Migrantes trans, los otros afectados por las políticas de Donald Trump
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María Cidón Kiernan

Migrantes trans, los otros afectados por las políticas de Donald Trump

Las personas de la diversidad sexual no están al margen de las políticas de Trump para frenar la migración hacia Estados Unidos, pues enfrentan más dificultades al solicitar asilo en territorio estadounidense.
María Cidón Kiernan
Por María Cidón Kiernan (El Salvador / Washington D.C); Priscila Hernández Flores (Tenosique); Prometeo Lucero (Ciudad de México / Tijuana)
27 de abril, 2017
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Este reportaje fue realizado en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center For Journalists (ICFJ), en alianza con CONNECTAS.

Pati Hernández canturrea una balada de pop latino mientras recorre los pasillos de la sede de Casa Ruby en el barrio Fort Totten, en Washington D.C. En diciembre de 2014, esta mujer trans salvadoreña, alegre y de personalidad arrolladora, decidió abandonar su país y solicitar asilo en Estados Unidos.

Pati tiene 17 años de experiencia como activista. Desde inicios de la década de los 90 no ha dejado de denunciar la impunidad en los crímenes y ataques contra la diversidad sexual, viendo morir a muchas amigas y personas de la comunidad, exponiéndose a riesgos por la defensa de los derechos humanos.

Antes de convertirse en solicitante de asilo, dirigía la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano de Personas Trans de El Salvador (ASPIDH Arcoíris Trans), pero un día la amenazaron, se asustó mucho y decidió huir junto a su pareja.

“Hace más de dos años presentamos nuestra solicitud acá, habían cambiado (las condiciones) desde el 1 de diciembre, porque dijeron que iban a atender la situación de los niños indocumentados. Llevamos dos años y cuatro meses, y no nos han dado respuesta”, indica Pati.

Conseguir asilo en Estados Unidos se ha vuelto más complicado desde el año 2014. A partir de la crisis de los menores de edad indocumentados en los centros de detención de la frontera con México, en su mayoría centroamericanos, los procesos de miles de personas se detuvieron al declararse como prioridad la atención de esa emergencia humanitaria.

Ahora, lograr el estatus de refugiado toma varios años por la carga que tiene el gobierno de Estados Unidos.

A finales de 2015, acumulaba 286 mil 168 solicitudes de asilo pendientes, según reportó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).  Además, solo desde 2012, las solicitudes de asilo pendientes de ciudadanos de México, Honduras, Guatemala y El Salvador se quintuplicó, pasando de más de 20 mil personas a superar las 100 mil en 2015.

Mientras el solicitante no obtiene una respuesta oficial definitiva, no debe salir del país so pena de quedar fuera del proceso. Por eso, muchos viven con ansiedad y preocupación al considerarse en un limbo legal, más aún desde la llegada al poder del nuevo presidente, Donald Trump, quien ha arreciado las políticas antimigratorias.

El año en que Pati solicitó asilo, el desplazamiento forzado de centroamericanos hacia Estados Unidos aumentó considerablemente debido al repunte de violencia criminal en estos países. Las personas de la diversidad sexual, en su vulnerabilidad, no quedaron al margen.

Según el registro de tendencias de asilo de la ACNUR, ese año Estados Unidos registró  121 mil 200 solicitudes de todo el mundo, casi 37 mil más que en 2013.

Sin embargo, “cerca del 42% de todas las solicitudes de asilo recibidas en este país fueron presentadas por solicitantes procedentes de México y Centroamérica. Frente al 30% del año anterior, esto demuestra la importancia cada vez mayor de este grupo entre los solicitantes de asilo de esta parte del mundo, que huyen principalmente de la violencia y la persecución a manos de grupos de delincuencia organizada transnacional”, concluye el reporte de ACNUR.

La violencia en los países centroamericanos tampoco se detuvo en 2015, generando que el número de solicitantes de asilo en Estados Unidos aumentase hasta suponer el 51% de solicitudes recibidas durante ese año. Según ACNUR, la mayoría provienen de México (19.300), El Salvador (18.900), Guatemala (16.400) y Honduras (14.300).

Aunque Estados Unidos reconoció desde 1994 a las personas LGBTI como minorías perseguidas y como una causal para ser solicitante de asilo, lo cierto es que hasta la fecha no se ha dado a la tarea de registrar el número de casos de asilo en función de la orientación sexual (gais, lesbianas y bisexuales) ni de la identidad de género (transgénero e intersexuales).

