Cómo el teléfono inteligente e internet están cambiando el cristianismo
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Cómo el teléfono inteligente e internet están cambiando el cristianismo

La iglesia ha cambiado sus reglas sobre el uso de un teléfono durante las misas, luego de ver que muchos cristianos usan memes y redes sociales para expresar su fe.
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Por Chris Stokel-Walker // BBC Mundo
14 de abril, 2017
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Cuando el reverendo Pete Phillips llegó por primera vez a Durham, Inglaterra, fue expulsado de la catedral de la ciudad por leer la Biblia en su teléfono móvil.

En el interior no se permitían el uso de teléfono, y la persona que lo abordó no creyó que estuviera usándolo para rezar.

“Me molesté un poco por eso,” dice Phillips, ahora director del Centro de Investigación Codec para Teología Digital en la Universidad de Durham.

“Pero eso me sucedió en 2008”, apunta Philips.

La catedral, que cumplirá mil años en 2018, ya actualizó su política “permitiendo que la gente tome fotos y utilicen el celular por razones religiosas, para lo que quieran”.

“La actitud cambió porque restringirle a la gente el uso del celular ahora es pedirles que se corten sus brazos”.

Nueva realidad

No es la única actualización tecnológica hecha por la Iglesia últimamente.

El aumento de aplicaciones y redes sociales diseñadas para un teléfono inteligente está cambiando la forma en la que muchos de los 2.000 millones de cristianos expresan su fe.

Así, por ejemplo, el reverendo Liam Beadle, vicario de la Iglesia Anglicana de St. Marys en el pueblo de Honley, administra la cuenta de Twitter de la parroquia, y un colega mantiene el perfil de la comunidad de la iglesia en Facebook.

Beadle, sin embargo, contrasta el enfoque de la Iglesia hacia las redes sociales con su reacción a la invención de la imprenta. “Entonces fuimos proactivos”, afirma.

“Con la llegada del teléfono inteligentes y de las redes sociales, pienso que somos reactivos, siguiendo el rebaño“.

Interpretación digital

Muchos cristianos que usan su teléfono en las iglesias tienen una aplicación llamada YouVersion -“una versión simple y sin publicidad de la Biblia que lleva la Palabra de Dios a tu vida diaria”, según se describe- que, desde su lanzamiento en 2008, ha sido instalada más de 260 millones de veces.

Aplicaciones similarmente populares existen para la Torá y el Corán.

Una aglomeración de gente que toma fotos del Papa FranciscoGETTY IMAGES
Muchas Iglesias tienen una actitud más relajada hoy en día hacia los teléfonos celulares que la que tenían hace unos años.

“Una de las primeras cosas que los cristianos hicieron con el computador fue poner la Biblia en formatos digitales”, resalta Philips.

Y esas versiones llegaron al teléfono.

“Hasta cierto punto, la Biblia en el móvil está reemplazando a la impresa“.

Sin embargo, leerla en esa forma podría estar cambiando su sentido general.

“Si lees la Biblia como un libro de papel es muy grande y complicado, y tienes que hojearlo”, sostiene Philips.

“Pero sabes que el de las Revelaciones es el último libro y el Génesis es el primero y que el de los Salmos está en medio”.

“En la versión digital simplemente vas donde te lo piden y no tienes sentido de lo que vino antes o después”.

Cómo esta interactuación puede afectar el punto de vista de la gente es algo que están explorado investigadores como Philips.

Hay estudios que sugieren, por ejemplo, que los textos leídos sobre la pantalla son, generalmente, tomados más literalmente.

Y las características estéticas de un texto, como sus temas generales y contenido emocional, también tienen más probabilidades de ser extraídos en la versión impresa.

En un libro religioso, esa distinción puede ser crucial.

“Cuando estás sobre una pantalla, tiendes a perderte la parte emocional y vas directamente por la información”, señala Philips.

