Ask a mexican, la irreverente columna que contesta dudas sobre los mexicanos
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Gustavo Arellano

Ask a mexican, la irreverente columna que contesta dudas sobre los mexicanos

Preguntas sobre comida e incluso sobre sexo son los temas comunes en la columna que escribe Gustavo Arellano, en el OC Weekly, publicación del sur de California.
Gustavo Arellano
Por Beatriz Díez // BBC Mundo
31 de mayo, 2017
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“Querido mexicano: un hombre mexicano recientemente rompió conmigo. Teníamos un sexo increíble pero la relación era algo distante. La razón por la que me dejó fue su estatus migratorio”.

No se asusten, no hemos iniciado una sección de consultas sentimentales en BBC Mundo.

Es el comienzo de una de las miles y miles de dudas que han llegado al buzón de Gustavo Arellano, autor de la políticamente incorrecta columna semanal ¡Ask a Mexican! (“¡Pregúntele a un mexicano!”).

La columna nació como una broma en 2004 en el OC Weekly, una publicación del condado de Orange en el sur de California, y se convirtió en una de las secciones más populares.

A Arellano le han dicho de todo, que incita a la discriminación ya desde el propio nombre de la columna o que fomenta los estereotipos sobre los mexicanos, pero él defiende por encima de todo el derecho a la sátira.

“Reír es lo que nos hace humanos”, dice.

Imagen de la columna

OC WEEKLY

De la historia al sexo pasando por la comida

Las preguntas que le llegan a Arellano tocan todos los campos: comida, sexo, inmigración, política, historia, idiomas, gramática, deportes…

La gente me pregunta sobre todo todísimo lo que pueda pensar uno sobe los mexicanos y eso me divierte, me da risa que la gente esté tan obsesionada con los mexicanos como para enviar estas preguntas”, le dice el escritor a BBC Mundo.

Arellano, californiano de raíces mexicanas, no tiene ningún pudor en responder a todas las preguntas, por íntimas que resulten.

Volvamos a la carta con la que abrimos esta nota.

La mujer, desolada, le cuenta a Arellano cómo se siente ante la ruptura amorosa.

“Sólo han pasado unos días desde que me dejó, pero me está costando encontrar paz interior. Mis amigos dicen cosas como ‘estás mejor sin él’ y ‘las cosas pasan por una razón’. Le extraño, extraño el sexo excelente (aventurero, oral, casi llegamos a lo anal), y sobre todo, extraño la idea de él.

Políticamente es liberal, ayuda a su familia aquí y en México, es una buena persona, ayuda a los demás, es muy orgánico. Se me olvidó mencionar que tiene un precioso cabello largo y está como un tren, es sólido como un jugador de fútbol, me derretí cuando le toqué. Por favor, ayúdame a lidiar con esto.

Firma: Ya no más La Chica”.

Donald Trump, presidente de Estados UnidosAFP
Pese a la retórica actual en Estados Unidos sobre los inmigrantes, especialmente los mexicanos, Arellano no ha visto un incremento de preguntas o comentarios racistas en su buzón de correo.

A lo que Arellano responde:

“Querida Ya no más La Chica: ¡Vaya! Uno se da cuenta de cómo Donald Trump está destruyendo vidas cuando los mexicanos ya no pueden ni tener sexo con gabachas sin la amenaza de la deportación en sus mentes (una idea rápida, chicos: imagínense el físico del presidente para aguantar un poco más).

Parece que ustedes tenían una relación estupenda más allá del sexo y él está obviamente preocupado por su futuro así como el de sus amigos y familiares indocumentados, así que no te lo tomes como algo personal.

Estate ahí para él, incluso si no está disponible físicamente. Protesta cada vez que las redadas inevitables de la migra inflijan terror en los barrios de tu ciudad. Bombardea a tus congresistas y senadores para que se opongan al muro de la vergüenza de Trump. Dona a organizaciones sin ánimo de lucro diseñadas para ayudar a personas como tu hombre. Recuerda: la parte más importante de su cuerpo que debes cubrir ahora es su espalda.

Impacto de la era Trump

Arellano no tiene reparos en terminar varias de sus columnas, las que tienen que ver con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con algún insulto hacia el inquilino de la Casa Blanca.

