Lo que se sabe de la explosión en Rusia que dejó al menos 11 muertos y decenas heridos
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Lo que se sabe de la explosión en Rusia que dejó al menos 11 muertos y decenas heridos

El estallido ocurrió en un vagón del metro de la ciudad y provocó la muerte de siete personas en el lugar, y cuatro más cuando eran atendidas por los servicios de emergencia.
AFP
Por BBC Mundo
3 de abril, 2017
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San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de Rusia, vivió momentos de angustia este lunes por una explosión en el subterráneo que dejó al menos 11 muertos y decenas de heridos.

El estallido ocurrió en un vagón del metro de la ciudad y provocó la muerte de siete personas en el lugar, y cuatro más cuando eran atendidas por los servicios de emergencia.

Otras 45 víctimas resultaron heridas, pero la cifra pudo haber sido más grande de no ser porque el conductor del metro logró llevar al tren a una estación para que accedieran rápidamente los servicios de emergencia.

Aunque hasta ahora ningún grupo se ha reivindicado el presunto ataque, el primer ministro ruso Dimitri Medvedev tildó el hecho como “terrorismo”.

Esto es lo que se sabe después de uno de los más graves incidentes en San Petersburgo en las últimas décadas.

El vagón donde ocurrió la explosión
Los pasajeros fueron los primeros en auxiliar a las víctimas de la explosión ocurrida en el trayecto entre las dos estaciones.

¿Qué pasó?

El explosivo estalló alrededor de las 14:30 hora local (11:30 GMT) después de que un tren salió de la estación Ploshchad Sennaya, dirección sur hacia Tekhnologichesky Institut, la cual sirve a dos líneas.

Los primeros reportes hablaban del estallido de dos bombas, pero las autoridades confirmaron después que hubo una sola detonación en el tercer vagón del tren.

A pesar de que la explosión ocurrió entre las dos estaciones, el conductor continuó su marcha hasta Tekhnologichesky Institut para que las víctimas pudieran ser atendidas con mayor facilidad.

Según el comité que investiga el caso, esta decisión pudo ser crucial para evitar más pérdidas de vidas.

Imagen satelital de San Petersburgo

Dinamita

Los primeros reportes indican que la bomba era un dispositivo improvisado que contenía dinamita y que posiblemente fue escondido en un maletín cerca de las puertas del vagón.

Minutos después de la detonación, otro artefacto fue encontrado apoyado en una pared de otra estación de metro de la ciudad, Ploshchad Vosstaniya.

Éste logró ser desactivado de forma segura y, de acuerdo con varios reportes, contenía un kilogramo de dinamita, lo que hubiera provocado una explosión mucho más grande que la primera.

Ninguna organización se había adjudicado el ataque pasadas las primeras horas, pero un sitio web local, Fontanka.ru, y la televisora Ren TV publicaron imágenes de cámaras de seguridad de un sospechoso.

Mostraban a un hombre con barba que lleva un sombrero negro y un abrigo. No se sabe si sobrevivió a la explosión.

Imagen de un presunto sospechoso del ataqueMedios rusos publicaron la imagen de un hombre que presuntamente está relacionado con el incidente.

“Había mucha sangre”

Una mujer que viajaba en el vagón anexo al de la explosión, identificada por medios locales como Polina, dijo al sitio de noticias Bumaga que estaba de pie cuando ocurrió el estallido.

“Hubo un ruido ensordecedor, luego un fuerte olor y humo. La gente se empujaba una contra la otra. Dos mujeres inmediatamente se sintieron mal y cayeron inconscientes. Todo sucedió en movimiento, el tren no se detuvo“, dijo.

Cuando finalmente el tren entró en la estación, los pasajeros vieron “que el vagón vecino estaba destrozado, con el cristal de la ventana roto, no había luz y había mucha sangre“.

Daños causados por la explosión.Este tipo de ataque nunca ha sucedido en San Petersburgo.

“Acto terrorista”

El primer ministro Dmitry Medvedev describió el incidente como un “acto terrorista”, mientras que el comité de investigación dijo que estaba abriendo una investigación penal en virtud del artículo 205 del código penal que se refiere específicamente a los actos terroristas.

