Jóvenes en situación de pobreza, los más vulnerables ante la tortura en México
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Amnistía Internacional

Jóvenes en situación de pobreza, los más vulnerables ante la tortura en México

En México se usa la tortura de forma sistemática y generalizada, indica un análisis del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad; el estudio señala a las instituciones que con más frecuencia están involucradas con este tipo de actos.
Amnistía Internacional
Por Erendira Aquino
2 de abril, 2017
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En México se usa la tortura de forma sistemática y generalizada, como un método de investigación, indica un estudio del Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad (CCTI).

El Colectivo elaboró su informe a partir de dictámenes médico psicológicos realizados por peritos independientes a 50 víctimas de tortura, con el que identificaron patrones en las formas de detención, y en los métodos físicos y psicológicos con que algunas autoridades mexicanas practican estos actos.

A continuación te presentamos algunos de los principales resultados de este estudio:

Criminalización de la pobreza y las juventudes

De acuerdo con el reporte, 8 de cada 10 personas víctimas de actos de tortura en el país son hombres.

Los dictámenes analizados por el CCTI determinaron que el rango de edad al momento de los actos de tortura va de los 16 a los 54 años, siendo el principal rango de edad el de entre los 19 y 31 años.

Los peritos independientes explican que existe una “criminalización de la pobreza y las juventudes”, ya que la mayoría de los casos se dan en contra de población joven y en edad productiva, cuya condición económica y social es de pobreza.

Policías y procuradurías, principales agresores

En cuanto a las dependencias que más frecuentemente están involucradas en las detenciones y actos de tortura, están en primer lugar las policías estatales, con un 42% de los casos.

En segundo lugar, las autoridades de las Procuradurías locales, con 22% de los casos. En tercer lugar se encuentra la policía preventiva, con el 15%.

A estas instituciones las sigue el Ejército, con 10% de casos, y la Marina con un 5%.

De acuerdo con el análisis del CCTI, las 50 personas a quienes peritos independientes aplicaron el Protocolo de Estambul declararon que las detenciones de las que fueron víctimas fueron arbitrarias, sin una orden de aprehensión en su contra.

De estas detenciones, el 40.82% fueron realizadas por elementos uniformados con identificación; el 34.69% se realizaron por personal vestido de civil; el 16% por parte de uniformados sin identificación; el 6.12% por personas uniformadas con identificación y otros vestidos de civil; el 2.04% por personas de civil y uniforme sin identificación.

Lugares de detención y delitos imputados

La mayoría (57.14%) de las detenciones se realizaron en la vía pública. Otros lugares donde se reportaron fueron en el domicilio de las víctimas (30.61%), la agencia del Ministerio Público (2.04%) y en hoteles (10.20%).

Con este informe pretendemos abonar a la denuncia de que en México se usa la tortura de forma sistemática y generalizada, privilegiada como un método de investigación.

El estado donde encontraron más casos de tortura fue Chiapas (22.45%), Tlaxcala (16.33%), Estado de México, Chihuahua y Baja California Norte (8.16%).

También se registraron casos en Campeche y Querétaro (8.16%), Guerrero y Veracruz (6.12%), así como en Sinaloa, Quintana Roo, Oaxaca, Morelos y Coahuila (2.04%).

En el 35% de los casos, los detenidos fueron acusados de secuestro. Otros delitos por los que comúnmente detienen a las víctimas de tortura son delincuencia organizada (25%), delitos contra el ejercicio legítimo de autoridad (10%), homicidio (10%), robo de casa habitación (5%), portación, fabricación y venta de armas (5%), así como robo de vehículos y abuso sexual.

Sobre esto, el informe resalta que los “presuntos culpables permitieron cubrir cifras y una cuota de detenidos por estos delitos”.

El 71% de los casos de tortura se cometieron sin arraigo. El otro 29% se realizó con las víctimas en arraigo.

Métodos de tortura

“Lo más común es que los agentes que realizan la detención agredan con golpes o patadas con las botas”, documentó el CCTI.

Otros métodos utilizados, según el reporte, es el uso de artefactos para dar toques eléctricos, y de bolsas de plástico para provocar asfixia en las víctimas, los golpes con la culata de las armas, así como el uso de las mismas para amenazar o simular ejecuciones.

Las esposas, cintas, vendas o toallas son empleadas comúnmente para causar heridas o poner al detenido en posiciones forzadas, mientras se le propinan golpes por todo el cuerpo.

En más de la mitad de las detenciones en las que se practicó tortura (58.3%), las víctimas fueron presentadas ante los medios de comunicación antes que ante las autoridades para conocer su estatus legal.

Procuraduría: Juez y parte

Un rasgo común en los casos de tortura que dictaminaron los peritos independientes es que, cuando la Procuraduría empleó el Protocolo de Estambul para identificar si los detenidos fueron torturados o no, los resultados dieron negativo.

La razón por la que esos fueron los resultados es porque los médicos y psicólogos de las procuradurías no registran correctamente el estado de los detenidos cuando practican los exámenes correspondientes. Ahí radica la importancia de que existan peritajes independientes que puedan dictaminar nuevamente los casos y señalar las irregularidades cometidas por las autoridades.

Ante este panorama, el CCTI señaló que “el gobierno mexicano tiene una oportunidad para mostrar interés en la erradicación de la tortura”, por lo que exigen al Congreso aprobar una Ley General Contra la Tortura, apegada a los estándares internacionales.