Pero, para su sorpresa, el ambiente actualmente enrarecido por los comentarios de Trump hacia los mexicanos no ha tenido influencia en el tono de las consultas que recibe.

“La cosa rara es que antes las preguntas eran más racistas, ¡mucho más racistas!, ya no me llegan tantas preguntas racistas. Pienso que los racistas han aprendido que no deben pelear conmigo porque yo voy a ganar, tengo la última palabra, sé más que ellos y sé también cómo humillarlos“, sostiene.

“A la gente no le gusta eso, no les importa si peleas con ellos físicamente, si les gritas, si les dices racistas… pero al minuto que tratas de humillarles, eso no les gusta para nada”.

Consejos culinarios de mexicanos

Una de las pasiones de Gustavo Arellano, además de la escritura, es la cocina. Por eso disfruta cuando le llegan preguntas relacionadas con la comida, como la siguiente.

“QUERIDO MEXICANO: ¡A ver, la crema agria! Crecí en una familia mexicana y mi mamá nunca usó crema agria en la comida que cocinaba. Ahora, cuando viene a visitarme, la llevo a restaurantes mexicanos en la zona de Dallas.

Casi siempre que pide un entrante, me pregunta por qué le ponen crema agria como acompañante. ¿Me lo parece a mí o es una cosa de los “gabachos”(estadounidenses, extranjeros) que tienen que tener crema agria en su comida Tex-Mex? ¿Soy un anticuado?

Firma: Siempre amaré a Tony Romo”.

Comida mexicanaGETTY IMAGES
Las consultas sobre comida son muy frecuentes en la columna ¡Ask a Mexican!

Respuesta de Arellano:

“Querido Pocha: Tu mamá quizá no use crema agria pero sí, tu postura es algo anticuada, seguro que usa crema fresca, crema salada o incluso jocoque si es de Jalisco. Esas son las versiones mexicanas de la crema agria.

Cuando los mexicanos vinieron a Estados Unidos a principios del siglo XX y empezaron a cocinar comida mexicana, sustituyeron la crema con la crema agria porque no tenían crema: te las arreglas con lo que tienes.

Yo no tengo un problema con esto pero los verdaderos mexicanos como tú sí porque ustedes no comprenden que el mestizaje es una calle de dos vías que hace que nuestra cultura prospere. Hombre, deben estar enojados con los mexicanos en EE.UU. por aprender inglés en lugar de quedarse monolingües con el español, ¡suerte con eso!”.

¿La pregunta más tonta?

Arellano no esconde el hecho de que escribe su columna con la intención de enojar o provocar a la gente.

“El propósito es deconstruir ideas equivocadas sobre los mexicanos con una sátira esclarecedora e irritante pero siempre divertida”, explica.

Orange County, CaliforniaGETTY IMAGES
Gustavo Arellano nació, se crió y vive en el condado de Orange, en el sur de California, pero aun así no le importa decir que es un lugar “demasiado conservador y con un sentimiento antimexicano”.

“Esto es Orange County, California, un condado muy famoso por ser conservador, por ser la casa de muchos locos, es un lugar muy feo y hay un sentido muy antimexicano.

“Yo nací aquí y como reportero para el OC Weekly siempre he estado escribiendo sobre esos temas, peleándome con racistas y todo eso.

“Al principio no me gustó la idea de hacer esta columna, no porque pensara que era grosera sino porque creía que a nadie le iba a gustar, ¡que a nadie le iba a importar! Mi jefe insistió y yo le dije que lo podíamos hacer una vez como una columna de broma.

“Pensé ‘¿cuál es la pregunta más tonta que alguien me puede hacer sobre los mexicanos?’ y recordé una que mi editor siempre me hacía: ‘¿por qué los mexicanos le dicen a los estadounidenses gringos?’, a lo que yo contesté que hoy en día solamente los gringos se dicen a sí mismos gringos y que nosotros los mexicanos les decimos a los gringos ‘gabachos’.

“Lo publicamos y ¡el pueblo se emocionó demasiado! A una gente le gustó, otra gente se enojó mucho, pero la cosa importante es que la gente empezó a escribirme.

“Al fin de la columna escribí: ‘¿Tiene una pregunta picante sobre los mexicanos? ¡Pregúntele al mexicano!’ y la gente empezó inmediatamente a mandarme preguntas sobre mexicanos.

