Por qué el referendo que da más poderes al presidente Erdogan es un giro histórico para Turquía
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Por qué el referendo que da más poderes al presidente Erdogan es un giro histórico para Turquía

Los resultados dieron ligera ventaja a favor del proyecto de reformas del mandatario, pero el principal partido opositor pidió recuento de votos.
Por BBC Mundo
17 de abril, 2017
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El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, consiguió una victoria popular que le permitirá concentrar más poder que ningún otro político en la historia moderna del país.

Erdogan obtuvo la mayoría de los votos en un referendo celebrado este domingo, en el que se sometieron a consulta los planes del mandatario para reformar la Constitución.

La votación planteaba a los turcos la opción de elegir entre un sistema de gobierno presidencialista y uno parlamentario, como es en la actualidad.

La mayoría escogió la primera alternativa, con cerca del 51,3% de los votos, frente al 48,7% que consiguió la campaña del “No”, con el 99% de los sufragios contados.

Sin embargo, los resultados definitivos serán declarados en 12 días.

La consulta popular se realizó nueve meses después del fallido intento de golpe de Estado contra Erdogan, en julio del año pasado.

Mientras los partidarios del oficialismo celebraban, los dos principales partidos de oposición denunciaron que hubo irregularidades masivas, mientras centenares de turcos protestaron en Estambul, uno de los focos del “No”.

El Partido Republicano Popular (CHP), el principal de oposición, anunció que impugnará la elección.

El CHP exigió un recuento del 60% de los votos y denunció que los funcionarios electorales en todo el país aceptaron papeletas no selladas como válidas.

Simpatizantes del gobierno de turco celebranCientos de personas se reunieron para escuchar el discurso del presidente y celebrar la victoria que declaró la autoridad electoral.

Quienes votaron a favor de las reformas constitucionales señalan que reemplazar el sistema parlamentario con uno presidencialista ayudará a modernizar el país.

Erdogan, por su parte, argumenta que los cambios harán de Turquía una nación más fuerte y contribuirán en la lucha contra militantes kurdos y el autodenominado Estado Islámico.

Pero sus críticos objetan que Turquía ha tomado un camino que conduce al totalitarismo.

En última instancia, el presidente gozará de facultades gubernamentales sin precedentes, que son vistas como un giro histórico en la época moderna de Turquía.

Desde su fundación en 1923, el país ha tenido un sistema de gobierno fundamentalmente parlamentario.

Poder casi absoluto

“Hoy Turquía ha tomado una decisión histórica”, dijo tras la elección el presidente Erdogan en una conferencia de prensa en su residencia oficial de Estambul, el Palacio Huber.

“Con el pueblo, hemos realizado la reforma más importante de nuestra historia“, añadió.

Manifestantes a favor del Los opositores a la campaña oficialista denunciaron los riesgos de concentración de poderes que planteaba la propuesta presidencial.

El sistema propuesto por el mandatario elimina el cargo de primer ministro, que él ejerció de 2003 a 2014, y concentra la jefatura de Estado y la de gobierno en el puesto que ostenta desde hace casi tres años: el de presidente.

Esto significa que el mandatario que podrá nombrar ministros del gabinete, uno o varios vicepresidentes, emitir decretos, elegir jueces de los tribunales superiores y disolver el Parlamento.

La reforma votada también fija fecha para las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias (el 3 de noviembre de 2019) y establece que el mandato del presidente será de cinco años por un máximo de dos periodos.

Lo que significa que Erdogan podría mantenerse en el poder hasta el 2029.

Erdogan tras pronunciar un discursoDe continuar su plan, el presidente tendría capacidad de decidir sobre el poder Legislativo y el Judicial.

Además, el mandatario tendrá facultades para intervenir en el Poder Judicial, al que ha acusado de estar influido por Fethullah Gülen, el clérigo con sede en Pensilvania (EE.UU.) al que responsabiliza del fallido golpe de Estado en julio.

Erdogan dijo que los cambios eran necesarios para abordar los desafíos de seguridad de Turquía nueve meses después del levantamiento que intentó, sin éxito, derrocarlo.

