Negligencia médica en el IMSS provocó que el bebé de indígena muriera antes del parto: CNDH
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Archivo Cuartoscuro

Negligencia médica en el IMSS provocó que el bebé de indígena muriera antes del parto: CNDH

En una clínica del IMSS en Michoacán no atendieron su parto. Días después, en otro hospital, le dijeron que el bebé en su vientre había muerto.
Archivo Cuartoscuro
Por Erendira Aquino
14 de abril, 2017
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La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación contra el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por el caso de una mujer indígena que, por negligencia del personal médico que no atendió su parto porque “no dilataba”, contribuyó a la muerte del  bebé que tenía en su vientre.

La Recomendación 11/2017 señala que el 29 de diciembre de 2015 la mujer indígena purépecha de 32 años contaba con 39 semanas de embarazo cuando acudió a la Unidad Médica Rural (UMR) del IMSS en San Isidro, Los Reyes, Michoacán, donde un médico la valoró, le diagnosticó embarazo de término y la envió a un hospital de segundo nivel.

El 3 de enero de 2016, al sentir dolores de parto, la mujer se presentó con su marido al Hospital Rural de Paracho, del IMSS, donde fue atendida por un médico, quien la revisó y le dijo que “solamente traía un punto de dilatación”, por lo que le pidió esperar seis horas.

Seis horas más tarde, cuando la mujer acudió nuevamente al Hospital, otro médico la revisó y le dijo que tenía dos centímetros de dilatación, por lo que le sugirió esperar seis horas más. La situación continuó por 72 horas, tras lo cual los médicos le dijeron que regresara a su comunidad.

El 6 de enero de 2016 la mujer acudió nuevamente a la UMR de la localidad, donde el médico que la atendió le dijo que “los latidos del corazón del bebé se escuchaban muy lentos” y le dio pase para el Hospital Regional de Zamora, de la Secretaría de Salud de Michoacán.

En el Hospital Regional de Zamora le dijeron que “los latidos del corazón del bebé ya no se escuchaban” y le mandaron a hacer unos estudios, los cuales confirmaron que el bebé había fallecido.

Asunto “total y definitivamente concluido”

Con relación a los hechos, la Jefatura de Servicios Jurídicos de la Delegación Regional en Michoacán del IMSS, mediante un oficio con fecha del 12 de enero de 2017, informó que en relación a la queja que interpuso la mujer, determinó que no había motivos para integrar una Investigación Administrativa Laboral, “por lo que se archiva el asunto que nos ocupa como total y definitivamente concluido”.

Asimismo, la División de Atención a Quejas en Materia de Derechos Humanos del IMSS, mediante un oficio del 12 de enero de 2017, expresó que la Comisión Bipartita de Atención al Derechohabiente resolvió la queja en sentido improcedente.

El certificado de muerte fetal describe como causa de la misma la “interrupción de circulación materno-fetal”, la que, según la CNDH, “fue desencadenada por la omisión de la fase latente prolongada de trabajo de parto, las inadecuadas valoraciones de la madre y el producto, así como la falta de confirmación de edad gestacional, del peso y el bienestar fetal mediante ultrasonografía y registro cardiotocográfico”.

Asimismo, señala la Comisión, el Hospital Rural de Paracho está conformado por médicos residentes de tercer año, aunque debería contar con personal médico especializado para prestar los servicios de cirugía general, pediatría, medicina interna y gineco-obstetricia.

La CNDH encontró evidencias suficientes para concluir que el IMSS “incumplió sus obligaciones de actuar con legalidad, honradez, lealtad y eficiencia como servidores públicos”, por lo que, en ejercicio de sus atribuciones, presentará una queja ante el Órgano Interno de Control de la institución, así como una denuncia ante la PGR.

Por este caso, el IMSS deberá indemnizar a la mujer indígena purépecha y su esposo, proporcionar reparación integral del daño, brindar atención médica y psicológica a las víctimas y garantizar la no repetición de eventos similares.

Al respecto, el IMSS emitió un comunicado en el que informa que “tomó diversas medidas preventivas, a fin de evitar hechos similares”, que “dará cabal cumplimiento a la Recomendación” y que reforzará la capacitación del personal institucional en materia de derechos humanos.

De las 15 recomendaciones que ha emitido en 2017 la Comisión Nacional de Derechos Humanos, seis son para el IMSS, por la violación al derecho humano a la protección de la salud; cuatro de ellas se emitieron por agravios cometidos contra mujeres por negligencia médica en atención gineco-obstétrica.

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Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar

Puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años.
7 de septiembre, 2022
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Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente—, en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Selfie de Ana Bacovis, una joven con el pelo azul.

Archivo personal
Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquitatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una presdisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Un niño con la cabeza apoyada sobre su escritorio.

Getty Images
Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia.

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llegua a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse“, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”.

Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

Mujer mira al horizonte a través de una ventana.

Getty Images
La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo“, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Selfie de Ana Bacovis

Archivo personal
Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimina pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias“, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.


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