Qué es y qué significa la Asamblea Nacional Constituyente que convocó Nicolás Maduro
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AFP

Qué es y qué significa la Asamblea Nacional Constituyente que convocó Nicolás Maduro

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, firmó este lunes en la noche en el palacio de Miraflores el decreto de convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.
AFP
2 de mayo, 2017
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Había indicado que habría anuncios “históricos” en la marcha del 1º de mayo. Y cumplió su palabra.

Tras un mes de protestas de la oposición contra su gestión, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, firmó este lunes en la noche en el palacio de Miraflores el decreto de convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente “para reformar el Estado y redactar una nueva Constitución”.

Aunque no detalló cómo será la elección de los constituyentes, esto es por el momento lo que se sabe del proceso, que fue descrito por la oposición como la “consumación del golpe de Estado continuo de Maduro a la Constitución”.

¿Qué es la Asamblea Nacional Constituyente?

Maduro invocó el artículo 347 de la Constitución venezolana, que dice lo siguiente:

“El pueblo de Venezuela es el depositario del poder constituyente originario. En ejercicio de dicho poder, puede convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”.

Manifestante con una bandera venezolana.Las protestas contra el gobierno en Venezuela llevan produciéndose desde hace un mes.

El presidente tiene potestad para ello, de acuerdo al artículo 348, aunque no podrá objetar la Constitución que resulte de ella y que podría poner fin a la aprobada en 1999 tras la llegada al poder de Hugo Chávez.

¿Quiénes forman la Asamblea y cómo se eligen?

El presidente explicó que la Constituyente estará formada por 500 miembros y que será elegida por “voto del pueblo”.

De los 500, “aproximadamente unos 200 o 250 serán electos por la base de la clase obrera”. No dio más detalles sobre cómo será la elección.

Por otra parte, explicó que los pensionados van a tener “por primera vez en la historia” sus constituyentes elegidos directamente por ellos. También los indígenas, los estudiantes y la juventud, así como las comunas.

Los otros 250 se elegirán “en un sistema territorializado, con carácter municipal, en las comunidades, con voto directo, secreto”, añadió.

Según el experto constitucionalista José Ignacio Hernández, “la Asamblea debe estar conformada por los ciudadanos que, mediante el sufragio directo, secreto y universal, son elegidos constituyentes, más allá de la clase a la cual pertenecen”.

Poco antes de la firma del decreto, Maduro habló de “elección directa y secreta”, pero no mencionó la palabra “universal”.

De momento no hay fechas para la elección, pero Maduro anunció la creación de una comisión presidencial, dirigida por Elías Jaua, actual ministro de Educación, exvicepresidente, exministro de Comunas y uno de los gestores principales del sistema de asistencia, autogestión y poder local del chavismo.

Policías se enfrentan a manifestantes en Venezuela.Las protestas del último mes dejaron como saldo una treintena de muertos.

El presidente pidió buscar a los mejores candidatos para tener “una mayoría arrasadora del pueblo chavista”.

Maduro señaló que en las próximas horas entregará al Consejo Nacional Electoral (CNE) las bases de esta convocatoria.

“Será una Constituyente ciudadana, popular, obrera. Una constituyente chavista (…) Convoco una Constituyente ciudadana, no una Constituyente de partidos ni élites”, agregó,

El constitucionalista Hermann Escarrá, miembro de la comisión presidencial, dijo en una entrevista de radio que la nueva Carta Magna debería ser sometida a referendo, pero Maduro no dio detalles,

¿Qué dice la oposición?

Un día antes del anuncio de Maduro, el dirigente opositor y presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, adelantó que una medida así estaba en camino.

“Cualquier forma que quiera avanzar sin el acuerdo el pueblo venezolano es un golpe”, dijo Borges.

Y este lunes, tras el anuncio oficial, reiteró: “Es la consumación del golpe de Estado continuo de Maduro a la Constitución”.