Por este motivo no se puede saber exactamente cuántas personas solicitan asilo por este tipo de persecución.

Sin embargo, la organización Center For American Action Fund (CAP) ha tratado de cubrir este vacío estadístico a partir de los casos atendidos por la organización Immigration Equality (IE) y Human Right First. Entre los años 2010 y 2014, IE ha logrado asilo para más de 500 personas LGBTI a las que brindó asesoría legal.

Los asilos reconocidos a personas trans provenientes de México y el resto de países centroamericanos pasaron de ser solo dos casos en el año 2010 a un total de 23  en 2016, según la información que se solicitó a Immigration Equality.

Además, suelen ser la mitad de asilos reconocidos respecto al total de solicitudes recibidas del resto del mundo.

Entre 2015 y 2016, México y los tres países del Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) contabilizaron 41 casos de refugio solo de personas trans. El 75 % proveniente de México y El Salvador.

Estas cifras pueden parecer poco representativas por la falta de datos oficiales, porque mientras unos pocos casos se resuelven, otros cientos esperan respuesta o desisten. Y a  algunos les pierden la pista porque pasan a manos de otras organizaciones o abogados.

En su informe “Humanitarian Diplomacy: The U.S. Asylum System’s Role in Protecting Global LGBT Rights” (Diplomacia Humanitaria: El sistema de  asilo estadounidense y su rol en la protección global de los derechos LGBT), publicado en 2015, el CAP pide al Estado que levante un registro desagregado de las personas LGBTI solicitantes de asilo, dado que esta condición genera discriminación en muchos aspectos que redundan en la obtención del estatus de refugiado.

Esto se debe al trauma que sufren en especial las mujeres trans durante las detenciones en centros de migrantes donde son maltratadas, abusadas y obligadas en algunos casos a compartir celda con hombres.

El informe también incluye entre sus recomendaciones la eliminación del plazo de un año para presentar la solicitud de asilo. Muchas personas LGBTI, y especialmente las trans, vienen huyendo de países donde han aprendido a esconder su orientación sexual e identidad de género para sobrevivir, por lo que someterse a los procesos de asilo es una experiencia más traumática y compleja que requiere mayor tiempo para atender debidamente estos casos.

Asimismo, el Center For American Action Fund (CAP) recomendó la contratación de más jueces migratorios y oficiales de asilo para hacer frente a la demanda de esta población vulnerable. En los últimos años la cantidad de jueces se ha estancado, mientras el número de agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza no ha dejado de crecer, doblando el número de agentes entre 2004 y 2012.

Un mural en el barrio Columbia Heights, para pedir respeto a los derechos de los migrantes. Foto: María Cidón Kiernan

Apoyando a las trans latinas en Washington D.C.

Ruby Corado es una mujer trans y activista por los derechos de las personas LGBTI con casi 30 años de vivir en Estados Unidos. Ella llegó a Washington huyendo de su país, El Salvador, donde la guerra le dejó escenas de horror y traumas imborrables de su niñez, cuando vivía en el municipio de Apopa.

Esta mujer se considera “una superviviente de la discriminación”. A los 18 años decidió huir a Estados Unidos.

Empezó a trabajar, pero su empleador trató de abusar sexualmente de ella, y tras escapar tuvo que pasar varios años en la indigencia por las calles de Washington. Pero Ruby nunca dejó de trabajar y buscarse la vida, por temporadas podía rentar un lugar donde vivir, pero por otras no era así y tenía que estar en la calle, donde dice que logró encontrar amigos que le hicieron sentirse arropada.

La vida en la indigencia es dura, se pasa frío, hambre, se sufre el desprecio y la discriminación. En una noche de lucidez, Ruby se prometió a sí misma que algún día abriría un lugar para dar albergue a todas las personas LGBTI en situación de calle. Soñó con una decoración agradable y suaves sábanas de colores. Hoy día Casa Ruby cuenta ya con cinco albergues y el reconocimiento legal como ONG.

“Aquí no existe el odio, no importa cómo seas, aquí se le da la bienvenida a cualquier persona”, expresa con orgullo Ruby.

Además, desde que Casa Ruby comenzó a implementar el trabajo con la población LGBTI migrante, la llegada de trans centroamericanas no ha dejado de crecer, señala esta salvadoreña.