“Mi jefe dijo que teníamos que hacer la columna hasta que la gente se cansara de preguntar… ¡pues ese día nunca ha llegado!”.

¿Y tú qué le preguntarías?

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"Dejé a mi familia un instructivo de qué hacer si desaparezco": jóvenes en Nuevo León, en alerta constante

El aumento de la inseguridad ha llevado a las mujeres de Nuevo León a vivir en una alerta constante y a tomar sus propias medidas de seguridad ante el abandono, aseguran, de las autoridades.
14 de mayo, 2022
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Un paseo de pocos minutos por las calles del centro de Monterrey deja ver hasta cuatro fotos de personas desaparecidas. También hay murales con rostros y nombres de aquellos en paradero desconocido. Se ven en cada poste, en cada esquina.

Son la muestra cotidiana de la crisis que vive la capital y todo el estado de Nuevo León, en el norte de México, convertido en la cuarta entidad del país con más desaparecidos según cifras oficiales: más de 6,000.

Pero fue el reciente aumento de casos, especialmente de chicas muy jóvenes, lo que encendió todas las alarmas sobre la inseguridad que ha trastocado la vida diaria de miles de mujeres regiomontanas. Dicen que si no se cuidan ellas mismas, nadie lo hará.

“¿Cómo sé que eres periodista? ¿Por qué no usas grabadora?”, me preguntó con desconfianza Guadalupe, una mujer que estaba en un café pasadas las 10:00 de la noche en el barrio antiguo de Monterrey, considerado el motor industrial de México.

“Yo ya me había fijado que caminaste para allá, que luego te acercabas… Es que estamos como en alerta constante, hasta ese extremo llegamos”, me confiesa su amiga Diana, sentada en la misma mesa de la calle José María Morelos, la más animada de esta zona repleta de bares y restaurantes.

Ambas se niegan a “vivir con miedo encerradas”, pero no ocultan que esta noche “se pensaron un poco más” el salir las dos solas. “Sí estamos más observadoras porque no nos queda otra que cuidarnos. Duele y es triste, pero así es”.

Otras mujeres sí que optan por renunciar a su derecho a disfrutar de la noche.

En el emblemático salón Morelos, un local cercano con música en vivo, dicen que “desde el caso de Debanhi” reciben menos clientas y, sobre todo, ven que las que llegan se retiran a casa más temprano.

“Mira, es muy raro que ya veas por la calle a chicas solas. Siempre vienen en grupos grandes o acompañadas ”, dice María Palacios, una de sus trabajadoras, quien asegura que ahora están más pendientes de ellas cuando salen del bar o que “cuando están tomadas” se niegan a venderles más alcohol.

“Entre nosotras nos tenemos que cuidar”, afirma.

María Palacios

Marcos González / BBC
María Palacios ve cómo las mujeres jóvenes se marchan antes a casa del local nocturno donde trabaja.

Joven e hija de desaparecida

Nuevo León está bajo el foco desde que medios locales reportaran, a inicios de abril, la desaparición de ocho mujeres jóvenes en solo diez días, la mayoría en la capital Monterrey y su zona metropolitana.

Según cifras del gobierno, 376 mujeres fueron reportadas este año como desaparecidas en este estado hasta el 12 de mayo. De ellas, 48 permanecen como “no localizadas” y seis aparecieron sin vida.

Y en un país donde el 95% de denuncias generales queda en la impunidad, el papel de las autoridades a la hora de garantizar la seguridad y de investigar estos casos está bajo el punto de mira.

Map

Pero lo cierto es que esta tragedia ya golpea a Nuevo León desde hace mucho tiempo. Lo sabe Maya Hernández, una joven estudiante de psicología clínica cuya madre, Mayela Álvarez, desapareció en Monterrey hace casi dos años.

Teniendo entonces apenas 16, a Maya le tocó madurar de golpe y no solo liderar la búsqueda sino también dirigir su casa, en la que vive con su abuela y un hermano pequeño.

“Antes de que mi mamá desapareciera, yo no tenía idea de que esto era una crisis social. Y entonces me di cuenta de que no soy la única, que hay muchos desaparecidos en Nuevo León. Y que en lugar de ir disminuyendo, han aumentado con los años”, le dice a BBC Mundo.

