Migrantes trans enfrentan tardanza burocrática y riesgo al pedir refugio en México
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Priscila Hernández

Migrantes trans enfrentan tardanza burocrática y riesgo al pedir refugio en México

Las personas migrantes enfrentan tardanza en los trámites de refugio en México, y en el caso de las personas trans migrantes su situación se agrava.
Priscila Hernández
Por María Cidón Kiernan (El Salvador / Washington D.C); Priscila Hernández Flores (Tenosique); Prometeo Lucero (Ciudad de México / Tijuana)
25 de abril, 2017
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En la habitación de Iván hay un par de zapatos, una camisa y  un bolso que lo han acompañado en su viaje. Estuvo en Tenosique casi tres meses.

Él esperaba recibir el estatus de refugiado, pensó que su caso cumplía con una de las principales condiciones para acceder al refugio: su vida está en peligro. En una carpeta guarda fotocopias de notas periodísticas que son la prueba de por qué migró de San Pedro Sula, Honduras. Las formas en que mataron a sus familiares aparecen en los titulares de varias noticias.

“A mí lo que me orilló a salir de ahí fue la muerte de mi hermano, la muerte de mi papá y la discriminación hacia mí siendo gay, a pesar de que siempre he vivido oculto. Allá no puedo decir: Soy gay”, reconoce Iván.

Primero, él llegó a La 72, donde recibió asilo y apoyo para su trámite, después recibió dinero por  la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), que desde el 2016 arrancó un Programa de Atención a migrantes que incluye la entrega de dinero para el pago de renta y alimentación.

“No tengo trabajo, estoy siendo ayudado por ACNUR con 700 pesos mexicanos que equivalen a unos 37 dólares para el alquiler, y 600 pesos mexicanos que equivalen a 32 dólares para la comida. La situación es muy difícil, no tenemos un trabajo para que podamos mantenernos o ayudarnos”, describe Iván.

Como él, otras personas en La 72 reciben este recurso. Para Iván ese dinero, aunque poco, le ayudó al principio, después reconoce que más que el recurso económico él quería protección.

-¿Por qué hacen esto?, preguntaba desesperado Iván.

-”Por exceso de trabajo”, le respondieron desde la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR).

Después de esa llamada se preguntó: “¿Qué importancia le están dando a mi caso?” Al darse cuenta que ninguna, lo decidió rápidamente, tomó sus pocas pertenencias y se dirigió a Ciudad de México.

En la ciudad fronteriza de Tenosique cada vez es más común que sus habitantes renten espacios que los migrantes pagan con el dinero de ACNUR. Algunos lugares son vecindades o cuartos hacinados.

En el cuarto que renta Iván, él abre la ventana como intentando jalar aire, no está encerrado pero se siente atrapado.

“La situación me está desesperando, ver que la COMAR no le ponga un poco de importancia a mi situación me desespera, me he aventado más de 3 meses estando aquí”, lamenta que él ya lleva varios meses solicitando el refugio, sin que reciba el apoyo del gobierno mexicano.

Iván, de 28 años, está agotado ante la nula respuesta de COMAR. Aunque recibe el dinero de ACNUR, ese apoyo no resuelve su necesidad de estar legalmente en México.

Se cansó de esperar, por eso el 28 de enero él junto con Eléctrica viajó rumbo a la Ciudad de México.

Eléctrica es una mujer transexual, que a pesar de que fue apuñalada en Tenosique y solicitó refugio en México, las autoridades se lo negaron. Tanto Eléctrica e Iván decidieron reiniciar su trámite en la Ciudad de México, donde recibieron protección complementaria.

Las personas migrantes se enfrentan a la tardanza en los trámites y la negación del refugio en México.

En el caso de las personas trans migrantes su situación se agrava, porque han sufrido ataques de odio en sus países de origen.

“Sabemos que muchas personas a las que les han negado el refugio tienen un riesgo inminente, si regresan a su país le va a ser vulnerado el derecho a la vida”, advierte la abogada de la casa para migrantes La 72, Diana Muñoz.