“Maduro acaba de matar y asesinar el legado de Hugo Chávez a Venezuela que era la Constitución”, indicó Borges.

Manifestación a favor del gobierno en Venezuela.
Las marchas en Venezuela también son para apoyar al gobierno de Maduro.

Borges opinó que una constituyente comunal no sería “electa por el pueblo” y por lo tanto no tendría “los poderes que son del pueblo”.

“Van a querer materializar un golpe de Estado con una constituyente comunal para dar un salto tipo Cuba”, había dicho Borges el domingo.

El presidente de la Asamblea Nacional afirmó que la iniciativa oficialista busca “huir del voto universal, directo y secreto del pueblo que en las calles exige respeto a la Constitución”.

Al poco de conocerse la noticia, el líder opositor Henrique Capriles escribió en Twitter: “Frente al fraude constitucional de constituyente que acaba de anunciar el dictador, ¡Pueblo a la calle y a desobedecer semejante locura!”.

La oposición convocó a nuevas acciones de calle para el martes y miércoles, además de la cacerolada de protesta de este lunes por la noche.

¿Qué cambia en la práctica?

El anuncio de Maduro deja claro algo que el chavismo ya había adelantado con la aprobación de un Parlamento Comunal en 2015, justo después de las legislativas que ganó la oposición pero antes de que se inaugurara el nuevo Parlamento.

Dicha organización, según anunció el gobierno en su momento, buscaba crear “un poder que le permita al pueblo disponer de recursos, jefaturas, toma de decisiones, leyes, forma de vida”.

Aunque las organizaciones comunitarias en Venezuela ya tienen un gran alcance a través de al menos 45.000 consejos comunales, la Constituyente le puede dar más prominencia y legitimidad constitucional.

Varios partidarios del chavismo han celebrado esta medida como una forma de reducir el poder y el espacio al sector privado y a la “burguesía”.

En el escenario también emerge ahora la celebración de unas elecciones, pero habrá que ver quiénes son exactamente los que pueden participar en ellas.

Por otra parte, la oposición, sin poder institucional, ha llamado a más protestas y a desconocer la Asamblea Constituyente. Así que es probable que continúe la tensión en la calle.

Al menos un tercio de los venezolanos pertenece a los sistemas de beneficios comunales del gobierno y puede, si se gestiona exitosamente, beneficiarse de estos mecanismos de asistencia estatales.

Sin embargo, es poco probable que la crisis económica -generada por el estancamiento de la producción nacional, la baja de los precios del petróleo y la merma del sector privado- se solucione a corto plazo, así como la inseguridad, que hace de Venezuela uno de los países mas violentos del mundo.

¿Qué pasa con la Constitución actual?

La actual Carta Magna, promulgada en 1999 tras la llegada al poder de Hugo Chávez, será sustituida por la nueva.

Pero Maduro no quiere que se vea como una traición al que fue su antecesor y padre político, sino un “perfeccionamiento” del plan revolucionario y socialista del presidente fallecido en 2013.

Por ello propuso que las grandes misiones y los derechos de la juventud venezolana formen parte de la nueva Constitución, como una manera de proteger a largo plazo las políticas sociales de la revolución bolivariana.

Con ello quedaría estampado en la Carta Magna una concepción socialista del Estado que en la última década tanto los gobiernos de Chávez como de Maduro han ido reflejando en la práctica.

“Este es el viejo sueño de Hugo Chávez, pero en 1998 las condiciones no estaban dadas”, dijo Maduro este lunes, apelando a los muchos simpatizantes del que fuera presidente.

¿Cuáles son las incógnitas?

Se desconoce qué papel tendrá la actual Asamblea Nacional, de mayoría opositora desde las elecciones legislativas de diciembre de 2015, y que de facto casi no tiene poder porque el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) la considera en desacato y tumba sus principales iniciativas legislativas.

La apropiación por parte del TSJ de poderes del Parlamento generó la actual ola de protestas que dura ya un mes y que continuó con una gran marcha opositora este 1º de mayo.