Washington D.C es una de las ciudades santuario para la población LGBTI en Estados Unidos. Sus políticas públicas contra la discriminación favorecen además que la diversidad sexual no se oculte. Por ejemplo, solo en D.C., hay dos publicaciones gratuitas especializadas en el tema, y en el centro de la ciudad coexisten organizaciones que se enfocan en el trabajo con esta población. Sin embargo, no todo lo que luce es oro, en la capital de Estados Unidos también hay discriminación y crímenes de odio. La población trans latina y la afroamericana son las más afectadas. Solo en el presente año, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reportó los crímenes de seis mujeres trans afrodescendientes en el país norteamericano.

“En este país hay libertad, pero lo cierto es que también hay crímenes de odio, la diferencia es que las leyes aquí son más duras. Y nosotras estamos dispuestas a correr ese riesgo, porque estamos amenazadas en nuestros países de origen, pero no nos importa perder la vida en la frontera por buscar esa libertad, por buscar seguir con vida. Mucha gente no entiende: oh, Estados Unidos, es bonito. Pero muchas chicas se pierden porque aquí no tienen documentos, no tienen casa, están haciendo trabajo sexual por supervivencia porque no tienen otra opción, es difícil mantenerlas en un solo lugar y trabajar con ellas”, explica la salvadoreña Alexa Rodríguez, directora del capítulo de D.C. para la Coalición Translatina.

Las medidas de la actual administración de Donald Trump están generando que se bloqueen las peticiones y los procesos de asilo. De hecho, en la audiencia “Políticas que impiden el acceso al asilo en Estados Unidos”, convocada el pasado 21 de marzo por 15 organizaciones ante la CIDH en Washington D.C., ningún representante estatal se hizo presente. Esta omisión fue interpretada por las peticionarias como un desinterés en el cumplimiento de los tratados internacionales en derechos humanos que el país ya ha firmado.

Otra vez la discriminación

A Casa Ruby llegan todos los días personas que necesitan apoyo para el tema migratorio, el sentimiento común es el miedo, el temor a la deportación, confiesa Pati.

“Mucha gente de la comunidad trans está preocupada y piensa en irse. Una mujer que acompañó a una trans bien famosa, aquí en Washington, y a quien le negaron la visa, nos contó que fue a entregarse a la frontera de Canadá ¡Tres horas y la dejaron pasar en la frontera!”, exclama Pati.

Esta salvadoreña en proceso de asilo es también asesora para la población latina en Casa Ruby, un centro que da atención a la población LGBTI migrante en la capital estadounidense. Ella explica a las migrantes trans, en su mayoría centroamericanas, cómo seguir los procesos y las aconseja para que tengan calma.

Cuando una persona ha ingresado legalmente a Estados Unidos, por ejemplo, con una visa, el proceso de asilo aplica en la forma conocida como “afirmativa”. La solicitud mediante formulario se debe presentar en el plazo de un año. Cuando ésta es aceptada, pasa a una entrevista con un oficial de asilo del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés). Si la petición es rechazada, se puede presentar hasta dos apelaciones para revisar el caso ante una corte de migración.

“Ahora es que se está poniendo más complicado porque Trump (el presidente de EE.UU.) ha dado órdenes para que se pongan las cosas más difíciles. Pero cuando ya se topa (se logra), te dan un asilo de protección y esperas un año, te dan una tarjeta y al año puedes ser residente, hasta ahorita ese es el proceso – detalla Pati -. Cuando ya has pasado cinco años como residente y has pagado todos tus taxes (impuestos), entonces ahí ya puedes hacerte ciudadana”.

Por otra parte están los procesos de asilo de personas que fueron detenidas cuando ingresaban irregularmente a Estados Unidos. En estos casos el proceso de asilo conocido como “defensivo”  es más complejo, se vincula con los procesos de remoción seguidos a través de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Casos de Inmigración (EOIR, por sus siglas en inglés).

Al seguir esta vía, los solicitantes de asilo deben comparecer ante un juez de Inmigración, quien decidirá si puede o no optar al asilo en función del “temor real” de los solicitantes por haber sido perseguidos o torturados. Si finalmente les niega el estatus de refugiado, se determinará si puede optar a otra alternativa para evitar su deportación.

Hace unos meses que el esposo de Pati fue agredido en la calle, era el día de la investidura de Donald Trump y las calles estaban llenas de sus votantes. Salía del metro cuando dos sujetos afroamericanos le asaltaron y le hirieron en el rostro, una raja que le atravesó media cara.

