La literatura, un vehículo del pensamiento científico
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La literatura, un vehículo del pensamiento científico

Estos son algunos argumentos para romper el mito de que la ciencia y la literatura deben estar separadas.
Por Francisco Medina (UNAM Global)
7 de abril, 2017
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A dos siglos de aquella noche en Suiza cuando un poeta (Lord Byron), una filósofa (Mary Shelley) y un médico (John Polidori) se reunieron en Villa Diodati para charlar sobre letras y vanguardia científica, en México una matemática, un cuentista y un neurólogo se dieron cita en el palacio más emblemático de la capital, el de Bellas Artes, para hacer algo parecido y contrastar posturas en la mesa Tres especialistas conversan sobre literatura y sus vínculos con la ciencia.

Del encuentro de 1816, se dice, nació aquel relato que inaugura la ciencia ficción novelada, Frankenstein, mientras que del segundo surgieron una serie de ideas y observaciones que muestran cómo entre el saber creativo y el riguroso hay más puentes que muros pues, como coincidieron todos los ponentes: la literatura puede ser un vehículo del pensamiento científico.

“Y es que estamos ante un medio maravilloso porque además de darle cabida en sus páginas a descubrimientos recientes o a los investigadores más relevantes de ésta y otras épocas, también es capaz de plantear escenarios utópicos, distópicos o incluso realidades alternas. Además, las letras son cruciales para avivar cualquier debate sobre ciencia y la tecnología”, subrayó Gabriela Frías Villegas, del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM.

Por su parte Alberto Chimal —quien se autodefine como “un escritor con algunos lectores”— expuso que desde hace siglos se ha querido imponer un divorcio entre lo artístico y lo científico, tentativa que ha fracasado debido a que ambos saberes se encuentran tan imbricados que, con frecuencia, comparten la misma historia y como evidencia de ello refirió la expedición de Poggio Bracciolini, un librero italiano que en 1417 peinó las abadías de Alemania en busca del poema De Rerum Natura, obra en verso escrita por Lucrecio en el siglo I a.C donde se expone algo que hoy consideramos una obviedad, pero que en la época planteaba algo inédito: el universo está hecho de átomos.

“Éste fue el único ejemplar recuperado y en sus páginas se esbozaba algo que la ciencia corroboraría siglos después. Es importante destacar que se trata de un manuscrito que pudo haberse perdido, pero, justo por su belleza literaria y resonancias estéticas, fue resguardado. De estos hilos tan delgados y frágiles pende el conocimiento que vamos acumulando”.

En defensa de la imaginación

Jesús Ramírez-Bermúdez es un psiquiatra que trabaja en el Instituto Nacional de Neurología y que escribe libros de prosa tan cuidada que ha sido comparado con Oliver Sacks. El vivir con un pie en la arena médica y con el otro en lo literario lo ha hecho reflexionar sobre un aspecto clave para la ciencia y las letras: la capacidad de imaginar.

“Y hay que decirlo sin reparos, la imaginación es un dispositivo neuropsicológico y cultural que permite adquirir flexibilidad cognitiva y ejercitar la creatividad. Por lo mismo debemos valorarla y, cada vez que la veamos amenazada, defenderla”, dijo.

Asimismo —agregó— hay otros aspectos que hermanan a la ciencia y la literatura, como el que ambas buscan el conocimiento, y aunque las verdades de cada una son diferentes, ninguna es menos valiosa, por lo que consideró urgente desterrar la jerarquización positivista que asegura que el conocimiento derivado de la química o la física tiene mayor validez que el obtenido mediante la reflexión poética o filosófica, por poner un par de ejemplos.