“Todos los que resultaron heridos en el ataque terrorista en el metro de San Petersburgo recibirán toda la ayuda médica que necesitan (…). Mis más sentidas condolencias van para los amigos y familiares de las víctimas de la explosión. Este es nuestro dolor común”, dijo Medvedev.

Sin embargo, el comité dijo que todas las demás posibilidades estaban siendo investigadas también.

Servicios de emergencia asisten a las víctimas de la explosiónLos servicios de emergencia asisten a las víctimas de la explosión.

El senador Viktor Ozerov, quien dirige el comité de defensa ruso, dijo que las medidas antiterroristas parecían haber fallado este lunes.

“La tragedia en San Petersburgo nos dice que, en algún lugar, las medidas antiterroristas que se han tomado no han funcionado”, dijo Ozerov hablando en el Parlamento ruso.

“Ahora necesitamos descubrir las razones por las que nuestro sistema fracasó y elaborar una serie de medidas para no permitir que se repitan esos errores”, añadió.

En el momento de la explosión, el presidente Vladimir Putin estaba a las afueras de San Petersburgo en una reunión con el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, en el palacio Konstantin de Strelna.

Putin lleva un ramo de flores a la estación del metro Tekhnologichesky InstitutPutin se presentó a las afueras de la estación del metro Tekhnologichesky Institut para colocar un ramo de flores en honor a las víctimas.

¿Quién estaría detrás? Dos posibilidades: Frank Gardner, corresponsal de seguridad de la BBC

Las autoridades rusas son muy prudentes antes de culpar a alguien de la explosión del metro el lunes.

Una cita anterior del fiscal general de que se trataba de un “acto de terrorismo” fue rápidamente retractada.

El Servicio de Seguridad FSB, los sucesores de la KGB de la era soviética, cuenta con investigadores hábiles, incluidos expertos en explosión forense.

Ellos han estado examinando el residuo explosivo de pistas, así como el segundo dispositivo que se encontró intacto.

Es probable que sus sospechas se centren en dos posibles líneas de sospecha, ninguna confirmada todavía.

Uno: un grupo inspirado en Estado Islámico que haya actuado luego de los recientes ataques aéreos rusos en Siria.

Dos: nacionalistas chechenos, o incluso una combinación de ambos.

Tanto los militantes chechenos como los yihadistas extranjeros tienen un historial de planes para atacar los centros de transporte de Rusia, especialmente en Moscú.

Se estima que 7.000 rusos han viajado a Siria para unirse a grupos extremistas y algunos han regresado.


Las autoridades de Moscú dijeron que estaban tomando medidas de seguridad adicionales en el metro de la capital rusa, así como en estaciones de tren, aeropuertos y otros lugares públicos.

El metro de San Petersburgo quedó cerrado este lunes y el gobierno declaró tres días de duelo.

Las calles aledañas a la estación, y las de gran parte del centro de San Petersburgo, quedaron desoladas durante las horas siguientes al atentado.

Un hombre enciende una vela en memoria de las víctimas de la explosión en el metroLa ciudad de San Petersburgo no había sido objetivo de atentados desde hacía décadas.

Ataques en Rusia

En la última década, la infraestructura de transporte de Rusia ha sido objetivo de ataques:

  • En 2013, atacantes suicidas mataron a 31 personas en atentados en Volgogrado, tanto en la estación central como en un trolebús.
  • En 2011, un atentado en el aeropuerto de Domodedovo, en Moscú, provocó la muerte de 35 personas.
  • En 2010, 38 personas murieron en un ataque perpetrado por dos mujeres suicidas en el metro de Moscú.
  • En 2009, militantes islamistas del Cáucaso Norte hicieron detonaciones en el tren expreso Nevski que iba de Moscú a San Petersburgo, matando a 27 personas.
  • En 2007, otro tren expreso de Nevski fue descarrilado luego de la explosión de una bomba.
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'No volverá a poblarse jamás': los 5 años en los que CDMX desapareció

Una tragedia tan importante como desconocida marcó a una generación entera de habitantes de la capital de lo que hoy es México y llevó incluso a plantear el traslado de la ciudad.
15 de mayo, 2021
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Quien vive en Ciudad de México sabe que su ubicación no solo la hace especialmente susceptible de sufrir terremotos.