Otro dato a definir es cuándo, cómo y quiénes elegirán a los 500 constituyentes. En teoría, en una Constituyente debe estar representado el “pueblo de Venezuela”, según la Constitución, pero Maduro no dijo qué papel jugará la parte del pueblo próxima a la oposición, mayoritaria de acuerdo a las últimas elecciones: las legislativas de diciembre de 2015.

Maduro habló de voto secreto y directo, pero no dijo si será universal. ¿Y se aprobará por referendo? Una duda más.

Otra incógnita, de hecho, es cómo responde la gente a los llamados de desobediencia y de lucha en la calle de los líderes opositores y si eso puede generar más violencia en un clima de tensión que ha provocado ya casi 30 muertos en el último mes.

Este martes habrá una paralización de vías y para el miércoles está prevista una gran actividad.

Y habrá que ver si la oposición acude a una elección en la que parte en desventaja por no tener cobertura comunal. Es posible que haya opiniones discrepantes.

Además, se desconoce qué pasará con el cronograma electoral, lo que permite al gobierno ganar tiempo.

Siguen en el aire las elecciones regionales, que estaban previstas para finales de 2016, y las municipales, que deberían ser este año. Las presidenciales, en principio, serán a final de 2018, pero si se refunda el Estado, es posible que no se celebren y Maduro continúe o se celebren más tarde.

Tras el anuncio de este lunes, se abre una nueva era en Venezuela que deja de momento más dudas que certezas.

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Felimar Luque

De vender arepas en un mercado a luchar como médica contra la COVID-19

Felimar Luque temía no volver a trabajar como médica tras emigrar de Venezuela. Pero la falta de personal sanitario que sufren países de la región como Perú ha hecho que vuelva a ejercer.
Felimar Luque
5 de agosto, 2020
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Preparando arepas en la habitación que compartía junto a su hermana en Lima, Felimar Luque temía no volver a ponerse nunca más la bata de médica que se tuvo que quitar cuando salió de Venezuela en busca de un futuro mejor.

Hoy, tras un año en el que vendió arepas en un mercado y medicamentos en una farmacia, vuelve a ejercer la medicina en un hospital. Una oportunidad que ansió durante meses y que no le llegó hasta que ocurrió una tragedia: la pandemia de COVID-19.

“La esperanza era bastante lejana por el tema económico”, cuenta esta ginecóloga de 34 años, a quien se le hacía imposible asumir el costo de homologar su título cuando llegó a Perú el año pasado.

Ahora, ante la falta de profesionales de la salud para atender de los casos de coronavirus que hay a nivel nacional, Luque ha sido contratada para trabajar en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins, el complejo hospitalario más importante de la seguridad social peruana.

Allí, se encarga de evaluar cómo evolucionan cerca de 200 afectados por COVID-19.

Perú ha decidido permitir durante la pandemia la contratación de médicos extranjeros, incluso aquellos que aún no hayan terminado de realizar sus trámites para colegiarse. Es una medida que también han tomado países como Chile, México y España.

Luque ha sido una de las beneficiadas. Como a muchos de los 900,000 venezolanos que emigraron al país andino en los últimos años, a ella, le había tocado empezar desde cero en su nuevo destino.

Es decir: dejar atrás 11 años de estudios universitarios y cuatro de experiencia laboral, para, en cambio, comenzar los días levantándose a las cinco de la mañana para amasar agua y harina P.A.N.

“Despertábamos para hacer las arepas y que estuvieran calientes al momento de venderlas”, recuerda.

Harina P.A.N.

Getty Images
Felimar Duque se despertaba todos los días a las 5am para amasar la harina P.A.N.

“Vendíamos unas 30 o 35… No eran muy grandes porque la harina P.A.N. es importada y costosa y queríamos obtener un poquito de ganancia”, le dice a BBC Mundo por teléfono en el descanso de su turno en el hospital.