En el 163 a.C. Terencio redactó El atormentador de sí mismo, obra cuyo título podría describir alguno de los casos clínicos que Ramírez-Bermúdez documenta en sus libros, aunque una frase incluida en esta comedia romana, la de “hombre soy y nada de lo humano me es ajeno”, es la que mejor refleja la forma de pensar del neurocientífico, pues para el autor del libro Un diccionario sin palabras sólo hay un camino para evitar la parcelación de saberes:

“Debemos ser políglotas epistemológicos, es decir, hablar varias lenguas en el terreno del conocimiento: la de las humanidades, la de las ciencias, la de la poesía y la de las artes”.

Y no es fortuito que Jesús Ramírez abogue por este plurilingüismo pues para él, sólo a través del diálogo entre ámbitos tan distintos florece la imaginación, se mantiene a flote la creatividad y es factible plantear versiones tanto utópicas como distópicas de nuestro mundo, “es decir, nos permite hacernos también de pensamiento crítico”.

Horizontes más amplios

A Alberto Chimal nunca le ha gustado el término ciencia ficción pues, considera, dicha voz es resultado de una pésima traducción de science fiction. “Como sabemos, en inglés, primero va el modificador y después el sustantivo; en realidad deberíamos decir narrativa científica, pero ya es muy tarde para enmendar esta mala traslación”.

Por ello, ante la imposibilidad de proponer un apelativo mejor, el cuentista propuso ampliar los alcances del género y no limitarlo a especular sobre el futuro, “ya que éste es capaz de evaluar el presente, de ser una vía para imaginar posibilidades existenciales y de dar cauce a las preocupaciones del momento”, indicó.

Muestra de ello —argumentó— es la novela 1984, de George Orwell, que aunque creada a finales de los años 40 para criticar las dictaduras emergentes de la posguerra, ha recuperado vigencia con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

“Ya lo decía, Richard Corliss, la ciencia ficción es un acto subversivo disfrazado de cuento de hadas”, acotó Gabriela Frías, quien señaló que no es extraño que cada vez haya más personas dedicadas a robustecer los vínculos entre lo científico y lo creativo, como ella que estudió Matemáticas y Letras; Jesús Ramírez-Bermúdez, quien es prosista y neurocientífico, o Alberto Chimal, quien además de cuentista se matriculó en Ingeniería en Sistemas Computacionales.

Y aunque parecería que el interés de los literatos por la ciencia es de cuño reciente, la historia nos demuestra lo contrario, pues se sabe que 1638 John Milton, el autor de El paraíso perdido, se hospedó en Villa Diodati —la misma donde Mary Shelley escribiría Frankenstein 178 años después— después de una larga travesía a Italia para charlar con Galileo Galilei sobre astronomía y heliocentrismo.

Casos como éste abundan y no deberían sorprender, explicó Frías Villegas, “pues en realidad estos lazos comenzaron a gestarse desde hace mucho y la literatura se comenzó a unirse a la ciencia, incluso desde antes de que esta última recibiera el nombre de ciencia”.

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Euro llega a su nivel más bajo en 20 años frente al dólar: qué consecuencias tiene la histórica paridad de las monedas

La divisa europea se hundió hasta niveles no vistos desde finales de 2002 en un contexto de crisis energética y bajas tasas de interés en la zona. Algunos economistas ven cada vez más cercana la posibilidad de una recesión.
12 de julio, 2022
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La divisa europea llegó a su nivel más bajo en 20 años, rozando la paridad con el dólar.

Las dos monedas estuvieron a menos de un centavo de alcanzar exactamente el mismo valor, cuando el euro rondó los US$1,007 el lunes, lo que supone un descenso de casi el 15% desde el comienzo del año.

Esto ocurre mientras aumenta el temor en los mercados de una recesión económica en Europa, en un contexto de alta inflación y una creciente incertidumbre sobre la continuidad en el suministro de gas ruso.

Atrás quedaron los años en que el euro era tan fuerte (1,6 veces el dólar durante la crisis financiera mundial de 2008) que muchos europeos iban de vacaciones a Estados Unidos por los bajos precios en hoteles y comida, volviendo a casa con las maletas llenas de productos electrónicos y ropa.