“Es un tipo de lectura plana, algo para lo que no fue escrita la Biblia. Terminas leyéndola como si fuese Wikipedia, más que un texto sagrado”.

Y algunos piensan que excesivas interpretaciones literarias de textos religiosos pueden llevar al fundamentalismo.

Philips dice que, por ejemplo, si tomas el Génesis como un recuento de seis días de la creación, tendrás que creer que la ciencia está equivocada.

Dios personal

Sin embargo, también está floreciendo una nueva práctica cristiana, impulsada por la difusión de las redes sociales y la descentralización de la actividad religiosa.

Una persona leyendo la Biblia en un libro electrónicoGETTY IMAGES
Una de las primeras cosas que hicieron los cristianos con las computadoras fue subir la Biblia al formato electrónico.

Para muchos, ya no es necesario acudir a la iglesia.

Las aplicaciones y cuentas de redes sociales que publican versos de la Biblia permiten una expresión privada de fe entre la persona y su pantalla de celular.

Y la posibilidad de escoger la doctrina que no les atrae.

Muchos que se consideran como cristianos activos podrían incluso no creer estrictamente en Dios o Jesucristo, o en los actos descritos en la Biblia.

“Está apareciendo una nueva clase de cristianismo mutado para una era digital, que sigue mucha de la ética del mundo secular”, apunta Philips.

Conocido como deísmo terapéutico moralista, se centra más en el lado caritativo y moral de la Biblia que en la noción de que el Universo fue creado por un líder todopoderoso que lo ve todo.

Esa forma de religión fue descrita por primera vez por los sociólogos en 2005, pero ha sido sobrealimentada por la internet y las redes sociales.

“La gente está buscando una experiencia religiosa más personalizada”, dice Heidi Campbell, especialista en religión y cultura digital de la Universidad de Texas A&M.

La catedral de DurhamGETTY IMAGES
La catedral de Durham ha sido testigo de muchos cambios en el último milenio. Los teléfonos inteligentes son el más reciente.

“La generación del milenio prefiere esa imagen general de Dios más que el Dios intervencionista”, señala.

Y prefiere a Dios que a Jesús, porque no es alguien en concreto. Está detrás de ellos y les permite seguir adelante con sus propias vidas más que Jesús, quien llega e interfiere con todo”.

Así, los versos más populares de la Biblia, compartidos en las redes sociales por YouVersion, frecuentemente reflejan los ideales seculares e inclusivos del deísmo terapéutico moralista.

Muchos se refieren a luchas personales o el manejo de la ansiedad, por ejemplo, más que a la promoción de la gloria de Dios.

Escoger y combinar creencias religiosas no es algo nuevo, pero ahora es más fácil que nunca diseñar una fe individual.

Memes religiosos en el teléfono

Y eso incluye convertir figuras religiosas en memes.

Story Time Jesus, que usa iconografía clásica religiosa con textos, describiendo versos en lenguaje coloquial, se convirtió en un meme viral en 2012, y sigue teniendo popularidad.

Otros incluyen Bunny Christ y Republican Jesus.

Muchos de esos memes comenzaron como chistes, pero también son usados para difundir ideas religiosas.

“Con un meme no puedes transmitir una verdad teológica en profundidad, pero puedes resumir su esencia, utilizándolo como señuelo para atraer a la gente”, apunta Campbell.

Un meme de Cristo hablando sobre el episodio de Lázaro en slang
Muchos memes religiosos comienzan como una broma, pero hay muchos que buscan provocar el debate y afirmar creencias.

Y eso se aplica también a Twitter.

Hay iglesias de todo el mundo que estimulan a sus congregaciones a tuitear sermones en vivo.

Ese uso, sin embargo, ha creado fricciones y sigue siendo motivo de debate.

También existe el temor de que los mensajes cortos no sean la forma apropiada de representar conceptos complejos y delicados.

“Cuando hablas en 140 caracteres o en un video de siete segundos, la tendencia es a estereotipar o simplificar“, dice Campbell.