A dos soles cada una (0.6 dólares), ganaban entre 18 y 21 dólares cada día. Tres veces más que su sueldo mensual en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, conocido por ser donde murió en 2013 el exmandatario venezolano, Hugo Chávez.

Este monto, sin embargo, era insuficiente para vivir cómodamente en Perú. Así que, recién llegadas a Lima, las hermanas vendían las arepas por las mañanas y dedicaban el resto del día a buscar trabajo.

“El choque emocional era demasiado”, cuenta Luque. “Aparte, jamás había vendido nada”.

“Todo en mi vida había sido estudiar, estudiar, estudiar… El día en que decidí trabajar ya era médico y, desde entonces y ya graduada, nunca había dejado de trabajar”.

Dejar Venezuela

Felimar Luque era en Caracas especialista adjunta del servicio de ginecología de un hospital de nivel 4, el más alto, es decir, con un gran número de camas, área de terapia intensiva y de especialidades.

De pequeña, había decidido ser pediatra después de que una infección gastrointestinal le llevara a acabar ingresada en un hospital.

“Me atendió una excelente pediatra, que fue muy atenta conmigo. A pesar de no tener turnos, se quedó conmigo durante mi hospitalización”, recuerda.

“De ahí le dije a mi mamá: ‘Quiero ser pediatra porque quiero atender a las personas así como ella me atiende a mí”.

Pero, a medida que estudiaba la carrera, fue cambiando de opinión. “Me di cuenta de que la pediatría era bonita, pero a la vez un poco triste“.

“Sobre todo el área oncológica me deprimía, así que dije: ‘No, prefiero ser ginecóloga, que así traes un bebé al mundo y, en la mayoría de los casos, les das una alegría a los familiares”. Todavía recuerda su primer parto: varón, 3.5 kilos.

Felimar Duque con un bebé recién nacido

Felimar Duque
Duque optó por especializarse en ginecología porque el traer bebés al mundo “das una alegría a los familiares”.

Los años tomando notas o sacando fotocopias de libros que no podía permitirse comprar rindieron frutos: se graduó de la Universidad Rómulo Gallegos con notas sobresalientes o, como se dice en Venezuela, cum laude.

Un posgrado después, llegó a ser jefa de servicio en un hospital grande. Pero era un puesto que también tenía desventajas que se hicieron más agudas cuando el país empezó a verse golpeado por una dura crisis económica.

“En 2012 ya empezó el déficit, pero se acentuó muchísimo, muchísimo en 2014. En 2015, ya no teníamos absolutamente nada, teníamos que solicitar al paciente que llevara sus insumos para poder atenderle”, hace memoria.

Alternaba cuatro trabajos en dos clínicas y dos hospitales públicos para poder mantenerse. Le alcanzaba, “ajustadita”, y solo porque vivía sola y no había formado aún una familia.

Pero la falta de condiciones para atender a sus pacientes era lo que más le afectaba.

“El choque no lo vive el director del hospital, lo vives tú como jefe en tu área. Eso ya me tenía un poquito inestable emocionalmente porque decía: ¿Cómo voy a una guardia? Como recurso humano puedo hacer cualquier cosa, pero me atas de manos porque no tengo cómo resolver al paciente porque no tengo insumos”.

Protesta en Venezuela por la crisis hospitalaria

Getty Images
En Venezuela hay una crisis hospitalaria desde hace varios años.

Estas deficiencias le hicieron pasar por situaciones tensas, como cuando tuvo que resguardarse para no ser agredida por el familiar de una paciente.

“Había sido referida de otro hospital y, en ese momento, nosotros no contábamos con servicio de quirófano porque no había aire acondicionado y solo estábamos atendiendo estrictas emergencias”, recuerda.

“La paciente estaba en un inicio de trabajo de parto… Tenía oportunidad de ir a otro centro a ver si la podían atender”. El familiar montó en cólera, estallando en reclamos e insultos contra ella y un colega, que eran los encargados del servicio aquel día.

“Tuvimos que permanecer encerrados en la habitación porque si salíamos nos podían agredir”, afirma.