Foto: Prometeo Lucero

La población LGBTTTI está ante la misma situación de desprotección, remarcó Fray Tomás, fundador de La 72,  “hay una negación sistemática. No hay un análisis profundo de las causas que presenta la gente, aún cuando presente pruebas no hay un análisis”.

Desde La 72 solicitaron a la COMAR crear un procedimiento específico para la comunidad LGBTTTI así como a los menores de edad.

“A mí se me hace completamente injusto que sea analizado su caso de manera general. No puede ser un mismo procedimiento para la comunidad LGBTTTI”, puntualizó la abogada Diana Muñoz.

“México debería brindar protección internacional a cualquier persona que se declare que está huyendo de su país por temor a perder su vida. México al negarle el refugio aumenta mucho más su vulnerabilidad”, advirtió Fray Tomás González Castillo.

Para los activistas nada es casual. Esos obstáculos en el trámite se convierten en un muro, así es como lo ven en La 72. “Nosotros pensamos que esto es un arma más del gobierno mexicano para inhibir la migración forzada, la gente por un lado está siendo forzada a salir de sus países y se encuentran con este muro que es México”, añadió González Castillo.

El director de La 72, Ramón Márquez, recordó que entre el 2013 y 2014 empezaron a llegar las primeras mujeres trans al hogar para migrantes en Tabasco. Ellas solicitaron el refugio ante la COMAR y  fueron reconocidas.

Lo anterior, generó un “efecto “llamada”, explicó el director de La 72, porque “empezaron a llegar más personas y a partir de ahí observamos que la COMAR cambió su dinámica. No empezó a considerar tanto el tema de género o la violencia de género como un elemento para reconocer el estatus de refugiado en México”.

Los desmayos, el llanto y la crisis son parte de las situaciones que el personal del hogar enfrenta cada vez que los refugios son rechazados, son los efectos de las resoluciones “firmadas detrás del escritorio”, criticó la abogada Diana.

“La ley contempla que son 45 días hábiles más 10 días que tiene la autoridad para notificar al solicitante sobre la determinación si la persona fue reconocida como refugiada o no”, explicó la abogada de La 72, Diana Muñoz.

En el tiempo que COMAR analiza su solicitud las personas migrantes tiene que ir cada semana a la delegación del Instituto Nacional de Migración (INM) donde acreditan con una firma que continúan en el proceso para solicitar el refugio. Si la persona deja de firmar en dos ocasiones consecutivas, la autoridad da por terminado su trámite.

La abogada Diana Muñoz es paciente en explicarles el proceso, en capacitarlos para la entrevista ante la COMAR. Las personas viven a la espera de recibir el estatus de refugiado en México, sin embargo, no siempre ocurre.

Por ejemplo, a inicios de este 2017 la COMAR retrasó las notificaciones sobre las resoluciones de los casos. Esto, lamentó la abogada, afecta a las personas migrantes en general, no sólo a las que integran la comunidad LGBTTTI (Lésbico, Gay, Bisexual, Travesti, Transexual, Transgénero e Intersexual, término usado en México para referirse a la diversidad)

–Consulte glosario de conceptos básicos de personas LGBTI elaborado por la CIDH–

“Yo les he dicho a los mismos solicitantes que ellos llamen por teléfono a la COMAR para que pregunten, ya que es uno de los derechos que tienen y a muchos cuando llaman para saber el por qué no han sido entrevistados o el por qué no han recibido la resolución la respuesta es: “te vamos a duplicar el término”, criticó Muñoz.

Lo anterior, significa que muchas de las personas después de esperar hasta tres meses sin tener respuesta abandonan el trámite de refugio y ante la desesperación, emprenden el viaje hacia Estados Unidos.

Para acceder al refugio en México las personas migrantes deben iniciar un proceso ante la COMAR. Como primer paso, deben llenar un cuestionario que divide a los solicitantes entre hombres, mujeres y “otros”.

El migrante deberá presentar una solicitud de refugio a través de un cuestionario. La abogada explica que “la autoridad lo que va a analizar es la credibilidad de la persona sobre los hechos que está manifestando para solicitar la condición de refugiado o protección complementaria”.