“No es solo usar las herramientas, sino tratarlas con el respeto necesario”.

Y es por eso quizás que la Catedral de Durham se mostró tan circunspecta sobre Phillips y su móvil en 2008.

Aun así, las distintas religiones, no solo la cristiana, ahora tienen menos que ver con el predicador en el púlpito.

“Lo digital se relaciona con la comunicación bidireccional”, destaca Campbell.

“Las personas llegan con una cierta expectativa sobre su comunidad y la libertad que van a tener, y las instituciones religiosas tienen que adaptarse o ser una excepción”.

Pero si hay algo que tiene la fe organizada es justamente su capacidad para adaptarse.

El cristianismo se ha estado reinventando a sí mismo por casi 2.000 años.

El teléfono  y las redes sociales son solo los últimos avances para forzar un cambio.

 

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Qué he aprendido como voluntario en los ensayos de la vacuna de Oxford contra la COVID

Uno de los voluntarios del ensayo a gran escala de la vacuna de la Universidad de Oxford, una de las candidatas más prometedoras para combatir al nuevo coronavirus, contó a la BBC su experiencia.
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31 de julio, 2020
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La vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford (Reino Unido) contra la COVID-19 hasta ahora ha arrojado resultados descritos como “prometedores. Richard Fisher es uno de los voluntarios que fue inoculado con esta vacuna experimental. Este es su relato.

Estoy en la sala de espera de un hospital y mi respiración empaña mis lentes. Minutos antes corría por la calle en un día de mucha humedad para no llegar tarde a la cita. Médicos y enfermeras me dejaron atrás con su paso apresurado y eso me hizo pensar que no tengo un gran estado físico.

La última vez que estuve en el Hospital St George, en el sur de Londres, fue para el nacimiento de mi hija. Ahora se siente muy diferente. Puedo oler a través de mi mascarilla la lejía usada para limpiar los pisos y el asiento junto a mí está cubierto con cinta para mantener el distanciamiento físico.

Dos trabajadores del hospital con tapabocas y protección personal se aproximan con un cartel que dice:Ensayo de la vacuna”, como si fueran taxistas aguardando pasajeros en la zona de arribos de un aeropuerto.

El cartel es para mí. Los sigo lentamente como en una procesión, dos metros detrás, mientras ellos conversan.

Estoy aquí para evaluar si puedo ser voluntario en uno de los ensayos de la vacuna ChAdOx1 nCoV-19. En las semanas siguientes sabré qué se siente participar en uno de los mayores esfuerzos para combatir la pandemia.

De todos los ensayos de vacunas candidatas, el de Oxford es uno de las más avanzados.

El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales prometedores, basados en un ensayo con 1.077 personas. La vacuna, según esos datos, es segura y genera una respuesta del sistema inmunológico.

“Aún queda mucho trabajo por hacer… pero estos resultados iniciales son prometedores“, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo.

Los resultados definitivos solo se conocerán con la fase 3 del ensayo clínico, en la que participan miles de voluntarios en Reino Unido, Brasil y Sudáfrica.

Es para esta etapa a gran escala que yo me presenté como voluntario.

Evaluación

Mi travesía hasta aquí comenzó una noche de mayo, cuando vi un tuit de un filósofo de la Universidad de Oxford sobre un ensayo para una vacuna. Él se había presentado como voluntario.

Mientras mi esposa dormía junto a mí decidí llenar el formulario para postular como voluntario y me olvidé del asunto.

Unas semanas después, aquí estoy, en una sala de neurología destinada ahora al ensayo de la vacuna, mientras veo en una pantalla a uno de los científicos de Oxford, Matthew Snape, explicando la base científica de las pruebas y los posibles efectos secundarios.

En total habrá 10,000 voluntarios y nos dividirán al azar en dos grupos, afirma Snape. Uno recibirá una vacuna que no ofrece ninguna protección contra el nuevo coronavirus y otro será inoculado con la vacuna de Oxford.