El objetivo, afirmó, es evitar los frágiles gobiernos de coalición del pasado.

Pero sus detractores argumentan que se convertirá en un gobierno de un solo hombre, sin el sistema de contrapeso necesario para una verdadera democracia.

País polarizado

A pesar de la ventaja que consiguió el “Sí” el domingo, el corto margen de diferencia en los resultados habla de un país polarizado.

Y en las tres ciudades más importantes, Ankara, Estambul y Esmirna, triunfó el “No”. Lo mismo ocurrió en las zonas costeras de Turquía.

Esta no ha sido la victoria rotunda que Erdogan quería, lo que pone dudas sobre su legitimidad”, señaló el corresponsal de la BBC en Ankara, Mark Lowen.

Decenas de miles de turcos han sido arrestados desde el fallido golpe de estado contra Erdogan en julio del año pasado.Decenas de miles de turcos han sido arrestados desde el fallido golpe de estado contra Erdogan en julio del año pasado.

“Se esperaba que esta votación pudiera aportar estabilidad a Turquía, pero eso todavía parece estar lejos”, añadió.

Muchos turcos ya temen el aumento del autoritarismo en su país, donde decenas de miles de personas han sido arrestadas y al menos 100.000 removidas o suspendidas de sus empleos, desde la intentona de golpe de Estado.

Pero para Erdogan, las reformas constitucionales ayudarán a brindar mayor seguridad en el territorio, que en los últimos dos años ha sufrido 30 atentados que dejaron unos 500 muertos.

Sus seguidores resaltan, además, el progreso económico que ha visto el país durante su mandato, y los turcos más religiosos, tradicionalmente excluidos por la élite secular, se han sentido empoderados por el mandatario.

De hecho, una de las transformaciones más significativas de la época Erdogan tal vez sea que el lado más conservador y religioso de Turquía, que se sintió olvidado durante décadas, encontró a su paladín en al actual mandatario.

Y eso preocupa a los guardianes del secularismo turco, que vieron como Erdogan abolió en 2013 la prohibición de vestir velo islámico en las instituciones públicas y más recientemente impuso mayores restricciones para la venta de alcohol y la práctica de abortos.

Turquía es ahora una de las 20 mayores economías del mundo. Nuevas escuelas, hospitales, carreteras y otros gigantescos proyectos de infraestructura han transformado positivamente la vida de millones de turcos.

Sin embargo, el aumento en la inseguridad ha golpeado al sector turístico y la economía se está contrayendo por primera vez desde 2009.

Tensión con la Unión Europea

Durante su discurso de agradecimiento del domingo, Erdogan sugirió convocar un nuevo referendo para restablecer la pena de muerte en el país.

Ángela Merkel, canciller alemana, y Recep Tayyip Erdogan, presidente turco.La creciente inestabilidad del país es fuente de preocupación en la UE, con quien Turquía tiene fronteras marítimas y terrestres.

De volver a instalarse, esto pondría fin a las negociaciones de Turquía para entrar en la Unión Europea.

La creciente inestabilidad del país es fuente de preocupación en la UE, con quien Turquía tiene fronteras marítimas y terrestres.

Erdogan discutió amargamente con los gobiernos europeos que prohibieron las manifestaciones de sus ministros en sus países durante la campaña del referéndum. Llamó a las prohibiciones “actos nazis”.

La Unión Europea pidió a Erdogan que reconozca lo cerrado del resultado, así como las implicaciones de largo alcance de las enmiendas constitucionales.

¿Y qué pasará si se confirma el resultado oficial del referendo?

Muchos creen que la victoria permitirá a Erdogan ahondar en las transformaciones ya iniciadas bajo su mandato, lo que alejaría cada vez más a Turquía de la Europa secular para acercarla al religioso Medio Oriente.

Pero tampoco faltan quienes consideran que, una vez alcanzado su propósito, el mandatario podría recuperar el tono más conciliador de sus primeros años y buscar alianzas para salir de la crisis.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

BBC
La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

BBC
Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

BBC
La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

BBC
Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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