Pero ahora la situación es completamente distinta, con Europa sufriendo las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania y la decisión del Banco Central Europeo de mantener las tasas de interés.

¿Por qué se está hundiendo el euro?

La depreciación del euro ocurre en medio de una crisis energética en Europa provocada por la invasión rusa en Ucrania.

Existe inquietud frente a la posibilidad de que esta crisis cause una recesión de consecuencias insospechadas, una sombra que se intensificó el lunes ante la reducción del suministro de gas ruso y la preocupación de que la inflación siga aumentando.

Gasoducto entre Bulgaria y Grecia

Getty Images

El gigante energético ruso Gazprom inició 10 días de mantenimiento en su gasoducto Nord Stream 1, con Alemania y otros países europeos observando ansiosamente si el gas regresará después de esta operación.

Rusia podría aprovechar la oportunidad para cerrar las válvulas.

“Hay mucho miedo sobre lo que pueda pasar en el plano energético con la guerra. Ya veremos si seguimos recibiendo gas de Rusia.”, dice Juan Carlos Martínez, profesor de Economía de IE University.

A ese conflicto se suma el golpe que ha recibido la divisa porque las tasas de interés están subiendo mucho más rápido en Estados Unidos y eso atrae los capitales hacia la mayor economía del mundo.

“La causa más importante de la caída del euro es la diferente velocidad en la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo”, argumenta Martínez en diálogo con BBC Mundo.

Mano con euros.

Getty Images

Para los inversores, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. son más altos que los de la deuda de Europa, lo que hace que ellos prefieran el dólar antes que el euro.

Desde esa perspectiva el Banco Central Europeo está en una posición difícil, tratando de frenar la inflación y, al mismo tiempo, amortiguando una economía en desaceleración.

“La zona euro todavía no empieza a subir los tipos de interés. Lo hará previsiblemente en su reunión de finales de julio, pero lo hará de una forma más lenta”, agrega Martínez.

¿Cuáles son las consecuencias?

Con la inflación en la zona euro en su nivel más alto desde que comenzaron los registros (8,6%), la depreciación del euro aumenta el costo de la vida al encarecer las importaciones.

En otros momentos de la historia, una moneda más débil no es necesariamente una mala noticia porque los gobiernos la utilizan como una manera de estimular el crecimiento económico, dado que las exportaciones se vuelven más competitivas.

Ahora, sin embargo, no es el caso.

Consumidores en mercado alemán

Getty Images

“Cada vez que el dólar sigue apreciándose, nos cuesta más en euros comprar un barril de petróleo. Ese es el gran problema que vemos ahora”, explica el economista.

Es por eso que un euro débil ha contribuido a que los combustibles hayan superado máximos históricos, perforando el bolsillo de los consumidores.

La situación es inquietante para los países de la región, considerando que cerca del 50% de las importaciones de la zona euro están denominadas en dólares.

Estación de gasolina en Atenas, Grecia.

Getty Images

Si terminara pronto la guerra en Ucrania, algo que los expertos consideran como poco probable, la depreciación del euro podría detenerse.

La segunda alternativa para frenar la devaluación es que suban los tipos de interés en la zona euro.

“Sería necesaria una política más agresiva del Banco Central Europeo, algo que por el momento no parece estar sobre la mesa”, dice Martínez.

América Latina

En el caso de América Latina, la paridad entre el euro y el dólar “no tiene un impacto directo en la región”, le dice a BBC Mundo Elijah Oliveros-Rosen, economista senior de la división Latin America Global Economics & Research.

Lo que refleja esta situación, agrega, es que hay una apreciación del dólar a nivel general.

Flecha descendente con billetes de euro.

Getty Images

La fortaleza del dólar no es solo frente al euro, sino también frente a la mayoría de las monedas de los países emergentes, incluyendo América Latina”.

De hecho, Argentina, Chile y Colombia son los tres países que han sufrido las peores devaluaciones de sus monedas en lo que va de este año frente al dólar.


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