Después de esto, la COMAR divide entre “temor objetivo” y “temor subjetivo”. Sin embargo, aún cuando la persona demostró que su vida corre riesgo y debe ser considerado refugiado, se le niega el estatus.

“Es totalmente incongruente porque si la persona está diciendo ‘temo por mi vida’.La autoridad le dice: se acreditó la credibilidad pero te niego el refugio ¿entonces, dónde está la congruencia con lo que la autoridad misma está diciendo?”, cuestionó la litigante del área de derechos humanos de La 72.

A los primeros solicitantes, la COMAR les respondía que no se acreditaba la “credibilidad” de su caso. Ante esto, los abogados de La 72 interpusieron un recurso de revisión. Lo que terminó ocurriendo fue que la COMAR en automático responde que sí acreditó el riesgo, pero finalmente les niegan el refugio.

Aunque cada caso es diferente, los defensores de derechos humanos denunciaron que es común que la COMAR niegue el refugio sin hacer un estudio minucioso. Incluso, se han dado casos donde se copian y pegan la respuestas en las que niegan el refugio a otras personas, como lo confirmó la abogada Diana Muñoz:

“Hemos tenido resoluciones en las que es clarísimo que nada más copiaron y pegaron porque incluso dejaron el nombre de la otra persona. ¿Uno dice a quién le estás resolviendo? Le estás dando la resolución a esta persona, pero no es el apellido de la persona. Les cambian el nombre. ¡Son autoridades y estos errores! Es bastante alarmante la falta de concientización, la falta de sensibilidad de la autoridad”.

Incluso, la COMAR ha realizado vía telefónica las entrevistas a migrantes trans, una realidad que a partir de testimonios de solicitantes de asilo en México es de conocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 “Lo que hemos identificado es que la COMAR no está interpretando correctamente la protección que se debe dar a las personas con identidad de género diversa, que podría estar con peligro en sus países de origen y de por sí, de entrada, no le está dando la entrevista adecuadamente”, observó Mariel Ortega, abogada de la Relatoría sobre los Derechos de las Personas LGBTI de la CIDH en Washington D.C

Para esta investigación, a través de correo electrónico se solicitó entrevista a la oficina de comunicación social de la Secretaría de Gobernación, dependencia a la que está adscrita la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados sin tener respuesta hasta el momento.

ACNUR entrega dinero a solicitantes de refugio

Entrevistado vía telefónica, Javier Orejarena, jefe de la oficina de ACNUR en Tapachula, confirma que el alto comisionado no conoce una cifra de cuántas personas solicitan refugio ante la COMAR. Sin embargo, en su zona de cobertura de Chiapas, estima que alrededor de 15 personas LGBTTTI llegan cada mes a Tapachula a través de la frontera con Guatemala.

“COMAR ha tenido la capacidad de identificar en sus países de origen, teniendo en cuenta la información de ACNUR u otras organizaciones de sociedad civil, que hay una situación específica de persecución en sus países del Triángulo Norte, en especial de El Salvador, y ha tomado la decisión de dar la protección y dar el estatuto legal de refugiados a estas personas”.

Orejarena explica que la intervención de ACNUR es a través de promover la existencia de espacios adecuados en los albergues para la población LGBTTTI y brindar ayuda humanitaria a través de dinero.

El dinero entregado a algunas personas migrantes, informó el diplomático, “les permite a ellas (personas trans) tomar la decisión sobre en qué invertir su ayuda humanitaria. Por ejemplo, si donamos ropa, siempre vamos a tener un problema logístico frente a la elección de las tallas y los números de los zapatos. Se apoya a los mercados locales que siempre son quienes terminan vendiendo las cosas que ellos acaban comprando”.

Al cuestionarle si la entrega del dinero no pone en riesgo de robos a la comunidad migrante, el funcionario de ACNUR aseguró que “casi en su totalidad, las personas a quienes damos dinero son personas mayores de edad quienes ya tienen conciencia y capacidad de manejo del dinero. Aunque no es una región completamente segura, tiene mucho menos índice de criminalidad que los países de origen. Esto no quiere decir que algunos de los refugiados no haya sido víctima de robo o peor, extorsión”.

