A 50 años del Sargento Pimienta, el álbum de los Beatles que no pierde vigencia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
TheBeatles.com

A 50 años del Sargento Pimienta, el álbum de los Beatles que no pierde vigencia

Lanzado el 1 de junio de 1967 en Inglaterra, el Sargento Pimienta fue producto de una época en la que la juventud tomaba por asalto las esferas de poder.
TheBeatles.com
Por Omar Páramo y Francisco Medina // UNAM Global
28 de mayo, 2017
Comparte

“¡Fue hoy, hace 20 años, cuando el Sargento Pimienta enseñó a la banda a tocar!”, es lo primero que gritan los altavoces al reproducir el octavo disco de los Beatles, el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, y esta frase se ajusta casi perfecto a lo que pasará este 1 de junio, sólo que con un mínimo ajuste: no serán 20, sino 50 los años que cumplirá este álbum, considerado por la revista Rolling Stone como el más importante de todos los tiempos y uno tan influyente que, con sus 13 canciones, un sinfín de bandas aprendieron a tocar.

Para el profesor Julio Muñoz Rubio, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, siempre debemos ver con recelo listados tan tajantes, “aunque en esta ocasión debemos conceder que hablamos de una obra maestra del siglo XX que rompió con todo lo que se había hecho a la fecha”.

Lanzado el 1 de junio de 1967 en Inglaterra —y al día siguiente en Estados Unidos—, el Sargento Pimienta llegó en el momento preciso, pues fue producto de una época en la que la juventud tomaba por asalto las esferas de poder y la gente se cuestionaba todo, precisó.

Las cabelleras de los jóvenes se hacían cada vez más largas y las faldas de las mujeres más cortas[/animalp-quote-highlight]

“Vietnam estaba en guerra, la gente se congregaba en San Francisco para dar lugar al llamado Verano del Amor, en Cuba se consolidaba el socialismo, las cabelleras de los jóvenes se hacían cada vez más largas y las faldas de las mujeres más cortas y, en medio de esta revolución, aparecía este acetato con una versatilidad jamás vista”, dice el profesor.

A decir de Muñoz Rubio, lo que hacían los Beatles en ese entonces era producto del ánimo rupturista de la época y discos como el Sgt. Pepper’s eran, a su vez, las insignias del movimiento. “Lo que había era una retroalimentación y una profunda interpenetración con el público”.

Sobre las reacciones causadas por la aparición del Sargento Pimienta, una de las más elocuentes es la de Roger Waters, exintegrante de Pink Floyd, quien relata que mientras manejaba comenzó a sonar el álbum completo y no tuvo más remedio que hacer alto total y quedarse inmóvil y boquiabierto. Ese hecho, admite, transformó radicalmente su forma de componer y fue la semilla de la que brotó el LP Dark Side of the Moon.

Actualmente, es notoria la huella que Los Beatles dejaron en grupos como Pink Floyd, King Crimson o Moody Blues; “de hecho, las raíces de lo que sería el rock electrónico están en piezas como Un día en la vida”, aseguró Muñoz Rubio.

Te recomendamos: 224 canciones de los Beatles llegan a las plataformas de música por internet.

En honor al Sargento Pimienta

A fin de conmemorar este disco, el CEIICH albergará la mesa “A 50 Años de la Aparición del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, que se celebrará el 1 de junio en el cuarto piso de la Torre II de Humanidades, de las 10:30 a las 14, y de las 16 a las 19 horas.

“Realizar este tipo de actividades en un espacio universitario es el homenaje mínimo que merece una obra tan importante para al siglo XX y que seguramente lo seguirá siendo en el XXI”, dijo Muñoz.

El encuentro contará con las voces de los periodistas Pablo Espinosa, Luis Hernández Navarro y Mariano Morales, y de los académicos Elvira Concheiro, Margarita Muñoz, Carlos Flores y Miguel Ordoñez, entre otros.

“Hablar del Sargento Pimienta no es sólo ahondar en la música, sino en un momento clave de la historia, el arte y la cultura y ello amerita un análisis profundo; por ello, aquellos que creen que organizar ejercicios de este tipo alrededor de un disco es un asunto trivial no saben lo que dicen ni tienen idea de la relevancia que tuvo esto”.

Un recuerdo de la infancia

Julio Muñoz recuerda cuando escuchó por primera vez el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. “Tenía 12 años, acababa de entrar a la secundaria y el hecho de poner ese disco en el tornamesa cambió mi mundo y me abrió un nuevo horizonte de sensibilidad, justo cuando estaba a un paso de abandonar la niñez”.