Investigadora en el laboratorio

Getty Images
La vacuna de Oxford utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

La vacuna utiliza una versión atenuada de un virus de la gripe que infecta a los chimpancés.

Es una técnica en la que los científicos de Oxford ya venían trabajando antes de la pandemia para combatir el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el ébola. Por eso pudieron avanzar tan rápidamente cuando reenfocaron su trabajo en respuesta a la COVID-19.

Snape explica cómo desarrollaron la vacuna. Primero tomaron el virus que ataca a los chimpancés y lo modificaron genéticamente para que no ataque a los humanos.

Luego le incorporaron genes que codifican proteínas del virus de la COVID-19 llamadas glicoproteínas. Los científicos esperan que esas proteínas generen la respuesta inmunológica necesaria para vencer al nuevo coronavirus.

El grupo que no recibirá esta vacuna será inoculado con otra vacuna llamada MenACWY (también Nimenrix o Menveo), que se utiliza para combatir la meningitis y la sepsis.

Esta es la vacuna “de control” que permitirá comparar los efectos de aquella contra el coronavirus.

Los científicos eligieron para el grupo de control una vacuna en lugar de cualquier placebo por un motivo claro: asegurarse de que todos los voluntarios experimenten los efectos secundarios de una inoculación y no puedan deducir en qué grupo se encuentran.

La vacuna MenACWY se ha usado en adolescentes en Reino Unido desde 2015. También se ofrece a quienes viajan a zonas de alto riesgo de infección, como África subsahariana. Y Arabia Saudita exige certificados de vacunación con MenACWY a todos los participantes de la peregrinación anual a la Meca.

Luego de ver el video me preguntaron en detalle por mi historia médica o cualquier síntoma previo de COVID-19. Me tomaron muestras de sangre y tuve que firmar un documento que estipula varias obligaciones: permitiré, por ejemplo, que publiquen fotos de mi brazo inoculado y no donaré sangre. Las mujeres también deben comprometerse a usar anticonceptivos durante el ensayo.

Logo de la Universidad de Oxford tras una jeringa

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“Aún queda mucho trabajo por hacer”, afirmó Sarah Gilbert, la científica que lidera el ensayo de Oxford.

Volví a casa sintiéndome más informado, pero también un poco más nervioso que antes.

Como en cualquier ensayo clínico, los voluntarios debemos estar al tanto de los potenciales efectos secundarios, desde los más suaves (náusea, dolores de cabeza, etc.) hasta los más severos (como el síndrome de Guillain-Barré, que puede causar parálisis y ser fatal).

Sé que los riesgos del ensayo son menores, pero debo confesar que leer de una vez la lista de posibles efectos secundarios es abrumador.

También nos informaron sobre “posibilidades teóricas” de que la vacuna agrave los síntomas de la COVID-19.

Algunos estudios señalan que animales que recibieron vacunas experimentales contra el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) mostraron mayor inflamación en sus pulmones. Algo similar ocurrió en ensayos con ratones de vacunas experimentales contra MERS.

Ensayo con vacuna en un laboratorio

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El 20 de julio los investigadores de Oxford anunciaron resultados iniciales “prometedores”, pero con solo 1.077 personas.

Pero esos efectos no fueron observados en las pruebas con animales de la vacuna de Oxford.

Me tranquiliza saber que miles de personas ya fueron vacunadas en etapas previas del ensayo y no sufrieron consecuencias severas, tal como confirma el estudio publicado en la revista The Lancet el 20 de julio.

(Y quiero dejar absolutamente en claro que ninguno de los posibles efectos secundarios justifica los argumentos sin fundamento del movimiento antivacunas).

Día de la vacunación

Una semana después, el 3 de julio, volví a la misma sala del Hospital St George donde tuve mi primera evaluación. Se supone que es el día de la inoculación, pero me preocupa la posibilidad de que me dejen fuera del ensayo.

