Los modistos de la pasión de Cristo en Iztapalapa
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Irving Cabello / Vice

Los modistos de la pasión de Cristo en Iztapalapa

Es más probable que se truene el cuello a que se caiga una peluca, dice Jaime Nájera, encargado de la caracterización de los actores que participan en el viacrucis de Iztapalapa.
Irving Cabello / Vice
Por Iriving Cabello
14 de abril, 2017
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Las manos de Jaime Nájera Pedraza se mueven con agilidad sobre la cabeza de Eder, que poco antes de las seis de la mañana llegó a la Casa de los Ensayos en Iztapalapa. El experto hace un crepé en el cabello negro para que la peluca castaña quede fija, luego presiona las yemas de sus dedos en la frente del chico para que el pegamento del tul que sobresale del postizo se adhiera bien a la piel.

“Se podrá tronar el cuello pero mi peluca jamás se caerá”, menciona muy seguro. Aplica el maquillaje para que la malla se vea como una parte natural del rostro, pasa los dedos por la cabellera larga para que no quede enredada y luzca ondulada. Antes colocó al muchacho una barba y lo vistió con una túnica ceñida a la cintura con un cíngulo, el cinturón de tela al que le cuelga una borla a cada extremo, y un manto blanco.

Todo el vestuario es opaco, de un blanco que envidiarían los personajes de comerciales de detergente, pero que sólo tiene el privilegio de usar, por derecho divino y de un comité de su pueblo, el Cristo de Iztapalapa.

“Esto es muy artesanal”, me dijo Jaime unos días antes mientras me mostraba la peluca y la barba destinadas para el Cristo. Es el segundo año que este diseñador de imagen de Coyoacán se encarga junto con su equipo de la caracterización, peluquería, vestuario y maquillaje de Jesús, María la virgen, Lázaro y sus hermanas, los apóstoles, los sirvientes, el Pésame, las Tres Marías, Barrabás y el resto de los 29 personajes que conforman el cuadro principal en la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa.

“Si te das cuenta el cabello es natural”, continúa mientras palpo el aditamento. Pareciera que estoy tocando la barba de una persona, siento cómo, por momentos, se esponja debajo de mis yemas. Lo mismo sucede con el cabello. Es suave. Solo le falta oler a champú. “Es cien por ciento humano, obviamente trabajado para darle esta textura. Una barba se teje pelo por pelo y hoyito por hoyito. Detrás de esta barba hay una semana de trabajo para tejerla. Y ya en cuestión de trabajar el cabello, es un proceso de dos días”.

Prácticamente los postizos son personalizados. Jaime trenza el cabello natural, después lo hierve en una sal especial para que quede fijo, luego lo deja secar al natural para que tome textura y lo peina en un aparato que se llama carda. Finalmente lo monta en una cabeza, toma medidas de la cara del actor que lo va a utilizar, lo fija en un molde de poliuretano y empieza a tejer en un tul, la malla especial para caracterización. El cabello para la peluca lleva otro tratamiento, pero también es cocido a mano, labor de la que se encarga el mismo Jaime.

Puedes leer la historia completa en Vice.

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La ingeniosa estrategia de una banda de rock para tocar en medio de la pandemia por COVID

Un par de conciertos en Oklahoma, EU, recurrieron a burbujas inflables individuales para que el evento se pudiera realizar respetando las medidas de distanciamiento social.
25 de enero, 2021
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Concierto de Flaming Lips

Flaming Lips
Cada burbuja tiene una capacidad máxima de tres personas.

A situaciones complicadas, soluciones ingeniosas.

La respuesta de la banda estadounidense de rock Flaming Lips a la necesidad de mantener la distancia social en tiempos de pandemia ha sido colocar tanto a los músicos como al público dentro de burbujas individuales inflables.

Cada uno de los dos shows, llevados a cabo en Oklahoma, contó con 100 burbujas, con capacidad para hasta tres personas en cada una de ellas.

La ingeniosa idea provino del líder de la banda, Wayne Coyne, quien desde hace tiempo suele “rodar” por entre el público en una de estas cápsulas durante sus conciertos.

Concierto en Glastonbury, en 2010

BBC
Desde hace tiempo que Coyne utiliza la burbuja. En el pasado, lo hacía para rodar por entre el público.

Antes de tocar, Coyne dijo que ir a ver a la banda utilizando este sistema era “más seguro que ir a la tienda de comestibles”.

Cada burbuja estaba dotada de un parlante suplementario de alta frecuencia, para evitar que el sonido se escuchara distorsionado, así como de una botella de agua, un ventilador a pila, una toalla así como un pancarta que indicar necesidades básicas como “Tengo que ir a orinar/hace calor aquí dentro“, para llamar a un asistente de la sala.

Los conciertos estaban planificados originalmente para diciembre, pero en ese momento tuvieron que ser suspendidos por el aumento de casos de coronavirus en Oklahoma.

El éxito del show hace pensar en la posibilidad de que otras bandas puedan replicar la experiencia, siempre y cuando se encuentre una sala adecuada y el público tome las medidas de precaución necesarias.


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