Eran tiempos de cuestionarlo todo, “desde quiénes eran mejores, los Beatles o los Monkees —como hacían mis compañeros de colegio, aunque hoy esta pregunta mueve a la risa— hasta asuntos de otro nivel, como las relaciones de poder entre clases sociales, la sexualidad o los principios económicos, y eso que apenas estábamos en 1967 (fecha en que sucedían tantas cosas que no se entregó el Premio Nobel de la Paz). No imaginábamos lo que vendría con el 68”, agrega.

El ambiente entonces era un hervidero y el impacto del álbum perdura a la fecha “y me atrevo a decir que permanecerá, pues lo constato cada que escucho este álbum y lo hago con mayor intensidad y pasión que en mi pubertad”.

Por ello, agregó el académico, esta efeméride es una ocasión inmejorable para reflexionar sobre la importancia de esta obra clave del siglo XX, cuyos alcances aún se perciben, ya que a medio siglo de distancia el mensaje del Sargento sigue igual de vigente y 50 años después, los corazones de su banda aún laten solitarios.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El desertor homosexual que escapó de Corea del Norte (y de su matrimonio) y encontró el amor a los 62 años

Jang Yeong-jin huyó de Corea del Norte escapando de un matrimonio sin amor. Ahora se ha prometido con su novio.
22 de marzo, 2021
Comparte
Jang

Oh Hwan
A los 62 años, Jang ha encontrado el amor y se va a casar con su novio estadounidense.

La singular historia del único desertor abiertamente homosexual de Corea del Norte fue cubierta por la prensa internacional cuando publicó su autobiografía. Ahora, 25 años después de huir de su país, cuenta a la BBC sus planes para casarse con su novio estadounidense.

Jang Yeong-jin nunca le habían parecido atractivas a las mujeres. Pero no fue hasta la noche de bodas, a los 27 años, que esto le hizo su vida más difícil.

Jang se sintió intensamente incómodo. “No podía poner un dedo sobre mi esposa“, recuerda.

Aunque la pareja finalmente consumó su matrimonio, el sexo era poco habitual.

Cuatro años después, su esposa seguía sin quedar embarazada, y uno de los hermanos de Jang comenzó a averiguar. Jang admitió que jamás se había sentido atraído por una mujer, y su hermano lo mandó rápido al doctor.

“Fui a muchos hospitales en Corea del Norte porque pensé que tenía algún problema“.

Nunca se le ocurrió a Jang, o su familia, que podía haber otra razón por su falta de interés hacia su esposa.

Pruebas médicas

“La homosexualidad no es un concepto en Corea del Norte”, dice.

Si se ve a alguien correr a saludar a un amigo del mismo sexo, se asume que son buenos amigos. De hecho, con frecuencia se ve a adultos del mismo género agarrados de la mano en la calle, explica.

“Corea del Norte es una sociedad totalitaria. Tenemos mucha vida comunitaria, así que es normal para nosotros”.

Echando la vista atrás, Jang piensa que no era el único incomprendido.

Cuando ingresó en el hospital durante un mes para hacer pruebas médicas, conoció a otros pacientes.

“Descubrí que muchos habían tenido una experiencia similar: hombres que no podían sentir nada hacia una mujer”.

Pero explorar lo que realmente sentían era casi imposible.

“En Corea del Norte, si un hombre dice que no le gusta una mujer, la gente piensa que está enfermo”.

Un hombre con el que Jang había servido en el ejército lo visitó varias veces después de ser dado de alta. Le confió que su noche de bodas también había sido un desastre y que ni siquiera podía tomar de la mano a su esposa.

“Creo que era alguien como yo”, reflexiona Jang.

Park Jeong-Won, profesor de leyes en la Universidad Kookmin en Seúl, Corea del Sur, no tiene conocimiento sobre alguna ley explícita en Corea del Norte contra las relaciones homosexuales.

Pero agrega que las leyes del estado contra las relaciones extramaritales y la violación de las costumbres sociales probablemente serían utilizadas para enjuiciar cualquier acto sexual gay.

Jang

Oh Hwan
El caso de Jang se conoció abiertamente cuando publicó su biografía hace 25 años.

Otro académica en Seúl, Kim Seok-hyang, ha entrevistado docenas de desertores sobre esto, y dice que ninguno había escuchado jamás hablar sobre el concepto de homosexualidad.