La doctora, Eva Galiza, abandonó la habitación hace 10 minutos y aún no ha regresado. Poco antes me explicó que era el último día del ensayo en St George y que se estaban quedando sin vacunas.

Galiza es investigadora en vacunas pediátricas. Para asegurar que los resultados del estudio sean confiables, tanto los médicos como los voluntarios ignoran si la vacuna inyectada es contra el coronavirus o es la de control.

Cuando Galiza abandona la habitación me quedo a solas con mis pensamientos. En Inglaterra, donde vivo, es el día antes del levantamiento de muchas reglas de confinamiento y se permitirá la reapertura de comercios, desde peluquerías hasta bares.

Frascos de medicación

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“La tarea más difícil es la del organismo regulador que deberá decidir si la vacuna es segura y se usará con el público”, afirmó John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford.

Pienso en amigos y familiares en otras partes del mundo, cada uno viviendo etapas diferentes de esta pandemia. Mientras algunos países celebran haber controlado las infecciones, otros siguen en una curva ascendente de muertes.

El año pasado viví en Massachusetts. El día de mi cita en St George las noticias desde Estados Unidos eran desalentadoras, con más de 40,000 nuevos casos de infección diarios.

También escuché las últimas cifras de Brasil, a donde un amigo y su esposa regresaron allí recientemente. El número de nuevos casos diarios en este país sudamericano se acercaba a 1,5 millones.

Los brotes de Brasil son la razón por la que los investigadores de Oxford expandieron sus ensayos para incluir a voluntarios en Rio de Janeiro, Sao Paulo y otra localidad en el norte del país. También incluirán voluntarios en Sudáfrica.

Investigadora brasileña voluntaria del ensayo de la vacuna de Oxford en Brasil

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El ensayo de la vacuna de Oxford fue expandido para incluir a miles de voluntarios en Brasil y Sudáfrica.

La triste verdad es que es menos probable que un voluntario como yo en Reino Unido pueda ayudar a los científicos a determinar la eficacia de la vacuna. Aquí, al menos por ahora, estoy menos expuesto a una posible infección que alguien en Brasil o Sudáfrica, donde la pandemia sigue extendiéndose.

Por el bien de todos, algunos de los 10,000 voluntarios del ensayo deberán entrar en contacto con el virus.

Cuando Galiza regresa a la habitación lleva un vial en su mano. No puedo ver su rostro detrás de su mascarilla, pero sus ojos sonríen. Luego de semanas de espera y tras una breve inoculación, la vacuna finalmente circula en mi sangre.

Hay 50% de probabilidades de que me hayan inyectado la vacuna de Oxford y 50% de que haya recibido la vacuna de control, y no sabré cuál de ellas me tocó hasta el final del ensayo.

Hisopos y esperas

Luego de la inoculación vino la etapa de la larga espera. Todos los voluntarios fueron divididos en pequeños grupos para monitorear posibles síntomas.

En mi caso, siete días después de recibir la vacuna, debo frotar mis amígdalas con un hisopo por 10 segundos. Luego debo colocar el mismo hisopo en un orificio nasal y llevarlo lo más arriba posible. He leído que si haces esto correctamente, debes sentir que prácticamente estás “rozando tu cerebro”. Creo que esa imagen es un poco exagerada, pero debo confesar que esta prueba no es algo agradable.

Luego de tomar la muestra, debo colocarla en una bolsa sellada que va en una caja también sellada que dice: “Sustancia biológica categoría B”, y despacharla en buzones especiales de correo para “envíos prioritarios”.

El servicio fue introducido recientemente para facilitar los tests de COVID-19. Pocos días después recibí un mensaje de texto diciéndome que mi test de coronavirus había dado negativo.

Además de hacer el hisopado, debo llenar un formulario con preguntas sobre mi comportamiento en la semana previa. ¿He usado el transporte público? ¿Con cuántas personas que no viven en mi hogar he pasado más de 5 horas?