Asegura que, en todo este tiempo, no ha habido avances en la investigación. “La Fiscalía nos ha fallado”, denuncia, a la vez que exige la implicación del gobernador del estado, Samuel García, como ha hecho con otros casos recientes más mediáticos como el de Debanhi Escobar, María Fernanda Contreras o Yolanda Martínez.

“Que mi mamá desapareciera me hizo ser más precavida y tener más conciencia. Pero cada vez me siento más insegura porque puede que un día no regrese a casa”, reflexiona.

“¿Por qué no? ¿Por qué no podemos salir?”, pregunta a quienes dicen que esa sería la solución a esta crisis. “Tenemos derecho a divertirnos y no tendríamos que encerrarnos en casa. Ya lo hicimos por una pandemia, ahora no deberíamos hacerlo por la inseguridad”.

Maya Hernández

Marcos González / BBC
Maya Hernández reclama que casos como el de su madre sean atendidos de la misma manera como se ha dado seguimiento a otras desapariciones recientes más mediáticas.

BBC Mundo no obtuvo respuesta de sendas solicitudes de entrevistas al gobernador de Nuevo León y a la Fiscalía del estado, cuya labor ha sido duramente criticada por familiares de desaparecidos y que llegó a reconocer claras irregularidades en casos como el de Debanhi.

La fiscal de feminicidios estatal, Griselda Núñez, insistió este miércoles en descartar que exista una tendencia generalizada u organizada de violencia contra las mujeres en Nuevo León, por lo que aseguró que cada caso debe ser abordado individualmente.

“No existe una situación de desaparición o de secuestro de mujeres, sino que son condiciones específicas por cada uno de los hechos”, subrayó en una conferencia de prensa a la que asistió BBC Mundo.

Plaza de los desaparecidos

Marcos González / BBC
La rebautizada como plaza de los desaparecidos rememora en Monterrey a las miles de personas en paradero desconocido en el estado.

Instrucciones de búsqueda para familiares

Pero estos mensajes están lejos de tranquilizar a las mujeres de Nuevo León y de su capital, que optan por tomar medidas para protegerse de posibles ataques en una ciudad donde la inseguridad se siente como el tema de conversación de casi cada día.

Según Mariana Limón Rugerio, es “el desamparo por parte del Estado” lo que no les deja otra salida que organizarse. Y más en su caso, que siente el triple de vulnerabilidades como mujer, joven menor de 30 años y periodista de Monterrey.

“Yo dejé a mi familia un instructivo de qué hacer y a quién contactar si desaparezco” para ayudarles a lidiar “con el dinosaurio burocrático que es México”, asegura a BBC Mundo.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC

Gracias a una aplicación, su familia puede monitorear su ubicación a través de su teléfono, del que la joven se comprometió a estar pendiente en todo momento.

Según sus propias instrucciones, sus familiares deben empezar a preocuparse si transcurren tres horas sin que ella dé noticias. Si pasan cinco, deben acudir inmediatamente a la Fiscalía y exigir que inicien su búsqueda, dado que esos primeros momentos de la desaparición son cruciales.

“Obviamente espero que nunca lo utilicen . Es muy agobiante explicarles a tus papás qué hacer si llegas a desaparecer. Pero prefiero que tengan un cuerpo que velar a que me tuvieran que buscar, porque a nivel psicológico es mucho más pesado para la familia no tener ni un cadáver que enterrar”, reconoce la periodista.

Las jóvenes regiomontanas con las que habló BBC Mundo han agudizado su ingenio en las últimas semanas a la hora de adoptar medidas de protección.

Desde compartir su ubicación a través del celular en todo momento, hasta llevar gas pimienta o aparatos de descargas eléctricas en el bolso, pasando por evitar publicar fotos en sus redes sociales a tiempo real para evitar que desconocidos sepan su ubicación al momento, son algunas de ellas.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC
Nuevo León pide justicia para sus desaparecidas.

Mónica López, quien es maestra de educación especial de 26 años y vive en el municipio de Escobedo, lamenta que se vean obligadas a adoptar estas restricciones y limitarse por el hecho de ser mujeres.

“Pero, aunque no es justo, te acabas resignando por tu familia y por llegar viva a casa”, admite.