“Cuando les preguntaba sobre homosexualidad, les costaba entender. Así que tenía que explicarlo a cada persona”, dice Kim, profesora de estudios norcoreanos en la Universidad de Mujeres Ewha.

Todos los desertores le confesaron que si alguien les descubría explorando relaciones con alguien del mismo sexo, serían condenados al ostracismo, incluso posiblemente ejecutados.

Jang fue dado de alta con un historial médico limpio. Todas las pruebas médicas solicitadas por su hermano mostraron que no tenía nada malo.

Short presentational grey line

BBC

La decisión de marcharse

Por otro lado, la esposa de Jang seguía siendo infeliz.

“Pensaba: ‘Debería dejar marchar a esta persona. Deberíamos encontrar una forma de ser felices'”, cuenta el desertor.

Jang solicitó el divorcio. Sin embargo, este proceso no es fácil en Corea del Norte. Se requiere el permiso de un tribunal, y estos priorizan la unidad familiar, dice el profesor de leyes Park Jeong-Won.

Solo autorizan una separación si el matrimonio es visto como una amenaza a la ideología del país, explica.

Fue entonces cuando Jang se dio cuenta que solo le quedaba la opción de huir, de abandonar Corea del Norte. Esto anularía automáticamente su matrimonio y permitiría volver a casarse a su mujer.

Pero el catalizador de su decisión fue una visita del mejor amigo de Jang, un hombre llamado Seoncheol.

Habían crecido juntos en el pueblo norteño de Chongjin. Eran muy cercanos, y dormían en la misma cama cuando uno se quedaba en casa del otro durante la infancia.

Pero cuando crecieron, los sentimientos de Jang por Seoncheol se intensificaron.

“Realmente Seoncheol me gustaba mucho. Todavía sueño con él”.

A veces Seoncheol le visitaba para cenar y, una noche, preocupado por lo tarde que se había hecho, Jang persuadió a Seocheol para que se quedara a dormir.

Unas horas más tarde, Jang se encontró saliendo de su propia cama y acercándose a Seoncheol. Estaba devastado cuando su amigo dormido ni siquiera se movió.

“No sé exactamente qué quería de él, tal vez solo que me abrazara fuerte”, dice Jang.

Aquel momento le hizo sentir que su vida en Corea del Norte había llegado a su fin.

Short presentational grey line

BBC

La fuga

Jang llegó a Corea del Sur en abril de 1997 arrastrándose por la zona desmilitarizada (DMZ) llena de minas que divide las dos naciones, después de que su ruta inicial le dejara varado en China.

Cruzar la DMZ es tan arriesgado e infrecuente que su fuga fue noticia en el sur.

Zona desmilitarizada en Corea del Norte.

Getty Images
Jang escapó a través de las verjas fortificadas de la zona desmilitarizada llena de minas que divide las dos Coreas.

Las dinámicas en Seúl eran muy distintas a las de Corea del Norte, pero incluso aquí el caso de Jang desconcertó a los funcionarios surcoreanos.

Todos los desertores de Corea del Norte se someten a varias semanas de interrogatorios obligados del Servicio de Inteligencia de Corea del Sur (NIS) para comprobar que no son espías.

Jang fue interrogado durante más de cinco meses porque se resistía a explicar la verdadera razón por la que desertó.

Cuando finalmente admitió que simplemente no se sentía atraído por su esposa, se le permitió quedarse, pero una vez más fue enviado al médico.

“Los funcionarios del NIS me dijeron que debía haber alguna razón por la que no me gustaban las mujeres”.

En aquel tiempo, incluso en el sur había poca conciencia sobre las distintas orientaciones sexuales. Varios doctores le recomendaron buscar ayuda psicológica, pero ignoró sus consejos.

Descubrimiento y decepción

Entonces, en la primavera de 1998, 13 meses después de llegar a Corea del Sur, Jang abrió una revista para leer una entrevista que dio sobre su deserción.

Al pasar la página, descubrió un artículo sobre hombres homosexuales saliendo del armario, con una escena de una película estadounidense que mostraba dos hombres besándose sobre una cama.

Ahí se convenció de que él también era homosexual.

“Cuando vi aquello, supe enseguida que era ese tipo de persona. Por eso no me gustaban las mujeres”.

Aquella revelación transformó la vida de Jang, quien se volvió un cliente habitual de los bares para gays en Seúl.