Repetiré esta rutina semanal durante al menos cuatro meses. Y me tomarán muestras de sangre en el hospital hasta fines del año que viene.

Buzón en una calle de Londres

Richard Fisher
El correo brtiánico instaló buzones prioritarios para el envío de muestras de voluntarios y tests de COVID-19.

Esta etapa prolongada y necesaria es la que muchas personas, incluyendo varios políticos, no entienden. No puedes invertir grandes sumas de dinero para acelerar este proceso.

La vacuna de Oxford ha mostrado ya resultados prometedores, pero solo en unas mil personas. Aprobar el uso de una vacuna para millones de personas requiere un nivel de confianza que solo puede obtenerse con paciencia y muchos más datos.

Algunos trabajadores de la salud recordarán varios casos trágicos de ensayos. En 1976, por ejemplo, debido a temores de un nuevo brote de gripe A (H1N1) o gripe porcina, el gobierno estadounidense aceleró los ensayos de nuevas vacunas y millones de personas fueron inoculadas.

La temida pandemia nunca llegó, pero se estima que cerca de 30 personas murieron por efectos secundarios adversos. Esos errores pueden haber contribuido al crecimiento del movimiento antivacunas.

Las autoridades de la salud con competencia para aprobar o rechazar las vacunas candidatas tienen en sus manos una enorme responsabilidad.

Tal como dijo en un programa de la BBC el científico John Bell, profesor de medicina de la Universidad de Oxford, no podemos darnos el lujo de esperar a la evidencia definitiva que se requeriría normalmente en ensayos clínicos de este tipo.

La tarea más difícil es la del organismo regulador que debe decidir si la vacuna es segura y se usará con el público. Si dice que sí, habrá una fila de tres mil millones de personas que quieren esa vacuna. Yo no querría ese trabajo”, afirmó Bell.

Otro factor importante es que la vacuna aprobada puede no ser la panacea que la gente espera. En otras palabras, es posible que la vacuna no elimine completamente el virus, sino que solamente mitigue sus efectos.

Esta protección es valiosa, pero suceda lo que suceda con los ensayos, debemos aceptar que se trata de un problema de largo plazo y que el virus podría estar con nosotros para siempre.

En mi caso en particular, pensar que hay una probabilidad del 50% de que haya recibido una vacuna prometedora me da una cierta tranquilidad, pero no me hará cambiar mi comportamiento. Los investigadores explicaron esto claramente.

Hasta que sepamos con certeza que hay una vacuna efectiva, continuaré respetando las reglas de distanciamiento físico para proteger a mi esposa, mi hija, el resto de mi familia, mis amigos y todas las personas con las que me cruce en la calle.

Voluntario siendo vacunado en Sudáfrica

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Un voluntario recibe la vacuna de Oxford en Sudáfrica. Confirmar la efectividad de la vacuna para prevenir infecciones requiere probarla en países con un alto número de casos.

Me da satisfacción tener la oportunidad de jugar un rol muy pequeño, junto a otros 10.000 voluntarios, en un ensayo que tiene en vilo al mundo.

La rapidez con que los científicos de Oxford respondieron a la crisis y su gran compromiso me impresionan.

Antes de la pandemia, muchos de estos médicos e investigadores trabajaban en distintos campos relacionados con el desarrollo de vacunas, alentados por su curiosidad o una misión individual. Nunca pensaron que de ellos dependerían las expectativas de miles de millones de personas.

Tal vez los ensayos de la vacuna de Oxford no den los resultados que muchos esperan. Podría ser que no cumpla en definitiva los requisitos de seguridad y eficacia necesarios para combatir la pandemia.

Pero así es como funciona la ciencia, en un desarrollo a largo plazo, colectivo y que puede tener resultados negativos. Nunca había valorado tanto como ahora la importancia de ese proceso.

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