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Getty Images

Por qué dar positivo a COVID no siempre significa estar infectado

La mayoría de personas solo están infectados durante una semana, pero pueden seguir dando positivo semanas después.
Getty Images
7 de septiembre, 2020
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El test más común para diagnosticar el COVID-19 es tan sensible que podría estar detectando fragmentos del virus que ya están muertos, según algunos científicos.

Y es que la mayoría de personas solo permanecen infectadas alrededor de una semana. Sin embargo, el diagnóstico podría seguir dando positivo semanas después.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, este hecho podría estar sobreestimando la escala real y actual de la pandemia.

Pero por otro lado advierten que otro tipo de test, con menos sensibilidad, corre el riesgo de no detectar todos los casos.

El profesor Carl Heneghan, uno de los autores del estudio, afirma que en vez de arrojar un resultado positivo o negativo, las pruebas diagnósticas deberían tener un límite en el que pequeñas cantidades de virus no provoquen un positivo.

Según Heneghan, esta detección de virus muerto o viejo podría explicar cómo en varios de los países que se enfrentan a una segunda ola de infecciones las hospitalizaciones se mantienen estables.

El Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford analizó 25 estudios en que se colocaron muestras de pruebas positivas sobre una placa de petri para ver si el virus crecía.

Investigador trabajando con placas de petri.

Getty Images
Los científicos de la Universidad de Oxford pusieron varias muestras positivas sobre una placa de petri para analizar si el virus crecía.

Este método, conocido como “cultivo viral”, indica si el virus hallado en un diagnóstico positivo puede reproducirse y propagarse en un laboratorio o persona.

Según Nick Triggle, corresponsal de salud de la BBC, la sensibilidad de las pruebas diagnóstico es un problema que se conoce desde el comienzo y que ilustra por qué las estadísticas de la COVID-19 están lejos de ser perfectas.

¿Cómo se diagnostica el coronavirus?

La prueba más común de diagnóstico, la llamada PCR, utiliza químicos que amplifican el material genético del virus para que pueda estudiarse.

Una vez se toma la muestra, esta pasa por varios ciclos de laboratorio para recuperar la mayor cantidad de virus posible.

El número de ciclos necesarios puede indicar qué tanto virus queda, si son pequeños fragmentos o varias cantidades del virus completo.

Realización de prueba PCR a un paciente en Barcelona.

Getty Images
El test PCR es la prueba más común para detectar el coronavirus.

Esta práctica parece revelar la probabilidad de infección del virus. Es decir, mientras más ciclos de amplificación sean necesarios, menos probabilidades de que el virus sea reproducible en el laboratorio.

El riesgo de falso positivo

Cuando uno se hace la prueba de coronavirus, se obtiene un “sí” o un “no”. Pero no hay un indicador de cuánto virus se detectó en la muestra y si se trata de una infección activa.

Una persona con mucha cantidad de virus activo y otra que solo tenga pequeños fragmentos restantes de una infección pasada dan el mismo resultado: positivo.

Sin embargo, Heneghan apunta que la “infectividad del coronavirus parece disminuir tras alrededor de una semana”.

Es decir, su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Añadió que, si bien no sería posible verificar todas las pruebas para detectar si el virus estaba activo o no, el número de falsos positivos podría reducirse si los científicos establecieran un punto de corte.

Mujeres con mascarilla en Italia.

Getty Images
La infectividad del virus es su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Esto podría prevenir que una persona dé positivo cuando en realidad solo se le ha detectado los restos de una infección ya pasada.

Para Heneghan, esto ahorraría cuarentenas individuales innecesarias y ofrecería una escala más adecuada de la pandemia.

La sanidad pública de Inglaterra coincidió en que los cultivos virales eran útiles a la hora de evaluar las pruebas de coronavirus y que estaban trabajando con laboratorios para reducir el número de falsos positivos.

Sin embargo, explican que establecer un punto de corte no es fácil porque se usan muchas pruebas con diferentes sensibilidad y formas de detección.

Pero el profesor Ben Neuman, de la Universidad de Reading, dijo que cultivar el virus de una muestra de un paciente “no es trivial”.

“Esta revisión corre el riesgo de correlacionar falsamente la dificultad de cultivar Sars-CoV-2 a partir de una muestra de un paciente con la probabilidad de que se propague”, dijo.

Toma de temperatura en Wuhan, China.

Getty Images
Varios estudios coinciden en que alrededor de un 10% de contagiados retiene virus vivo después de 8 días de infección.

El profesor Francesco Venturelli, epidemiólogo italiano, destaca que no existe “certeza suficiente” sobre cuánto tiempo el virus permanece infeccioso mientras se recupera el paciente.

Algunos estudios basados en cultivos virales indican que alrededor del 10% de infectados permanece con virus vivo después de ocho días de infección.

“En Italia sobreestimamos el número de casos por varias semanas” a causa de pacientes positivos que se habían infectado varias semanas antes, dice Venturelli.

El test PCR es un método muy sensible a la hora de “detectar material genético residual del virus”, explica el profesor Peter Openshaw, del Colegio Imperial de Londres.

“No hay evidencia de la infectividad del virus, pero existe un consenso clínico de que es bastante improbable que un paciente sea infeccioso más allá del décimo día de la enfermedad“, agrega Openshaw.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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