Las autoridades no investigaron nada y no dieron con los atacantes a pesar que había cámaras en la zona y que usaron una de sus tarjetas en una tienda donde también tienen videovigilancia, detalla Pati. Ella considera que fue un ataque de odio pues los delincuentes le insultaban y le decían: “faggot” (forma despectiva de decir gay).

Tras este ataque, ella perdió la confianza en las autoridades y no se siente tranquila cuando sale a la calle. Ahora ve en Estados Unidos un reflejo de la misma impunidad que reina en El Salvador, pero bajo el desprecio de ser considerados “latinos”.

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Qué tan seguro es para las mujeres embarazadas vacunarse contra la COVID-19

¿Es seguro para las mujeres embarazadas recibir la vacuna contra la COVID-19? ¿Y las que están en periodo de lactancia? ¿Tendrá un impacto en la fertilidad?
12 de febrero, 2021
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Ilustración de una mujer embarazada y virus

BBC
Las embarazadas fueron excluidas de los ensayos clínicos, por lo que todavía hay muchas dudas.

“Como mujer embarazada, mi mayor preocupación era la seguridad”, dice Irène Mathieu. En su segundo trimestre de embarazo tuvo que elegir si recibir o no la vacuna contra el coronavirus.

Al ser una trabajadora sanitaria en la ciudad estadounidense de Charlottesville, Virginia, era elegible para ser vacunada. Pero la doctora Mathieu tenía muchas dudas.

“Por un lado, tengo un mayor riesgo de contraer la covid-19 porque soy médica de atención primaria”, dice.

“Y aunque la vacuna es nueva, no está elaborada con virus vivos y tenemos un largo historial de administración segura de vacunas vivas atenuadas a embarazadas”.

“Por otro lado, no tenemos datos sobre la seguridad de la vacuna de la covid-19 durante el embarazo”.

Estas son algunas de las preguntas que se hacen las mujeres embarazadas y madres lactantes. Consultamos a varias especialistas.

1. ¿Cuál es el consejo de vacunación para las mujeres embarazadas?

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado consejos sobre las vacunas contra la covid-19 de Pfizer-BioNTech y Moderna, y no recomienda la vacunación de mujeres embarazadas en este momento.

Eso se debe a la falta de datos, no a que haya evidencia de que las vacunas sean dañinas.

Pero, cuando una mujer embarazada tiene un riesgo inevitablementealto de exposición al virus, como en el caso de una trabajador ade la salud, o tiene comorbilidades (dos o más trastornos o enfermedades relacionadas), entonces la OMS dice que “la vacunación puede considerarse tras discutirlo con su proveedor de atención médica”.

La OMS también señala los riesgos de la covid-19 durante el embarazo.

Gráfico

BBC

“Las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de sufrir covid-19 grave que las mujeres no embarazadas, y la covid-19 se asocia con un mayor riesgo de parto prematuro“, dice la guía de la OMS.

La doctora Mathieu discutió ampliamente el tema con su médico y con colegas de atención médica que también estaban embarazadas.

“Cuando consideré los riesgos teóricos pero desconocidos de una nueva vacuna y los riesgos reales de la covid-19 durante el embarazo, para mí, la decisión fue clara”, dice Mathieu.

Recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en enero y está pendiente de recibir la segunda en febrero.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Otras mujeres tomaron decisiones diferentes.

Joanna Sullivan, de Ohio, EE.UU., espera su primer bebé para junio. No pretende ponerse la vacuna hasta después de dar a luz.

Si bien sostiene que sería “útil” ver cómo responden a la vacuna otras mujeres embarazadas, Sullivan dice que ella probablemente esperará.

2. ¿Qué dicen los datos?

Hasta ahora, no hay muchos datos.

“Aún no se han iniciado ensayos en embarazadas para las vacunas que han sido autorizadas para su uso, a pesar de que existen datos de seguridad tranquilizadores y una eficacia muy alta”, dice Carleigh Krubiner, miembro de la facultad del Instituto de Bioética Johns Hopkins Berman, en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.

No hay ninguna sugerencia de que la vacuna tenga algún riesgo para las mujeres embarazadas y lactantes, simplemente los estudios aún no se han realizado.

Mujer embarazada

Getty Images
Las mujeres embarazadas suelen estar excluidas de los primeros ensayos clínicos de nuevos medicamentos y vacunas.

Pfizer siguió la guía de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), al excluir a las mujeres embarazadas y en período de lactancia de sus ensayos clínicos.

Dicen que estas mujeres comenzarán a ser evaluadas este año, después de la finalización de los denominados estudios de toxicidad para el desarrollo y la reproducción (DART), que suelen realizarse en animales.

