La mariguana no sólo se fuma: Una tarde en un taller de cocina cannábica
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La mariguana no sólo se fuma: Una tarde en un taller de cocina cannábica

Consumidores de mariguana y cultivadores organizan talleres de cocina en Uruguay donde comparten experiencias y advierten sobre riesgos de mala dosificación
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Por Eloísa Capurro / Vice
18 de abril, 2017
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El primer gran error que el chef Bruno Bukoviner tuvo en la cocina fue durante un campamento con amigos. El prensado paraguayo que habían llevado —mariguana de baja calidad que ilegalmente abastecía al mercado uruguayo— se había mojado y era imposible pensar en prender un porro. Cocinar las hojas fue la estrategia para no perderse del viaje.

Bruno cocina desde los ocho años. Aprendió sus primeras recetas de la mano de su abuela y luego decidió dejar sus estudios en ingeniería por la carrera gastronómica, que lo llevó a trabajar en restaurantes de España e Italia. Así que durante ese campamento pensó en hacer una crema catalana y decidió agregarle a la leche un puñado de hojas de mariguana picadas. “No sabía nada de tiempos ni de temperatura y quedó espantoso. Pero pegó”, recuerda.

Fueron años de investigación y aprendizaje antes de dominar las medidas exactas para hacer un buen aceite de mariguana o una manteca cannábica que, aún en la ilegalidad, transmitió en algunos cursos para usuarios. Hace unas semanas, la clase que dio en Montevideo, Uruguay, se expandió un poco más: nueve personas lo esperaban para cocinar mayonesa, flan, scones, galletas y trufas en base a una mariguana que, además, ya se produce legalmente en el país.

“Hay que ser consciente del efecto psicoactivo que tiene y esperarlo. Hay que insistirle a los amigos en que pega”, dice Bruno dando inicio al aula. Antes Laura Blanco, activista y directora académica de Gaia, un instituto de estudios cannábicos que funciona en el Museo del Cannabis, recuerda que ingerir mariguana a través de la comida hace que el efecto psicoactivo del THC, uno de los componentes de la planta, demore más en llegar y luego dure más. “Muchas veces tirábamos tricoma (donde se almacena el THC) porque no sabíamos que en la hoja también había”, explica.

Es la segunda de cuatro clases en el Museo del Cannabis, que hace pocos meses abrió sus puertas en Montevideo, recordando parte de la historia de las organizaciones sociales locales que lucharon por la legalización del consumo de mariguana en ese país sudamericano. Ahí se organizan charlas para autocultivadores y socios de clubes de membresía, las dos formas de acceder a la droga ya habilitadas por la ley que reguló el consumo en 2013.

La norma, que autoriza hasta seis plantas en el hogar y habilita clubes de entre 15 y 45 miembros (con hasta 99 plantas), también permite la compra de 40 gramos al mes en farmacias. Para eso dos empresas privadas cosechan, bajo control del Estado, la cannabis que el presidente Tabaré Vázquez (izquierda) anunció sería distribuido antes de mediados de año, con un costo aproximado de un dólar por gramo. Según datos oficiales hay más de 6 mil cultivadores y 38 clubes registrados; se estima que existen 55 mil usuarios habituales de la droga y otros 100 mil ocasionales.

María, una de las asistentes al taller, formó un club junto a 16 amigos hace un año. Ahora que tiene asegurada su cuota mensual de flores quiere aprender a hacer aceite de cannabis, tener recetas para celíacos y conocer mejor los tiempos de cocción de la planta porque en los muffins y pasteles que intentó “no daba con la tecla”. “Estaba esperando el momento” de que se legalizara el consumo, cuenta. La tendinitis que sufre le causa dolores desde el hombro a la muñeca, que se intensifican con el esfuerzo físico que implica su trabajo con niños. “Consumo desde los 20 años por temas de salud y me costaba mucho dormir. Hace cinco años empecé a fumar antes de acostarme y volví a soñar”, dice.