Choque emocional

Episodios como este la llevaron a iniciar la homologación de su título en España para emigrar allí.

“Mi temor era: ‘se me va a morir una paciente por el simple hecho de que en el hospital no hay tan siquiera sangre para transferirle o no hay una jeringa, nada…’ Que me llegue un paciente crítico y no pueda resolverlo, no porque no tenga conocimiento, sino porque no tengo los recursos para atenderlo”.

Pero las trabas burocráticas, tanto en España como en Venezuela, y la ralentización de los trámites en las instituciones de este último país hizo que, a inicios de 2019, se decidiera a seguir a su hermana a un destino más barato y menos complicado: Perú.

Felimar Luque (izq.) en la sala de partos en Venezuela

Felimar Luque
Practicar medicina en Venezuela se ha vuelto difícil por la falta de recursos.

A diferencia de miles de sus compatriotas, ellas tuvieron la “suerte” de poder viajar hasta allí en avión.

Pero eso no logró amainar un cambio tan brusco: “En Venezuela siempre tuve trabajo, muchísimo trabajo. Pero una vez que vengo para acá, nunca había vendido y había que relacionarse con cualquier persona”.

“Pero era más que todo el choque emocional: eras una persona reconocida en tu país. En mi caso, yo era jefe de servicio porque era especialista adjunta del servicio de ginecología ya con cuatro años de experiencia como tal. Y sí, el choque es bastante fuerte en ese sentido”.

“De verdad que me sentía bastante mal”.

Junto a su hermana, pidieron permiso en un puesto de un mercado cercano a donde vivían para ponerse de pie al lado a vender las arepas. El comerciante se lo permitió.

“Entonces hice mi currículum, lo dejé por locales comerciales, farmacias. Llamaba a los anuncios para cuidar bebés, cuidar abuelitos”. Menos de un mes después de llegar, consiguió empleo en una farmacia donde trabajaba seis días a la semana por el salario mínimo.

Inmigrante venezolana entrando a Perú

Getty Images
Muchos venezolanos que inmigran a Perú tienen dificultades en buscarse la vida.

¡No tenemos gente!

Poco a poco, fue reuniendo y validando los papeles que necesitaba para homologar su título de médico general.

“Registré mi título… pero hubo un freno porque me exigían estudiar un año más”, cuenta. No podía permitírselo: su hermana tenía problemas para encontrar empleo y de su salario salían la manutención de las dos y el dinero que enviaba a sus padres, en Venezuela.

“Decidimos oye, nada, a reunir plata. A ver si se puede lograr de alguna forma en algunos meses”.

Casi a finales de 2019, vio un anuncio en Instagram: la ONG Unión Venezolana en Perú estaba ayudando a médicos venezolanos a convalidar sus títulos. La organización ha reunido en los últimos dos años un listado de 39,000 inmigrantes venezolanos con estudios, cuyos datos se los ofrece al gobierno peruano para ayudar a cubrir vacantes difíciles de llenar.

Tras una dura selección que empezó con 150 profesionales, Luque acabó siendo una de los 20 que recibió la ayuda de la ONG y de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) para poder colegiarse en Perú.

“Tuve que pasar varias pruebas y cursos”, asegura. “A veces nos decían el mismo día o la noche anterior: ‘Hoy, urgente, tienen que ir a tal sitio’. Y bueno, ese día le pedía permiso a mi jefe y gracias a Dios fue bastante tolerante. Me decía: ‘Tranquila’. Luego, eso sí, tenía que pagarle las horas como sea”.

Pero incluso cuando su nombre apareció oficialmente en la base de datos de médicos colegiados de Perú, encontrar trabajo como tal siguió siendo una tarea complicada.

Coronavirus en Perú

Getty Images
En algunos lugares de Perú se han visto desbordados por la falta de médicos para combatir el coronavirus.

En tres meses, solo llamaron para dos plazas lejos de Lima, de donde no quería irse.