3. ¿Por qué los datos no incluyen a mujeres embarazadas?

Los expertos dicen que es normal.

“En tiempos no pandémicos, si se habla de una vacuna nueva, la mayoría de las personas razonables comprometidas con promover los intereses de las mujeres embarazadas y sus bebés dirían que no debemos involucrarlasen los primeros ensayos clínicos”, dice la doctora Ruth Faden,de la Universidad Johns Hopkins y especializada en los derechos y la salud de las mujeres embarazadas.

En bioética, las mujeres embarazadas se describen como una población compleja“, dice Faden.

“En ningún otro caso hay dos entidades que sean objeto de preocupación moral”.

Algunos expertos se refieren a eventos anteriores en los que la falta de datos ha provocado retrasos masivos o incluso la negación total del acceso a vacunas que salvan vidas.

“En el caso del ébola, a las mujeres embarazadas y lactantes en la República Democrática del Congo inicialmente no se les permitió recibir vacunas durante los primeros meses de lanzamiento de las mismas”, dice Carleigh Krubiner.

“Las mujeres de las comunidades afectadas denunciaron que efectivamente las estaban enviando a la muerte, sin protección contra una enfermedad con una alta mortalidad y una muerte fetal cercana al 100%”.

La especialista dice que algunas mujeres en periodo de lactancia decidieron tomar “vacaciones de lactancia”innecesarias y potencialmente dañinas para acceder a las vacunas

Con la pandemia actual, dice Krubine, “la falta de datos puede hacer que muchos duden en utilizar vacunas altamente beneficiosas y, en última instancia, seguras”, lo que los llevaría a renunciar a la vacunación , la cual “protegería y promovería la salud tanto materna como neonatal”.

4. ¿Cómo lo están abordando en diferentes países?

Los países están adoptando diferentes enfoques en cuanto a la vacunación de mujeres embarazadas.

Algunos, como Reino Unido, ofrecen consejos similares a la OMS.

“Aunque los datos disponibles no indican ningún problema de seguridad o daño al embarazo, no hay evidencia suficiente para recomendar el uso rutinario de las vacunas contra la covid-19 durante el embarazo”, afirma el Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos (RCOG) de Reino Unido.

“Si una mujer embarazada cumple con la definición de ser extremadamente vulnerable a nivel clínico, entonces debe discutir las opciones de la vacuna contra la covid-19 con su obstetra y/o médico”.

“Esto se debe a que su condición subyacente puede ponerla en un riesgo muy alto de experimentar complicaciones graves de la covid-19“.

En cuanto a mujeres que están amamantando, el RCOG dice que “no hay ningún riesgo conocido”, y agrega que se debe informar a las mujeres sobre la falta de datos disponibles.

Mujer visitando una doctora

Getty Images
Los expertos sugieren conversar con su médico para realizar un análisis de riesgo-beneficio.

Otros países, como Israel, están incluyendo a mujeres embarazadas con factores de riesgo de alta morbilidad entre las que tienen acceso prioritario a las vacunas contra la covid-19, sin contemplar los riesgos para ellas o para los fetos.

En cambio, India ha declarado explícitamente que las mujeres embarazadas y lactantes no deben recibir las inyecciones hasta que se realicen más estudios.

5. ¿Cuándo es probable que estén disponibles los datos?

Los datos de los ensayos clínicos que involucran a mujeres embarazadas “pueden tardar meses o años”, dice Huma Farid, obstetra y ginecóloga en el Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston, Massachusetts, EE.UU., e instructora en la Escuela de Medicina de Harvard.

Algunas mujeres que quedaron embarazadas durante el ensayo serán monitoreadas durante su embarazo.

Sin embargo, los datos preliminares sobre cómo el coronavirus puede afectar a las mujeres embarazadas ofrecen un panorama mixto.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos afirman que las pacientes embarazadas tienen un mayor riesgo de enfermedad grave y muerte si contraen la covid-19.

“Los datos sugieren que la infección materna está asociada con una mayor probabilidad de parto prematuro“, agrega Carleigh Krubiner.

Por el contrario, la evidencia actual de Reino Unido sugiere que las mujeres embarazadas no tienen un riesgo mayor de enfermarse gravemente que otros adultos sanos si desarrollan la enfermedad.

La mayoría de las mujeres embarazadas experimentan solo síntomas leves o moderados.