A su lado, Elena le muestra entusiasmada decenas de fotos que guarda en su celular. Cada una es una etapa del crecimiento de su primera planta de mariguana. Aún no se registró como cultivadora (paso obligatorio en la ley uruguaya) y tampoco le dijo a su madre qué es lo que tiene en esa maceta. Pero está feliz: pasó de ser “cero de las plantas” a cosechar albahaca y menta. “Y todo es por esta planta. Todos los días le saco fotos”, dice y muestra una imagen más, que amplía para mostrar sus primeras flores cannábicas…

Puedes leer la nota completa en www.vice.com

 

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Vacuna rusa Sputnik V contra el COVID: cuál será el rol de América Latina en su desarrollo y fabricación

¿Qué se sabe hasta el momento? ¿Y cuándo estaría la Sputnik V disponible en América Latina?
8 de septiembre, 2020
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Los científicos detrás de la vacuna rusa contra el coronavirus ya publicaron los resultados de sus primeras pruebas clínicas, en un paso clave para el involucramiento de otros países en el desarrollo y fabricación de la misma.

Y durante la conferencia de prensa que siguió a la publicación de esos resultados el viernes en la revista científica The Lancet, el presidente del Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), Kirill Dmitriev, destacó la posible participación de al menos un país latinoamericano en el proceso.

Rusia registró la Sputnik V antes de que se hicieran públicos los resultados de las primeras dos fases de ensayos clínicos -que no revelaron efectos secundarios graves y sí una importante respuesta inmunológica en todos los 76 participantes- y ya la está aplicando localmente entre voluntarios pertenecientes a grupos en riesgo.

Pero su adquisición y uso por parte de terceros dependerá en buena medida de los resultados de más pruebas, así como de un aumento de la capacidad de producción que requerirá de la participación de otros países.

“Nuestra principal limitación ahora mismo es la disponibilidad de capacidad de producción suficiente para satisfacer la demanda, por lo que estamos trabajando activamente con muchos países para producirla fuera de Rusia”, explicó Dmitriev.

“(Pero) tenemos acuerdos con India, Brasil y otros países“, aseguró el ejecutivo del fondo estatal que financia el desarrollo y producción de la vacuna.

Y aunque el RDIF no ha querido confirmarlo ni negarlo, hay elementos que sugieren que entre esos “otros países” podrían figurar otras naciones latinoamericanas.

Kirill Dmitriev

Getty Images
Kirill Dmitriev es el presidente ejecutivo del fondo de inversión que financia el desarollo y producción de la vacuna rusa.

“No vamos a hacer comentarios sobre América Latina hasta el 10 de septiembre, cuando vamos a presentar nuestra estrategia latinoamericana“, le dijo a BBC Mundo el secretario de prensa del RDIF, Arseniy Palagin, al ser preguntado por las declaraciones de las autoridades de México y Venezuela sobre de una posible participación de esos países en nuevas pruebas clínicas.

Sobre el rol de estos países no hay mención en el portal oficial de la vacuna Sputnik V, pero ahí, además de la ya citada participación de Brasil, se dice que también “se está estudiando la posibilidad de producir la vacuna en (…) Cuba“.

La prensa, por su parte, también ha mencionado a Argentina como un posible fabricante de la vacuna, luego de que el gobernador de la provincia de Tierra de Fuego hiciera público su “especial interés y predisposición para trabajar de manera cooperativa”.

Y hasta Nicaragua ha sonado como candidata, pues en el país centroamericano opera un laboratorio de producción de vacunas de capital y tecnología rusa que, según las autoridades pinoleras, estaría en capacidad de reproducir la Sputnik V.

¿Qué se sabe hasta el momento de todas estas posibilidades? ¿Y cuándo estaría la Sputnik V disponible en América Latina?

Brasil, ¿centro regional?

Brasil es sin duda la principal apuesta del RDIF para la producción en América Latina de la vacuna desarrollada en Moscú por el Instituto Gamaleya, aunque la participación del gigante sudamericano todavía no está garantizada.

El RDIF firmó un acuerdo con el gobierno del estado de Paraná para la posible fabricación de la Sputnik V por el Instituto de Tecnología de Paraná, TecPar, y según Palagin también están considerando otros socios potenciales para convertir a Brasil en el centro regional de producción de la vacuna.