El funcionario aseguró que ACNUR colabora con la COMAR con capacitaciones  y a través del programa “Asilo de calidad”, con el fin de mejorar el sistema para apoyar a quienes solicitan refugio.

Aunque la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha reconocido que los migrantes en México sufren secuestros, extorsiones y su vida peligra, para la ACNUR el país sigue una opción viable.

“Para nadie es un secreto los esfuerzos del Estado mexicano en mejorar su economía, su seguridad y esto ha tenido un impacto en que la población ve a México como un país de llegada, un país solidario frente a sus situaciones de persecución”, aseguró Orejarena.

Los abogados que están en contacto con los migrantes denuncian que la COMAR retrasa los procesos, no atienden los casos de forma individual y hasta da resoluciones sin conocer personalmente al solicitante. Cuestionado sobre el proceso para acceder al refugio, el funcionario de la ACNUR avaló el trabajo de las autoridades mexicanas:

“Comparado a hace unos años, ahora es un proceso más reflexivo, más analítico, incluyendo más los criterios de exilio internacional y reconociendo las realidades de los países de origen  de las personas que están llegando de Nicaragua, Honduras. Pero aunque ha mejorado, tiene retos en temas a mejorar, por ejemplo, los tiempos de espera, un programa de ayuda humanitaria más fuerte. Tenemos expectativas que los tiempos de espera se vayan a reducir en un futuro corto. COMAR ha intentado cambiar su sistema de entrevistas telefónicas por entrevistas personales”.

ACNUR continúa entregando apoyos económicos a algunas de las personas migrantes, incluidas las de la comunidad LGBTTTI, COMAR deja en espera a los solicitantes de refugio es así que algunas mujeres trans esperan que su solicitud concluya a favor y otras más migran sin recibir el asilo de México.

Datos de enero hasta septiembre de 2016

752 solicitudes de refugio de toda la población migrante de La 72.

22.3% fueron aceptadas.

Las solicitudes ingresadas en noviembre y diciembre 2016 aún no han sido resueltas.

FUENTE: La 72

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Qué es la 'desigualdad oculta' y por qué perjudica sobre todo a las mujeres que trabajan

Se ha hablado mucho sobre cómo las mujeres tienen que realizar la mayor parte de las tareas domésticas, pero lo que es menos conocido es la "carga mental" que también recae mayoritariamente en las mujeres, afectando su capacidad de trabajar.
25 de agosto, 2021
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Organizarles un programa con amigos o reservar sus turnos médicos. Pensar cómo esconder verduras en sus comidas o asegurarte de que haya suficientes en la lista del supermercado.

Preocuparte por si tu hijo va por buen camino en la escuela, su tu hija necesita zapatos nuevos y cuándo reemplazar tu lavarropas.

Por sí solas, todas estas pueden parecer tareas pequeñas, pero se acumulan.

Y si le preguntas a las parejas heterosexuales con hijos cuál de los dos suele lidiar con ellas, es probable que la mayoría de la misma respuesta: la madre.

Numerosos estudios muestran que las mujeres en relaciones heterosexuales todavía hacen la mayor parte del trabajo doméstico y el cuidado de niños.

Si bien muchas parejas tienen como objetivo dividir sus responsabilidades en un 50:50, por diversas razones estructurales y socioeconómicas terminan asignando tareas según los roles estereotípicos de género.

Incluso en las parejas que piensan que han logrado una división igualitaria del trabajo, las formas de cuidado más ocultas generalmente terminan recayendo en la mujer.

De hecho, un creciente cuerpo de investigación indica que, para las responsabilidades del hogar, las mujeres realizan mucho más trabajo cognitivo y emocional que los hombres.

Comprender por qué esto sucede podría ayudar a explicar por qué la igualdad de género no solo se ha estancado, sino que está retrocediendo, a pesar de que el tema se debate más que nunca.