Pero años después, este nuevo mundo expuso a Jang a un fraude devastador.

En 2004, el dueño de uno de los bares favoritos de Jang le presentó a un auxiliar de vuelo.

Salieron durante tres meses y Jang se enamoró.

El auxiliar de vuelo le pidió a Jang mudarse juntos, pero le explicó que, como vivía con su padrastro, primero debían comprar una casa más grande.

Jang se mudó de su apartamento alquilado y le dio US$82.000 de sus ahorros y todas sus pertenencias.

Nunca más volvió a verle. Acudió cada día a la estación de policía durante dos semanas hasta que le dijeron que se diera por vencido.

Jang jamás pensó que alguien pudiese engañarle de esta manera.

“En Corea del Norte tenemos una vida muy controlada. Si hubiera dicho que alguien me había estafado, el partido lo habría rastreado y castigado con dureza”.

Jang enfermó y fue hospitalizado durante un mes. Piensa que fue producto del estrés. Esto significó perder su trabajo en una fábrica. Como consecuencia, se quedó sin dinero, sin casa y desempleado.

Poco a poco fue reconstruyendo su vida. Consiguió un trabajo como limpiador, ahorró para rentar una nueva casa y comenzó a escribir en su tiempo libre.

De niño ganó una vez un concurso de escritura, pero entonces se requería que los estudiantes solo escribieran para honrar al régimen norcoreano.

Ahora, finalmente, Jang podía escribir lo que quisiera. Su autobiografía A Mark of Red Honor (“La marca del honor rojo”) fue publicada en 2015.

Encontrar el amor

Tomó un largo tiempo antes de que Jang se arriesgara a tener una cita. El año pasado, con 62 años, Jang conoció a Ming-su, el dueño de un restaurante, en un sitio de citas.

Cuatro meses más tarde, Jang viajó a la nación que conocía como “el país de los lobos”, el término despectivo de Pyongyang hacia Estados Unidos.

Pero cuando Jang vio a Min-su esperándolo en la sala de llegadas, su corazón se hundió. Min-su llevaba pantalones cortos y gorra, y dice Jang que esto le decepcionó.

“Al ver cómo se vestía, asumí que era un hombre maleducado y brusco“, dice Jang.

Jang

Jang Yeong-jin
Compartiendo vinos y picnics, la pareja se ha ido conociendo cada vez más.

El confinamiento por coronavirus les dio espacio para conocerse mejor, bebiendo vinos y organizando picnics.

“Cuanto más le conocía, más podía ver su buen carácter. Aunque es ocho años menor que yo, es el tipo de persona que primero se preocupa por los demás”.

Tras dos meses, Min-su decidió proponerle matrimonio.

Ahora Jang está finiquitando sus documentos para probar que su matrimonio en Corea del Norte está terminado y esperan casarse a fines de este año.

“Siempre me sentía miedoso, triste y solitario cuando vivía solo. Soy muy introvertido y sensible, pero él es una persona optimista. Somos buenos el uno para el otro”, dice.

Jang y su prometido.

Jang Yeong-jin
Jang y su prometido tienen varios planes para cuando terminen las restricciones por coronavirus.

Pero a pesar de su felicidad recién descubierta, Jang sigue obsesionado por el impacto que su deserción tuvo en su familia.

Varios de sus parientes fueron desterrados a una aldea remota en el helado norte, un destino brutal para aquellos cuyos familiares se perciben como desleales al régimen. Seis de sus familiares murieron de hambre y enfermedad, incluida su madre y cuatro de sus hermanos.

Jang dice que la única forma en que puede lidiar con esa culpa es escribiendo.

“Siempre que pienso en mi familia es muy doloroso para mí, por eso decidí escribir. Pienso que es la única manera en que puedo compensarle”, reflexiona.

Pero al menos le consuela que su decisión de abandonar Corea del Norte dio nuevas oportunidades a su esposa. Escuchó que había vuelto a casarse.

“Siempre pensé que era muy talentosa, así que me sentí muy feliz por ella”.

Y dice que espera expandir sus horizontes una vez se flexibilicen las restricciones por el coronavirus y quiere visitar Washington, a media hora en auto, con Min-su.

“Escuché que hay muchos bares gay allí. Quiero ir a esos bares con él”.

Mientras tanto, dice que disfruta de la tranquilidad de los suburbios, que describe como si estuviera en un “cuento de hadas”.

Min-su es un nombre falso.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=3PMMSIOsaEg

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.