Mujer pasa frente al Instituto Gamaleya

Getty Images
La Sputnik V fue desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú.

“Hay sin embargo que entender que en estos momentos los reguladores en Brasil están analizando nuestros datos y los fabricantes en Brasil están estudiando nuestro proceso de manufacturación, por lo que es importante no sobredimensionar esto”, le recalcó el vocero del RDIF a BBC Mundo.

Y, efectivamente, a finales de la semana pasada la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil, Anvisa, todavía no le había dado el visto bueno a la Sputnik V.

“No hemos recibido una solicitud formal de autorización de estudios clínicos de la vacuna rusa, ni siquiera una solicitud de registro”, le dijo a BBC Mundo Anvisa.

La agencia, sin embargo, mencionó la realización de “varias reuniones preparatorias previas con los interesados en el desarrollo de la vacuna, específicamente el gobierno de Paraná”.

Y, el mismo viernes, TecPar anunció que esperaban someter el protocolo de validación de sus ensayos clínicos de fase 3 a finales de septiembre, lo que en caso de respuesta positiva de Anvisa le permitiría iniciar los mismos a finales de octubre.

Vacunas Sputnik V

Getty Images
Si todo marcha como previsto, el TecPar comenzaría a fabricar la vacuna en la segunda mitad de 2021.

“Recibimos los resultados de las fases 1 y 2 hace 18 días, los traducimos y ya comenzaron a ser interpretados por nuestros equipos técnicos”, explicó el director-presidente del TecPar, Jorge Calado, para quien “hay una buena tasa de confiabilidad para esta vacuna” que sin embargo tiene que ser confirmada por las nuevas pruebas.

Para estas TecPar tiene prevista la participación de unos 10.000 voluntarios -adicionales a los 40.000 que ya participan en los ensayos de fase 3 en Rusia- a los que se le aplicarían vacunas facilitadas por el Instituto Gamaleya.

“Una vez comprobada la efectividad de las pruebas, lo que debería ocurrir 60 días después del inicio de la inmunización en los voluntarios, se presentará una nueva solicitud de registro ante la Anvisa para la vacunación efectiva en el territorio nacional. Las primeras dosis serán importadas”, se explica en una nota de prensa de TecPar facilitada a BBC Mundo.

“Como el protocolo implica transferencia de tecnología, en un segundo momento habrá producción en territorio nacional por parte de Tecpar. Se estima que esto solo ocurrirá en la segunda mitad de 2021“, se lee en la misma.

Compitiendo con otras vacunas

Las fechas no coinciden exactamente con las adelantadas por el RDIF para el inicio de la producción de la Sputnik V en el extranjero, pues según Dmitriev el objetivo es que las primeras dosis fabricadas fuera de Rusia puedan ser distribuidas en el extranjero a partir de noviembre.

Brasil, sin embargo, no es el único país que podría producir esas vacunas, con India insinuándose como un aliado especialmente importante para el RDIF y el Instituto Gamaleya, que también han mencionado a Corea del Sur, Arabia Saudita y Turquía como posibles fabricantes.

Investigador del Instituto Gamaleya.

Getty Images
Varios países latinoamericanos participan de varias maneras en el desarrollo de varias vacunas.

Parece poco probable, en cualquier caso, que otros países latinoamericanos puedan moverse más rápidamente que Brasil, al que el agregado de prensa de la embajada de Rusia en ese país, Iván Knovalov, también identifica como un “aliado estratégico” y “un potencial centro de producción y distribución de inmunizantes para toda América Latina”.

“La base tecnológica y productiva brasileña permite realzar pruebas y organizar rápidamente la producción de vacunas”, le explicó Konovalov a BBC Mundo.

Y aunque Brasil no es el único país de la región con capacidades probadas en la fabricación de vacunas, el interés de Cuba en desarrollar su propia vacuna, Soberana 01, y el ya anunciado compromiso de México y Argentina para participar en la manufacturación de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, podrían plantear algunos obstáculos a su involucramiento con la Sputnik V.