Su fundación sobre un lago hace que sea también tremendamente vulnerable ante inundaciones. Es por eso que, desde hace siete siglos, los habitantes de esta zona miran con cierto recelo al cielo cuando llueve con fuerza ante el temor de dramáticas consecuencias.

Este 13 de mayo, el gobierno mexicano conmemoró los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, antigua capital mexica y actual Ciudad de México.

Y aunque hay grandes dudas sobre la veracidad de esta fecha —muchos historiadores creen que el aniversario se celebraría en 2025—, de lo que no hay duda es que la megaurbe se ha enfrentado a grandes inundaciones a lo largo de su historia.

Pero entre todas, destaca la registrada en 1629: un desastre que, aunque desconocido por muchos, fue sin duda una de las mayores tragedias de todos los tiempos para la ciudad.

La fuerza de la lluvia fue tal que la capital “desapareció” bajo las aguas durante nada menos que cinco años y se llegó a plantear su traslado a otro lugar. La ciudad tuvo que emerger, literalmente, y reconstruirse casi desde cero.

Aquella catástrofe que marcó a una generación entera es conocida como el diluvio o inundación de San Mateo.

Los problemas de vivir sobre un lago

Cuando los mexicas fundaron Tenochtitlan en el siglo XIV sabían el riesgo de ubicarla en medio del lago de Tezcuco. Por eso realizaron obras como diques y muros de piedra para controlar el nivel de las aguas que les rodeaban.

Mapa de Tenochtitlan

Getty Images
La ciudad de México-Tenochtitlan comenzó como una isla conectada por canales a los pueblos vecinos.

Cuando cayó ante los españoles dos siglos después, Hernán Cortés lideró la construcción sobre aquellas ruinas de una magnífica ciudad destinada a ser la capital del virreinato de Nueva España.

Entre lagos se levantaron palacios, iglesias, plazas y hospitales, pero no los sistemas de drenaje adecuados para aquel entorno.

A inicios del siglo XVII, Ciudad de México sufrió hasta cinco grandes inundaciones.

Las autoridades pensaron como solución en construir un gran desagüe que fuera drenando los lagos de la cuenca de México.

El proyecto le fue encomendado al ingeniero Enrico Martínez, que comenzó las obras del canal de Huehuetoca en 1607. Pero el desastre se veía cada vez más cerca.

“Enrico Martínez comprendió que la deforestación, el pastoreo sin discriminación y la expansión de los cultivos habían erosionado la capa de tierra. Año con año, las fuertes lluvias arrastraban más tierra a los lagos, elevando el nivel del agua”, escribió Richard Everett Boyer en su libro “La gran inundación”.

Monumento a Enrico Martínez

Marcos González
Una estatua junto a la catedral del Zócalo de Ciudad de México recuerda a Enrico Martínez. En su base, existen cuatro medidores que señalan los niveles de agua de otros tantos lagos.

Dos décadas después del inicio de su construcción, las constantes modificaciones y la falta de inversión hicieron que el canal aún no estuviera funcionando.

Una ciudad desierta

Cuando entre el 20 y 21 de septiembre de 1629 una gran tromba de agua azotó la capital, Martínez decidió bloquear la entrada del canal para evitar que el agua afectara a las reparaciones que se le estaban realizando.

Las consecuencias para los habitantes de la ciudad fueron dramáticas. La lluvia que cayó con furia durante 36 horas seguidas bajó imparable desde los montes hasta la ciudad, donde el nivel del agua superó los dos metros de altura.

El torrente arrasó con las frágiles casas de adobe de la población indígena que vivía en la periferia de Ciudad de México.

Mapa de la ciudad inundada

INAH
Este mapa representa la Ciudad de México anegada de agua tras la inundación de 1629.

Los muertos se contaban por miles, que flotaban entre animales y muebles llevados por la corriente que alcanzaba los pisos altos de las casas que habían quedado en pie.

Muchos de los habitantes de clases pudientes que sobrevivieron decidieron marcharse. Algunas fuentes apuntan a que de 20.000 familias que vivían antes de la inundación, quedaron solo 400.

“Aquella gran ciudad quedó casi abandonada, desierta. El panorama era desolador y las escenas que se veían eran apocalípticas”, le dice a BBC Mundo Enrique Ortiz García, escritor y cronista de Ciudad de México.