“Conseguí un puesto de asistente de cirugía plástica. Realmente, no es mi área, solo llenaba historias de los pacientes y hacía las tareas de las enfermeras”.

Con la pandemia, la clínica cerró: “Lo que más me angustiaba era que yo tengo que enviar dinero a Venezuela porque mis papás lo necesitan… Era estresante: quedarte sin dinero en un país donde no tienes nada”.

Hasta que un colega le avisó de que la seguridad social peruana, EsSalud, estaba contratando médicos para afrontar la pandemia de COVID-19.

Como muchos países de la región, Perú cuenta con menos médicos de los que necesita, según refleja un informe del Ministerio de Salud de 2018: apenas 13,6 médicos por cada 10.000 habitantes en vez de los 23 que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A esto se suma el hecho de que muchos se han dado de baja porque su edad o historial médico los hace especialmente vulnerables al nuevo coronavirus.

Por ejemplo, en Lambayeque, una de las regiones más afectadas por la pandemia y en la que se han tenido que construir cementerios temporales para enterrar a los muertos por coronavirus, el director del Hospital Regional explicaba a principios de mes que, pese a tener 60 camas libres con punto de oxígeno, no las podía usar:

“¡No tenemos gente! ¡No tenemos gente! ¡No tenemos gente!”, gritaba con desesperación en una entrevista con la emisora pública, RPP.

Talento desaprovechado

Carlos Scull, nombrado embajador de Venezuela en Perú por Juan Guaidó, aseguró en una radio local que hay unos 1.000 médicos venezolanos en Perú -de los que solo entre 200 y 300 están colegiados- y unos 3,000 enfermeros.

Otras fuentes como la campaña “Tu causa es mi causa” eleva a 4,000 el número de médicos venezolanos que podrían unirse al esfuerzo del sistema de salud peruano contra la pandemia.

Trabajadores de la salud con equipos de protección personal frente a una ambulancia en Perú

Getty Images
En Perú hay escasez de trabajadores de la salud para hacerle frente a la pandemia.

Al menos uno de ellos, Felimar Luque, empezó a trabajar en el Hospital Edgardo Rebagliati Martins el lunes de la semana pasada: “Es hermoso, se parece al hospital en el que yo trabajaba ”.

“Me siento bien, a pesar de la pandemia, haciendo lo que más me gusta”, dice. Ahora gana ocho veces más de lo que recibía en la farmacia. Su hermana, abogada, ha tenido menos suerte y ahora trabaja cuidando a una mujer mayor en una provincia al norte de Lima.

“El venezolano tiene una necesidad de tener un ingreso y ejercer su profesión”, dice Garrinzon González, director de Unión Venezolana en Perú. En los años que lleva frente a la ONG, ha visto a muchos compatriotas experimentados y con estudios superiores haciendo trabajos no cualificados.

“Es un activo que se está perdiendo el Perú en vez de beneficiarse con estos profesionales cuyos estudios fueron un gasto que hizo otro Estado. Y más cuando hay vacantes”, afirma.

Del listado de 39,000 profesionales venezolanos que ofreció al Estado peruano, calcula que solo el 10% consiguió empleo.

Él espera que la experiencia de echar mano de profesionales sanitarios venezolanos durante la pandemia sirva para abrir las puertas a otros sectores.

Luque tiene un contrato de solo tres meses, prorrogable por otros tres meses más si la pandemia se extiende. Aunque, así como cuando soñaba con volver a ponerse la bata mientras preparaba arepas, le sobran esperanzas.

“Aunque el contrato dice ‘solo pandemia’, yo confío, Dios quiera, que nos dejen trabajando como tal. Ya ellos saben que soy especialista, que estoy en proceso de mi registro nacional de especialista acá en Perú. Y si no, bueno, como médico general, que ya tengo todo legal”.

“Si la posibilidad está, sería genial quedarnos acá trabajando”.

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https://www.youtube.com/watch?v=WhjChg-SfiE&t=5s

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