6. ¿En qué situación están las mujeres embarazadas?

Para muchos médicos, la mera sugerencia de una infección grave es preocupante.

“Sabemos que existe un mayor riesgo para pacientes embarazadas que tienen covid-19 y también sabemos que, en general, las vacunas son seguras”, dice la doctora Huma Farid.

Ella se refiere específicamente a las vacunas de ARNmensajero de Moderna y Pfizer, que usan un pequeño fragmento del código genético del virus.

Ese fragmento comienza a formar parte del virus dentro del cuerpo, que el sistema inmunológico reconoce como extraño y empieza a atacar.

Gráfico de la creación de la vacuna

BBC

“La vacuna contra el SARS Co-V-2 no es una vacuna viva, que es el único tipo de vacuna contraindicado en el embarazo porque tiene un virus debilitado pero vivo como parte de la vacuna, como las de la polio o la varicela”.

Eso ha alentado a que las embarazadas que son trabajadoras en la primera línea frente a la covid en Estados Unidos y que corren el máximo riesgo de contraer el virus consideren vacunarse.

“Es una decisión individual para cada paciente, pero trato de discutir con ellas sus preocupaciones sobre el virus y sobre la vacuna, y el análisis de riesgo-beneficio”, dice Farid.

Ella recomienda que cada paciente embarazada discuta estos aspectos con su médico y que, independientemente del resultado, siga todas las precauciones de distancia social, higiene de manos y uso de mascarillas.

Mujer embarazada

Getty Images
Los expertos alientan a las mujeres embarazadas a seguir todas las precauciones.

Carleigh Krubiner destaca el papel de las condiciones médicas subyacentes en el proceso de toma de decisiones.

“Aquellas con condiciones preexistentes que aumentan su riesgo de covid-19 grave pueden sopesar esta decisión de manera diferentes abiendo que, si permanecen sin protección a través de la vacuna, podría haber graves consecuencias de infección para ellas y para sus bebés”.

Al igual que la doctora Farid, recomienda considerar al menos tres aspectos principales: el riesgo de exposición, el riesgo de enfermedad grave y el beneficio de la vacuna en comparación con otras medidas preventivas.

7. ¿Y las madres lactantes?

Existe un consenso general entre los expertos de que no hay ninguna razón para que las mujeres que amamantan renuncien a la vacunación contra la covid-19 si son elegibles para recibirla.

“He estado alentando a las madres lactantes a que se vacunen porque cualquier anticuerpo que produzcan contra el virus probablemente pasará a la leche materna y ayudará a sus bebés a tener cierta protección contra el Sars-CoV-2″, dice la doctora Huma Farid.

Según la OMS, hasta ahora no hay evidencia de que las madres lactantes o sus bebés tengan un riesgo elevado de covid-19 grave.

El organismo recomienda que si una mujer que amamanta es parte de un grupo al que se recomienda la vacunación, entonces “se puede ofrecer la vacuna”.

Madre lactante

Getty Images
Según la OMS, hasta el momento no hay evidencia de que las madres lactantes o sus bebés tengan un riesgo elevado de covid-19 grave.

8. ¿Afecta la vacuna a la fertilidad?

En cuanto a las mujeres que están intentando quedarse embarazadas, los expertos han analizado la evidencia inicial y dicen que no es necesario evitar el embarazo después de la vacunación.

“No hay evidencia que sugiera que las vacunas contra la covid-19 afectarán a la fertilidad, ni ningún mecanismo biológicamente plausible de cómo podrían causar un impacto a ese respecto”, dice Carleigh Krubiner.

“De hecho, aunque los ensayos de vacunas actualmente autorizadas no inscribieron a participantes embarazadas en sus ensayos clínicos, varias mujeres quedaron embarazadas durante el curso de los estudios, lo que no es infrecuente en ensayos de vacunas a gran escala que inscriben a mujeres en edad reproductiva”.

“Las mujeres deben estar tranquilas de que estas vacunas no representan ningún riesgo para sus posibilidades futuras de concebir o de tener hijos“.

Los expertos esperan que el panorama se aclare con el tiempo.

“Con suerte, a medida que comiencen los estudios sobre el embarazo y más mujeres embarazadas en primera línea contra la pandemia reciban la vacuna, podremos generar mejores pruebas”, dice Carleigh Krubiner.

“Para que, en el futuro, todas las mujeres embarazadas a las que se les ofrezca la vacuna contra la covid-19 puedan tomar decisiones más informadas y capacitadas”.


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