Una de ellas, destaca el divulgador cultural, es la procesión que se organizó sobre las aguas y en la que participaron unas 200 canoas encabezadas por la virgen de Guadalupe, a quienes los habitantes pedían que intercediera para que las aguas se disiparan.

O la llamada “isla de los perros”, un montículo en el desparejo suelo de la actual plaza del Zócalo a donde acudieron desesperados todos los perros callejeros de la ciudad para refugiarse y evitar ahogarse.

Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del llamado "Valle de México".

Getty Images
Este dibujo muestra una vista panorámica de Tenochtitlan y del valle de México sobre el lago.

Vivir inundados

Las aguas no bajaban, por lo que quienes se quedaron tuvieron que aprender a convivir con ellas.

Se colocaron puentes de madera en las azoteas y se recuperaron las canoas, como se usaban en la antigua Tenochtitlan, como única manera de desplazarse por la ciudad. A las casas solo se podía entrar por las ventanas del segundo piso.

Los sacerdotes celebraban misas en los techos de los conventos para tratar de confortar a los vecinos, que les escuchaban desde sus casas creyendo que estaban condenados, como aquella ciudad, a desaparecer.

Había carestía de alimentos y los saqueos eran continuos. La falta de higiene y el agua contaminada estancada en la ciudad inundada propagaron las enfermedades como la pólvora.

“Esta ciudad no volverá a poblarse jamás”, escribió fray Gonzalo de Córdoba, según destaca Héctor de Mauleón en su libro “La ciudad oculta”.

Dos años después de la inundación, e incapaces de descubrir un sistema para que las aguas desaparecieran, las autoridades discutieron sobre la posibilidad de trasladar la ciudad a otro lugar.

Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo y virrey de Nueva España, se planteó establecer la capital en Coyoacán o Tacuba.

Pero la idea fue finalmente desechada. La inversión para crear Ciudad de México había sido millonaria, por lo que reconstruir las obras y edificios afectados por el agua sería más barato que empezar una urbe desde cero.

Rodrigo Pacheco, virrey de Nueva España

Dominio público
Rodrigo Pacheco y Osorio, virrey de Nueva España, perdió a su hija dos años después de que la ciudad quedara inundada.

Una generación marcada

La ciudad siguió sufriendo lluvias torrenciales y permaneció bajo el agua nada menos que durante cinco años.

No fue hasta 1634 que una sequía disminuyó el nivel del agua. Muchos prefirieron pensar que fueron sus plegarias a la virgen de Guadalupe las que salvaron la capital.

Se estima que unas 30.000 personas murieron en total, ahogadas o por las enfermedades causadas por las inundaciones durante los años posteriores.

La catástrofe marcó, por lo tanto, a una generación entera de capitalinos. Los cimientos de todas las construcciones quedaron dañados y muchas acabaron colapsando tiempo después.

“En la Ciudad de México actual no quedan más de 10 construcciones anteriores a 1629. De tal grado fue la inundación, que prácticamente hubo que reconstruir con el tiempo toda la ciudad”, señala Ortiz García.

Cabeza de león en la calle Madero

Marcos González
En la concurrida calle Madero, en el centro histórico de Ciudad de México, una cabeza de león de piedra marca el nivel al que llegaron las aguas de las inundaciones de 1629.

Aquella decisión de mantener Ciudad de México en su emplazamiento original marca innegablemente el destino de quienes viven en ella siglos después. “Es un deporte extremo vivir en esta ciudad porque te cuidas de las inundaciones, de los temblores por ser zona sísmica…”, afirma el escritor.

Sin embargo, y pese a ser una de las tragedias más importantes en la historia de la capital con efectos y consecuencias hasta el día de hoy, la tragedia de la inundación de San Mateo no es ampliamente conocida.

Según Ortiz García, “el periodo virreinal en México es en general poco estudiado porque todavía, de algún modo, ‘cala’ en el ánimo de los mexicanos. Los gobiernos posrevolucionarios enaltecieron las culturas originarias y todo lo que marca el origen del México independiente”.

“Algunos incluso inculcaron un menosprecio hacia la ocupación española porque lo veían desde un contexto actual. Eso es entender la historia de mala forma, porque son hechos del pasado que también forman parte de nuestra existencia”, remata.


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