La joven le dice a BBC Mundo que, a raíz de los últimos casos, algunas de sus amigas entraron en una ansiedad social por la que se alegraban incluso de trabajar desde casa para no tener ni que salir. “Es una incertidumbre. Te limitas, pierdes la seguridad, restringes tus horarios…”.

“Yo tengo miedo porque yo sí salgo, sí estoy en la noche, sí voy a fiestas. Si llego a ser yo la víctima, ojalá que me digan ‘la maestra’ y no ‘la que desapareció porque estaba tomando'”, dice criticando a quienes tienden a revictimizar a las víctimas o sus familiares por su comportamiento como si eso justificara que las desaparecieran.

Mónica López

Marcos González / BBC
Mónica López comparte su ubicación casi en todo momento con grupos de amigas.

E inevitablemente, esa inseguridad de la que tanto se habla en Nuevo León salpica también a su trabajo y la relación con sus alumnos.

“Estableces muchos consejos y recomendaciones de seguridad, trabajas para que confíen en ti. Qué feo, porque son niños, pero al final es la cultura en la que están creciendo y a la escuela nos toca prepararlos para lidiar con eso”.

Mujer, joven y policía

Temprano en la mañana, en el parque Fundidora -actual pulmón verde de Monterrey tras décadas ocupado por la compañía de hierro y acero de la ciudad- se pueden ver a decenas de personas haciendo deporte.

Carolina Ayala, una chica de 25 años que acude casi todos los días a caminar en patines, dice que prefiere hacerlo a esa hora que en la noche. “Cuando está medio oscuro, hay mucho hombre, ya no sabes… a esta hora, como que está más seguro”.

Desde hace semanas, todo desplazamiento lo hace en el auto de su mamá o hermano. “No puedo andar sola, me da miedo, y eso que yo soy muy independiente. Pero toca cuidarse. Ahorita, ni de chiste me arriesgo”, cuenta antes de que llegue su madre, quien también hace deporte con ella.

Carolina Ayala

Marcos González / BBC
“Ni de chiste me arriesgo”, dice Carolina Ayala ante la posibilidad de hacer deporte al final del día.

Las autoridades, tan señaladas por las jóvenes por no garantizar su seguridad, se ven a veces en “una situación complicada” como la que reconoce vivir Gabriela Martínez.

Ella es policía local de Monterrey desde los 19 años, pero antes que nada es una mujer joven a la que también afecta el escenario actual.

“A pesar de trabajar en esta área, sí se tiene un temor porque también soy mamá. Creen que uno es policía 24 horas y que tenemos como ese chip de estar más alerta, pero eso tampoco quita que nos pueda llegar a pasar algo y estamos expuestas”, le dice a BBC Mundo.

La oficial asegura que, tras el incremento de la inseguridad hacia la mujer, los agentes de la ciudad han implementado medidas para aumentar el apoyo y protección a jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo acompañarlas cuando están esperando solas la llegada de su transporte.

Sin embargo, Martínez es consciente de que uno de los mayores retos de la policía es volver a ganar la confianza de la ciudadanía “que se perdió por cosas que pasaron en años anteriores” y lograr así que las mujeres se acerquen a ellos en situaciones de riesgo.

Gabriela Martínez

Marcos González / BBC
Gabriela Martínez dice que ingresó en la policía local de Monterrey con solo 19 años con la intención de aportar su granito de arena en la mejora de la seguridad del municipio.

“Yo, como mujer, obviamente voy a velar por las demás. Tengo una niña por la que me gustaría que también alguien se preocupara cuando anda en la calle. De verdad, que tengan la confianza en nosotros de que vamos a hacer todo lo posible para que lleguen bien a casa”, promete.

Pero la situación de inseguridad en Nuevo León no parece mejorar a ojos de muchas mujeres, quienes se muestran muy pesimistas sobre la posibilidad de una solución

Mientras algunas se ven obligadas a limitar sus movimientos para no terminar secuestradas, los familiares de las desaparecidas siguen alzando su voz para que sus casos no caigan en el olvido de las autoridades.

Ellos, como muchos otros, se siguen preguntando lo que los trabajadores de la Fiscalía estatal ven pintado en el suelo frente a su edificio en letras grandes, junto a los nombres de algunas de las miles de mujeres desaparecidas en el estado: “¿dónde están?”.


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