Y una comprensión más amplia de este trabajo detrás de escena podría ayudar a las parejas a redistribuir las tareas de manera más equitativa, algo que, aunque inicialmente será difícil, podría desempeñar un papel importante para ayudar a las madres a aligerar su carga.

Una madre sostiene a un niño que llora

Getty Images
La carga oculta es mental y emocional: las investigaciones muestran que tareas como calmar a los niños angustiados generalmente recaen sobre las madres.

Trabajo invisible e ilimitado

Los expertos dicen que este trabajo oculto se presenta en tres categorías superpuestas:

  • trabajo cognitivo: consiste en pensar en todos los elementos prácticos de las responsabilidades del hogar, incluida la organización de citas para jugar, las compras y la planificación de actividades.
  • trabajo emocional: mantener las emociones de la familia; calmar las cosas si los niños se portan mal o si se preocupan por cómo les va en la escuela.
  • carga mental: es la intersección de las dos anteriores. Es preparar, organizar y anticipar todo, tanto lo emocional como lo práctico, que debe estar resuelto para que la vida fluya.

Este trabajo oculto es difícil de medir, porque es invisible y se realiza internamente, lo que dificulta saber dónde comienza y dónde termina.

En 2019, Allison Daminger, candidata a doctorado en sociología y política social en la Universidad de Harvard, descubrió que, si bien la mayoría de los participantes en su estudio sobre el trabajo cognitivo del hogar se dieron cuenta de que las mujeres estaban haciendo la mayor parte, esto no era considerado una “forma normal de trabajo”.

En su investigación, que incluyó a 35 parejas, los hombres se referían a sus esposas usando términos como “gerente de proyecto”, o decían que ellas estaban “haciendo un mayor seguimiento”.

Daminger identificó cuatro etapas claras del trabajo mental relacionadas con las responsabilidades del hogar:

  • anticipar las necesidades
  • identificar opciones
  • decidir entre las opciones
  • monitorear los resultados

Su investigación mostró que las madres hicieron más en las cuatro etapas; aunque las parejas a menudo tomaban decisiones juntas, las madres se ocupaban más de la anticipación, la planificación y la investigación.

En otras palabras, los padres estaban informados cuando se trataba de tomar decisiones, pero las madres hacían todo el resto del trabajo.

Una familia desayunando

Getty Images
Los padres suelen participar de las decisiones, pero no de la planificación, investigación, ejecución y monitoreo de las actividades de los niños.

Este trabajo oculto tiene varios impactos; sabemos, por ejemplo, que las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de preocuparse por el cuidado de los niños incluso cuando no están con sus hijos.

Esto causa estrés adicional, porque esa preocupación siempre está presente, incluso cuando las mujeres deberían concentrarse en otras cosas.

La carga mental es ese hilo que trae tu familia a tu vida laboral“, dice Leah Ruppanner, profesora asociada de sociología en la Universidad de Melbourne y autora de Motherlands (“Tierras de madres”).

Es la preocupación constante de bajo nivel sobre si estamos haciendo lo suficiente y sobre el impacto que nuestra forma de crianza tendrá en el futuro de nuestro hijo o hija.

“Siempre estás tratando de mitigar el riesgo futuro”, señala Ruppanner.

“Control materno”

Una cosa que desconcertó a Daminger fue que esta distribución desigual del trabajo mental no parecía crear mucho conflicto entre sus participantes.

Para entender por qué, realizó un estudio de seguimiento que, un año después, mostró que las parejas justificaban algunos de estos comportamientos relacionados con el género.

Tanto hombres como mujeres sugirieron que la división desigual del trabajo mental se debía a que uno de los miembros de la pareja trabajaba más horas.

O afirmaron que las mujeres estaban “por temperamento interesadas en estar organizadas”, que simplemente eran buenas para planificar el futuro.

Esto mostró que los participantes creían que las diferencias de personalidad y las limitaciones laborales estaban impulsando estas desigualdades.

