padre le costaba entenderlo, y más de una vez redujo al joven a lágrimas con sus reprimendas públicas.

Probablemente, su actitud reflejaba las dificultades de su, a veces solitaria, propia niñez.

Tuvo que desarrollar su independencia a muy temprana edad y podía costarle entender que no todo el mundo compartía su fuerte carácter.

En la biografía de Dimbleby también se dice que el duque de Edimburgo empujó más tarde a su hijo a casarse con Lady Diana Spencer.

Sin embargo, Felipe fue más especialmente diligente con sus hijos durante los difíciles años de sus crisis matrimoniales.

Tomó la iniciativa para intentar comprender los problemas, impulsado quizás por sus propios recuerdos de las dificultades de casarse con un miembro de la familia real.

Y aunque la ruptura de los matrimonios de tres de sus cuatro hijos -la princesa Ana y los príncipes Andrés y Carlos- le causaron una gran tristeza, siempre se negó a hablar de problemas personales.

Comentarios inoportunos

Si bien a lo largo de los años fue criticado en algunos sectores por comentarios que realizó que algunos consideraban inoportunos, muchos vieron sus gafes como un intento de aligerar el ambiente.

Príncipe Felipe, duque de Edimburgo

Getty Images
Su franqueza puso en aprietos a la familia real en numerosas ocasiones.

Hizo uno de sus comentarios más recordados mientras acompañaba a la reina en una visita de Estado a China en 1986, al hacer una mención en privado sobre los “ojos rasgados”.

Y en un viaje a Australia en 2002 le preguntó a un aborigen si “todavía se arrojaban lanzas los unos a los otros”.

Esa brusquedad que se le atribuía se suavizó un poco en los últimos años, en parte por la actitud a veces hostil del público hacia la familia real tras la muerte de Diana, la princesa de Gales, en 1997.

Una década después, en 2007, se publicaron cartas entre el duque y Diana, en un intento por refutar las afirmaciones de que Felipe había sido hostil con su nuera.

Mostraban que de hecho había sido una fuente de gran apoyo para la princesa, un hecho subrayado por el tono cálido en el que ella le escribía.

“Hice lo que creo que fue lo mejor que pude”

Felipe fue un hombre con un temperamento combativo que con frecuencia se sentía incómodo con el tacto que requería su posición.

No puedo cambiar de repente mi manera de hacer las cosas, no puedo cambiar mis intereses o la forma en que reacciono a las cosas. Ese es solo mi estilo”, le dijo una vez a la BBC.

La reina Isabel II, el príncipe Felipe, duque de Edimburgo; y Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, y el príncipe Guillermo, con los hijos de ambos.

Getty Images
A Felipe se le atribuye haber encontrado discretas maneras de actualizar a la monarquía con los nuevos tiempos (aquí aparece con Kate Middleton, la duquesa de Cambridge, el príncipe William, y los hijos de ambos).

Esto fue reconocido por el entonces primer ministro David Cameron cuando rindió homenaje a Felipe por su 90º cumpleaños en 2011: “Siempre ha hecho las cosas a su manera inimitable, con un enfoque realista y sensato que los británicos, creo, encuentran entrañable”.

Retiro de la vida pública

Después de décadas viajando junto con la reina en visitas de Estado al extranjero o para atender a eventos de las organizaciones que presidía, el duque de Edimburgo se retiró de la vida pública en agosto de 2017.

En enero de 2019, sobrevivió a un accidente de coche mientras conducía cerca de Sandringham, en el que dos mujeres que iban en el otro vehículo implicado resultaron heridas. Tras el incidente, entregó voluntariamente su licencia de conducir.

Buckingham Palace calculó que, desde 1952, el príncipe atendió 22.219 compromisos en solitario.

Felipe jugó un rol importante ayudando a la monarquía a aceptar los cambios en las actitudes sociales a lo largo de los años.

Felipe e Isabel II en 2007

PA

Pero su mayor logro fue, sin duda, la constancia de su apoyo a la reina.

Él creía que su trabajo era, como le dijo a su biógrafo, “asegurar que la reina pudiera reinar”.

En un discurso pronunciado en una celebración para conmemorar el aniversario de bodas de oro de la pareja, Isabel II le rindió homenaje.

“Es alguien que no se toma fácilmente los cumplidos, pero simplemente ha sido mi fortaleza y se ha quedado todos estos años. Yo, su familia y este y muchos otros países le debemos muchos de lo que él admitiría y de lo que nunca sabremos”.


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