Planta de mAbxience en Garín, provincia de Buenos Aires

Grupo Insud
El laboratorio argentino mAbxience tiene previsto producir hasta 250 millones de dosis de la vacuna de Oxford en esta planta de Buenos Aires.

De la posible participación de Argentina en la manufacturación y distribución de la vacuna rusa, hasta la fecha solo se conoce la propuesta del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, de “ser parte del programa de producción y promoción” de la vacuna Sputnik V.

México, sin embargo, confirmó la semana pasada que había sido invitado a participar en la fase 3 de los ensayos clínicos de la vacuna Sputnik V, aunque también dijo que todavía no había recibido los resultados de las fases 1 y 2.

“Significa que en los primeros días de octubre, si la autoridad regulatoria de salud así lo considera, que esperemos que así sea, se pueda traer a México esta vacuna”, dijo el canciller mexicano, Marcelo Ebrard de las dosis que se aplicarían a entre 500 y 1.000 voluntarios.

Pero, por el momento, el interés mexicano no parece estar orientado tanto a una posible fabricación local de la vacuna rusa, sino a “garantizar el acceso oportuno” a la misma en caso de que se compruebe que esta es “segura y efectiva”.

“De resultar positivos los resultados, y que la autoridad regulatoria, Cofepris, así lo disponga, (la vacuna rusa) ya estaría disponible en los próximos meses en México”, declaró Ebrard, sugiriendo así el uso de dosis importadas desde otros países.

“Evaluando capacidades”

Por lo demás, todavía no hay fecha para la participación de Venezuela en los ensayos clínicos de la vacuna rusa, ni seguridad de que podría ser uno de sus fabricantes.

“En los próximos días pediremos los voluntarios que hacen falta para ponerse la vacuna y participar por Venezuela en la fase 3 del Sputnik V“, anunció el presidente venezolano Nicolás Maduro el 30 de agosto pasado, sin dar mayores detalles.

Investigadora del Instituto Gamaleya.

Getty Images
La vacuna Sputnik V se está probando actualmente en 40.000 voluntarios en Rusia, a los que se sumarán voluntarios de otros países.

“Ya se han firmado los documentos de confidencialidad y en cualquier momento vamos a anunciar el inicio de la prueba de la vacuna en pacientes venezolanos”, insistió una vez más el mandatario el pasado domingo, cuando también aseguró que “Venezuela tiene los laboratorios y la capacidad industrial para producir todas las vacunas”.

Según Andrey Ryaposov, agregado de prensa de la embajada de Rusia en Caracas, actualmente se están evaluando las capacidades productivas venezolanas para participar en el proceso de envasado de la vacuna, en una primera etapa, y en la posible fabricación de la misma más adelante.

“Ahora trabajan los especialistas técnicos de ambos lados, pero todavía no hay fechas“, le dijo a BBC Mundo.

Y algo parecido podría estar ocurriendo en Nicaragua, donde el gobierno ha dado por sentada la participación del Instituto Latinoamericano de Biotecnología Mechnikov -un laboratorio local adscrito al Instituto de Investigación Científica de Vacunas y Sueros de San Petersburgo- en la fabricación de la Sputnik V para Latinoamérica.

Investigadora del Instituto Gamaleya.

Getty Images
Tanto Nicaragua como Venezuela afirman tener las capacidades para producir la vacuna.

BBC Mundo se puso en contacto con el director del centro, Stanislav Uiba, para tratar de obtener mayores detalles, pero no obtuvo respuesta.

La capacidad del laboratorio, inaugurado en octubre de 2017, ha sido puesta en duda por expertos nicaragüenses, que sostienen que en el mejor de los casos el mismo podría funcionar como centro de envasado de la Sputnik V.

Uiba, sin embargo, le declaró a medios locales que su laboratorio podría empezar a fabricar la vacuna rusa en Nicaragua a finales de año.

Pero si realmente es parte o no de los planes del Instituto Gamaleya y del Fondo Ruso de Inversión Directa probablemente se sabrá hasta este 10 de septiembre, cuando se hagan públicos los planes de Rusia para su vacuna en Latinoamérica.

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