Estos eran participantes bien educados que aceptaron participar, por lo que es posible que no fueran completamente representativos, pero aún así da una idea interesante de un concepto erróneo que otros estudios han desacreditado: las mujeres no son naturalmente mejores en la planificación, organización o el multitasking, solo se espera que lo hagan más y, por lo tanto, eventualmente se vuelvan mejores en eso.

Una mujer tratando de trabajar con sus dos hijas al lado

Getty Images
Las mujeres no son naturalmente mejores con el “multitasking” sino que se hacen expertas por necesidad.

Sin embargo, existen otras razones estructurales por las que las mujeres continúan asumiendo una mayor carga mental.

A menudo encuentran una manera de trabajar de manera flexible, mientras que los trabajos de los hombres se consideran más rígidos y sus carreras son tradicionalmente más lineales.

Esto significa que las mujeres están más disponibles para el cuidado de los niños, lo hacen más y, como resultado, tienen que pensar más en ello.

Algo incluso más fuerte es que las expectativas de género, que comienzan desde el nacimiento, explican por qué las ideas sobre quién hace las tareas del hogar y el cuidado de los niños están tan arraigadas.

Se sabe que las hijas hacen más tareas domésticas que los hijos, por ejemplo.

Los ideales de la maternidad también se incorporan a esta ecuación. Por ejemplo, el hogar a menudo se considera un dominio de la mujer.

Sabemos que las mujeres son juzgadas por la pulcritud con más dureza que los hombres.

Un estudio mostró que si se decía que una misma habitación supuestamente en alquiler pertenecía a una mujer (Jennifer), ella era calificada como menos simpática, menos competente y menos trabajadora. Si se decía que pertenecía a un hombre (John), no había iguales juicios de valor.

¿La conclusión? El estado del hogar de una mujer estaba literalmente vinculado a su valor.

Estos ideales pueden autoperpetuarse. Debido a que las mujeres son más juzgadas por la forma en que funciona su hogar, es esencial que muestren un “control materno”.

Esto significa asumir tareas de cuidado infantil que podrían compartirse, como planificar comidas o elegir ropa, sugiriendo sutilmente que es el trabajo de una madre.

Piensa en el viejo chiste: “Bueno, la vistió su padre” (cuando la niña estaba mal vestida). Es gracioso si un papá lo hace mal, pero si las madres hacen las cosas mal implica una mala maternidad.

Una mujer vistiendo a su hija

Getty Images
La tarea de elegir la ropa de los niños suele recaer en las madres y si lo hacen mal son juzgadas por ello mucho más severamente que los padres.

A pesar de los avances que hemos logrado con que sea más normal que los hombres cuiden de los niños, todavía existe “la sensación de que las mujeres son en última instancia responsables de los resultados familiares”, señala Daminger.

“Hay más costos para una mujer si estas cosas no salen bien o no ocurren”, afirma.

Impactos, en casa y en el trabajo

Sin embargo, el hecho de que las madres terminen asumiendo esta carga mental tiene consecuencias.

Las madres están más estresadas, cansadas y menos felices que los padres durante el cuidado de los niños, según muestra la investigación, en parte porque ellos tienden a realizar actividades divertidas y recreativas con más frecuencia.

Un estudio sueco mostró que cuando las mujeres pensaban que la distribución de las tareas domésticas más obvias era injusta y las percepciones sobre la contribución de cada miembro de la pareja eran diferentes, esto generaba problemas en el matrimonio y aumentaba la probabilidad de una separación.

El riesgo también es el agotamiento de las madres, que inicialmente pueden pedir ayuda, lo que puede sonar fastidioso si tiene que repetirse una y otra vez.

“Y luego eso afecta a las relaciones“, dice el sociólogo Daniel Carlson de la Universidad de Utah, quien descubrió que la distribución desigual de las responsabilidades de cuidado en las parejas también puede conducir a menos relaciones sexuales.

Si las mujeres quedan agobiadas en sus casas, además, eso significa que muchas sienten que no pueden dedicar física o mentalmente las horas extra que exigen muchos lugares de trabajo, por lo que la brecha salarial de género continúa ampliándose.

