Qué es la Luna llena rosa y de dónde vienen ese y otros nombres del satélite de la Tierra
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AFP

Qué es la Luna llena rosa y de dónde vienen ese y otros nombres del satélite de la Tierra

Detrás de los nombres que se le dan a la luna llena hay razones culturales, agrícolas y de temporada y aquí te decimos cuáles son.
AFP
Por BBC Mundo
11 de abril, 2017
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Sucede una vez por mes desde hace millones de años: la Luna llena aparece en el cielo iluminando la oscuridad de la noche.

Desde culturas primitivas hasta la actualidad, los humanos hemos compartido una inevitable fascinación por el satélite natural de la Tierra.

Sobre todo cuando está llena, fenómeno que incluso tiene nombre en función del mes de año. En febrero, es la “Luna de Nieve”, y en abril nos llega la “Luna llena rosa”. (*)

Pero hay más: está la de la lombriz, la llena de flores y más. Te contamos de dónde vienen todos esos nombres.

¿Por qué?

Galileo Galilei
GETTY IMAGES
No hay explicación astronómica sobre el nombre que reciben las Lunas llenas

La “Luna de Nieve” es el nombre que se le da a la Luna llena de febrero, ya que en esa época, en el hemisferio norte, es cuando caen las nieves más fuertes.

¿Y qué explicación científica le podríamos dar a este nombre? Ninguna.

“No hay significado astronómico para la ‘Luna de Nieve’ u otros nombres populares dados a lunas llenas en diferentes épocas del año”, explicó Jean-Luc Margot, profesor de Astronomía en la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA).

Por lo general, los nombres de las diferentes lunas llenas son atribuidos a las tribus algonquinos que fueron los habitantes nativos de América del Norte.

Aunque muchas otras culturas alrededor del mundo también bautizaron a este astro en su fase completa en sus distintas apariciones durante el año.

Pero particularmente los algonquinos le dieron nombres a las lunas llenas porque coincidían con algún evento agrícola, cultural o de temporada.

“En el caso de la Luna de Nieve, probablemente se refiere la época de nevadas frecuentes en algunas latitudes del norte del continente durante febrero. Aunque en el hemisferio sur, el nombre no tiene mucho sentido”, aclaró Margot a BBC Mundo.

¿Y el resto de los nombres?

Luna se esconde detrás de una montaña nevada.GETTY IMAGES
Las Lunas llenas reciben distintos nombres todos los meses del año.

Existe una la lista de denominación mensual de la luna llena hecha por las tribus algonquinos, según la centenaria revista estadounidense Farmers Almanac.

Enero: luna llena del lobo

Recibe este nombre porque en medio de la crudeza del invierno en el hemisferio norte, las manadas de lobos aullaban hambrientas fuera de las aldeas de las tribus. También se la conoce como como “Luna Vieja” o la “Luna después de Navidad”.

Febrero: luna de nieve o luna del hambre

Además de luna de nieve, a la de febrero también se le dice “luna del hambre” por lo difícil que era para los pueblos nativos cazar y conseguir alimentos en esta época del año.

Marzo: luna de la lombriz

Como en el hemisferio norte la temperatura comienza a calentarse y el suelo comienza a descongelarse en esta época del año, aparecen las lombrices de tierra.

Las tribus más al norte del continente la llamaban la luna llena del cuervo” porque el sonido de los cuervos señala el final del invierno.

Luna Llena de Lobo.GETTY IMAGES
Las tribus originarias de América del Norte fueron las que bautizaron a las diferentes lunas llenas de acuerdo a su aparición en el año.

Otra versión es luna de la costra” porque la capa de nieve se convierte en costra por la descongelación en el día y se vuelve a congelar por la noche.

Tras la llevada de los conquistadores, también se conocía como laluna cuaresmal” porque era considerada como la última del invierno.

Abril: luna llena rosa

Surge de la hierba musgo de color rosado, o la planta silvestre phlox, que es una de las primeras flores que aparecen en primavera en el hemisferio norte.

También la luna llena de este mes recibe los nombres de luna de césped”, luna de huevo” y entre las tribus costeras la luna llena de peces”, porque en esta época del año el sábalo nadaba río arriba para desovar.

Mayo: luna llena de flores

Claramente, en el norte del continente americano en esta época del año las flores están en su máximo esplendor.

Otros nombres: luna llena de maíz y luna llena de leche.

Luna llena rojiza en España.GETTY IMAGES
Cuando la Luna se encuentra cerca de la línea del horizonte puede aparecer con un color rojizo.

Junio: luna de fresa

La denominación luna de fresase le atribuye en el hemisferio norte y tiene relación con “la corta temporada de cosecha de las fresas en el noreste de América del Norte”, le dijo en junio pasado a BBC Mundo, Felicia Chou, vocera de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).

Julio: luna llena de ciervo

En el hemisferio norte, julio es normalmente el mes en que a los ciervos le nacen sus astas.

También se la llama luna llena de trueno” porque las tormentas eléctricas son más frecuentes en esta parte del año y luna llena de heno”.

Agosto: luna llena de esturión

Se cree que con este nombre la bautizaron las tribus pescadoras porque el esturión, un pez grande de Estados Unidos y Canadá y otras grandes masas de agua, es capturado más fácilmente en este mes.

Otros la llaman luna llena roja” porque cuando aparece en el horizonte tiene una tonalidad rojiza.

Luna llena con un avión.GETTY IMAGES
Los nombres de las lunas llenas coincidían con algún evento agrícola, cultural o de temporada, según las tribunos nativas de América del Norte.

Septiembre: luna llena de maíz o luna llena de cosecha

Como lo indica su nombre, durante este mes el maíz debe ser cosechado en el norte.

Generalmente esta luna llena cae en septiembre y es la que aparece más cercana a la llegada del otoño. Pero a veces esta Luna ocurre en octubre.

Por lo general, esta Luna llena aparece un promedio de 50 minutos más tarde cada noche, y los agricultores aprovechan hasta tarde para realizar la cosecha.

Octubre: luna llena del cazador

Los nativos americanos la denominaron también recibe el nombre de luna de sangre porque es el momento en el que las hojas de los árboles empiezan a caer, los ciervos ganaron peso, entonces tiempo de aprovisionarse para la llegada del invierno.

Y como los campos habían sido cosechados el mes anterior, facilitaba el trabajo del cazador que tenía el suelo despejado para atrapar a los zorros.

Hombre toma foto a la lunaGETTY IMAGES
¿Prepararás tu cámara para esta nueva Luna llena?

Noviembre: luna llena de castor

Este mes era el momento en el que las tribus nativas de América del Norte colocaban trampas de castores en los pantanos antes de que se congelaran y así recolectaban sus pieles para el invierno.

También se la conoce como “Luna llena escarchada”.

Diciembre: luna llena fría o de las largas noches

Este es el periodo del año en el que las noches son más largas en el hemisferio norte.

Otro nombre que recibe es luna llena antes de Navidad“.

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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