Un hombre y su hij@ limpian la casa

Getty Images
Distribuir las tareas domésticas más equitativamente beneficia la relación de pareja.

La mayoría de los trabajos a tiempo parcial los realizan mujeres, por ejemplo, y, a su vez, es menos probable que obtengan aumentos salariales o ascensos después de tener hijos, lo que dificulta aún más la búsqueda de los mejores empleos.

Muchas abandonan la fuerza laboral por completo.

Habla más, haz menos

Desde que estalló la pandemia, el vínculo entre la igualdad de género en el hogar y la participación de las mujeres en la fuerza laboral ha estado más en el centro de atención que nunca.

Si bien hay muchos problemas sistémicos en juego, abordar el trabajo doméstico oculto dentro de las parejas podría ayudar a aliviar la carga que recae sobre las mujeres y disuadirlas de otras actividades.

Está claro que la mayoría de los hombres quieren involucrarse más en la vida de sus hijos, por lo que, para facilitar esto, las parejas podrían hablar explícitamente sobre quién hace qué, de principio a fin (no sirve mucho llevar a los niños a jugar con amigos si la otra persona tuvo que planificar y organizar el encuentro).

Para fomentar nuevos hábitos que ayuden a compartir la carga, tenemos que hacer que lo invisible sea más visible.

Tener conocimiento de ello es un buen primer paso, coincide Daminger, y tener constantemente claro quién está gestionando qué tarea, incluida la planificación.

Si declaramos explícitamente cuánta planificación implica cada aspecto del cuidado de los niños y las tareas del hogar, quedará más claro cuánto trabajo oculto hacemos.

Dos hombres cambian a sus bebés

Getty Images
Las parejas homosexuales dividen el cuidado de los niños de forma más equitativa, lo que demuestra que es posible hacerlo.

Afortunadamente, no todas las parejas dividen el cuidado de forma desigual: las parejas del mismo sexo, por ejemplo, tienen una distribución mucho más equitativa en comparación con las parejas heterosexuales, ya que no deben cumplir con los roles de género esperados.

Esto muestra que la carga se puede compartir claramente cuando se habla de ella de manera más abierta.

Por lo tanto, a nivel social, también debemos replantear algunas creencias muy arraigadas sobre lo que es el papel de un hombre o una mujer.

Carlson, quien dirigió una investigación que muestra que los puntos de vista igualitarios sobre el reparto de tareas contribuyen a la frecuencia sexual, dice que también debemos considerar los “factores estructurales que no permiten que haya flexibilidad en el lugar de trabajo”.

Por ejemplo, la norma de que los hombres son el sostén económico de la familia y “la cultura del trabajador ideal que empuja a los hombres a la fuerza laboral y los mantiene fuera del hogar”.

La política también podría ayudar: las investigaciones muestran que los hombres que toman una licencia por paternidad se encargan más del cuidado de sus hijos más adelante.

Pero en ausencia de políticas, quizás la mejor manera de que las mujeres reduzcan la carga mental sea hacer menos.

Esto puede generar dolor inicial, en pos de una ganancia a largo plazo, dice Carlson.

Si la madre deja de pensar en lo que hay que hacer y el padre no anticipa estas necesidades es posible que inicialmente cause estrés o críticas, pero eso podría permitir el aprendizaje para la próxima vez.

“Es una especie de condicionamiento operante clásico. No les estamos dando descargas eléctricas como en los experimentos con hámsteres… pero es como, ‘Oh, no me acordé de hacer esto la última vez y hubo una consecuencia negativa'”.

Con el tiempo, hacer menos podría aumentar la participación de nuestra pareja y, a su vez, liberar más energía mental para concentrarnos en nosotras mismas.

Al principio, es posible que nos juzguen por ello, pero podría llevarnos a una mayor felicidad más adelante. Todos aprendemos de la práctica, después de todo.

Melissa Hogenboom (@melissasuzanneh en Twitter) es la editora de BBC Reel y autora del libro, “The Motherhood Complex” (El complejo de maternidad), publicado en Reino Unido en mayo de 2021.


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